Alimentos hiperproteicos, ¿por qué nos invaden?
■ De unos años a esta parte, el incremento de la cantidad de proteína en muchos alimentos no deja de aumentar. Ahora encontramos yogures, postres, batidos, leche, queso cottage, barritas, panes, cereales y hasta snacks con el reclamo de «proteico», «high protein», o similar. ¿A qué se debe esta obsesión por consumir más proteína?
![]()
■ Y lo que es aún más importante, la mayoría de la gente ¿la necesita?
■ ¿Es mejor consumir alimentos con extra de proteínas añadida artificialmente o ingerir alimentos reales de toda la vida hasta alcanzar la cantidad de proteína más adecuada para cada uno de nosotros?
![]()
■ Como hablábamos recientemente en el post «Sin gluten como elección, no por obligación«, existe la creencia de que es mejor consumir productos «sin», sin gluten, sin azúcar, sin lactosa, … mientras que, por el contrario, hay quienes piensan que es preferible tomar alimentos con mayor cantidad de proteínas de la que contendría naturalmente dicho producto. Pero además de esta proteína añadida ¿quién se lee el etiquetado por completo?
![]()
■ Para que un alimento sea considerado “alto en proteínas”, al menos el 20 % del valor energético debe proceder de proteína. No obstante, eso no implica automáticamente que el producto sea recomendable.
■ Si os fijáis, en muchos de estos productos, como en esta leche fermentada con sabor a vainilla, encontramos ultraprocesados con edulcorantes, aromas o poca calidad nutricional, además de espesantes y otros múltiples aditivos. Una vez más la industria alimentaria intenta convencernos de las bondades de sus productos haciendo uso del marketing pero, como consumidores, debemos ser conscientes de qué nos aportan y de si realmente los necesitamos o no.
![]()
■ Las proteínas son imprescindibles para el organismo puesto que son como los “ladrillos” del cuerpo. Al igual que los hidatos de carbono, nos proporcionan 4 calorías por gramo pero el organismo no las asimila por completo, sino alrededor de un 70% por lo que finalmente se obtendrán 2,8 calorías en lugar de 4. Por ello, a igualdad de peso, son las que aportan menos calorías pero son las más saciantes.
■ Para un adulto sano, la EFSA, European Food Safety Authority establece una ingesta de referencia de 0,83 g de proteína por kilo de peso corporal y día. Es decir, una persona de 70 kg tendría necesitaría aproximadamente 58 g diarios, aunque las necesidades pueden cambiar según la edad, la actividad física, el embarazo, la pérdida de peso, el entrenamiento, las enfermedades…
■ Según la OMS, aproximadamente el 10–15 % de las calorías conviene que sean procedentes de las proteínas, considerando una persona de peso saludable que consume unas 2.000 kcal.
■ ¿Dónde encontramos proteínas?
- Huevos
- Pescado
- Legumbres
- Yogur natural
- Queso
- Pollo, pavo
- Conejo, codornices, perdices
- Frutos secos
- …
■ Una alimentación saludable implica comer de todo lo sano en cantidades adecuadas. Requiere tomar hidratos de carbono preferiblemente de absorción lenta, con grandes cantidades de verduras y hortalizas, 400 o 500 g diarios. Las legumbres no hay que suprimirlas pero conviene ser conscientes de que tienen muchas calorías y pueden tener, incluso, más según con que se acompañen. Y no hay que olvidarse de nuestro delicioso aceite de oliva virgen extra, tomado en las dosis adecuadas.
■ Como ya sabéis, siempre hay que primar los alimentos poco o nada procesados evitando «El veneno que consumes sin darte cuenta«, conocer qué conlleva «sin azúcar» y el impacto de la sal.
Consejos de cocina y nutrición
■ Como ya os he dicho en ocasiones anteriores, es conveniente tomar proteínas en las 3 comidas principales del día: desayuno, comida y cena.
■ A modo de ejemplo, podéis tomar un par de huevos duros y 1 yogur natural en el desayuno; 75 g de pavo o pollo (pesado en crudo) junto con 80 g de lentejas o garbanzos cocidos en la comida y 90 g de salmón o merluza en la cena, acompañado de 15 g de nueces o almendras.
![]()
■ Cuando toméis carne, siempre debéis retirar antes toda la grasa, tanto si se trata de carne de cerdo o de ternera, por ejemplo, como si es de pollo o de conejo, de todas.
■ Las carnes rojas también tienen proteína pero, como ya sabéis, se aconseja tomarlas de vez en cuando, por lo que no es recomendable aumentar la dosis de éstas.
■ Alto contenido en proteína no es sinónimo de saludable ni necesariamente más proteína es siempre mejor. Cuando sea necesaria, convendrá optar por proteína de calidad antes que por productos hiperproteicos y siempre con ejercicio de fuerza.
■ Los batidos proteicos generalmente no son necesarios para la mayoría de personas y antes de elegirlos, recomiendo leer el etiquetado por completo y tener presente que ningún suplemento aporta los mismos beneficios nutricionales que una dieta equilibrada.
■ Cuando hay alguna enfermedad renal no conviene usar dietas hiperproteicas sin control puesto que el organismo puede no eliminar correctamente los residuos derivados del metabolismo proteico.
Consejos de organización y productividad
■ Según varios estudios, las dietas proteínicas son eficaces para mantener el peso ideal. Aumentar ligeramente la cantidad de ciertas proteínas puede contribuir a reducir el peso pero siempre acompañándolo de ejercicio para contrarrestar la pérdida de masa muscular que se produce al perder kilos.
■ Con el envejecimiento se produce una menor respuesta anabólica a la proteína ingerida y aumenta la importancia de preservar músculo y funcionalidad. Por eso, en mayores de 65 años se recomienda una ingesta de proteínas de al menos 1,0-1,2 g por kg diario para preservar la masa muscular y siempre unida a la actividad física, con predomininio de ejercicio de fuerza.
■ En estudios con personas que realizan entrenamiento de resistencia, se ha observado que un intervalo de 1,2-1,6 g por kilo diario puede favorecer la ganancia de fuerza y masa libre de grasa. Sin embargo, hay evidencias de que superar estas cifras no supone ganancias adicionales de masa libre de grasa.
■ Por supuesto, todos estos valores que se mencionan como sugeridos deben corroborarse con el facultativo médico que corresponda, que conocerá la situación particular de cada individuo.
■ Si con vuestra alimentación ya cubrís las necesidades de proteína ¿para qué vais a adquirir productos hiperproteicos? No obtendréis ningún beneficio adicional.
■ Normalmente, los productos enriquecidos con proteína tienen un precio superior, comparado con el mismo sin la suplementación.
■ ¿Alguno de vosotros compra alimentos hiperproteicos?¿Os fijáis en los gramos de proteína únicamente o en todo lo que añaden?