El aguacate es una de las frutas que menos azúcar contiene y por ello entra a formar parte de preparaciones dulces y saladas y pueden tomarlos también los diabéticos.
Pero, al mismo tiempo, es una de las que más grasa lleva, la que más después de las aceitunas, de ahí que su pulpa verdosa se denomine “mantequilla verde” y por tanto para ser una fruta tiene un contenido calórico alto, aunque bastante menos del que se piensa.
Como su parte comestible representa tan solo el 38%, un aguacate entero de 200 g tiene, después de retirarle la piel y el hueso, 76 g de pulpa limpia es decir 100 calorías frente a las 113 que tienen 200 g de uvas o las 110 que tienen esos mismos 200 g de higos o brevas ya pelados que son de las frutas más calóricas.
Pero esta grasa además es muy beneficiosa para nuestro organismo ya que está formada por ácidos grasos insaturados que, como los del aceite de oliva, nos ayudan a contrarrestar los efectos perniciosos de las grasas saturadas.
Es también rico en minerales y en vitaminas A, B1, B2, B3, y especialmente en vitamina E considerada como un potente antioxidante.
En lugar de pelarlo, para vaciarlo hay que cortarlo a lo largo por la mitad con un cuchillo bien afilado, y al llegar a su hueso girarlo para separar las dos mitades.
Sacar su hueso con una cuchara grande y despegar, con esta misma cuchara pasándola por todo alrededor cerca de la piel, toda su pulpa en un solo trozo.
Aunque se sigue diciendo que para evitar su oscurecimiento por oxidación en las preparaciones en las que se encuentra, como el famoso guacamole, hay que introducir su hueso dentro, este es otro bulo falso que pasa de generación en generación y que no tiene ningún fundamento. Hacer la prueba y os convenceréis.
Otra manera todavía mejor de retirarle el hueso después de cortado en dos consiste en sujetar la mitad que lleva el hueso con la mano izquierda y con la derecha pincharle con un cuchillo afilado y una vez clavado en el hueso girarle sobre su propio eje. El «vaciado» es limpio, perfecto.
Para que una preparación que lleve aguacate no se oscurezca hay que rociarla recién hecha con zumo de limón, que este sí que es un poderoso antioxidante, y guardarla a continuación en la nevera en un tupper hermético y lleno hasta arriba para que conserve la mínima cantidad de aire posible en su interior que es el que le hace cambiar de color.
Aunque hay muchas variedades de aguacate las más conocidas en nuestro país son los de piel lisa brillante y color verde bastante intenso, y todavía más los de color parduzco y piel rugosa.
Hay que comprarlos en su punto de madurez, ni muy duros al tacto porque estarían demasiado verdes, ni demasiado blanduchos porque posiblemente por dentro ya estarían pasados y oxidados.
Deben estar ligeramente blandos al presionar con suavidad con nuestros dedos.
Si estuvieran demasiado enteros, basta con dejarlos fuera de la nevera 1 día o 2 hasta que se ablanden, y no hace falta envolverlos en papel de periódico para que maduren, algo muy poco higiénico pero que sigue siendo otro bulo más.
Con la temperatura ambiente es más que suficiente para que estén en su punto.
Los que disfruten con ellos pueden tomarlos con tranquilidad, sin abusar claro está, ya que cortados en laminitas finas y mezclados con otras verduras y hortalizas, en ensaladas, son una verdadera delicia.
Y al aderezar esta ensalada, necesita una cantidad de aceite menor, precisamente por la untuosidad que ellos proporcionan.