😥 El blog va a descansar durante unos días, exactamente hasta el 14 de enero del próximo año 2013.
Cuando todavía no ha cumplido 2 años, ya tiene miles de comentarios, más de 250 posts publicados, y el pobrecito está un poquito exhausto.
Pero yo, como en otras ocasiones, seguiré «al pie del cañón».
A los que me escribís directamente mails, os ruego que pongáis correctamente vuestras señas.
En más de un 10% de los casos no recibiréis contestación, aunque yo la he escrito, porque me la devuelven diciendo que dichas señas no existen.
Todos los que no la recibís, revisar vuestras señas al escribirme, porque hasta ahora... he contestado a todo el mundo.
Recordaros también, por si hay algún despistad@, que mi segundo ebook » Mis recetas más ricas elaboradas con varias técnicas culinarias modernas» tiene precisamente recetas para estos días que se avecinan, entradas frías y calientes, platos de pescado, de carne y postres, hasta el roscón de Reyes que ya me han estado pidiendo.
Con ellas podréis hacer con facilidad menús completos, diferentes a los de otros años, con los que disfrutarán chicos y grandes y la mayoría de ellos tenerlos preparados con antelación.
El postre de hoy, de origen libanés, muy rico, fácil, rápido y totalmente diferente se puede servir de muchas formas.
¡¡Y no necesita ni horno!!
■ 350 g de dátiles ya sin hueso, aproximadamente 390 g con hueso
■ 100 g de galletas normales
■ 30 g de mantequilla muy blanda
■ 3 o 4 cucharadas de coco rallado
■ 1 cucharada de coco rallado para esparcirlo por encima
1. Retirar con cuidado los huesos de los dátiles para que no se os escape ninguno.
2. Si les hacéis un corte lateral con una “puntilla” bien afilada, el hueso se desprende limpio, sin nada de “carne” a su alrededor.
3. Triturar las galletas con una buena trituradora.
4. Añadirles la mantequilla muy blanda dejando como ½ cucharada para barnizar al final la superficie del pastel y, con la misma trituradora mezclarla con las galletas.
5. Sacar y reservar la gran parte de esta mezcla de galletas y mantequilla y triturar ahora los dátiles.
Como son bastante pegajosos, es preferible triturarlos conservando algo de esta galleta triturada para que no patinen.
Cuánto más potente sea la trituradora menos os costará.
6. Si veis que aun así tenéis alguna dificultad, porque vuestra trituradora no es demasiado potente, triturarlos en 2 veces.
7. Ahora con la misma trituradora mezclar las galletas trituradas y los dátiles machacados, añadiendo después el coco rallado.
8. Mezclar todo esto bien, siempre con la trituradora, «amasando» después esta mezcla con las manos bien limpias para aglutinar todos sus ingredientes como si se tratara de una plastilina densa.
Esta especie de “turrón de dátiles» ya está terminado.
Se puede presentar de varias maneras:
1. Si lo queréis servir como si fuera un pastel o tarta, sin desmoldar, colocar esta “pasta” dentro de un molde redondo de tarta, de vidrio o más bonito de cerámica, apretándolo bien con las manos a sus bordes y alisando su superficie con los nudillos o con el puño, como os sea más cómodo.
Pintarlo por encima con la mantequilla que habíamos reservado al principio y una brocha de silicona.
Inmediatamente después espolvorear su superficie con el coco rallado, apretándolo también con los dedos para que se quede bien “pegado” y no se caiga al cortarlo.
2. Otra opción es presentarlo en forma rectangular, como si fuera una pastilla de turrón «nevadito».
Para ello colocarlo en un tupper en forma rectangular apretándolo con las manos como en el caso anterior alisando también su superficie para que quede un bloque homogéneo.
Se «desmolda» con facilidad pasando un cuchillo por todos sus costados, y bajo esta forma tiene la ventaja de que, al cerrar el tupper con su tapa, no se reseca en absoluto y se conservará en la nevera estupendamente ¡¡durante todas las navidades… y más!!
Cuando se vaya a servir, barnizarlo con mantequilla como anteriormente y espolvorearlo con el coco.
3. Si lo que se quiere es presentarlo en porciones cuadradas individuales, en la bandeja de navidad junto con los otros turrones, cortar el bloque anterior en cuadraditos.
De esta manera os puede servir hasta para acompañar un bufet otro día cualquiera.
4. Por último, después de manosear bien la mezcla de galletas, dátiles y coco, se pueden hacer bolitas más o menos gordas, como si fueran trufas, envolverlas en coco rallado apretándolo bien con los dedos para que se quede bien pegado y servirlas dentro de las clásicas cápsulas de papel de trufas.
Consejos de cocina y nutrición
■ A las galletas “María” de toda la vida se las llama ahora Digestive, ya veis, ¡qué modernismos!
■ Procurar utilizar galletas elaboradas con aceite de oliva o por lo menos de girasol, desechando las que solo indican “grasa o aceite vegetal”.
El otro día, precisamente para explicaros la manera más rápida y cómoda de trabajar al hacer este postre, y como nunca tomo galletas, estuve buscando en una gran superficie, y ¡¡qué vergüenza!! entre 6 o 7 diferentes no había ni una fabricada con un aceite decente.
En una marca, hasta se permitían poner en el envase “sin colorantes”, cuando lo más importante es el tipo de grasa que llevan.
Buscarlas, aunque os cueste un poco, porque las hay.
■ Al que no le guste el coco puede suprimirlo, aunque le da mucha gracia, sobre todo el de la superficie que le hace parecer «nevadito».
Y en el postre final no se nota demasiado por lo que, si os gusta, le podéis poner más.
■ Los dátiles suelen perder aproximadamente un 10% de su peso al retirarles el hueso.
Para aquellos que no estén acostumbrados a tomarlos, son frutas secas prácticamente sin nada de grasa, con bastante fibra, calcio, magnesio, potasio... pero con una buena cantidad de azúcar y por tanto con calorías.
Tomaros trocitos pequeños, degustándolos despacio ya que os sabrán mejor.
■ Los clásicos frutos secos, almendras, nueces, avellanas… con los que no hay que confundirlos, son todavía más calóricos porque son muy ricos en grasa, pero grasa cardiosaludable, los famosos Omega-3.
¡¡ Feliz Navidad para tod@s!! 😆