Bolsas de plástico para microondas, ¿cocinas en ellas?
■ Cada vez es más habitual encontrar en los supermercados bolsas de plástico con verduras individuales, mezcladas, patatas, boniatos… para cocinar directamente en el microondas durante unos minutos ¿las usáis habitualmente?
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■El ritmo de vida que llevamos nos hace recurrir a alternativas que nos simplifiquen al máximo la vida, si bien no hay que olvidar el efecto que, a la larga, puede ocasionar en nuestra salud. Seguid leyendo para tener más detalles.
■ Todos sabéis que soy una fiel partidaria del ahorro de tiempo pero no a cualquier precio. Aunque todavía no hay estudios que abiertamente desaconsejen su uso, en mi opinión, no es recomendable cocinar alimentos directamente en su bolsa o envase de plástico en el microondas, pese a que ya venga indicado el tiempo de cocinado en la propia bolsa. Evidentemente no todos los tipos de plástico son iguales pero ¿habéis encontrado el tipo de plástico en cuestión en todos estos envases o no viene especificado con frecuencia? Y si no viene claramente expuesto ¿puede haber algún motivo para ello?
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■ Las bolsas de plástico aptas para microondas generalmente están hechas de polietileno (PE) o polipropileno (PP), dos tipos de plástico conocidos por su resistencia al calentamiento por microondas.
■ Sí, todos pensaréis que son plásticos aptos para microondas pero ¿tenéis la certeza de que no se van a liberar sustancias químicas al calentarse a cierta temperatura? Hace muchos años, recuerdo que una persona me dijo que hacía el arroz en una olla de plástico especial para microondas y, al enseñármela ¡tenía en el fondo la forma de los granos de arroz! Evidentemente, si eso ha ocurrido, es síntoma de que ha habido una transferencia de partículas de plástico al haberse deformado éste. Por eso, que cada uno saque sus conclusiones…
■ En un estudio de 2023 se detectó por primera vez la formación de un compuesto resultado de la reacción de un fotoiniciador UV del envase y la maltosa del almidón de la patata en aquellas que se habían cocinado en envases plásticos aptos para microondas. Además, se observó transferencia de sustancias derivadas del polipropilenglicol al alimento. Es decir, que en este caso, no sólo habían migrado partículas sino que algunas, incluso, habían reaccionado con el alimento…
■ En otro estudio del mismo año se encontró que el calentamiento en microondas producía mayor liberación de microplásticos y nanoplásticos frente a la refrigeración o al almacenamiento a temperatura ambiente. En sus condiciones experimentales, algunos recipientes liberaron hasta 4,22 millones de microplásticos y 2,11 mil millones de nanoplásticos por cm² en 3 minutos. Se observó que las bolsas de base de polietileno liberaron más partículas que los recipientes de polipropileno. Esta información es interesante puesto que un gran número de las bolsas de verduras y patatas emplean estos plásticos finos.
■ La FDA, que es la agencia federal de EE.UU. responsable de proteger la salud pública, reconoce la transferencia de partículas desde algunos plásticos a los alimentos cocinados en bolsas directamente en el microondas. Lo que todavía es incierto es cuantificar el impacto en nuestra salud. La OMS también concluyó que aún hay incertidumbres y que faltan más datos para resolverlas. Y la EFSA, Autoridad Europa de Seguridad Alimentaria, publicó en 2025 una revisión específica sobre liberación de micro y nanoplásticos desde materiales en contacto con alimentos también en la misma línea.
■ La legislación europea establece que la calidad de los plásticos debe ser tal que la migración de todas las sustancias al alimento no exceda los 60 mg/kg de alimento o los 10 mg/dm² del material en contacto.
Consejos de cocina y nutrición
■ El microondas sigue siendo una gran técnica de cocción que, utilizada correctamente, mantiene las vitaminas y minerales porque disminuye los tiempos de cocción y no requiere agua. La cuestión que trato aquí es el cocinado directo de bolsas de plástico en el microondas y cuestiono su efecto aún no del todo analizado en profundidad.
■Está claro que los plásticos forman parte de nuestro día a día y de que son muy útiles en infinidad de cosas. Sin embargo, puesto que en ocasiones no nos queda más remedio que emplearlos, evitemos su uso en condiciones no adecuadas como ésta. Una cosa es el uso de buenos recipientes de plástico tipo túper para una adecuada conservación eliminando al máximo el aire y otra el calentar alimentos en bolsas de plástico pudiendo hacerlo en recipientes de cristal. Si empleáis uno de los recipientes que os propongo y tras su cocinado, lo laváis a continuación apenas os costará trabajo puesto que a menudo habremos cocinado los alimentos al vapor directamente o, si acaso, con una pizca de aceite de oliva virgen.
■ Por supuesto, si los utilizáis, seguid las instrucciones indicadas en la bolsa, sin exceder los tiempos ni potencia que se mencionen.
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■ Y, como es lógico, absteneros de emplear recipientes plásticos no aptos para calentar en el microondas.
Consejos de organización y productividad
■ Sabéis que soy partidaria del consumo de productos de cuarta gama puesto que nos facilitan la vida y no siempre tenemos al alcance materias primas en buen estado. También es una alternativa interesante el uso de productos de tercera gama o congelados siempre y cuando no se haya roto la cadena del frío. En todos estos casos podéis optimizar el tiempo cocinándolos en el microondas. Si son frescos dedicaréis un poco más a la limpieza o corte del alimento pero tanto en los productos de tercera como de cuarta gama, bastará con verterlos en el recipiente donde vayáis a cocinarlos.
■ ¿Y qué recipientes os aconsejo? Como ya sabéis por posts anteriores, los de vidrio redondos y que tengan bastante superficie son los más idóneos. Si tenéis tapadera de cristal, utilizadla y, si no, podéis emplear las de silicona que sean aptas para microondas. En todo caso, el vidrio no va a eliminar ningún tipo de micropartícula y tendréis la certeza de que el alimento no se ha visto alterado.
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■ Sin ánimo de entrar en mucho debate filosófico, este tipo de envases son de un único uso, y tras su cocinado, se tiran. Sin embargo, si adquirís la materia prima, en algunos establecimientos podéis utilizar bolsas de papel que llevéis vosotros para su transporte o las finitas que os facilitan en las tiendas de alimentación. Estas se rompen con mirarlas pero, aun así, pueden emplearse para introducir tetrabrik o plásticos desechables en el cubo amarillo o para usarlas de basura para pequeña cantidad de residuos orgánicos. De este modo, se alarga un poco la vida de estas bolsas minimizando un poco el impacto ambiental.
■ En conclusión, salvo que se trate de una ocasión excepcional no recomiendo utilizar este tipo de productos de forma repetida. Para mí el pequeño ahorro de tiempo que supone cocinar directamente en la bolsa de plástico en relación con los posibles perjuicios que puede suponer para mi salud, no compensa. Y vosotros, ¿qué opináis?



También en papel editado por Bubok.
