Ya vimos los primeros pasos necesarios para empezar a perder los kilos de más.
Vamos a analizar en este post, ¿Estáis perdiendo peso con salud? si lo estáis haciendo bien, regular o mal.
1. ¿Estáis perdiendo 1 kilo a la semana o alrededor del kilo, que es lo que se debe perder de una manera saludable, o estáis estancados y no bajáis ni un gramo?
2. ¿Lo estáis acompañando con algo de ejercicio aeróbico, por lo menos 5 días a la semana, o no hacéis nada en absoluto?
El que no “paréis” en todo el día por vuestro trabajo, dependiente, peluquero, azafato/a de eventos, amo/a de casa… no se considera ejercicio… aunque terminéis agotados.
Y solo andando, aunque sean varios kilómetros, a no ser que sea deprisa y os haga sudar bastante no es suficiente sobre todo a partir de una cierta edad.
Comer adecuadamente, de todo pero en la proporción adecuada, debe incluir siempre ejercicio físico a ser posible personalizado, sobre todo si ya no se es demasiado joven o si han aparecido algunas molestias, aunque no sean diarias sino de vez en cuando.
Empiezan a doler las cervicales, la espalda, las rodillas…
Los beneficios del ejercicio físico están científicamente probados porque no solo previene muchas enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, el aumento del colesterol en sangre, las enfermedades del aparato locomotor…, sino que al segregarse endorfinas que son las hormonas de la felicidad mejora automáticamente nuestro estado de ánimo.
Es fundamental incluirlo en un tratamiento de «aprender a alimentarse», y tener siempre en cuenta la condición física de cada persona para que sea saludable, progresivo y seguro.
Por eso lo ideal es que sea personalizado, diseñado por un profesional cualificado.
Una vez que se aprenden una serie de ejercicios «hechos a la medida de cada uno», su práctica ya no es costosa y es autónoma, es decir que cada uno los puede realizar en su casa a la hora que le venga mejor.
Aunque los españoles somos los europeos que menos nos movemos, pensando que siempre se encontrará una “píldora” maravillosa que supla dicho ejercicio, que no existe, en cuanto se empiecen a sentir sus efectos beneficiosos, no solo en el peso, sino en la salud general, ya estarán “enganchados” y lo realizarán aunque haya días que no apetezca en absoluto.
3. ¿Notáis que vuestras “carnes” están más fofas, es decir que vuestros músculos están más flácidos y flojuchos, sin apenas fuerza?
4. ¿Os sentís más cansados desde que habéis empezando a comer de esta nueva manera?
5. ¿Tenéis ansiedad y sentís la necesidad de comer o picar casi a todas horas?
6. ¿Dormís peor, u os levantáis por la noche a “visitar” la nevera?
7. ¿Sentís hambre en algún momento del día o solo por la noche cuando os acostáis, como un agujero en la tripa, y no podéis conciliar el sueño?
8. ¿Se os empieza a caer el pelo más que de costumbre, aunque no estemos en plena temporada de su caída que suele ser en otoño?
9. ¿Sentís fragilidad en las uñas o se os descascarillan más que antes, es decir se os abren a capas?
10. ¿Si habéis calculado grosso modo las calorías que debéis tomar diariamente, en cuánto las habéis disminuido?
Menos de 1500 calorías diarias, aunque se sea de estructura corporal menudita, no deben consumirse porque podrían originarse carencias nutricionales y falta de algunas vitaminas.
11. ¿Estáis siguiendo alguna de las muchas «dietas milagrosas» que pululan en Internet, o alguna de las múltiples que recomiendan las “famosas” de turno como las de los batidos verdes?
Estas dietas llamadas «detox», o de “desintoxicación” están ganando adeptos cada día y son un atentado directo para vuestra salud, no solo presente sino futura.
Las «tonterías» en la alimentación se pagan siempre, tarde o temprano, y muchas veces ya no tienen solución.
12. ¿Habéis dejado de tomar alguno de los 3 grupos de alimentos indispensables para nuestro organismo como son las proteínas, las grasas o los hidratos de carbono?
13. ¿Ya no probáis el pan, ni las legumbres, ni la pasta, ni el arroz, ni las patatas cocidas o asadas con su piel?
14. ¿Solo tomáis un alimento o un grupo de alimentos, solo pomelo, solo piña, solo alcachofas, solo licuados, solo frutas?
15. ¿Estáis tomando demasiados alimentos ricos en grasa o demasiadas proteínas, sobre todo cárnicas?
16. ¿Estáis «disociando» los alimentos en una misma comida, por ejemplo no mezcláis carnes con patatas o verduras, o empezáis tomando la fruta al principio de las comidas?
17. ¿No bebéis agua durante las comidas?
18. ¿Vuestro cuerpo os pide algo dulce más frecuentemente que antes?
El volverse algo goloso, aunque nunca se haya sido, a medida que se van cumpliendo años suele ser hasta cierto punto bastante frecuente.
19. ¿Pasáis hambre en algún momento del día o de la noche?
El hambre es un factor de estrés que dificulta la pérdida de peso y su mantenimiento.
Por ello las clásicas dietas, o dietas de siempre, acompañadas de restricciones alimentarias nunca son eficaces a medio y largo plazo, ya que favorecen el descontrol de los impulsos.
Se abandonan un buen día, de repente y muchos se dan el consabido atracón, no solo tomando alimentos especialmente prohibidos, sino en cantidades astronómicas.
20. Por último, cuando se cambia drásticamente de manera de alimentarse, porque hasta ahora se comía rematadamente mal, y se necesitan perder muchos kilos, en general hace falta un apoyo psicológico.
Los aspectos emocionales, motivacionales y conductuales son importantísimos cuando se va a realizar un cambio de hábitos de vida.
A muchos les «funciona» pegar en la puerta de la nevera la foto de cuando estaban realmente gordos, y otras en las que poco a poco se va adelgazando.
¡Aunque parezca una tontería, está demostrado que ayuda muchísimo!