El tomate es uno de los alimentos que hay que tomar en toda época del año porque uno de sus colorantes naturales, un carotenoide, el licopeno, es un antioxidante potentísimo y cada día hay más evidencias experimentales y epidemiológicas que apuntan a que una ingesta elevada de antioxidantes está asociada a una disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y degenerativas como el cáncer.
Por ello el tomate de ensalada debe consumirse muy muy rojo, aunque duro como una piedra, y olvidarse de tomarlo “verde”, como se hace todavía en España, una costumbre nefasta.
Si se rompen las células del vegetal y el tomate se tritura, el zumo por ejemplo, tiene 3 veces más de licopeno que el fruto entero, y si además va mezclado con aceite de oliva virgen extra, la vitamina E de éste aumenta todavía más la biodisponibilidad del mismo.
Así la salsa de tomate tiene el doble de licopeno que el zumo y 6 veces más que el tomate entero.
Este carotenoide natural es el responsable del color rojo no solo del tomate sino de muchas otras hortalizas y frutas como la calabaza, la batata, la zanahoria, la papaya, la sandía, el mango, el pomelo rosa…
Si queréis preparar en casa mermelada casera de tomate, que «extrañará» a los muy jóvenes aunque hace años se preparaba en muchos hogares, elaborarla en el microondas pues es sencillísimo, muy rápido y mancharéis tan solo un recipiente muy cómodo de fregar en el lavavajillas. Por el método tradicional, que todavía debe emplearse en los pueblos, nadie que tenga poco tiempo la haría hoy. Os la pondré en otro post.