El veneno que consumes sin darte cuenta.
■ Aunque no lo veáis, y muchas veces no sea evidente, el azúcar está en muchos más alimentos de los que imagináis, y no solo en dulces.
■ ¿Dónde se esconde?
- En múltiples salsas industriales o aliños preparados
- Embutidos, sobrasada, Jamón de York
- Pan de molde, panecillos para perritos calientes o hamburguesas
- Pan tostado e integral
- Bollería, galletas y otros productos de panadería
- Pimientos rojos
![]()
- Conservas de maíz, tomate frito
- Bebidas lácteas preparadas

- Cereales de desayuno, granolas o barritas energéticas
![]()
- Zumos o néctar de frutas
- Refrescos
- Snacks salados
- Frutas deshidratadas
- Postres
- Mermeladas, compotas o siropes envasados
- Productos de 5ª gama
- Caramelos, gominolas, chucherías en general
- …
■ No solo aparecen como azúcar sino que, con frecuencia, hay que mirar los ingredientes en detalle para conseguir identificarlos. Como ya comentamos hace unos días al hablar de cómo interpretar el etiquetado de los alimentos puede venir oculto como: jarabe de glucosa, dextrosa, maltosa, sacarosa, …
■ ¿Y por qué el azúcar es tan dañino? No solo supone un aporte notable de calorías, rondando las 400 por cada 100g, sino que tiene un impacto notable en nuestro cuerpo.
■ Si se ingieren hidratos o glúcidos rápidos provocará subidas rápidas de azúcar en sangre, recibiéndose como un “chute” de energía que durará aproximadamente 1 hora pero que bajará tan pronto como había subido y a un nivel más bajo que el normal. Esto hará que, repentinamente, os encontraréis cansados, quizás deprimidos y el cuerpo «os pedirá» picar lo que más apetece, que es lo que más engorda.
■ Con el tiempo, el cuerpo puede resistirse a la insulina, al tener descargas tan veloces de debido a estos índices glucémicos elevados, y crear un mayor riesgo de diabetes.
■ Además genera una sensación agradable en los circuitos cerebrales similar a las sustancias adictivas.
■ También puede provocar inflamación crónica y acumulación de grasa abdominal, que se asocia a enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes o hipertensión, por mencionar algunas.
■ Pero ¡ojo! no confundamos los hidratos de carbono imprescindibles para tener buena salud y no engordar, de absorción lenta, con los de absorción rápida, que son de los que estoy hablando aquí, y que suelen aparecer como «azúcares añadidos«.
■ Las calorías de un hidrato de carbono simple, es decir, de absorción rápida, como al ingerirlos prácticamente no necesitan digestión, pasan muy rápidamente al torrente circulatorio y se asimilan de forma inmediata, sin perder casi nada en su acumulación. Esto ocurre con el azúcar de los productos dulces donde se asimilan las calorías que tiene. Sin embargo, en el caso de un hidrato de carbono complejo, de absorción lenta, necesitamos gastar una cierta energía para absorberlo, o dicho de otro modo, parte de la energía que nos proporciona se gasta en la digestión, alrededor de un 20% o 25%. Por ello, no se incorpora el 100% sino un poco menos, como ocurre con un gramo de arroz, de pasta o de unas legumbres, que nos proporcionarán 3,2 calorías en lugar de 4 por cada gramo.
■ Los glúcidos lentos están presentes en la mayoría de las frutas y verduras, las legumbres, la pasta al dente, el arroz blanco poco cocido, en su punto, aunque mejor es el vaporizado y el integral, los copos de avena y en ciertas clases de pan, integral, de centeno, multicereal… es decir, cuando la harina de su fabricación está poco “trabajada”, no demasiado molida y el pan aparece con aspecto denso, compacto, como apretado o comprimido, justo lo contrario de lo que a la mayoría de las personas les gusta, un pan muy blanco, aireado, ligero… y ¡muy peligroso para el control del peso!
■ En España, el consumo anual medio aproximado oscila en torno a los 25-30 kg por persona, que equivale a 70-75 g al día. La OMS recomienda no superar los 25 g al día, luego ¡estamos triplicando las cantidades aconsejadas!
■ Pese a que la ingesta de azúcar común ha ido disminuyendo en los últimos años gracias a la información sobre sus efectos perjudiciales, el consumo de productos procesados que los incorporan entre sus ingredientes ha ido en aumento.
■ Los tipos de azúcares más habituales en la alimentación son:
- Sacarosa. Consta de 1 molécula de glucosa y otra de fructosa, y como los diabéticos no pueden metabolizar la glucosa, pero sí la fructosa aunque en pequeñas cantidades, no deben tomar en ningún caso sacarosa. Es el conocido «azúcar de mesa».
- Glucosa o dextrosa. Es un monosacárido con menor poder edulcorante que la fructosa o la sacarosa, pero muy empleado en la industria alimentaria para elaborar bollería, bebidas y productos procesados por sus características.
- Fructosa. Es un monosacárido naturalmente presente en frutas y miel, pero que en ocasiones se añade a los alimentos gracias al mayor poder endulzante que proporciona respecto a la glucosa. La diferencia es que el comportamiento no es el mismo cuando se ingiere la fruta directamente que cuando se consume un alimento con fructosa añadida.
- Jarabes de glucosa, de fructosa o de ambos. Todos ellos se emplean a menudo en la industria alimentaria por su fácil manipulación y es frecuente encontrarlos en galletas, bollería industrial e incluso en bastantes mermeladas.
- Lactosa. Es el azúcar natural de la leche, formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa. A diferencia de otros azúcares no se considera tan prejudicial salvo en los casos en los que exista algún tipo de intolerancia a la lactosa. Su poder edulcorante es inferior al de la sacarosa.
- Maltosa. Es un disacárido constituido por dos moléculas de glucosa, cuyo uso es principalmente en panadería y bebidas.
- Miel, sirope de agave, sirope de arce, melaza… Suelen emplearse para endulzar por lo que también conviene controlar la cantidad de ingesta.
■ ¿Y por qué la industria alimentaria los añade asiduamente? No solo por su dulzor, sino porque también proporciona texturas o propiedades óptimas para los diferentes productos además de ser un conservante, incluso en alimentos salados.
■ Si sois de los que la consumís con regularidad ¿os habéis planteado reducirla? ¿Lo habéis pensado alguna vez pero os parece que los alimentos dejan de estar sabrosos y os saben insípidos? Os daré algunas ideas para reemplazarla por alimentos más saludables.
Consejos de cocina y nutrición
■ El sabor dulce es innato y se manifiesta desde bebés. Sin embargo, podemos intentar habituar al cuerpo a que vaya prescindiendo de ese sabor modificando algunas costumbres, como tomar el café, té o las infusiones sin azúcar ni edulcorantes. Al principio os extrañará pero tras unos días, lo habréis interiorizado y vuestro paladar se habrá adaptado. También podéis añadirle alguna especia que os guste.
■ La fructosa, la sacarosa y el jarabe de azúcar procedente del maíz son las variedades más nocivas para la salud y estos jarabes de glucosa y fructosa están por todas partes. Existen mermeladas de marca conocida que se han hecho siempre con azúcar y que, desde hace unos años, se elaboran con estos jarabes, con más poder endulzante. Mirad la composición en el etiquetado del envase y optad siempre por las que incorporen azúcar o miel.
■ Si os gusta la repostería no tenéis que renunciar a ella por completo pero no os olvidéis de las calorías. Os recuerdo que la harina blanca tiene casi las mismas calorías que el azúcar y un índice glucémico alto, y los huevos, la mantequilla o el aceite, la nata… tienen también las suyas. Si se quiere adelgazar o no engordar, sólo se podrán consumir los dulces ¡de vez en cuando!
■ Dependiendo de la preparación, utilizad zanahoria, batata, calabaza,…
■ En los postres, reemplazad el azúcar por fruta fresca como plátano, manzana,… o por frutos secos, como dátiles, uvas o ciruelas pasas, orejones, higos… Añadiendo canela también conseguiréis mitigar un poco la falta del sabor dulce. La fruta, además de aportar dulzor, proporciona beneficios nutricionales como fibra, agua o vitaminas.
■ Como sabéis, la industria alimentaria es muy hábil y es capaz de incorporar ingredientes innecesarios a los productos para prolongar su vida o mejorar la apariencia. Por tanto, verificad que los frutos secos no lleven ningún azúcar añadido ni aditivos, que a veces podéis encontrarlos con jarabe de glucosa, conservadores, …
■ Sería estupendo que en el etiquetado se identificara con claridad qué azúcares están naturalmente presentes y cuáles son añadidos, pero desgraciadamente, como no interesa a nadie, no queda más remedio que formarnos para evitar que nos engañen.
■ En lugar de yogures o bebidas lácteas con azúcar o edulcorantes, adquirir los naturales. Los yogures naturales están exquisitos añadiéndoles frutas frescas de todo tipo, fresas, arándanos, manzana, pera, plátano,… También les podéis añadir frutos secos como nueces, avellanas, pasas,…
![]()
■ Preparad vosotros la mayoría de las salsas en lugar de adquirirlas ya prefabricadas, controlaréis tanto la cantidad de azúcar, si la añadís, como de sal. Las que se comercializan no solo llevarán azúcares añadidos sino una larga lista de aditivos.
■ Minimizar el consumo de bebidas azucaradas o con edulcorantes, de las que hablaremos otro día. Optad por bebidas más saludables como el agua o el zumo de tomate. Si queréis batidos o zumos, preparadlos en casa con fruta y yogur natural o leche.
![]()
■ En lugar de comprar cereales de desayuno azucarados, elegid copos de avena y aderezarla con yogur, semillas, fruta fresca o frutos secos. Y si preferís adquirirlos ya preparados, elegid los que no lleven azúcares añadidos ¡ni edulcorantes! que muchos les añaden éstos para darles el sabor característico que se espera… Minimizad el consumo de bollería o galletas industriales por norma general.
Consejos de organización y productividad
■ El consumo de azúcares libres en los alimentos y en las bebidas es un factor de riesgo para la caries dental. Si vuestros hijos consumen azúcar, recordadles que se laven los dientes lo antes posible.
![]()
■ Tanto a los que son diabéticos como a los que no lo son, conviene consumir mayor cantidad de hidratos de carbono de absorción lenta que rápidos. Como liberan serotonina en las neuronas de nuestro cerebro, mejora el ánimo y, por ello, nos aleja de la depresión.
■ Por supuesto, aquellos que tengáis diabetes o prediabetes u os hayan diagnosticado azúcar alta en sangre, consultad con vuestro médico o profesional de la salud que os esté siguiendo antes de incorporar cambios en vuestra dieta.
■ Como conclusión, no se trata de ser radical ni de prohibir el azúcar siempre. El problema surge por la cantidad ingente de ésta en numerosos productos y no únicamente en los dulces. Por eso, quiero llamar la atención para que os fijéis y seáis consumidores conscientes. Por supuesto, de vez en cuando, si es preciso, se puede añadir azúcar o miel a algún postre o preparación pero podemos optar por alternativas más saludables para el día a día.
■ La mejor sustitución no es no es cambiar el azúcar por los edulcorantes sino consumir los hidratos de carbono saludables existentes en las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales,… minimizando el de los azúcares añadidos.



Vamos a calcular sus calorías.
