Granadas, ¿consigues pelarlas sin mancharte?
■ Estamos en plena temporada de granadas, y ya se encuentran con facilidad. Sin embargo, seguramente, a más de uno se le quitan las ganas de comprarlas solo pensando en la que lían al pelarlas, bien manchándose la ropa o salpicando toda la cocina. Si eres de ésos, sigue leyendo, ya que sus nutrientes y sabor merecen la pena.
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■ Además, también os voy a sugerir alguna receta sencillísima donde podéis agregarlas y hasta quizás, no la hayáis probado así antes….
■ Como hemos mencionado en repetidas ocasiones, hay que tomar frutas de todos los colores y los granos de granadas proporcionan no solo una fuente notable de antioxidantes sino un bonito color gracias a las antocianinas. Últimamente está de moda emplearlas en diferentes platos de carne y no solo en ensaladas o postres como antiguamente.
■ Dentro de los polifenoles, es de destacar los punicalaginas, casi exclusivos de esta fruta, con su poder antiinflamatorio además de antioxidante. El ácido elágico aporta propiedades antienvejecimiento y las antocianinas incorporan acción vasoprotectora.
■ Contienen casi un 80-85% de agua, lo que las hace bajas en calorías y estupendas para hidratar.
■ Tienen una cantidad considerable de potasio, que facilita la regulación de la presión arterial.
■ Las granadas que aparecen en nuestros mercados durante el otoño se cultivan en zonas cálidas y parece ser que son oriundas de Oriente Medio. Una de las variedades más habituales son la Mollar de Elche, muy dulce y con semilla pequeña y blanda. La Wonderful tiene un sabor más ácido y una semilla más dura por lo que suele encontrarse en fecha algo posterior a la anterior.
■ No aguantan demasiado, así que aprovechad cuando sea la temporada, ya que se encuentran durante un corto periodo de tiempo, a diferencia de otras frutas que están, mejor o peor, disponibles todo el año.
■ Son algo antipáticas de limpiar porque están recubiertas de una piel bastante áspera y dura. En su interior, los granos de color más o menos granate están colocados cada uno en una especie de celdillas de tejido amarilloso y, para tomarlas, hay que sacarlas de estas cavidades.
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Cómo pelar una granada sin manchar
■ Hay varias formas de pelar las granadas y, dependiendo de lo frescas que estén, es posible que se os dé mejor unas que otras. Si no llevan muchos días recolectadas, podéis partirlas por la mitad con un cuchillo y golpear cada parte, por el lado de la corteza, con el revés de una cuchara de sopa para que, con estos golpes, estos granos internos se desprendan con facilidad. Para ello, es preferible hacer el corte en sentido horizontal, dejando las partes feas en los dos extremos. Como con los golpes, es frecuente que salten gotitas del fruto, para evitar manchar, podemos realizar esta acción metiendo la granada en una bolsa limpia de plástico. Si preferís hacerlo directamente, elegid un plato grande o alguna fuente, ya que, al golpear la corteza de la granada, saldrá despedido alguno de sus granos y si la superficie es muy pequeña, no acertará. Si quedan granos en el interior tras esta operación, habrá que retirarlo después con las manos. Pero dependiendo de su variedad, ¡¡este “truco” no funciona!!
■ En ese caso, cortad únicamente la parte superior de la granda, denominada corona, que es por donde se une a la rama y que puede traer aún algún resto de ésta. Haced cortes verticales poco profundos siguiendo las líneas naturales de la piel, de manera análoga a como pelarías una naranja. Abrid la granada como si fueran gajos y ya saldrán unos cuantos granos directamente. Para que salgan los demás, en un túper o bol amplio, agregar agua en cantidad suficiente para que podáis sumergir los gajos e irlos desgranando bajo el agua. Los granos se hundirán mientras que las pieles y partes amarillas de las celdas flotarán. Al estar bajo el agua evitaréis salpicaros y manchar todo. Para quedaros solo con los granos, escurrid el agua en el fregadero. Si habéis utilizado un recipiente de plástico con tapa, podéis utilizarla para que salga el agua sin que se os «escapen» los granos, manteniéndola por encima a modo de tapa, pero dejando una pequeña abertura para que se expulse el agua sin hacerlo los granos.
■ Y vosotr@s ¿cómo las peláis?
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Ingredientes para granadas con yogur
- 1 granada pequeña por comensal
- 1 yogur natural sin azúcar ni edulcorantes
Preparación de las granadas con yogur
- La receta anterior se puede ajustar en función del número de comensales. Pelaréis más o menos cantidad de granadas según los que las vayáis a comer y también según el tamaño de éstas. Si es una granada pequeña, valdrá para uno solo; si son medianas o grandes, os bastará para 3 o 4 personas.
- Añadir un yogur natural sin azúcar ni edulcorantes en un cuenco por cada persona.

- Echar por encima los granos de las granadas. Queda muy vistoso y es rapidísimo de preparar.

- Degustarlo. ¡Está delicioso! y, si las granadas son de buena calidad y están en su punto de maduración, no requerirán nada de azúcar. Además, es original ¿a que no habéis visto yogur de granada ya prefabricado?
Consejos de cocina y nutrición
■ Las granadas, una vez desgranadas, se conservan muy mal, ya que sus granos se oxidan. Como no se conservan por mucho tiempo, podéis congelarlas, ya desgranadas, y utilizarlas con posterioridad, siguiendo la técnica general. Quedan estupendamente en algún postre, principalmente mezcladas con más frutas, con yogur, en batidos o zumos. También se pueden añadir a otros platos pero la apariencia puede haberse visto afectada por el frío así que tendréis que verlo al descongelarlas.
■ Podéis conservarlas en la nevera, desgranadas, llenando un túper hasta arriba para que éste contenga la mínima cantidad de aire. Os aguantarán 1 día en buen estado, o incluso 2, conservándolas adecuadamente, pero irán perdiendo su vivo color. Para retrasar la oxidación, podéis rociar estos granos abundantemente con zumo de limón.
■ El fruto entero se conserva mejor, aunque conviene consumirlas en 10 o 15 días como máximo. Como su piel basta les protege de la desecación, no hace falta taparlos. Podéis guardarlos en la nevera, en bandejas de porespan o de otro material. No proporcionan ningún olor a la nevera, tan solo, se pueden ir oscureciendo por fuera y pudriendo por dentro si se conservan demasiado tiempo, que notaréis en cuanto las abráis.
■ Si las granadas no son muy dulces, podéis añadirlas algo de azúcar y, sobre todo, lo que las acompaña de maravilla es un buen chorro de Kirsch, un licor hecho a base de cerezas.
■ Para tomarlas como postre, extraer todos los granos y presentarlos sueltos en un cuenco grande o en cuencos individuales.
■ También podéis añadirlas junto a más frutas, las que tengáis en ese momento, y triturarlas en una buena trituradora o robot de cocina para obtener zumo.
Consejos de organización y productividad
■ Si aun siguiendo alguna de estas técnicas, habéis tenido la mala suerte de mancharos (un mal día lo tiene cualquiera), intentad limpiarlo pronto para evitar que las antocianinas, pigmento natural, se quede impregnando el tejido.
■ Si la mancha es en una encimera o azulejo, normalmente bastará con pasar una bayeta húmeda por encima.
■ Si es la ropa la que se ha salpicado, y no sólo unas diminutas gotitas,… como un mantel blanco, os ayudará leer el post sobre Manchas rebeldes de fruta en tejidos blancos.
■ Por el contrario, si es de color, dependerá del tejido el que se elimine con mayor o menor facilidad. En lana o seda saldrá con dificultad pero, si no es muy delicado, probad con percarbonato sódico. Este compuesto químico libera peróxido de hidrógeno y carbonato de sodio en contacto con agua y a una temperatura de 30 o 40 ºC. Para ser precavidos, antes de nada, intentad probarlo en una zona poco visible, disolviendo 1 cucharada de percarbonato en 1 litro de agua templada. Introducid la prenda y dejad actuar. Si veis que no se va el color, mantenedlo sumergido media o una hora y enjuagad con normalidad.
■ Si tenéis la suerte de tener un granado a mano, del que poder recolectar las granadas, vosotros mismos, al hacerlo, tened cuidado en no dañar el árbol. Lo mejor es que deis la vuelta al tallo donde se une la granada hasta que se os quede en la mano, mientras sujetáis con la otra la rama para no quebrarla. Por supuesto, podéis utilizar unas tijeras de podar pequeñas que no hieran el vástago. En ocasiones, encontraréis dos granadas, prácticamente, juntas, y aunque solo queráis coger una de ellas, es probable que arranquéis las dos. No pasa nada, podréis comprobar si están ambas en su punto de dulzor al abrirlas ya que su color, normalmente, ya anticipará su sabor.
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■ ¿Sabéis cuándo es el momento más adecuado para cogerlas? En contra de lo que algunos opinan, el momento óptimo es cuando empiezan a abrirse, sin esperar a que se rajen demasiado ¡ya que los pájaros se las zamparían pronto! puesto que estarán maduras y sabrosas. Eso sí, si alguna se resiste y no se abre, no esperéis hasta que se pudra, y arrancarlas sin demoraros más.