El secreto para organizarse bien y ser muy productivos en el hogar pasa, para empezar, por tener sitio y por saber comprar y conservar.
Aunque se trate de una persona sola, siempre que pueda, si quiere rentabilizar al máximo su tiempo, en definitiva ser productiva, es importante al independizarse y adquirir un piso, tanto de alquiler como en venta, contar con un pequeño espacio para tener un acopio de alimentos y de productos de limpieza que se usan habitualmente y que se repondrán cuando se agoten, 1 vez cada 15 días, 1 sola vez al mes o cada 2 meses dependiendo de los integrantes de la familia.
Un pequeño armario, una despensa y un combi, nevera y congelador unidos son pues imprescindibles.
Cada vez que se acaba un producto se apunta en una lista para adquirirlo la próxima vez. Muchos ya lo están haciendo.
Lo primero que recomendaría es hacer estas compras importantes en una gran superficie, muchas de ellas de calidad y con precios muy competitivos, contando si compensa por el tiempo que de momento se pierde y los kilómetros que se van a hacer en el desplazamiento. Por ello interesa llevar siempre una lista ya hecha y comprar ciertas cantidades, si se puede, teniendo así existencias para varios meses. Se puede adquirir en una sola visita todo lo necesario de alimentación y limpieza, muchas veces ropa de casa y mesa para equipar el hogar a buen precio y hasta vestimenta que puede estar de oferta sobre todo para los niños. Es muy práctico y nos ahorra tiempo y dinero.
Se espacian así al máximo las compras del hogar, todas las que no son alimentarias e incluso muchas de las perecederas, aprovechando siempre las ofertas, comprobando antes que son verdaderas ofertas y que no están tomando el pelo. Es bastante normal encontrar una lata, por ejemplo, que está de oferta pero que después de comprobar su peso neto escurrido resulta más cara que otra que no lo está. Así que calcular a cómo salen por ejemplo los 100 g de atún con oferta o sin ella. Muchos grandes supermercados, y no digamos ya nada de los pequeños, pueden “ofertar” y aprovechar para quitarse de encima productos alimenticios que están a punto de caducar o que han estado marcados, por el motivo que sea, con precios demasiado elevados.
Algunas latas de pescado o marisco en aceite de oliva e incluso virgen extra, de marcas blancas son buenísimas y os recomiendo que las probéis y si realmente os gustan que las consumáis, pero otras muchas no porque “aprietan” tanto al fabricante que se las hace para conseguir precios baratos, que aunque éste sea bueno, tiene que rebajar a la fuerza la calidad.
Algo parecido sucede con sus embutidos que en general suelen tener poca calidad. Así que no os dejéis engañar, probad siempre y después decidid.
Algo parecido puede suceder con alguna promoción especial de papel higiénico, de detergente de lavavajillas, de lavadora… Calcular pues antes a cómo sale el kilo de detergente… con oferta o sin ella. Comprobad siempre antes que la oferta resulta más barata que la marca blanca del supermercado o gran superficie que en estos productos suele tener igual calidad. Podéis probarlas, y en caso de que no os gusten, no adquirirlas más y pasarse a alguna marca más conocida, pero siempre estando plenamente convencidos de que lo más caro puede no ser lo mejor.
Entre los productos de limpieza la oferta es inmensa y la publicidad nos está bombardeando continuamente con nuevos productos. Pero hay que ser inteligentes y no fiarse demasiado. Para el hogar no hay ninguna necesidad de tener “tropecientos” productos diferentes. Si sale alguno nuevo anunciado por sus “efectos milagrosos”, si de entrada no os parece ya una estafa, probadlo porque indudablemente hay algunos muy buenos, pero sed racionales y decidid si tienen realmente un “plus” añadido o si es “más de lo mismo… pero más caro”. No os creáis lo que los fabricantes afirman, comprobadlo vosotros mismos.
Las tiendas pequeñas de barrio suelen tener unos precios realmente abusivos, aunque a muchos no les importe por la comodidad y proximidad, y tampoco tienen las mismas medidas de higiene.
Suele suceder algo parecido con los supermercados pequeños de barrio, salvo honrosas excepciones. Hay incluso cadenas grandes e importantes pero con supermercados pequeños en los barrios céntricos que son mucho más caros que determinadas grandes superficies. Y como no tienen espacio suficiente te “obligan” a comprar lo que ellos quieren, que es lo que tienen, y no las marcas que uno desea. Esto es válido tanto en productos de limpieza como en los de alimentación.
Cuanto más frecuentemente vayáis a comprar, más tiempo perderéis inútilmente, y más posibilidades tendréis de “picar” y adquirir sin quererlo ni habéroslo planteado, algo que se os antoja y que de no haberlo visto ni lo habríais echado en falta, como chucherías, golosinas y cosas inútiles… pero que están baratas y que colocan a la vista en sitios preferentes y estratégicos precisamente para “crear la necesidad de adquirirlos”.
Y si tenéis que coger para estas pequeñas escapadas cada vez el coche, porque no tenéis ninguna tienda cerca, no os olvidéis del gasto de gasolina, hoy importantísimo.
El éxito de las tiendas abiertas 24 horas, en ocasiones hasta un 30% más caras que las normales, se explica porque son muchos los despistados u olvidadizos y que ni están ni quieren estar organizados. Sin embargo las tiendas de «alimentación» de los «chinos» no deben ser nada caras… y proliferan por todas partes, incitando en parte a los consumidores a no ser ordenados y a tener a cualquier hora a mano chucherías y golosinas.
Como casi todos, hombres y mujeres, trabajan hoy en el hogar y fuera de él no pueden permitirse el lujo de perder su valioso tiempo en estos quehaceres. Sin embargo un estudio realizado en nuestro país en marzo del 2006 llegó a la conclusión de que, por término medio, se iba a la compra un promedio de 18 veces al mes, es decir cuatro veces a la semana. ¡Inaudito y nada productivo!
Muchas veces se compran pequeñas cantidades de alimentos algo perecederos porque si se compran en una mayor cantidad y no se saben manipular ni almacenar se acaban tirando. Por ello hay que saber conservar y congelar, tanto los alimentos frescos que compramos como los cocinados caseros, y sin embargo muchas veces desde las mismas administraciones se aconseja tirar lo que sobra para evitar infecciones, y esto sí que sale caro, en lugar de enseñar a guardarl.
Desde luego resulta más caro comprar a «poquitos», y sin embargo la oferta de envases de limpieza, platos y alimentos “mini” está aumentando más y más cada día, lo que indica que hay demanda. Pero si alguien quiere “hacer cuentas”, que las haga, y comprobará que el envase más grande, sea de lo que sea, alimentación o limpieza, sale mucho más barato que la porción mini puesto que se está pagando realmente por el producto en sí y no por el envoltorio, caja, pack, retráctil…
Pero a la industria en general le interesan estas compras en pequeño que les suelen dar más beneficios.
Se han hecho estudios que demuestran que en la cesta de la compra en general se puede ahorrar hasta un 30% dependiendo del lugar dónde se adquieran los productos.
Recordad que “somos lo que comemos” y es preferible comer una pequeña cantidad de lo que sea pero de calidad extra, paladeándolo y disfrutándolo, que “inflarse” con productos más baratos que además os harán engordar.
Si sabéis comprar, y es algo que como todo en la vida se aprende a fuerza de hacerlo, no os hará falta ser millonarios ni mucho menos. Al revés, cuanto más pequeños sean los ingresos, más habrá que cavilar y encontrar soluciones inteligentes para estirarlos y gastar lo mejor posible. El que vive desahogadamente se puede permitir el lujo de gastar y no “contar”. La economía consiste precisamente en saber gastar.
¡Recordad que a la industria, tanto alimentaria como del hogar, no le interesa en absoluto que la gente sea organizada y productiva!