Los pimientos rojos se pueden «asar» en el microondas a potencia máxima y no hace falta ponerles absolutamente nada.
Yo diría que si se siguen los 10 pasos siguientes es el mejor sistema, el más rápido, el que menos calor produce en la cocina, el que menos ensucia y el que conserva mayor valor nutritivo precisamente por esa limitación de la temperatura, 100º.
Recordad que los pimientos son los vegetales que tienen más cantidad de vitamina C, después del perejil, y aquí la perderán menos.
Muchos dirán que son “cocidos”, pero creo que la denominación no sería exacta puesto que no vamos a poner ninguna clase de líquido.
1. Es fundamental escoger pimientos rojos muy carnosos que pesen mucho, 400 g cada uno o más. Como ahora los tenemos en toda época del año, no como antaño, y provienen de invernadero, dependiendo de la variedad, de la época del año y del lugar de procedencia a veces podrán ser grandes y preciosos pero de poco peso lo que nos indica que tienen la piel muy fina y poca carne, con lo que se pelarán muy mal.
2. Cuanto más gordos sean mejor se pelarán después. Lavarlos y secarlos.
3. Colocar 1, o 2 si caben, en una gran ensaladera o recipiente aptos para microondas, taparlos con una tapa de vidrio, de silicona, o con un plato de diámetro mayor y programar 10’ → potencia máxima.
4. Al cabo de este tiempo darles la vuelta con unos guantes de goma o de silicona para no quemarse y programar → otros 10’ más → a la misma potencia. También podéis usar las manoplas especiales para microondas que vienen ya unidas, si os gusta la sofisticación.
5. Si os han cabido 2 y tienen el peso recomendado probablemente al cabo de estos 20’ todavía no estarán.
Volverles a dar la vuelta y programar los minutos que haga falta, posiblemente → otros 10’.
Tener cuidado porque se pueden quemar y si solo os ha cabido 1 casi seguro que ya estará.
6. ¿Cómo saber si ya están o no? Pues porque a simple vista se va viendo.
El pimiento se va arrugando por todas partes al ir dándole la vuelta, va reduciéndose de tamaño, y aunque no se dora porque la temperatura no es lo suficientemente alta, su aspecto ya no es ni el de crudo ni el de cocido.
7. Volcarlos inmediatamente en un tupper, taparlo a continuación, siempre en caliente para que «suden» y dejarlos enfriar.
8. Cuando ya lo estén se podrían directamente pelar, aliñar y consumir, pero he descubierto que si guardáis este tupper cuando esté a temperatura ambiente en el congelador, es decir si los congeláis, la facilidad para pelarlos después, el día que os apetezcan o que os hagan falta es extraordinaria. La piel sale prácticamente sola, comprobadlo vosotros mismos.
9. Para pelarlos cuando hayáis decidido comerlos, descongelarlos en la nevera la noche anterior, quitarles primero el pedúnculo que ya arrastrará consigo muchas pepitas, separarlos en 2 mitades, quitarles a cada una todas las pepitas que quedan sin ponerlas nunca debajo del grifo que las “lavaría” y por una punta, la superior o la inferior arrancar toda la piel que debe salir normalmente de una sola vez.
10. Si los queréis servir como ensalada, cortarlos en tiras, salpimentarlos, rociarlos con el aceite y servirlos.
También pueden acompañarse con una lata de bonito o de filetes de caballa envasados en aceite de oliva. En este caso con este aceite ya será suficiente.
Consejos de cocina y nutrición
■ Si tenéis cosecha, os regalan muchos, o disponéis de tiempo suficiente1 día y los veis gordos y pesados como os he explicado podéis asar varios kilos de golpe.
■ Mejor que esterilizarlos, es decir cocerlos al baño María, lo cual requiere muchísimo tiempo y no siempre garantías, si tenéis un gran congelador os pueden durar en perfecto estado, sin perder ningún valor nutritivo, 1 año puesto que no les hemos añadido absolutamente nada.
■ Muchos dirán que no están “quemados” por fuera. A veces aunque se asen en el horno tradicional a 180º y con turbo o aire caliente envolvente, que es lo correcto, tampoco lo están y para que la bandeja de dicho horno no se ensucie demasiado muchos la forran con papel de aluminio, algo tampoco demasiado recomendable puesto que dicho papel no debe usarse en el horno, ni estar en contacto directo con ciertos alimentos como los mismos fabricantes aconsejan.
■ Si solo se “queman” por fuera, al pelarlos este “chamuscado” desparecerá, y si se quemaran demasiado habría que tener cuidado con la presencia de benzopirenos y no consumirlos muy a menudo.