Procedencia de los alimentos, ¿sabes el origen de lo que comes?
■ Cuando vais a la compra ¿os fijáis de dónde provienen los alimentos?
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■ Desgraciadamente, no es algo que esté suficientemente claro y, por tanto, aunque alguno se detenga a leer el origen de los productos intentando averiguar dónde se han producido, no es tarea sencilla….
■ En algunos productos frescos, como los pescados, con suerte si no está escrito con letra muy pequeña ni excesivamente lejos, se puede identificar si es fresco o descongelado, cómo se ha pescado y dónde. En otros, no es tan evidente: ¿os detenéis a leer si se trata de productos locales o no? ¿Lo hacéis sólo con los frescos, con los ya envasados, con todos o con ninguno?
■ Los alimentos pueden provenir de diferentes lugares, según se considere:
- El origen de la materia prima
- El lugar de transformación o elaboración
- El lugar de envasado o distribución
■ Conforme al Reglamento (UE) 1169/2011, que regula la información alimentaria al consumidor, el etiquetado debe mostrar la denominación del alimento, la lista de ingredientes, la información nutricional, cantidad neta, los alérgenos, la fecha de caducidad, el responsable del producto.
■ Sin embargo, el país de origen sólo es obligatorio en la carne fresca, el pescado, las frutas y verduras, la miel, el aceite de oliva o los huevos pero, curiosamente, en los productos procesados que cada día son más abundantes, no es preciso que se indique el origen de la materia prima. En este caso, por ejemplo, la manzana roja dulce es de Francia y la acidulce de Italia.
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■ Por ello, podemos encontrarnos con etiquetas que muestren “producido” o “envasado” en el país que sea pero no necesariamente donde se haya cultivado la materia prima… ¿Por qué?
■ A priori, puede ser razonable pensar que si se oculta información, será por algún motivo… Cuando se trata de productos que se han producido en su totalidad en España, el productor se encarga de notificarlo puesto que esta información, de interés para muchos consumidores, es una muestra de transparencia que confirma que se han seguido una serie de controles sanitarios y normativas más estrictas, a priori, que las que tienen otros países.
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■ Por tanto, si no se especifica, podría ser razonable pensar que se trata de alimentos que no han sido producidos en nuestro país sino que se han importado y que únicamente se han envasado o transformado aquí.
■ Si os fijáis con detenimiento, en alguna marca conocida de pasta y no precisamente una “marca blanca” se observa “elaborado en España” pero no se indica el origen del trigo, luego habrá que deducir que se ha fabricado con trigo importado y no local. Como dice el refrán: “hecha la ley, hecha la trampa”. Así que, amparándose en que no es un requisito legal, se omite esta información para abaratar los costes de producción a costa de desinformación al consumidor para evitar el posible rechazo de éste si tuviera la certeza de dónde viene dicha materia prima. En ocasiones, incluso, no es raro leer que la materia prima procede de varios países, aportando la única información como origen UE o fuera de la UE.
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■ ¿Puede tener efectos negativos comprar productos que no se hayan producido por completo en España? No necesariamente, pero la falta de transparencia genera, cuando menos, ciertas dudas. Además, dependiendo de cómo se haya originado el producto, las condiciones en las que se haya transportado y la manera en la que se haya conservado, influirá en la calidad nutricional del alimento.
■ España es un país productor de un gran volumen de verduras y frutas pero, sorprendentemente, cuando vamos a los supermercados abundan los de otros países y no sólo de aquellos que nunca se han cultivado en el nuestro. ¿Recordáis la última vez que os han vendido judías verdes frescas de origen español? Las más comunes desde hace ya varios años son las de Marruecos…
■ Existen controles fitosanitarios a la importación que se realizan en los puestos de control fronterizo de la primera llegada a la UE o en otros puntos de control autorizados. Ahora bien, ¿el número de inspectores e inspecciones es el adecuado para asegurar que los establecimientos alimentarios cumplen la normativa? No se trata de generar alarmas, por supuesto, sino de exponer la información.
■ Según el Informe de resultados del 2024 el grado de cumplimiento de la normativa de higiene y bienestar animal fue del 72,06 %. Y esta cifra depende del número de auditorías y controles que se realice, que nunca alcanza a todos.
■ ¿Deben cumplir las mismas normas un alimento importado que uno español? En materia de seguridad alimentaria, sí pero con matices.
■ Un agricultor de otro país puede utilizar un fitosanitario que no esté autorizado dentro de la Unión y, aun así, podría comercializarse legalmente en Europa si cumple el límite máximo de residuos establecido por la UE y existe la correspondiente tolerancia de importación. El Reglamento europeo sobre residuos define un límite máximo de residuos establecido para productos importados.
■ Según un informe del 2023 de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, la tasa de incumplimiento de los límites máximos de residuos fue del 3,3% en los productos procedentes de terceros países. Estas cifra es aproximadamente 3 veces superior a la encontrada en alimentos procedentes de los países europeos.
Consejos de cocina y nutrición
■ ¿Qué podemos hacer nosotros? Leer el etiquetado para saber de dónde viene. No es lo mismo que un producto lleve varios días transportándose desde su recogida a que acabe de recolectarse. Por supuesto, el método de conservación será fundamental pero, lógicamente, si hace más tiempo es más factible que haya ido perdiendo valor nutritivo.
■ Respecto a los productos refrigerados o congelados, si vienen desde más lejos, tendrá que garantizarse que no se haya roto la cadena del frío.
■ Siempre es preferible elegir alimentos de temporada y priorizar el producto local cuando sea viable para contribuir a que siga estando accesible.
■ A menudo, para comer saludablemente no basta con cocinar bien, sino que es imprescindible elegir buenas materias primas o productos sanos que hayan sido manipulados correctamente en todo el ciclo de vida. ¿Os habíais fijado alguna vez en estos detalles al hacer la compra?
■Un alimento puede ser español pero nutricionalmente mediocre o poco saludable si se trata de un precocinado rico en azúcares, sal y grasas saturadas mientras que un pescado importado y conservado correctamente aportará mayores nutrientes.
Consejos de organización y productividad
■ Hay ambigüedad entre origen y elaboración y envasado. Elaborado en España indica lugar de transformación y envasado sólo su empaquetado. Y desgraciadamente, es posible y frecuente que un producto se produzca con materias primas extranjeras y se procese o envase en España percibiéndose como “producto nacional” sin serlo. Elegid aquellos que identifiquen con claridad “Origen: España”.
■ Cuando haya productos con denominaciones de origen protegidas, DOP, o Indicación Geográfica Protegida, IGP, será una garantía de que se han producido aquí y con calidad controlada.
■ Leer las etiquetas, una vez más, no es opcional si queréis saber realmente qué estáis comprando. Cuanto más corta la lista de ingredientes y con palabras fácilmente comprensibles, mejor. Si especifica el origen de los ingredientes y no sólo dónde se ha envasado o transformado, tendréis información más fiable.
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■ En ocasiones, un mismo producto puede contener mezclas de materia prima de diferentes orígenes sin necesidad de especificar las proporciones. Según el artículo 26 del reglamento antes mencionado, si un producto ha sido elaborado con varios ingredientes en España, por ejemplo, y el primario representa más del 50% también debería de especificarse en el etiquetado si no es originario de España.
■ A veces encontrareis información insuficiente, como «Origen UE» o «no UE». Por tanto, no se trata de que haya riesgo porque sea importado, sino por comprar sin la información necesaria. Y ser conscientes de que el precio de los productos locales, a menudo, puede estar influido por salarios más altos y regulaciones fitosanitarias que encarecen la producción frente a otros países.
■ En aquellos casos en los que no se cultiven materias primas en nuestro país en cantidad suficiente, será evidente que se ha importado. Esto es frecuente en las famosas nueces de California o en el cacao o el café de Colombia. Pero ¡ojo! existen productos que podríamos pensar que siempre son de origen español, como el aceite de oliva, y que pueden haberse fabricado con aceitunas de otros países.
■ Muchas conservas, especialmente las más económicas están elaboradas con materias primas de otros países. Por eso, cuando optéis por elegir un producto frente a otro, hacedlo siendo conscientes de lo que compráis.
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■ Local no siempre significa más nutritivo, e importado no siempre significa peor, lógicamente dependerá de cómo se haya llevado a cabo todo el ciclo de vida, desde su origen hasta su comercialización. Además, la Unión Europea exige que los alimentos importados cumplan los mismos estándares de seguridad, trazabilidad y control que los producidos dentro del mercado comunitario. Cuando la Comisión detecta a través de auditorías que ciertos productos de determinados países presentan un patrón repetido de incumplimientos, activa controles temporales reforzados. En ocasiones, si surge un problema, se pueden bloquear partidas y recuperar lotes a fin de proteger al consumidor.
■ Como consumidores debemos exigir una mayor transparencia para tener la capacidad de decidir de la manera más adecuada y asumir que no se puede tener disponible durante todo el año todo tipo de alimentos, especialmente frescos. Hace unos años, los pomelos se encontraban en invierno, ahora es habitual verlos durante el verano pero de Sudáfrica.
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