¿Cuál es el alimento con más calorías?
Yo creo que prácticamente todos los que me seguís en el blog, en mis ebooks, y anteriormente en mis 18 libros en papel ya lo sabéis, porque llevo años repitiéndolo, pero este verano, haciendo una pequeña encuesta a mi alrededor me llevé un “planchazo” cuando alguien que, por su profesión, debía saberlo me confesó humildemente que no tenía ni idea.
¡Y más de uno no lo sabía!
Por supuesto que es el aceite en todas sus versiones, ya sea de buena calidad o de mala, ya sea nuestro maravilloso aceite de oliva virgen extra también llamado oro líquido por sus magníficas propiedades, como el de oliva refinado, el de girasol, el de maíz, el de nuez, el de soja, el de cacahuete, el de colza…
Y sigue teniendo las mismas calorías tanto en crudo como en caliente, recordando siempre que, aunque el virgen extra es el más estable, no se debe calentar por encima de los 180-190º porque se «quema», es decir empieza a polimerizarse y a desdoblarse en subproductos ya no saludables.
Hasta los aceites «vegetales» no aconsejables para la salud por su riqueza en grasas saturadas, como son el de coco o el de palma, tienen prácticamente esas mismas calorías, 900 por cada 100 gramos, o lo que es lo mismo 90 calorías por cada cucharada de sopa, que vienen a ser 10 g.
La manteca de cerdo, también tiene estas mismas calorías pero, a diferencia de los aceites que proceden del mundo vegetal y que por tanto no tienen colesterol, la manteca de cerdo, de origen animal sí que tiene, unos 70 miligramos por cada 100 g.
Sin embargo las mantecas de cacao o de maní…, siguen teniendo casi las mismas calorías, pero al proceder del reino vegetal tampoco tienen colesterol.
Otra grasa muy consumida entre nosotros es la mantequilla, típica grasa saturada también de origen animal, que contiene 230 miligramos de colesterol por cada 100 g, y alguna caloría menos que el aceite, 750 calorías.
Las margarinas tienen unas calorías muy parecidas y hay toda una controversia en su uso, en la que no voy a entrar.
Están elaboradas en principio con grasas vegetales, pero aunque muchas llevan aceite de oliva o de girasol como principal componente, siempre llevan un tanto por ciento variable de grasa de palma que, al hidrogenarse para convertirla en sólida, produce ácidos grasos trans, cuya cantidad todavía no es obligatorio declarar en España.
Os aconsejo pues que utilicéis siempre que podáis nuestro maravilloso oro líquido, buscándolo con calidad para que mantenga intactas todas sus vitaminas y polifenoles.
Cuando forzosamente no se pueda utilizar, en el caso por ejemplo de una salsa holandesa o de una pasta sableé para tartas y pastas de té…, utilizad en pequeña cantidad mantequilla por mucho que sea una grasa saturada.
¡Pero es un producto natural puesto que proviene de la leche de la vaca!
Todos mis bizcochos están elaborados con aceite de oliva y son deliciosos.
Sin embargo las mayonesas caseras y sus derivados, salsa tártara, salsa rosa, salsa tártara y mayonesa con ajo… tienen bastantes menos calorías que el aceite solo, 700 calorías por cada 100 g, aunque muchos no las consumen porque piensan que son muy calóricas, más que el aceite solo, no siendo así.
(Podéis ver lo fácil y rápido que es elaborarlas en 2 o 3 minutos en mi canal de YouTube.)
Pero lo que muchos tampoco saben es que al ser muy densas y con mucho sabor se pueden aliñar muchos alimentos con menos cantidad que si pusiéramos aceite.
Una ensalada veraniega de patatas, por ejemplo, necesita más aceite para resultar rica, jugosa y sabrosa que si la aliñamos con una mayonesa con ajo o falso alioli.
Y si además elaboramos esta salsa con un aceite virgen de sabor fuerte como el Picual, el Hojiblanca, el Cornicabra… nos proporcionará mucho sabor aunque se encuentre en pequeña cantidad.
A pesar de contener tantas calorías, el aceite de oliva se está echando a chorros, tanto para cocinar como para aliñar y, para muchos, sin saberlo ni ser conscientes de ello, es uno de los responsables del aumento de peso de la población, aunque por supuesto no es el único factor que contribuye a ello.
¡Y no digamos nada si se hacen fritos todos los días, como todavía sucede en muchos hogares y en muchas zonas de España!
La Organización Mundial de la Salud, OMS, ya os lo he comentado en algún otro post, aconseja para personas normales un consumo diario de 4 cucharadas diarias de aceite en total, incluyendo las que se usan para cocinar y para aliñar.
El que haga mucho ejercicio y «queme» mucho podrá utilizar más.
Por eso, entre otras muchas razones, es más saludable cocinar en buenas ollas superrápidas que, por su fondo difusor “tipo sándwich” con 5 capas bien diferenciadas, la primera de acero-cromo-níquel, la segunda de una aleación de aluminio y silicio, la tercera de aluminio, un magnífico conductor del calor, la cuarta de otra aleación de aluminio y silicio y la quinta de acero cromado válido para inducción, no gastan aceite y permiten que se cocine con una pequeña cantidad.
Si usamos poco para guisar podremos emplear más en crudo, hasta llegar a esas 4 cucharadas diarias.