Las 3R, qué son y cómo contribuir a ellas.
■ Las 3R hacen referencia a 3 acciones fundamentales para disminuir el impacto ambiental y mejorar la sostenibilidad: Reducir, Reutilizar y Reciclar.
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■ ¿Y qué es la sostenibilidad aparte de un término utilizado frecuentemente? Según la RAE, es «cualidad de sostenible» y esto significa, especialmente en ecología y en economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Por tanto, es la manera de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, cuidando del planeta (protegiendo los recursos naturales y reduciendo la contaminación) y de las personas mediante un equilibrio económico.
■ Veamos qué se entiende por cada una de las 3 «R»:
Consejos de organización y productividad
■ Podemos llevar sin ninguna molestia las bolsas de plástico gruesas para guardar la compra y reutilizarlas periódicamente. Éstas han sustituido a otras algo más pequeñas y menos resistentes que se regalaban antes en los supermercados. Ahora, simplemente, tenemos que acordarnos de llevarlas para evitar tener que comprar otras nuevas.
■ Si empleamos pilas recargables también podemos prolongar su uso. Son algo más caras y no todos los dispositivos las admiten pero, a la larga, suelen amortizarse.
■ Que el plástico contamina es algo sin ninguna duda pero ¿acaso no seguimos necesitando emplear las bolsas de basura? Es mucho mejor que las tengamos que pagar a que nos las regalen al hacer la compra, como ocurría antes… Si se guardan todas las bolsas que nos dan al comprar, ahora previo pago, para futuros usos, evitamos contaminar innecesariamente y conseguimos ahorrar, teniendo que adquirir menos bolsas denominadas «de basura». En muchos establecimientos las bolsas que se venden son de un tamaño suficientemente grande y resistentes como para poder colocarlas en los cubos de basura.
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■ Además, hasta las bolsas finitas de las frutas y verduras que se usan para pesar estos alimentos, que se rompen tan fácilmente, podréis sacarles más partido. Si sois de los que os gusta salir al campo de excursión, podéis utilizarlas para llevar el bocadillo, la fruta o lo que vayáis a tomar y, tras consumirlo, introducir ahí la basura para dejar el campo como os lo encontráis. Si recicláis en casa y habéis elegido cubos que incorporan diferentes compartimentos, también podéis reutilizar estas bolsas para depositar en ellas los tetrabriks de leche, envases de yogures, botes vacíos, envoltorios de alimentos, … de manera que, luego, las podáis tirar al contenedor de plásticos. Así, aunque las bolsas son de mala calidad, si las usáis para meter plásticos que no manchen, se aprovechan al máximo, minimizando la contaminación al no tener que emplear bolsas de basura específicas para ello, con el consiguiente ahorro que supone. Del mismo modo, si tenéis papelera de pedal en el baño, podéis ursarlas ahí ya que, habitualmente, la basura que se echa no pesa mucho y se desecha periódicamente sin haberse llenado del todo.
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■ Transferir la ropa en buen estado de hermanos mayores a pequeños o venderla en plataformas de segunda mano o donarla a entidades que vayan a distribuirla entre gente que pueda sacarles partido o, si no existe ninguna de estas posibilidades con facilidad, emplearla como trapos, por ejemplo.
■ Desgraciadamente, con la obsolescencia programada, nos instan a que, cuando un aparato o electrodoméstico se estropea, por ejemplo, salga más a cuenta comprar uno nuevo que repararlo… con todos los residuos que genera y el coste económico que puede suponer para muchas personas. Sin embargo, además de pedir presupuesto en los servicios técnicos, en ocasiones, podéis buscar en Internet la pieza estropeada y la forma de arreglarlo. Si ya dais por perdido el producto o el precio por solucionar la avería no compensa el hacerlo, hasta podéis atreveros a intentar solucionarlo vosotros. En el peor de los casos lo terminaréis de romper del todo y, en el mejor, conseguiréis apañarlo por algún tiempo adicional…
■ ¿Os acordáis cuando, hace muchos años, se recogían las botellas de cristal en las grandes superficies para reutilizarlas? Además, devolvían un pequeño importe por las molestias que suponía al consumidor devolverlo para su limpieza e incorporación de nuevo para su uso. Esta práctica ya no existe, lamentablemente, y aunque se pueden echar en los contenedores de vidrio, ya no sólo no se recupera parte del dinero que cuesta el envase sino que, en vez de reutilizarse, alargando la vida y minimizando la producción de éstos, se tiene que someter a una exhaustiva cadena de selección para su triturado y reutilización en nuevos componentes, perdiéndose parte de la materia prima por el camino.
■ Hoy en día se generan miles de residuos por las botellas de plástico. En ocasiones no quedará más remedio que utilizarlas pero, en otras, podemos acostumbrarnos a llevar una botella de acero o plástico reutilizable. Algunas, hasta llevan un aislante para mantener el agua fresca por más tiempo. De este modo evitaremos generar tanta cantidad de residuos plásticos, del que apenas se recicla un 10%.
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■ En cuanto a los libros de texto, existen ciertas librerías que compran y venden aquellos que ya se han utilizado, valorándolos en función del estado del libro. No obstante, con tantos cambios de leyes educativas, apenas adquieren los libros del año en curso y los importes por los que se pueden vender, a menudo, son casi simbólicos pero siempre podéis recurrir a venderlos de segunda mano entre conocidos o a través de aplicaciones móviles.
■ Es una pena que cada vez haya menos interés en su recuperación de libros de lectura, ya sean novelas, ensayos, etc. para que puedan disfrutarlo otros lectores, donándolo a bibliotecas, práctica que antes sí se agradecía. Por tanto, para evitar acumular y tener almacenados un gran número sin uso, tras su única lectura, muchos los tiran cuando hay quienes los leerían con gusto. Por eso, os animo a regalarlos para mercadillos sin ánimo de lucro que, a veces, se promueven en colegios, pequeños municipios, organizaciones benéfiicas o también hasta en plataformas de segunda mano, incluso como obsequio de algún otro producto que tengáis interés en vender. Esto mismo puede aplicarse para juguetes, artículos de bebés como sillitas, maxicosi, cunas… Hay quiénes los dejan en los contenedores de basura y, rápidamente, desaparecen si están en buen estado.
■ En este sentido, es verdad que las plataformas de segunda mano, aunque suponen una inversión de tiempo, ayudan a prolongar la vida de las cosas, hasta cuando éstas ya están rotas. ¿Quién no ha tenido que desprenderse de algún producto porque la pieza que se ha roto ya no existe para reemplazarla? Si se vende, aunque esté roto, siempre puede haber algún «manitas» capaz de arreglarlo o de obtener la pieza que llevaba buscando nueva sin éxito por tratarse, posiblemente, de un producto ya descatalogado.
■ Luego, por supuesto, hay muchas alternativas para reutilizar gran cantidad de cosas. ¿Qué hacéis con los cuadernos del colegio cuando se quedan a la mitad con hojas en blanco? Pueden servir para, eliminando las hojas usadas, continuar dándole uso como «hojas en sucio» para practicar ejercicios o aprender un idioma alternativo…
■ ¿Y tiráis las velas cuando se apaga la mecha y no hay manera de encenderlas? Muchas veces son decorativas, además de ejercer su función, y en ocasiones hasta con olores que, al poco de usarlas, se apagan ¿os habéis planteado dedicar un poco de tiempo y reutilizar esa cera en lugar de desecharla?
■ Adicionalmente a todo lo que hemos ido comentando, es importante ser cuidadosos con todas las cosas para que nos duren el mayor tiempo posible, realizando las tareas de mantenimiento aconsejables en lavadoras o lavavajillas por nombrar algún ejemplo.
■ Si conserváis correctamente los alimentos, también contribuiréis a evitar que se os estropeen y tengáis que tirarlos a la basura. Además, reduciréis el consumo y, por tanto, la contaminación. Con el pan que se os queda duro, en lugar de tirarlo, podéis guardarlo para utilizarlo en la elaboración de salmorejo, croquetas, empanados, sin necesidad de comprarlo ya rallado. Además de ejercer una buena acción para el medioambiente, ¡también lo hacéis para vuestros bolsillos! Aunque creáis que no, todo suma y más con lo que ha subido la vida en los últimos años.
■ En algún comentario de hace tiempo, se habló de Marie Kondo y os comenté que no coincidía con ella en lo que concierne a tirar y comprar. Se pueden renovar prendas de ropa, como comentamos y, en general, evitar tirar periódicamente para volver a comprar, gastando y no colaborando con la sostenibilidad. Pensar antes de gastar si, realmente, necesitáis esa ropa o artículo que estáis pensando adquirir para intentar reducir.
■ Ya estamos acostumbrados a ver puntos limpios donde se pueden llevar pilas, aceites usados, muebles viejos, electrodomésticos averiados, … así que no hay motivo para encontrarnos residuos por el medio del campo ¿por qué sigue habiendo? Desgraciadamente, porque todavía falta cierta concienciación por el medio ambiente aunque hay quiénes, afortunadamente, contribuyen como pueden.
■ A diferencia de los elementos mencionados anteriormente, los medicamentos caducados tenemos que llevarlos a las farmacias, donde ya existen unas papeleras acondicionadas para su desecho ¿revisáis periódicamente si ha expirado la fecha?
■ ¿Alguien recuerda al chatarrero, pasando por los pueblos con su incansable voz, para llevarse la chatarra? Hoy se facilita en algunos municipios la recogida de enseres, desde muebles voluminosos y viejos hasta electrodomésticos rotos, hasta de gran tamaño como los frigoríficos o congeladores.
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