Gazpacho andaluz tradicional y casero.
Me voy a referir al gazpacho andaluz tradicional, el de toda la vida, y nunca a los numerosos «gazpachos» que siguen naciendo cada día y que, en mi opinión, no deberían llamarse gazpacho, aunque pueden estar muy ricos como el gazpacho de pepino, de fresas, de melón, de sandía…
El gazpacho es una de nuestras sopas frías más representativas, un verdadero baño de vitaminas y, si se le añade bastante agua y se sirve fresquito, es un refresco hidratante muy saludable.
Puede tener, además, pocas calorías dependiendo fundamentalmente de la cantidad de aceite que se le ponga y del pan añadido, que puede suprimirse si no se cuela.
En este caso el gazpacho espesa de «manera natural», únicamente con la piel y las pepitas de los tomates que desaparecen completamente.
Así sale suficientemente espeso, a pesar de la gran cantidad de agua que tienen algunos tomates ya que sus pieles, así como las del pepino lo “engordan” mucho, y conviene no pelar este último ya que el pepino con piel se repite menos. Ambas fibras, aunque trituradas, vienen muy bien a nuestro organismo.
Y los que prefieran un gazpacho no tan denso tendrán que añadirle algo de agua.
Aunque muchos escogen, para elaborarlo, los tomates de pera, éstos tienen la piel muy basta y no os los recomiendo..
Por ello, para que se no se deshagan al enlatarlos dando lugar a las latas de tomate natural entero pelado suelen llevar cloruro cálcico, el E-509 que es un endurecedor.

Las calorías de las hortalizas que lleva este gazpacho casero cuentan muy poco.
Tomate = 18 kilocalorías por cada 100 gramos
Pepino = 12 kcal
Cebolleta = 25 kcal
Pimiento = 19 kcal
Ajo = 110
El ajo es la única hortaliza que tiene realmente calorías, pero como se añade en muy pequeña cantidad, unos 10 gramos, prácticamente sus calorías se pueden desechar.
La receta para 4 o 5 personas es:
■ 1 kilo de tomates rojos carnosos, ver consejos,
■ 50 gramos de cebolleta tierna,
■ 1 o 2 dientes de ajo,
■ 70 gramos de pepino,
■ 100 gramos de pimiento rojo, ver consejos,
■ 1 cucharadita escasa de sal,
■ 30 o 40 gramos de vinagre de vino blanco = 3 o 4 cucharadas,
■ 50 gramos de aceite de oliva virgen extra = 5 cucharadas, ver consejos,
■ agua y hielo a gusto de cada uno
■ Una buena y potente trituradora
Cómo preparar correctamente un gazpacho
Os explico brevemente cómo elaborarlo.
1. En el vaso de la turmix o de una trituradora potente añadir todas las hortalizas bien lavadas, escurridas y troceadas junto con la sal, que facilita esta trituración, y triturar al máximo de potencia hasta que obtengamos un puré fino sin grumos.
No poner nada más, ya que algo de agua, por ejemplo, haría «patinar» las hortalizas y no se triturarían bien.
2. Añadir ahora el vinagre y volver a triturar.
3. Agregar por último el aceite y usar de nuevo la potencia máxima de la trituradora para que el aceite se emulsione con el tomate y el gazpacho adquiera una textura de crema ligera de un bonito color naranja, no «aguachirri».
4. Añadir el agua que se quiera, y si se va a tomar a continuación cubitos de hielo
Cómo transformar esta sopa fría o gazpacho en un refresco saludable
Si queremos que este gazpacho nos sirva como refresco y podamos beber más de 1 litro diario, podemos doblar la cantidad de las hortalizas que más nos gusten, sobre todo de los tomates, y echarle algo menos de sal de lo que indica la receta para que no nos dé sed.
Si vais a tomar este gazpacho a lo largo de varios días, aumentad la cantidad de vinagre para contrarrestar el dulzor del tomate que vamos a echar en mayor cantidad.
Ya sabéis que la cantidad diaria de sal que recomienda la Organización Mundial de la Salud, OMS es de 5 gramos de sal, aproximadamente una cucharadita de postre.
Los niños, por supuesto, deben consumir menos cantidad, entre 3 y 4 gramos máximo y, hasta los dos años no se recomienda añadir sal a las comidas.
Pero en esta cantidad hay que contabilizar toda la sal que llevan los alimentos al natural y que ingerimos al día, desde las verduras y el pan hasta las conservas, el queso, los embutidos…
Y la sal que añadimos a nuestros guisos y ensaladas.
Añadirle mucha agua, hasta la de aclarar la trituradora, pero sin pasarse, para que el gazpacho conserve siempre su rico sabor, aunque suavizado.
Consejos de cocina y nutrición
■ Es muy importante que la trituradora sea potente para que elimine totalmente la piel de los tomates y sus pepitas, así como del pepino, que son una fuente importante de fibra de la que actualmente no llegamos a consumir, ni de lejos, los 40 gramos diarios que también recomienda la OMS.
■ La variedad escogida de tomate es también fundamental porque, en las grandes ciudades como Madrid, se suelen encontrar más variedades malas que buenas.
Tienen que estar muy rojos, pero no duros como piedras ya que éstos suelen tener, al abrirlos, un corazón leñoso y muy desagradable que hay que retirar.
Tampoco tienen que estar demasiado blandos ni espachurrados.
■ Os extrañará la presencia del pimiento rojo en lugar del verde que todos utilizan, pero encuentro que tiene un sabor más rico que el verde, y proporciona al gazpacho un color rojo muy bonito. Utilizad el que más os guste.
■ Este gazpacho no lleva pan, luego ya aquí eliminamos algunas calorías, y sin embargo espesa suficientemente con todas las pieles y pepitas del tomate y del pepino, por ello es importante no colarlo.
El pan blanco que se suele añadir tiene 258 kilocalorías por 100 gramos.
Sin pan además, hoy día lo pueden tomar los numerosos celíacos que existen.
■ Para que tenga pocas calorías utilizad un aceite de oliva virgen extra con un fuerte sabor como el Hojiblanca, Picual, Cornicabra, … para que sepa mucho aun estando en muy pequeña cantidad.
Os recuerdo que cualquier aceite, sea nuestro «oro líquido» o cualquier otro aceite vegetal, es el alimento que más calorías tiene, 900 por cada 100 gramos.
■ El licopeno, que es el responsable del color rojo del tomate, es un poderoso antioxidante con la particularidad de que su biodisponibilidad aumenta primero al estar triturado y segundo al estar acompañado de aceite.
Por ello el gazpacho es una bebida tan saludable.
■ El gazpacho se conserva varios días en la nevera siempre que esté a la temperatura adecuada, entre 2-3º C y dentro de un recipiente hermético.
■ También puede congelarse, si se tuviera esa necesidad, sabiendo que hay que batirlo después de descongelado porque aparece como «cortado». Una vez batido de nuevo está tan rico como antes.
■ Hace unos años, cuando todos los alimentos tenían calidad, el pepino se podía añadir bien lavado y con piel con lo que se «repetía» menos y el gazpacho se enriquecía todavía más en fibra.
En la actualidad la mayoría de los pepinos son tan malos que su piel es dura y gruesa y hay que eliminarla.
Escoged de todas maneras unos que sean de tamaño pequeño y estén poco granados.
■ El gazpacho, por ser precisamente un «baño de vitaminas», es lo que se llevaban antiguamente los trabajadores del campo cuando iban a trabajar allí durante todo el día.
Le echaban entonces bastante pan y bastante aceite virgen que, muchas veces ellos también producían para que fuera un plato casi completo.