Aunque hay aparatos dedicados exclusivamente a moldear croquetas, con varios orificios de salida, yo os voy a dar una idea estupenda para moldear croquetas y albóndigas muy rápidamente y sin manchar casi nada.
Los que ya habéis leído algunos de mis libros ya la conocéis porque salió publicada en mi primer libro de 1996, y actualmente ya está en Internet, directamente «fusilada» y sin citar la fuente como pasa la mayoría de las veces.
Se trata de un racionador de helados de acero inoxidable y tiene que llevar, como el que aparece en la foto, una especie de arandela también de acero que es la que expulsa la bola, sea de bechamel para las croquetas, sea de carne picada para las albóndigas, o de helados variados…
Lo ideal sería que no tuviera más de 4 cm de diámetro y si lo buscáis, los muy avezados en Internet seguro que lo encontráis.
¡Yo los tengo pequeñitos hasta para hacer trufas de chocolate!
Los pasos a seguir en el caso de las croquetas serán los siguientes.
1. Batir 1 o 2 huevos en un plato, dependiendo de la cantidad que se tenga y salpimentarlos.
2. Volcar abundante pan rallado en un cuenco de cristal, también más o menos grande.
Puede ser pan rallado normal, pero si las croquetas son de pescado o de gambas preparar “pan rallado provenzal” que se consigue triturando conjuntamente pan duro con ajo y perejil.
Si no tenéis pan duro elaborarlo vosotros en casa cortando varias rebanadas de pan fresco o blando y metiéndolas en el microondas a potencia máxima hasta que se calienten bastante.
Esperar a que se enfríen y repetir esta operación tantas veces como haga falta, hasta que veáis que el pan, al volverse a enfriar está ya duro.
El pan ha perdido de esta manera toda su agua y se ha deshidratado.
Si ponéis varios minutos seguidos el pan directamente se os quemará.
3. Con el racionador de helados ir cogiendo porciones del mismo tamaño de pasta de croquetas.
Si tiene un diámetro pequeño podréis llenar todo su interior, y si es demasiado grande procurar coger cada vez cantidades iguales para que luego todas las croquetas salgan del mismo tamaño.
4. Ir volcando estas porciones en el cuenco de los huevos y con la ayuda de 2 tenedores procurar que se mojen por todas partes de huevo.
5. Cuando ya tengáis varias, sacarlas con estos 2 tenedores, dejando escurrir el huevo que sobra y echarlas dentro del bol del pan rallado.
6. Agitarlo suavemente con un movimiento de vaivén para que todas estas “porciones deformes” se envuelvan ellas solas y por todas partes con el pan.
Si el bol de cristal pesa mucho escoger uno más ligero de polietileno o un tupper que tenga forma de cuenco.
7. Ahora es cuando nos vamos a manchar las manos.
Sacar cada porción envuelta en pan y rodarla entre las manos para darle forma alargada en lugar de redonda.
8. Deben salir todas igualitas.
En mi opinión y en la de mis antiguos alumnos este método es más rápido y cómodo que el de la manga pastelera que todo el mundo conoce.
En el caso de albóndigas solamente hay que enharinarlas.
1. Volcar harina en un tupper, bol o cuenco que pesen poco. Si se quiere se puede aderezar con un poquito de sal y pimienta blanca recién molida.
2. Con el racionador ir cogiendo porciones y echarlas en este cuenco.
3. Cuando haya varias agitar el recipiente para que todas queden bien envueltas.
4. Ahora es cuando nos vamos a manchar un poquito las manos.
Con un tenedor ir sacando estas porciones de 1 en 1 y rodarlas entre las palmas de las manos para redondearlas. Todas las bolitas deben salir iguales.
Los que ya utilizan el microondas saben que se pueden cocinar aquí en lugar de freírlas.