Todos aquellos que tienen una vida completamente sedentaria por el tipo de trabajo que realizan, es decir que están sentados en un despacho durante todo el día, idas y venidas siempre en coche, de puerta a puerta, y al llegar a casa a pesar de haber estado sentados están agotados y se vuelven a sentar o a tumbar, porque realmente el trabajo intelectual cansa muchísimo, deberían saber que el hecho de“no moverse” y de no practicar algún tipo de ejercicio de forma regular y moderada tiene graves consecuencias para su salud, no solo el aumento de peso que suele venir asociado, sino la aparición de hipertensión, de colesterol y de muchas otras patologías derivadas de esta inactividad.
Y tengo que insistir en el hecho de que los kilos de más, sea en su fase leve como es el sobrepeso, como en su segunda fase, la obesidad, no son únicamente un problema estético como muchos pudieran pensar, sino que ya constituyen la gran epidemia del siglo XXI y son la puerta de entrada de un sinfín de enfermedades importantes.
Este dato no debe importar demasiado puesto que ya más del 60% de los españoles tiene algún tipo de sobrepeso, y 1 de cada 3 o 4 niños dependiendo de su edad, y estas cifras no dejan de crecer… y lo que es más preocupante, ¡no van a dejar de hacerlo!
Difícilmente se podrá evitar el problema concienciando a los niños o adolescentes si antes sus padres no lo están y siguen tan contentos con sus kilitos.
Recordar que de padres gorditos → hijos gorditos porque el estilo de vida de todos ellos es el mismo, no es el correcto, o se come más de lo que se debe, o se come fundamentalmente lo que no se debe y se tiene, además, en casi todos los casos una vida muy sedentaria.
Y no se trata de ponerse a dieta periódicamente, cuando lo manda el médico.
Las «dietas», lo repiten muchos endocrinos hasta la saciedad, solo solucionan el problema durante unos meses ya que en cuanto se abandonan se vuelven a coger los kilos perdidos más unos cuantos de propina.
Lo único que funciona de verdad es aprender a comer y a tener un estilo de vida saludables, totalmente diferentes de los que nos han hecho engordar.
Si se vuelve a hacer lo mismo que se hacía antes del régimen, comer de la misma manera y no moverse, se retrocederá hasta la situación anterior.
Según datos de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), cerca de unos 10 millones de personas adultas en nuestro país están afectados por esta enfermedad.
Muchos de los que se encuentran dentro de este grupo, más de 4 millones, ni siquiera saben que son hipertensos, y esto es lo realmente grave, ya que es una enfermedad “silenciosa” porque pasa normalmente inadvertida debido a que sus síntomas no son reconocibles hasta que no “salta” otra enfermedad asociada a ella.
Algunos se “pegan la gran paliza” el fin de semana pensando que con ello ya es suficiente, pero realizar un exceso de ejercicio físico prolongado en el tiempo, o una actividad muy intensa cuando no se está acostumbrado también son perjudiciales.
Es totalmente desaconsejable practicar ejercicio de forma intensa solo durante los fines de semana.
El cardiólogo del hospital USP San Jaime de Torrevieja (Alicante), Rafael Florenciano ha resaltado que la regularidad a la hora de hacer ejercicio físico «es determinante para el riesgo cardiovascular, de forma que las posibilidades de padecer un infarto durante un ejercicio físico intenso en la hora siguiente se duplican si el paciente realiza menos de 4 horas semanales de ejercicio, en comparación con aquellos que lo realizan durante más de 4 horas«.
Los múltiples estudios que se han hecho sobre esta costumbre van pues directamente en contra de la práctica de ejercicio intenso sólo los fines de semana, algo bastante habitual hoy en día».
La razón de todo esto se explica porque esta clase de ejercicio «puede provocar alteraciones en la estructura y función del corazón que favorecerían la aparición de fibrosis y consecuentemente de arritmias y muerte súbita«.
La muerte súbita es «la manifestación más frecuente de una enfermedad cardiovascular oculta, que podría manifestarse al hacer ejercicio».
De ahí la conveniencia de «realizar chequeos previos en personas que ya realizan o que pretendan iniciar una actividad física regular y de moderada intensidad».
Sin duda la práctica de ejercicio físico es recomendable porque beneficia la salud cardiovascular, y aunque pueden existir riesgos, el balance entre riesgo y beneficio se inclina siempre a favor de este último, especialmente si el ejercicio es regular y adecuado a cada individuo.
Una actividad física de moderada-alta densidad que suponga un consumo de más de 1.000 kilocalorías a la semana o 150 kilocalorías al día es la más beneficiosa, especialmente si se reparte a lo largo de 5 o 6 días, en tiempos de ejercicio no muy largos, y para un varón de unos 70 kilogramos de peso representaría caminar rápidamente entre 4, 6 u 8 kilómetros por hora, practicar ciclismo a 13 kilómetros por hora, nadar con esfuerzo moderado, jugar al golf o cortar el césped durante algunas horas…
Al tratarse de actividades que pueden ser realizadas a distinta intensidad, la duración del ejercicio deberá ser inversa a la intensidad del esfuerzo realizado, es decir si el ejercicio es muy intenso la duración del mismo tendrá que ser menor.
Está claro que la vida sedentaria es perjudicial y que debemos practicar ejercicio, pero hemos de hacerlo de forma juiciosa y sobre todo regular.
Y como prevención, si estáis engordando poco a poco, aunque sea lentamente pero sin parar, vigilar vuestra tensión, las cifras de colesterol y los niveles de azúcar.
¡Vuestra salud futura os lo agradecerá!