Las bebidas energéticas aparecieron en el mercado hace ahora más de 20 años y su consumo ha sido el de más rápido crecimiento dentro del sector de las bebidas.
Las ventas en 2011 sobrepasaron los 9.000 millones de dólares y parece ser que cerca de 1/3 de los adolescentes y jóvenes consume estos productos de forma regular.
De acuerdo con un informe clínico emitido por la AAP (American Academy of Pediatrics) que analiza los componentes de las bebidas deportivas y energéticas, hay una gran confusión y un mal uso de estos productos.
Las bebidas para deportistas y las bebidas energéticas son productos completamente diferentes:
♦ Las bebidas deportivas contienen hidratos de carbono, electrolitos, minerales y aromas.
Se supone que reponen los electrolitos y el agua que se pierde por el sudor.
Los atletas jóvenes que participan en actividades deportivas intensas y prolongadas pueden beneficiarse de estas bebidas deportivas, aunque en la mayoría de los casos son innecesarias.
♦ Las bebidas energéticas contienen estimulantes como la taurina, el guaraná y la cafeína.
La cafeína se ha asociado con varios efectos perjudiciales en los niños, efectos que pueden causar daño en el desarrollo de sus sistemas cardiovascular y neurológico.
Estas bebidas son totalmente inadecuadas para los niños y adolescentes aunque hagan algún deporte.
El Dr. Holly Benjamín, también de la AAP, aconseja a los padres y pediatras que mantengan las bebidas para deportistas y las bebidas energéticas, es decir las 2, alejadas de los niños y adolescentes, aunque se publicitan insistentemente para ellos y alega que estas bebidas, además de contener cafeína y otros estimulantes, llevan también azúcar y contribuyen por tanto a la obesidad infantil.
En la mayoría de los casos un niño que hace ejercicio necesita beber para hidratarse y no hay nada mejor que el agua para eso.
Pero hay más, en el último mes de junio el periódico francés Le Monde ponía las bebidas energéticas bajo vigilancia ya que marcas como Red Bull, Dark Dog, Monster o Burn estaban demasiado en auge.
En Francia, el mercado se vio impulsado por la llegada de Red Bull en 2008, autorizado tras 12 años de prohibición.
La compañía, que creció un 35 por ciento en 2011, encabeza estos productos, apoyados por una comercialización enérgica vinculada a deportes extremos y vida nocturna.
Tienen en común sus estimulantes taurina, cafeína, guaraná, vitaminas, ginseng…
Hace unos días, la Agencia de Seguridad Alimentaria de Francia (Anses) que es como nuestra AESAN → Agencia Española de Seguridad Alimentaria, ha reavivado el debate invitando a los profesionales de la salud a que informen de los efectos secundarios de estas bebidas.
La agencia sospecha que sean responsables de por lo menos 2 muertes recientes por ataque cardíaco.
El vínculo no está demostrado, pero es «probable», dice Irene Margaritis, que encabeza la Unidad de Evaluación de Riesgos Alimentarios en la Anses.
«Estamos analizando si hay un vínculo causal entre las sustancias presentes en estas bebidas y factores agravantes como el alcohol y las drogas».
Los efectos registrados son de orden cardíaco, taquicardias por ejemplo, y/o neurológico como convulsiones, parestesias, vértigo… y/o psiquiátrico como ansiedad, agitación, confusión.
La Anses se hizo cargo en 2009 de la nutrivigilancia.
Desde entonces le han llegado 6 casos, incluyendo los 2 recientes infartos mortales, y también una crisis epiléptica, una insuficiencia renal aguda y trastornos neuropsiquiátricos.
Un ingrediente clave en Red Bull, la taurina es un aminoácido sintetizado por el cuerpo y que se encuentra en la carne, pero es imposible alcanzar dosis tan altas en la dieta diaria normal.
Así que estas bebidas no son en absoluto recomendables para las prácticas deportivas y podrían incluso considerarse como un factor de riesgo.
Están demasiado concentradas, son “hiperosmolares” y al ser además ricas en cafeína aumentan la pérdida de líquido y minerales por la orina, 2 elementos que ya ellos solitos podrían deshidratar a cualquiera que las bebiera, justo lo contrario de lo que en principio se pretende.