Estamos en plena temporada de fresas y ¡qué mejor que aprovecharnos de ellas en la época en la que están más ricas y baratas!
Tienen pocas calorías y poco azúcar, menos que la manzana, por lo que los diabéticos también pueden disfrutar de ellas siempre que no les añadan ninguna.
Tienen más vitamina C que las naranjas y los kiwis, aunque menos que los pimientos, y si las preparáis como os voy a explicar, todavía tendrán más.
1. Lo ideal es lavarlas en cuanto se llega a casa pues son muy perecederas, y cuanto menos tiempo estén fuera de la nevera mucho mejor.
Hacerlo debajo del grifo poco abierto, de 1 en 1, frotándolas ligeramente con los dedos pues pueden llevar polvo e incluso tierra.
No las sumerjáis nunca en agua ya que las encharcaríais y ellas ya tienen agua suficiente, casi un 90%.
2. A continuación cortarles el rabito, nunca antes de lavarlas porque se “desangrarían”.
3. En una ensaladera más o menos grande, dependiendo de la cantidad de fruta que se tenga, exprimir 1 o 2 limones.
Como están en la nevera, que es donde deben estar siempre pues se conservan frescos durante mucho más tiempo, estarán muy fríos y costará mucho más sacarles el zumo.
4. Para ello meter un buen limón, de 150-180 g, en el microondas → 30 segundos → potencia máxima.
Darle la vuelta y repetir la operación del otro lado → 30 segundos → potencia máxima.
El limón está ahora calentito y simplemente al introducir el cuchillo para cortarlo por la mitad ya empieza a salir jugo.
Si introducís en cada una de estas 2 partes un tenedor y lo vais girando, comprobaréis que sacáis una cantidad considerable de zumo, algo insospechado.
Repetir la operación con la otra mitad y retirar las pepitas que habrán caído.
5. A medida que vais limpiando las fresas las vais echando en esta ensaladera.
Si fueran fresas muy gordas, fresones, partirlos por la mitad a lo largo.
6. Cuando hayáis terminado con todas removerlas bien en la ensaladera para que se mezclen con el zumo y añadirles ahora el azúcar que os guste, volviendo a remover.
7. Meterla en la nevera hasta la hora de comer.
Veréis que por la acción del ácido ascórbico del limón, es decir la vitamina C, se consigue que saquen al exterior una gran cantidad de jugo interior, que no deja de ser su “agua de constitución”.
8. Algunas personas en lugar de limón les añaden vinagre, pero este ácido acético no tiene ninguna propiedad interesante y el zumo de limón muchas.
Además la «acidez» que proporciona esta fruta es totalmente distinta a la del vinagre, es mucho más suave y una vez mezclado con las fresas… ¡ni se nota!
9. Os recuerdo que para aprovechar el zumo de los limones hay que escogerlos de piel fina, con mucha mayor cantidad, y dejar los de piel gruesa para rallar.
10. Como sois muchos los que me habéis preguntado cómo elaborar mermelada de fresas, aunque ya os he contestado a todos, para los que quieran saberlo os remito al post pues los 4 primeros pasos serían los mismos.
A partir de aquí añadir el azúcar, 350 o 400 g para 1/2 kilo de fresas, remover para que ésta se disuelva y seguir cociendo a potencia máxima, de 5 en 5 minutos, removiendo cada vez y siempre con el recipiente destapado ya que precisamente en este caso lo que nos interesa es que el exceso de agua se evapore y la mermelada espese.
Por supuesto que aquí no hace falta utilizar pectina porque el azúcar ya la hace espesar suficientemente.
Para conservar las fresas en la nevera deben estar muy enteras y poco maduras y seguir las pautas explicadas en el post.
Y si las queréis congelar, para usarlas después en sorbertes y helados, consultar el post.