Los que me seguís aquí en el blog, o antes en mis libros, seguro que lo sabéis, pero como cada día, en conferencias, comentarios, entrevistas… veo que sigue habiendo un desconocimiento generalizado, voy a volver a explicarlo.
Congelar, y yo creo que mucha gente lo hace más o menos frecuentemente, es mucho más que abrir el congelador y meter “cosas”.
Si se hace así, sin más, los resultados os aseguro que van a ser desastrosos, y por ello muchos todavía afirman que no les gusta congelar, a pesar de ser el mejor sistema de conservación de los alimentos y el único que conserva todo el valor nutritivo de los mismos.
♦ Cuando formulo esta pregunta, ¿a qué temperatura congelas? sea donde sea, en más de un 50% de los casos me dicen que “ni idea”, que cuando compraron el aparato el técnico se lo puso en un punto… y ¡que nunca lo han tocado!
♦ El otro 50% más o menos contesta rápidamente que a 18º bajo cero, plenamente convencidos de que lo están haciendo bien.
Pues desgraciadamente no es así y, si no se hace como debe ser, los resultados no gustarán y esto es válido tanto para alimentos frescos como cocinados caseros.
Congelados mal, es decir a una temperatura demasiado alta, los alimentos no se estropearán porque al final, aunque sea tardando más, terminarán congelándose, pero su estructura, por ejemplo en los purés o potitos caseros de los bebés no os gustará, y su valor nutritivo disminuirá.
Por ello la ultracongelación industrial se realiza a temperaturas bajísimas, a 40º o 50º bajo cero, incluso en alta mar en los barcos pesqueros.
En un congelador casero debe hacerse siempre al máximo de frío, a 24º bajo cero por lo menos.
Si el aparato es un buen congelador, pulsando su botón de congelación rápida unas horas antes de introducir alimentos frescos o cocinados, esta temperatura bajará todavía más, a 26 o 28º, incluso a 30º bajo cero.
Este botón debe permanecer pulsado hasta que lo que se ha introducido en su interior esté duro como una piedra.
Entonces, el que lo desee, puede subir a los 18º bajo cero que es la temperatura que se ha establecido según las normas internacionales de congelación como la necesaria para conservar alimentos ya congelados.
He comprobado, sin embargo, que manteniéndolo a una temperatura inferior, por lo menos a 24º bajo cero, el resultado final es todavía mejor.
Escoger cada uno la temperatura que desee.
En todo caso quedaros con algo muy claro:
♦ con el frío se pueden conseguir verdaderas maravillas,
♦ y un exceso de frío nunca perjudica.