Potaje de garbanzos y espinacas.
Tiempo de cocción 7 minutos
Para 4 o 5 personas la receta sería:
■ 200 g de garbanzos
■ 30 g de aceite de oliva virgen extra = 3 cucharadas
■ 3 o 4 dientes de ajo
■ 100 g de cebolla
■ 150 g de zanahorias
■ 250 g de patatas
■ 300 g de espinacas frescas o congeladas cortadas
■ 100 g de judías verdes frescas o congeladas troceadas
■ 1 hoja de laurel
■ 1/2 cucharadita de pimentón de La Vera
■ una punta de cucharadita de colorante amarillo natural, cúrcuma
■ una rama de perejil picado
■ sal y pimienta blanca recién molida
■ el agua del remojo de los garbanzos hasta cubrir
■ 2 huevos recién sacados de la nevera
■ 50 g de almendras tostadas picadas
1. Poner en remojo la noche anterior los garbanzos en agua templada bien cubiertos de agua para que no aparezcan secos al día siguiente.
2. Picar los ajos y la cebolla.
3. Pelar las patatas con un pela verduras de hoja transversal, que es más cómodo de usar que el de cuchilla longitudinal.
Ambos son los que menos piel eliminan.
Cortarlas en cubos medianos.![]()
4. Al día siguiente volcar todos los ingredientes, junto con el agua de remojo, en una buena olla superrápida menos el perejil y las almendras.
5. Lavar los huevos justo en el momento de sacarlos de la nevera, nunca antes, y colocarlos dentro de la olla al mismo tiempo que los garbanzos y las verduras.
6. Como no vamos a perder nada de agua durante la elaboración, el potaje tiene que estar en este paso tan caldoso como nos guste, añadiendo tan solo la necesaria.
7. Cocer el conjunto durante 7 minutos con las dos rayitas de la válvula o regulador de presión fuera.
No enfriar nunca la olla debajo del grifo.
Dejar que la válvula de presión caiga siempre por su propio peso y entonces abrir la olla.
8. Mientras tanto machacar las almendras en un mortero con un poquito de sal pero conservando trocitos.
8. En el momento de servir, y no antes, añadir esta “pasta” de almendras para que éstas se mantengan crujientes, los huevos duros y el perejil picados. Remover bien para unificar y servir bien caliente.
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Consejos de cocina y nutrición
■ Como todo se va a cocinar en crudo, sin un sofrito previo, no hay peligro de que el aceite se «queme» por un exceso de temperatura y el potaje sienta mucho mejor así.
Está riquísimo y lo pueden tomar tanto los niños pequeños como las personas mayores delicadas, incluso los bebés cuando ya se les han incorporado las legumbres.
■ Además tiene relativamente pocas calorías puesto que hemos añadido poco aceite, aunque para el que le guste siempre se puede añadir más, y lo pueden tomar incluso las personas que desean consumir pocas.
■ Aunque este potaje tal cual está es ya de por sí un plato único puesto que lleva las proteínas de los garbanzos, los huevos y las almendras, los hidratos de carbono de la legumbre y las patatas, la grasa del aceite de oliva y las vitaminas, antioxidantes, minerales y fibra de las verduras, si se quiere todavía más “contundente”, cuando abráis la olla, añadirle 250 gramos de bacalao desmigado ya desalado y dejarlo cocer tan solo 2 minutos, con la olla ya sin presión, tiempo más que suficiente para que el pescado transmita su sabor y aroma y quede al mismo tiempo jugoso.
Si se cuece más se resecará y perderá toda su gracia.
■ Lo que se llama en la calle “colorante alimentario” suele estar compuesto por un colorante artificial, el E-102 o tartracina, que puede producir alergias en pacientes con asma, o incompatibilidad con la aspirina.
Por ello es preferible sustituirlo por la cúrcuma un colorante natural que se obtiene de una planta de la familia del jengibre.
■ Añadir el perejil picado al servir el potaje ya que, junto con los pimientos, es el vegetal que más vitamina C contiene, más que los cítricos, los frutos rojos o los kiwis.
Si se añadiera desde el principio del potaje, como siempre se ha hecho, la perdería por completo.
■ Este potaje se conserva estupendamente, y también se puede congelar siguiendo las técnicas generales.
Aunque la patata no se comporta demasiado bien en el congelador, como aquí está con caldo, sí que lo hace y no se pone zapatera.
Así que para los que hagan la receta tal cual y les sobre la mitad, ya saben lo que tienen que hacer.
Organización y productividad
■ Para los que quieran rentabilizar al máximo su tiempo, añadir 200 o 250 gramos más de garbanzos, que también se habrán remojado y que se meterán en una malla o “bolsita especial para cocer legumbres” que encontraréis con facilidad en Amazon.
Preferir las de algodón a las sintéticas.
■ Sacar dicha bolsita bien escurrida cuando la olla se pueda abrir. De esta manera los garbanzos no se habrán mezclado con el potaje y los podréis utilizar posteriormente para sofreírlos con ajitos, para preparar una ensalada de legumbres, un hummus…
■ Conservarlos o/y congelarlos como os acabo de explicar para el potaje.