Mitos de los huevos y consejos que necesitas saber.
■ El huevo que consumimos más a menudo en España es el de gallina y del que voy a hablaros hoy.
■ Aunque el precio de los huevos se ha incrementado notablemente en los últimos años, sigue siendo un alimento nutritivo, versátil y, además, relativamente económico comparado con otros que también sean una fuente de proteínas de calidad.
■ Todos sabemos que el huevo consta de corteza, clara o albúmina y yema. Pero quizás alguno no sepa qué constituye cada una de estas partes, dónde se encuentra el valor nutricional o las calorías que supone.
Estructura del huevo
- Cáscara: está formada por una matriz cálcica. El color de la cáscara depende fundamentalmente de la variedad de la gallina y depende de la concentración de unos pigmentos denominados porfirinas.
- Clara: consta de una gran cantidad de agua, un 88%, y proteínas, el 12% restante, siendo de éstas la ovoalbúmina la más interesante por su valor nutricional.
- Yema: está constituida por agua, un 50%, y el resto lo componen proteínas y lípidos, mayoritariamente. Por tanto, es aquí donde encontramos buena parte de los nutrientes del huevo: vitaminas, carotenoides, liposolubles, colina (fundamental para la salud cerebral), fósforo, hierro, yodo, selenio y zinc.
■ Generalmente, las calorías de un huevo están en torno a las 75 kilocalorías para un huevo de unos 60 g.
■ Durante décadas, el huevo ha sido uno de los alimentos más injustamente denostado por el contenido de colesterol. Hoy la ciencia moderna ha desmontado la mayoría de las falsas creencias que lo rodeaban, devolviéndole su lugar como uno de los alimentos ricos en nutrientes y completos que existen.
■ No obstante, siguen surgiendo dudas sobre cuánta cantidad tomar a la semana, si son mejores los blancos o los morenos, cómo conservalos, … ¿Qué mitos y verdades hay en todo ello?
Mitos de los huevos
1. Comer huevos aumenta el colesterol sanguíneo y el riesgo cardiovascular
La yema contiene colesterol, pero el colesterol que comemos no se traduce automáticamente en la misma subida del colesterol sanguíneo.
Por eso, para una persona sana, comer huevos dentro de una alimentación equilibrada no es equiparable a tomarlos acompañados de patatas fritas de baja calidad, como las que se comercializan prefritas, con frecuencia con grasas no del todo deseables, beicon, etc. Además, en los niveles de colesterol, también influye la genética, la actividad física, una dieta equilibrada,…
![]()
En los casos en los que haya un exceso del “colesterol malo” o LDL, o algún tipo de enfermedad cardiovascular, por ejemplo, la cantidad debe evaluarse en cada caso por el profesional sanitario.
2. Hay que lavar los huevos
Lo que nunca se debe hacer es lavarlos después de comprarlos, y antes de introducirlos en la nevera, pues si hubiese algún germen microscópico en la cáscara, como la Salmonella, al lavar el huevo su cáscara que es porosa dejaría pasar al interior ese germen y el huevo quedaría inmediatamente contaminado en su interior.
3. Hay que conservar los huevos como se adquieren, a temperatura ambiente.
La clave de la conservación del huevo son los cambios bruscos de temperatura. En los supermercados no se refrigeran para evitar que, durante el trayecto a casa, la condensación cree humedad en la cáscara, ya que destruiría la cutícula. Sin embargo, al llegar a casa, deben conservarse siempre en la nevera, a 3 o 4ºC, para asegurarse continuamente de su salubridad. Solo se sacarán en el momento justo en que se vayan a utilizar, y no antes, máxime si van a servir para elaborar preparaciones en las que está crudo.
4. El huevo crudo alimenta más.
No, a nivel nutricional no proporciona ninguna ventaja y es fundamental su manipulación de manera correcta para minimizar el riesgo microbiológico.
5. Los huevos marrones son más nutritivos que los blancos.
Este color solo depende de la variedad de la gallina. En nuestro país parece que el consumidor se ha decantado por los huevos morenos y suele ser más difícil de encontrar los blancos. Ambos tienen el mismo valor nutritivo.
6. La mayonesa no se corta porque el huevo no esté a la misma temperatura que el aceite.
Al revés, el huevo debe estar frío porque hay que sacarlo de la nevera en el mismo instante en el que se va a preparar la salsa para asegurar en todo momento su salubridad.
Además de prepararse siempre con el huevo recién sacado de la nevera, también tiene que guardarse inmediatamente en el frigorífico después de haberla elaborado.
La mayonesa se corta con más facilidad si se elabora con aceites de semillas que con el de oliva porque tienen menos densidad.
7. Es preferible comer la clara que la yema.
Aunque la clara aporta proteína de valor, la yema concentra la práctica totalidad de los micronutrientes esenciales. Según algunos estudios, ingerir el huevo entero estimula más la síntesis de la proteína muscular después del ejercicio que tomar solo la clara, a igualdad de proteína.
8. Se deben tirar los huevos después de llegar a la fecha de consumo preferente.
Los huevos no tienen fecha de caducidad sino de consumo preferente por lo que se pueden tomar pasada esa fecha siempre que se hayan conservado en la nevera desde su adquisición a la temperatura y manera correcta.
Consejos de cocina y nutrición
■ Los huevos recién comprados y por tanto muy frescos se cuajan siempre mucho mejor que los que llevan varios días en la nevera.
![]()
■ No cascar el huevo en el borde del plato o sartén donde se va a batir o cocinar, para evitar transferir la contaminación externa de la cáscara al alimento.
![]()
■ No empleéis la propia cáscara para separar la clara de la yema, puesto que la cáscara no debe entrar en contacto con los alimentos ni el propio huevo. Es preferible que utilicéis este utensilio en lugar de la propia cáscara para separar la clara de la yema.
![]()
Consejos de organización y productividad
■ Cuando vayáis a la compra, observar el embalaje de los huevos para intentar detectar que no haya ninguno roto. En los que tienen cartón simplemente, puede ser más fácil detectar si hay alguna zona húmeda pero como normalmente también llevan un plástico y un cartón por encima, no suele ser tan sencillo.
■ Adquirir únicamente la cantidad que os vaya a caber en el frigorífico. Más detalles sobre cómo conservar y congelar los huevos, en sus diferentes modalidades, los tenéis aquí.
■ Conviene lavarse las manos tras manipular los huevos para evitar contaminación cruzada y eliminar cualquier microorganismo que puedan llevar en la cáscara.
■ La mayoría de las intoxicaciones alimentarias producidas por huevos se deben a manipulaciones incorrectas de los mismos, y muy pocas veces a venir contaminados en origen.