El cacahuete no es un fruto seco, aunque lo parezca.
■ Aunque lo consumimos como si fuera un fruto seco, el cacahuete es la semilla de una leguminosa, la Arachis hypogaea. Tiene una vaina que se introduce en la tierra y es la que pelamos para sacar la semilla de dentro, que es lo que nos comemos. Pertenece, por tanto, a la misma familia que las lentejas o los guisantes, sin embargo, se parecen más a las almendras, nueces y avellanas porque tienen poca agua y concentran grasa, proteínas y energía.
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■ Su uso está muy extendido y es habitual verlo como aperitivo, generalmente, ya tostados o fritos y salados, especialmente si los tomamos en algún bar o terraza.
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■ Sin embargo, se pueden adquirir con su cáscara y tomarlos al natural, si acaso quitándoles la fina piel rojiza que los recubre si no resulta agradable.
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■ No es raro que dé alergia puesto que su efecto anafiláctico se encuentra en tercera posición en el mundo, seguido del huevo y de la leche.
■ El cacahuete está constituido por casi la mitad de materia grasa, siendo el ácido oleico el ácido graso mayoritario, monoinsaturado, presente en esta semilla. Proporciona un notable aporte de fibra, calcio y magnesio, mucho potasio, 680 miligramos por cada 100 gramos, y bastante fósforo. Además contiene 27 g de proteína por cada 100g.
■ Aunque no tiene colesterol, contiene mucha grasa, 49 g por cada 100 g, lo que supone 583 calorías sin cáscara y sin sal. Si se ingieren tostados y salados el número de calorías se incrementa a 603 y si ya los tomamos fritos, se llega a las 637 calorías.
■ Comparándolo con otros frutos secos, el cacahuete tiene más cantidad de grasa saturada y menos omega-3, lo que lo hace menos interesante nutricionalmente.
■ Es rico en vitaminas liposolubles resistentes al calor, que no se pierden al tostarse. Proporciona una considerable cantidad de niacina, que contribuye al funcionamiento del sistema digestivo y nervioso, de ácido fólico, especialmente importante durante el embarazo, y de vitamina E, que puede mejorar enfermedades coronarias.
■ Dado que tienen mucha grasa, es importante conservarlos correctamente, como ya comentamos, sobre todo, si los adquirís en cantidades no excesivamente pequeñas. Para mantenerlos frescos y en buen estado envasadlos en buenas bolsas de conservación y, si preveéis que os van a durar más de un mes y tenéis sitio en el congelador, guardadlo ahí.
■ La mantequilla o crema de cacahuete es una pasta elaborada a base de cacahuete tostado y molido aunque puede contener otros aditivos para alterar su sabor o textura y endulzantes. Es muy habitual en EE.UU y como tenemos tan poca personalidad, últimamente aparece “hasta en la sopa”. Allí lo toman directamente en un sándwich o tostada y se emplea para elaborar galletas y helados, por mencionar algunos ejemplos.
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Consejos de cocina y nutrición
■ Al igual que con otros frutos secos como las almendras o los anacardos, los cacahuetes se pueden tostar en el microondas e incorporarlo en numerosas preparaciones, desde ensaladas a postres. Para ello, podéis esparcir los cacahuetes en el borde de un plato y ponerlos a potencia máxima durante un par de minutos, remover y repetir la operación. Según la cantidad que utilicéis tardaréis más o menos pero detectaréis que van estando por el olor y el color. Si preferís añadir un poquito de aceite de oliva virgen extra para simular los fritos y tomarlos de aperitivo, agregad unas gotitas de aceite, un poquito de sal y removedlos bien. También se puede pulverizar el aceite con un spray pues la cantidad a añadir es escasa. Tened cuidado para no pasaros de tiempo ya que se pueden quemar.
■ Las ventajas de utilizar el microondas para esto, además de economizar el tiempo frente a otras técnicas culinarias que requieren más tiempo o ensucian más, es que controlaremos la calidad del aceite que emplearemos, que será oliva virgen extra y no de girasol como a menudo se comercializan, y la cantidad de sal.
■ Si queréis innovar y prepararlos a modo de snack, podéis agregar alguna especia como cúrcuma, un poquito de pimienta o canela junto a la sal o en sustitución de ésta, si tenéis hipertensión.
■ Si los hemos comprado frescos será más difícil que estén rancios, como a veces ocurre cuando se adquieren ya tostados o fritos, puesto que no siempre se han almacenado para que se conserven de la manera más adecuada.
■ Se han realizado algunos estudios que apuntan a que la piel del cacahuete contiene polifenoles antiinflamatorios pero todavía es preciso que se hagan con mayor exhaustividad en humanos para sacar conclusiones de su impacto en nuestra salud.
■ Cuando compréis cacahuetes fritos, elegid preferiblemente en aceite de oliva antes que de girasol.
■ Si optáis por crema de cacahuete, leed bien el etiquetado para adquirir aquella que sea cacahuete 100% natural, más aconsejable que las que incluyen algún tipo de aceite, sal, aditivos y/o azúcar o edulcorantes.
■ Evitad comprar habitualmente los cacahuetes fritos que se han bañado en miel o azúcares que, pese a que resultan palatables por su añadido de sal unido al sabor dulce, contienen tanto las calorías del cacahuete como las de azúcar o miel.
■ Si no queremos engordar, limitad el consumo de cacahuetes de manera regular y optad por snacks más ligeros como palitos de zanahoria cruda o pepino. Si es en la calle y tenéis posibilidad de elegir, escoged aceitunas o encurtidos, si no tenéis problema en tomar sal. Los cacahuetes pueden ser más interesantes nutricionalmente que las patatas fritas pero también son más calóricos.
■ De vez en cuando y en cantidad razonable se pueden degustar los cacahuetes y un sencillo truco para no excedernos en su consumo es adquirirlos con cáscara. Al tener que irlos pelando tardaremos algo más y le daremos algo más de tiempo a nuestro cerebro para que perciba la sensación de saciedad, y previsiblemente tomaremos menos.
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Consejos de organización y productividad
■ Pese a que ya hemos dicho que no es un fruto seco, los cacahuetes se pueden comprar en las tiendas donde habitualmente se venden éstos.
■ El cacahuete es bastante más económico que otros frutos secos pero, como habéis visto, no es recomendable abusar de su consumo por las calorías que supone y, además, es preferible optar por otros algo más saludables en líneas generales, como las almendras o las nueces.