Ya vimos los requisitos que debía tener una tabla de planchar para que realmente fuera eficaz.
Si la vuestra es estrecha, es decir con poca superficie útil, como son la mayoría, tardaréis un montón en planchar, os cansaréis mucho más, gastaréis bastante energía ya que las planchas tienen un consumo nada desdeñable, y lo más importante, estaréis siendo poco productivos, y ¡nuestro tiempo es oro y hay que rentabilizarlo al máximo!
Si es medianamente buena tendrá unas buenas patas de acero inoxidable y os brindo una solución que no es nada gravosa.
En épocas de crisis sobre todo hay que ingeniárselas para, si no se puede ganar más, por lo menos gastar menos.
1. Encargar en una tienda de bricolaje una tabla de conglomerado mucho más ancha que la que tenéis en la actualidad, de 40 o 45 centímetros por lo menos y con uno de sus extremos redondeados, igual que la que tenéis y del mismo grosor.
Si veis que es demasiado fina, encargarla un pelín más gruesa.
2. Cubrirla de espuma gordita que también encontrareis con facilidad, recortando solo la superficie de la tabla que os va a servir como patrón.
Para que no se os mueva pegarla al conglomerado por toda la parte interior poniendo también pegotes de pegamento por el centro puesto que es muy ancha.
3. Si preferís podéis recortar este patrón en muletón gordo de algodón, que no lleve plástico por ninguna de sus caras, aunque posiblemente os costará más caro que la espuma o foam.
4. Recubrir esta esponjita con papel de aluminio del más gordo que encontréis, para que no se os queme con el calor.
Como no hay papel de aluminio tan ancho, aunque muchos de vosotros seguro que también lo encontraréis en Internet, pegar todos los trozos que os hagan falta.
Aunque no hayáis usado esponja o foam, sino muletón gordo de algodón, este recubrimiento con la lámina de aluminio es muy útil porque éste, además de ser muy buen conductor del calor, retrasará el que el muletón, o la esponja os coja un color tostado, que con el paso de los años adquirirá irremediablemente.
5. Comprar una funda de plancha de algodón de estas mismas medidas, o que se pueda ajustar a varios anchos. La que os indico plancha por las «dos caras».
6. Colocarla encima del papel de aluminio encajándola bien.
Llevan una goma todo alrededor que se estira más o menos para adaptarla a distintas anchuras.
7. Si sois “manitas” o tenéis a alguien que lo sea a vuestro alrededor, ahora solo queda quitar las patas de acero de vuestra tabla de planchar estrecha y colocarlas en esta nueva tabla que os habéis confeccionado.
¡No sabéis qué resultado tan fantástico!
Conozco a alguien que, cuando todas las tablas que se comercializaban eran estrechas, se “inventó” este artilugio, y todavía le funciona aunque ha planchado encima horas y horas.
Y si queréis que os explique la manera de planchar una camisa de caballero en muy poquito tiempo, y a veces se tienen que planchar todas las de la semana, decírmelo ya que no sé si tiene suficiente interés.
Hay muchos jóvenes o no tan jóvenes, y hablo sobre todo del género masculino, que se han visto en la obligación de ser autónomos un poco en todo, no solo en la cocina, sino en el resto de la logística del hogar, y ¡el saber no ocupa lugar!