😳 Ahora que desgraciadamente todavía estamos en crisis, ¿es aconsejable ahorrar al hacer la compra?
Por supuesto que sí, sobre todo si el presupuesto del hogar va “adelgazando”.
Pero una cosa es una buena organización y saber comprar, y otra muy diferente es ahorrar en la calidad de los alimentos, y en este caso rotundamente no.
Se pueden suprimir, de momento, muchos caprichos que no son realmente necesarios y ya solo con eso os ahorráis un pico.
Habrá quizás que cambiar de hábitos a la hora de hacer la compra, y molestarse un poco más, pues a lo mejor no todo se pueda comprar en la misma gran superficie, como hacíamos antes, algo muy cómodo y por supuesto más rápido.
Por eso, si sois de los que os gusta comer y sabéis alimentaros, es imprescindible tener en el hogar sitio disponible para disfrutar de una pequeña despensa a temperatura ambiente, y una despensa fría y superfría, o lo que es lo mismo de un “fondo de nevera” y un “fondo de congelador”.
Sabiendo comprar, y escogiendo el o los sitios en los cuales hacerlo, al cabo del año hay estudios que han demostrado que se puede ahorrar hasta un 30% del presupuesto general.
¡¡Y esto representa mucho!!
Si no se puede ganar más, hay que gastar menos, aunque esto redunde en el tiempo que se tarde en hacer una gran compra.
Ya sé que los tiros no van por ahí, y que la industria alimentaria abre ahora con horarios extensísimos incluso los días festivos.
¿Por qué?
Porque cada día más, la única prioridad es vender y vender, como sea, para seguir incrementando sus beneficios.
Se trata de poder comer cualquier cosa, a cualquier hora, de cualquier forma, muchas veces para consumirlo delante de la televisión sin saber lo que realmente se ingiere, y hasta sin ni siquiera bajarse del coche, como en Estados Unidos, pioneros del sobre peso y la obesidad, y en otras muchas zonas de Asia.
La comida tradicional familiar está despareciendo a pasos agigantados.
¿Para qué se va a perder tiempo en comprar, guardar, conservar, cocinar y recoger… si en cualquier esquina se puede adquirir lo que apetezca en ese momento, sea saludable o no lo sea?
¡Con tal de que sea rico al paladar, ya es suficiente!
Vamos a ver cómo nos organizamos.
1. Las grandes superficies, aunque puede haber excepciones, no son en general un buen sitio para comprar alimentos frescos sueltos, como carnes o pescados, y algunos de vosotros mismos me lo habéis comentado.
Pueden serlo en cuanto a frutas y verduras, pero habrá que comprobar cada vez en qué estado se encuentran, y si llevan o no muchos días recolectados.
Si los precios de un determinado pescado son muy baratos, podría ser que hubieran comprado una gran cantidad de esa especie con la intención de ponerla de oferta y vender en cantidad, y efectivamente sería una oferta de verdad, pero si compráis en ese mismo sitio algo que es simplemente barato, os sale malo, y os devuelven el dinero sin rechistar… yo pensaría mal.
Posiblemente sepan de sobra lo que están vendiendo.
Esto desgraciadamente está pasando, y también me lo habéis contado.
En el caso del pescado, casi todas las grandes superficies cumplen la normativa y cada especie lleva, junto al precio, una etiqueta con su procedencia y su modo de extracción, aunque algunos alegan que es que no han tenido tiempo de ponerlas, algo totalmente intolerable.
Puede que sea pescado congelado, que se puede vender ahora ya descongelado, en cuyo caso deberá poner “pescado tratado”, porque para que una vez descongelado no se estropee lleva aditivos,¡ y ya no lo podéis congelar!
¿Pero alguno de vosotros sabía lo que quiere decir «tratado»?
Porque a mí, hace ya muchos años, en la mismísima pescadería de una gran superficie en la que casi todos los pescados venían con esa etiqueta de «tratado», me lo tuvieron que explicar porque no me había encontrado nunca con ese vocablo.
Si veis que las doradas por ejemplo, hoy prácticamente todas de acuicultura, proceden de Grecia o de Marruecos, sois muy libres para adquirirlas o preferir las nacionales que nos garantizan que no tienen Anisakis.
Los boquerones, otro ejemplo, si están muy baratos, aunque tengan buena “pinta” y estén brillantes, pueden venir de países en los que no tienen calidad, no tienen la carne prieta como los nuestros y tanto si los freís como si los ponéis en vinagre… os saldrán blanduchos y no os gustarán.
¡Y puede también que hasta estén infestados de Anisakis!
Os aseguro que no me estoy inventando nada.
En honor a la verdad hay que decir que ciertas grandes cadenas están mejorando, casi de un día para otro, la calidad en general y de estos productos frescos en particular, posiblemente porque se hayan dado cuenta de que sus ventas habían bajado considerablemente.
Así que he vuelto a comprar en sitios a los que había dejado de ir.
2. Los Mercados municipales, tanto en las grandes ciudades como en los pueblos, suelen ser bastante más baratos que los grandes supermercados, con una calidad y variedad increíbles, y si el pescadero os “conoce” seguro que os tratará muy bien, sobre todo si vais solo de vez en cuando pero le hacéis cada vez un buen pedido.
Sin embargo habrá que abrir bien los ojos en grandes ciudades como Madrid o Barcelona ya que estos mercados pueden ser más o menos baratos y de mayor o menor calidad dependiendo del barrio en el que se encuentren.
Si venden mucho también será una garantía, pues el pescado sobre todo que es el más perecedero, puede terminarse cada día, mientras que en las pescaderías de barrio, además de ser bastante más caras, los pescados pueden durar días y días al ser sus ventas mucho menores.
Es verdad que en las grandes ciudades puede ser un problema para muchos el poder acudir a estos mercados.
3. Las sucursales o franquicias de grandes cadenas que nos han colocado por lo menos en Madrid un poco por todas partes, tampoco suelen ser una buena opción.
En muchas de ellas para empezar no hay pescadería fresca, y todo lo que viene ya preparado y limpio en bandejitas cerradas de porespan lleva conservantes para que no se estropeen, y en otras, si venden poco, el pescado puede languidecer durante varios días, siempre dentro de los límites permitidos.
4. En muchos mercadillos de pueblo, o en mercados centrales que yo llamaría “inteligentes” podéis comprar 2 kilos de cualquier verdura o fruta que os saldrán mucho más baratos que comprar 1 kilo hoy y otro dentro de 4 días.
Incluso esto también puede suceder en algunas verdulerías baratas siempre que sean self service.
En cuanto compréis 2 o 3 veces seguidas el mismo producto escogiéndolo vosotros, aguacates, kiwis, chirimoyas, frutas de verano…, sin querer aprenderéis a elegirlos en su punto justo de madurez para que os duren el tiempo necesario y en perfecto estado.
Eso sí, es imprescindible ser organizado, tener un combi con capacidad suficiente y saber conservar, congelar, etiquetar….
Olvidaros del «chip» de las personas antiguas que iban todos los días, o 2 o 3 veces a la semana a la compra porque se pensaban que así todo estaba “más fresquito”.
El pescado puede llevar muchas semanas pescado, salvo el de piscifactoría, y las carnes y aves que necesitan un oreo, también pueden tener varios días.
Los polleros y carniceros ya saben cómo tienen que guardar sus productos, nunca al aire, para que conserven su frescura y su bonito color.
Si la carne está oscura, es que tiene varios días y, además, ha estado mal conservada aunque haya sido en el frío.
5. Mucho cuidado, sobre todo en las cadenas de congelados, cuando os ofertan cosas demasiado baratas, por ejemplo helados a 1 euro.
Bueno, bonito y barato…, como que no existe.
¡No pueden tener calidad, aunque al paladar resulten buenísimos!
Leeros las etiquetas y puede que lleven de todo, no precisamente saludable, como grasas trans en abundancia.
Para empezar, los helados, aunque si son realmente saludables constituyen un alimento muy completo y entonces no serán precisamente baratos, no son un artículo de necesidad por muy ricos que estén al paladar y se pueden suprimir en periodos de estrechez, puesto que son un lujo innecesario, mientras que verduras, frutas, pescado y ciertas carnes no lo son.
6. He visto últimamente una gran trampa, que muchos ni se imaginan, ni siquiera lo piensan.
Se trata de sobres a 1 euro, concretamente de jamón “serrano” loncheado y otros embutidos.
Con el reclamo de 1 euro, atraen al consumidor que no se quiere gastar más.
Pero si hacéis la cuenta, porque yo la he hecho, el kilo de ese jamón salía bastante más caro en ese envase de reclamo de 1 euro, que en un envase de 100 o 200 g de la misma marca.
¡No os podéis ni imaginar los artilugios que se inventan los expertos en marketing para vender más!
A mí me parece un poco engañifa, pero el consumidor debe ser más inteligente y antes de “picar” calcular.
Algo parecido puede suceder con los productos que os indican con letreros llamativos “ofertas”.
Si calculáis, puede que el mismo producto en otro tamaño o formato resulte más económico que la mismísima oferta, así que no os dejéis engatusar.
A veces una lata determinada puede estar de oferta y a punto de caducar, y por eso se rebaja, o resultar más cara que otra que aun teniendo más precio que la ofertada tiene un peso neto mucho mayor.
7. Fiaros de las ofertas de productos alimenticios que son realmente ofertas, quincenales por ejemplo.
A los 15 días podréis comprobar, cuando la oferta se ha acabado, que el precio ya no es el mismo que tenía, ha subido.
Y esto pasa a menudo.
Estas sí que son verdaderas ofertas que hay que aprovechar.
8. El aceite de oliva virgen extra cuya marca ya conocéis y usáis puede estar también de oferta al comprar 2 o más botellas.
Aquí sí se puede ahorrar, pero nunca compréis el más barato por muy virgen extra que sea.
9. Ahora la mayoría de los supermercados para “premiar” al consumidor ofrecen bonos descuentos, o puntos…
Cuidado, porque según cuál sea la cadena, puede ser también una trampa y solo os incitan a que compréis periódicamente, sabiendo que cuantas más visitas les hagáis, más «picaréis», muchas veces de cosas que no os hacen ninguna falta, o de las que se puede perfectamente prescindir.
Muchos os quejáis, y con razón, de que si os fijáis un poco en las etiquetas de lo que compráis, perdéis demasiado tiempo.
Junto a grandes adelantos tecnológicos, en otros, como en este caso, hemos perdido desgraciadamente calidad de vida…
El mundo en general, no exclusivamente nuestro país, ha cambiado en estos últimos 10 años, en algunas cosas a mejor y en otras a peor.
Pero hay que adaptarse a esta nueva situación, no mirar nunca hacia atrás, sino hacia adelante, avanzar, reinventarse, seguir creciendo, y como decía nuestra Santa Teresa de Calcuta “no pararse nunca”.
Y como de costumbre, el blog se toma unos días de descanso, pero volverá a estar con vosotros el próximo lunes 21 de abril.
¡Felices vacaciones para todos los que podáis disfrutar de ellas! 😛