Cuando habéis cocinado 1 día para varios y habéis congelado las porciones que os ha interesado, muchas veces me comentáis que después de descongelados no os han gustado los resultados.
Lo más frecuente es que me expliquéis que al descongelar el guiso, el puré de verduras de los bebés, una sopa o crema… el plato aparece un poquito más aguado, con su salsa algo más clarucha, o si se trata de un puré, con una estructura un poco “abierta”.
Esto puede suceder porque la temperatura del congelador no fuera lo suficientemente baja, o porque no hubierais pulsado con suficiente antelación el botón de congelación rápida.
Pero desde el punto de vista microbiológico podéis estar tranquilos ya que con el frío, aunque no sea el máximo, toda la actividad bacteriana se detiene y no hay ningún peligro de intoxicación.
Además este inconveniente tiene fácil arreglo.
1. Para restablecer la estructura primitiva si la hubiera perdido, batir de nuevo con una minipímer si se trata de un puré, incluido el de los bebés, de un paté, de una sopa-crema…
Pasa esto mismo si se congela el gazpacho andaluz, que puede ser una solución para evitar que se estropee si os surge un viaje y tenéis en la nevera ya elaborado una gran cantidad. Al descongelarlo parece como “cortado” con las dos fases separadas, la acuosa y el aceite, pero al batirlo de nuevo recupera su estado primitivo y está tan rico como antes.
2. Cuando calentemos el plato en el microondas, siempre tapado y siempre a una potencia muy pequeña, no más de 300 o 350 vatios, si lo removemos un poco lo ligaremos de nuevo o mejor dicho lo unificaremos.
3. Si realmente el plato está con demasiado caldo, dejarlo que se caliente un poquito más de lo necesario, aunque siempre tapado y a potencia baja, y veréis que se evapora parte de esta agua y que ya os gusta.
4. No hay que congelar nunca guisos o platos que se hayan espesado con maicena porque ésta se comporta bastante mal en el congelador. Ninguna de las recetas que os cuelgue aquí aparecerá con maicena ya que no la uso nunca.
Pero si queréis espesar la salsa de cualquier guiso, hacerlo siempre después de descongelados utilizando maicena express. La normal de toda la vida tiene que disolverse primero en un líquido frío, agua, vino, caldo…, mientras que la express puede añadirse directamente a la salsa hirviendo y a medida que va cayendo va espesando, por lo que podemos agregarla poco a poco hasta conseguir la consistencia deseada.