Este albondigón, como su nombre indica, es como una albóndiga gorda que muchos fríen, con el consiguiente manchado, salpicado y ensuciado y que otros muchos elaboran en el horno tradicional que lo reseca bastante por mucho que se tape.
Se puede hacer con los mismos ingredientes que usáis para hacer vuestras albóndigas, y tiene la ventaja de que no las tenéis que moldear, ni enharinar y freír con lo que el ahorro de tiempo y de trabajo es considerable.
¡Y sois tantos los que me decís que no tenéis tiempo!
Pero luego también sois muchos los que seguís haciendo albóndigas, y es un plato muy rico pero que requiere bastante tiempo.
Yo os voy a proponer una receta parecida a la de las clásicas albóndigas pero con algún ingrediente más, aunque se le puede añadir o suprimir todo lo que se quiera, y también admite todas las sofisticaciones posibles.
■ 300 g de carne picada de ternera
■ 300 g de carne picada de cerdo
■ 300 g de pechugas de pollo también picadas
■ 60 g de miga de pan blando o 2 rebanadas de tamaño normal de pan de molde
■ 2 huevos
■ 100 g de un buen jerez seco = 10 cucharadas
■ sal, canela y pimienta blanca y nuez moscada recién ralladas
■ 4 o 5 lonchas de beicon
1. Si podéis, escoger unas carnes de ternera y de cerdo que sean lo más magras posible, decirle al carnicero que les retire, después de pesarlas, las posibles partes grasas que puedan llevar y que os las pique delante de vosotros.
Aunque muchos todavía dicen que la grasa de los animales es muy “saborizante”, no lo es en absoluto, es puro sebo, grasa saturada sin ningún sabor, mala para el organismo y para nuestro peso.
2. El pollo parece ser que por miedo a la Salmonella no lo quieren picar en las pollerías.
Lo podéis hacer en casa, en un robot o en una picadora potente como la de la minipímer, teniendo cuidado de no hacer puré.
3. Triturar las rebanadas de pan con los huevos batidos, el jerez y las especias y mezclar todo esto con las carnes picadas.
4. Pintar con aceite y una brocha de silicona un molde alargado tipo plum cake, por todas sus caras, hasta arriba. Puede ser de vidrio o de silicona.
El mejor «mezclador» son las manos bien limpias.
5. Rellenar este molde con la pasta anterior.
6. Cubrir toda la superficie del molde con lonchas de beicon y cocinar en el microondas a potencia máxima unos 12’ para empezar.
Comprobar que la terrina está cocida pinchándola en el centro con una aguja y apretando hacia dentro con los dedos y unos guantes de goma para no quemarse.
Si los jugos salen transparentes es que ya está, y si salen rosados es que todavía hay carne cruda en su interior y habrá que prolongar la cocción unos minutos más.
Para estas cantidades se suele tardar 15 minutos en total, pero como no todos los aparatos son iguales poner al principio 12’y añadirle después los 3 restantes si hacen realmente falta.
Para que esté rico tiene que estar cien cocido pero jugoso.
7. Cuando este pastel esté totalmente cocido, retirar las lonchas de beicon, recubrir todo el molde de lámina de plástico transparente pegándola bien por todas partes, y prensarlo hasta que se enfríe.
Aquí el beicon, que se va a churruscar bastante, nos va a servir de tapadera y se puede después eliminar o tomar, al que le guste.
8. Para prensarlo, si tenéis otro molde del mismo tamaño que encaje en éste será estupendo.
Colocar dentro peso, por ejemplo, varios bricks de leche y prensar hasta que la terrina esté a temperatura ambiente.
9. Guardarlo entonces en la nevera y conservarlo siempre allí.
Si habéis pegado bien el film y la nevera está a una temperatura correcta, os durará varios días y estará además más sabroso
10. Para desmoldarlo, cuando se saque de la nevera, pasarle todo alrededor un cuchillo de mesa que no corte mucho pero que le separe de las paredes.
Consejos de cocina y nutrición
■ La carne picada debe consumirse el mismo día de su adquisición, o congelarse, porque al estar «picada» ofrece múltiples caras» y es muy susceptible de estropearse al ser atacada por las bacterias. Es mucho más perecedera que un filete o cualquier otro trozo de carne.
■ Si la compráis ya picada no sabréis nunca el % de grasa que lleva y lo que le han picado, ¡hasta nervios y tendones!
Puede llevar también, para «embeber» la gran cantidad de agua que tiene, un espesante como la fécula de patata y por lo menos¡ 3 o 4 aditivos!
■ Si adquirís albóndigas ya moldeadas, aunque es algo muy cómodo, saber que llevan tantos o más aditivos que la carne picada anterior.
■ El albondigón tiene la ventaja de ser como un fiambre de carne, y se puede tomar como tal, es decir frío, o calentarse después de cortado en rodajas, para que no se rompan, y acompañar con la salsa clásica de las albóndigas, con una sencilla salsa de tomate casera o comercial siempre que esté confeccionada con aceite de oliva o de girasol, e ingredientes naturales, tomate, cebolla, pimiento… y sin aditivos.
Si os queréis entretener algo más, se puede servir con una salsa de pimientos del piquillo… o con cualquier otra que os guste.
■ Si preferís tomarlo frío, en verano o para cenar, lo podéis acompañar, ya sin salsa, con una ensalada corriente de lechuga, tomate y cebolla, o de una ensalada verde muy variada, ambas aderezadas con una sabrosa vinagreta.
También casaría muy bien con una ensalada de endibias, o con una ensalada de pimientos asados o de pimientos del piquillo.
■ Este pastel o albondigón también se puede congelar tal como está, en su mismo molde y dentro de una bolsa de congelación.