Frutos secos, dónde comprarlos y cómo evitar su enranciamiento
Si sois de los que disfrutáis con los frutos secos, no solo por su sabor sino por sus magníficas propiedades, y os gusta tener siempre en casa, os aconsejo que los compréis en sitios de calidad que os aseguren que son realmente frescos porque hay mucha rotación.
Puede ser en tiendas ya especializadas que prácticamente solo venden frutos secos y poco más.
Como venden solo eso, en cantidades diarias casi astronómicas, tenéis asegurada su frescura, su calidad y hasta su precio.
Los frutos secos se llaman así porque todos tienen una característica en común: en su composición natural, sin manipulación humana, tienen menos de un 50 % de agua.
No se deben confundir con las llamadas frutas secas que son frutas desecadas. El inconveniente que tienen una gran mayoría de ellas es que para conservarlas y que no se enmohezcan pueden llevar deben dióxido de azufre añadido.
Este dióxido de azufre, SO2, se utiliza tradicionalmente como antioxidante y conservante para frutas, verduras, frutos secos, aperitivos, vino…
Sin embargo, tanto el SO2 como los sulfitos, que casi todos los vinos llevan, reducen fuertemente la absorción de la vitamina B1 y pueden representar un riesgo para los enfermos de asma.
Los frutos secos más conocidos y consumidos en España son las almendras, las avellanas, los pistachos, las nueces y los piñones, aunque éstos últimos si no son chinos tienen su precio.
El cacahuete que también se consume mucho como aperitivo, sobre todo pelado y frito, los clásicos panchitos, es una legumbre aunque muchos lo consideren como fruto seco.
Su grasa no es tan saludable, como vimos en este post ya publicado.
Entre los frutos secos que os he mencionado, las almendras son los más ricos en calcio, y puede que muchos quieran enriquecer su alimentación con este mineral, y los más ricos en ácidos grasos Omega-3 son las nueces. Por si no lo sabéis, las nueces españolas son bastante mejores que las californianas, aunque un poquito más caras.
Parece ser, y así lo avalan varios estudios, que tomando 4 o 5 nueces ya peladas a diario se bajan automáticamente las cifras del colesterol malo, el LDL, y se aumentan las del bueno, el HDL.
Hablando del calcio, no hay ningún estudio concluyente que asegure que los alimentos enriquecidos en calcio, como la leche, contribuyan a la absorción de dicho calcio por nuestro organismo. Además, este calcio que efectivamente han añadido, se ha hecho en tal pequeña cantidad que no sirve para mucho. Lo siento por los miles de personas que consumen leche enriquecida en calcio a diario porque el único que se va a enterar es su bolsillo ya que son más caras.
Pero es un gran negocio que es lo que la industria alimentaria va buscando.
Las calorías de todos ellos oscilan entre las 575 de las almendras ya peladas por cada 100 gramos y las 602 de las nueces sin cáscara. Por ello hay que consumirlas en pequeñas cantidades, 20 gramos diarios si se toman todos los días.
Para las personas, realmente pocas, que quieren engordar de manera saludable, pueden aumentar esta dosis diaria y tomar 50 gramos diarios.
Cuando el colesterol empieza a subir, lo mismo que la tensión arterial y el azúcar en sangre, el mejor «medicamento», el más barato y eficaz y sin contra indicaciones es andar deprisa durante 20 o 30 minutos hasta sudar un poquito.
Pero nadie lo hace por pereza. Y es casi milagroso, conozco casos cercanos.
Todos los pseudomedicamentos que se anuncian por doquier para bajar el colesterol, no sirven para nada ya sean mantequillas, margarinas, yogures, enriquecidos…
¿Sabéis que acaba de aparecer un salchichón probiótico que regula el colesterol?
Estos frutos secos, aunque se compren muchas veces envasados y en supermercados grandes pueden estar viejos, duros, como «envejecidos» y, si se trata de almendras fritas, es más que probable que estén rancias, porque el aceite acelera esta ranciedad.
Por ello, cuando se quieran tomar almendras fritas o tostadas ligeramente con sal, es mucho más seguro freírlas o tostarlas en casa, sin manchar nada y tardando poquísimo. Ya os lo expliqué también en este post
Cómo evitar el enranciamiento de los frutos secos
Si compráis varios frutos secos que no sea en minúsculas cantidades, para mantenerlos frescos y en buen estado envasarlos en buenas bolsas de conservación.
Pueden ser las sencillas de toda la vida o las más modernas y sofisticadas «con solapa de cierre.
Si vais a tener estos frutos secos más de un mes, y dependerá de la logística de vuestras compras, congelarlos, también en buenas bolsas de congelación, con un micraje suficiente, es decir con un espesor adecuado, o en tuppers herméticos.
Aprovecho una vez más para insistir en que el plastifilm o lámina de plástico transparente, sirve para muy poco porque al ser tan fino no aísla suficientemente del aire frío dela nevera que reseca, y todavía menos del aire superfrío del congelador.
Sin embargo todavía algunos de mis seguidores siguen congelando envolviendo las carnes, aves o pescados en este film con lo que los malos resultados están asegurados así como la quemadura del congelador.