Se pueden y se deben hacer lentejas con embutidos pero desgrasadas, siempre que dichos embutidos conserven todo su sabor, algo que se puede realizar con otros muchos guisos tradicionales.
¡Y ya no son tan «aburridas» como las clásicas «lentejas viudas»!
En algunas recetas cuecen antes los embutidos solos con agua durante mucho tiempo, luego tiran este agua de cocción y los vuelven a cocer junto con las legumbres.
Entonces este guiso de lentejas sabrá a todas las verduras que se les ha añadido, pero los trozos de embutidos ahora solo serán «trozos de carne« más o menos blandos, pero sin ningún sabor.
Aunque es un plato que se suele hacer todavía en muchos hogares, una buena receta para 4 personas sería:
■ 300 g de lentejas pardinas pesadas en crudo y ya hidratadas, ver consejos
■ 1 cabeza entera de ajos
■ 1 hoja de laurel
■ 1 cucharada de pimentón de La Vera
■ 150 g de cebolla
■ 150 g de pimiento verde o rojo
■ 150 g de zanahorias
■ 150 g de patatas
■ 200 g de tomate natural triturado de lata, clase extra, sin colar, ver consejos
■ 150 de chorizo clase extra, natural o picante
■ 150 g de jamón en tacos
■ sal y pimienta blanca recién molida
■ 2 clavos
■ agua del remojo que las cubra
Para ahorrar tiempo y aumentar vuestra productividad tened todos los ingredientes ya preparados encima de la mesa de trabajo, así como los utensilios que se vayan a utilizar.
1. Poner en remojo la noche anterior las lentejas cubiertas de agua templada, como unos dos dedos, para que, al día siguiente, no os sobre demasiada puesto que la vamos a utilizar en la cocción.
Si ponéis muy poca, durante la noche las lentejas la absorberán y aparecerán al día siguiente secas.
2. Picar, como más os guste, poco o mucho, las hortalizas. Si tenéis la picadora de la minipímer utilizarla porque es muy rápida y fácil de limpiar. De lo contrario picarlas a mano con el cuchillo de cortar carne bien afilado y encima de una tabla de cocina.
3. Cortar la patata en cubos medianos también con este mismo cuchillo y en la tabla.
4. Quitarle la piel al chorizo y cortarlo en rodajas no muy gordas.
5. Cortar en cubos medianos el jamón de taco, eliminándole la grasa que le acompañe si tiene mucha. Lo ideal es adquirirlos con poca cantidad, algo fácil de conseguir si lo compráis en el sitio que os indico. ¡Y no lleva aditivos!
6. Lavar tan solo la cabeza de ajos y reservarla.
7. Abrir la lata de tomate, clase extra. Si adquirís la que os indico solo lleva ácido cítrico como conservante.
8. Tener preparada la olla superrápida.
Para desgrasarlas después de cocinadas tener preparado
9. Un tupper grande, o varios si habéis cocinado varias raciones de golpe.
Elaboración de las lentejas
1. Volcar en vuestra olla superrápida las lentejas con el agua de remojo que las cubra solamente unos dos dedos. Si os sobra, reservarla por si después de la cocción resultaran muy secas y hubiera que añadir alguna para aclararlas.
2. Añadir todos los ingredientes restantes ya preparados y remover bien con una cuchara o espátula de madera, nunca metálica, para que se repartan por igual.
3. Taparla con su tapadera de presión y programar en un minutero digital 3 minutos.
4. En cuanto empiece a aparecer levemente la segunda rayita de la válvula de presión, poner el temporizador en marcha.
5. Cuando este minutero os avise, apagar el fuego y esperar a que la válvula baje del todo.
6. En el momento en que la olla se pueda abrir volcar, todavía hirviendo, todo su contenido en uno o varios tuppers, dependiendo de si os interesa separar raciones o no, y cerrarlos inmediatamente, siempre en caliente.
7. En cuanto estén a temperatura ambiente, guardarlos en la nevera, o en el congelador si habéis cocinado varias raciones que vais a tomar en varias semanas.
Desengrasado de las lentejas
1. Si las congeláis, no hace falta desgrasarlas ahora, ya lo haréis cuando las descongeléis, «algo» que se debe hacer siempre en la nevera.
2. Para desgrasarlas, al día siguiente, al sacarlas de la nevera veréis que en la superficie del tupper se ha depositado una gran cantidad de grasa, de color rojizo por el chorizo y el pimentón que, al ser saturada, ha «subido» y se ha solidificado.
Retirarla con cuidado con una cucharita de café y tirarla. De esta manera elimináis una gran cantidad de grasa. Comprobadlo vosotros mismos.
En esta receta además, para eliminar calorías innecesarias, no hemos puesto ni gota de aceite ya que con la grasa de los embutidos, aunque quitemos mucha, ya tenemos la suficiente.
3. Este desgrasado debería hacerse en todos los guisos en los que sabéis que existe esta grasa saturada, como fabada, caldos de carne o de pollo, rabo de toro, ossobuco…
Consejos de cocina y nutrición
■ Dependiendo de vuestra fuente de calor, que se supone ya conocéis, apagarla 5 o 6 segundos antes de que el cronómetro os avise puesto que ya sabéis que, aunque se apague, el calor residual mantendrá visibles las dos rayitas de la válvula de presión.
■ De igual manera, a veces, tendréis que bajar el fuego antes de que aparezcan estas dos rayitas enteras. Algunas ollas, si se espera a que éstas aparezcan bien visibles, cogen en su interior una sobrepresión y, aunque hayáis bajado el fuego, se disparan solas y puede haber escape de vapor por la tapa, algo que no es nada aconsejable.
■ Aunque las lentejas se pueden cocinar sin ponerlas en remojo, quedan más suaves y resultan más digestivas si se han remojado porque se han hidratado despacito.
■ La lenteja pardina, de tamaño pequeño, recibe este nombre por tener una piel de color pardo, que no se desprende durante su cocción.
■ El tomate natural triturado de lata clase extra, que es el que deberíamos utilizar siempre en nuestros guisos en lugar de poner tomate natural que hay que pelar, despepitar o rallar, colar... , en este caso no hay que colarlo porque «el agua», que siempre lleva, se va a emplear para la cocción de las lentejas.
Si queréis saber por qué usarlo pinchad aquí.
■ Si se congela alguna ración de estas lentejas, aunque la patata «se lleva mal con el congelador», como está en pequeña cantidad y cubierta de líquido, no se pondrá zapatera.
■ Aunque se sigue aconsejando la ingesta de legumbres 2 o 3 días a la semana, acompañándolas de cereales para completar la calidad de sus proteínas, no dejan de tener muchas calorías, por muy «light» que se cocinen. Las lentejas concretamente nos proporcionan 327 calorías por cada 100 gramos crudas.
■ Las personas ya creciditas que quieran conservar su peso y no engordar, no deberían tomar legumbres más de una vez a la semana. El resto de los días, como os he explicado en mi ebook, deberían ingerir grandes cantidades de hortalizas, de todos los colores, para cumplir con el requisito de «5 al día», entre las cuales serían 3 de hortalizas y 2 de frutas, y nunca al revés como también se aconseja erróneamente.
Acompañarlas, en todas las comidas, con proteínas completas saludables, como cualquier pescado, huevos o ciertas carnes…
Sin embargo, como elaborar unas lentejas es un plato muy socorrido, soy consciente de que en muchos hogares se toman todas las semanas, además de otras legumbres.
¿Por qué no se desengrasan nunca los guisos?
Por múltiples motivos:
1. Porque los que deberían aconsejarlo posiblemente no sepan cómo se debe realizar ni si es realmente efectivo.
2. Aunque más de la mitad de la población española tiene altos índices de sobrepeso y obesidad, (las últimas estadísticas hablan de 2 de cada 3 personas), no son conscientes de ello y prefieren tener que renovar todo el vestuario porque cada x meses o semanas aumentan de peso.
Al principio estos kilos de más no molestan demasiado y se van acostumbrando a ellos, pero a medida que pasa el tiempo les va haciendo más vulnerables a un montón de enfermedades y les va restando agilidad.
3. Algunos no saben a qué temperatura tienen que estar la nevera y el congelador y, por tanto no podrían realizar correctamente todos los pasos que os he explicado.
4. En demasiados hogares todavía se tiran cantidades ingentes de comida puesto que no tienen ni un solo recipiente adecuado para guardar lo que sobra o no se ha comido.
5. Muchos aún están convencidos de que hay que tomar los alimentos recién cocinados, para que «estén muy frescos» cuando, salvo los fritos, los cocinados en el horno tradicional y los alimentos elaborados a la plancha, están más ricos de un día para otro u otros.
6. Por todo esto, las dietas de adelgazamiento, y ya sabéis que ninguna funciona a la larga, lo primero que eliminan son los guisos.
Para que estos sean saludables deben realizarse con poco aceite de oliva virgen extra, el mejor, y ello solo se consigue usando una Técnica Moderna de Cocinado como es una buena olla superrápida.
¡Y sabiéndola usar!
En mi ebook hay múltiples guisos con pocas calorías y hasta platos únicos que reúnen estos mismos requisitos.