Crema solar, cómo aplicarla para que realmente proteja.
■ Ya estamos en verano y, para muchos, es el momento de disfrutar de la piscina o de la playa. En esas ocasiones, normalmente, nos acordamos y nos ponemos crema solar pero ¿solamente hay que utilizarla en esos casos? ¿Utilizamos la más adecuada?
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■ La crema solar no solo evita quemaduras, también ayuda a reducir daño cutáneo acumulativo, envejecimiento prematuro y riesgo de cáncer de piel.
■ En este post, os voy a hablar no sólo de las diferencias entre los distintos tipos de cremas solares sino también cuál es la frecuencia correcta con la que conviene aplicarlas y en qué circunstancias. Por supuesto, también os daré algunos consejos a tener en cuenta.
■ La radiación ultravioleta, UV, actúa aunque no “se note” el sol, y puede afectar a la piel en ciudad, al conducir o sentado en una terraza… Por eso, la recomendación general es usar fotoprotección de amplio espectro, no sólo en primavera y verano sino también durante el resto del año si vais a estar expuestos.
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■ La radiación ultravioleta que más hay que tener en cuenta es la UVA y la UVB. La UVB es la principal responsable del eritema y la quemadura solar. La UVA penetra más profundamente y se asocia de forma importante con el fotoenvejecimiento, la pérdida de elasticidad, la pigmentación y también con el daño celular y el cáncer.
■ ¿El sol afecta por igual a toda la población? El dermatólogo Thomas B. Fitzpatrick clasificó los distintos tipos de piel en 6 niveles, según cómo reaccionan a la radiación solar en función de la cantidad de melanina que produce cada una.
- Fototipo I: piel pálida, con pecas, pelirrojas o rubias. Se queman con facilidad y rara vez se broncean.
- Fototipo II: parecido al anterior, suelen ser personas de piel blanca, rubios y de ojos claros.
- Fototipo III: es el más común en la zona mediterránea. Tienen la piel ligeramente morena, pelo castaño y ojos marrones. Aunque tienden a quemarse inicialmente, tras exposición gradual su piel adquiere un tono bronceado.
- Fototipo IV: pieles morenas, pelo castaño, moreno o negro y ojos marrones oscuros. Se broncean sin llegar a quemarse previamente normalmente.
- Fototipo V: piel morena, pelo castaño oscuro, negro y ojos oscuros. Tienen mayor concentración de melanina que hace a la piel más resistente a los rayos UV.
- Fototipo VI: piel muy oscura, ojos negros o marrones oscuros y pelo negro. No se queman nunca.
■ La crema solar tiene una función doble, a corto plazo, ayuda a prevenir las quemaduras y eritemas mientras que, a medio y largo plazo, previene algunos carcinomas cutáneos y el envejecimiento de la piel.
■ Evidentemente, no basta con aplicarse crema solar y exponerse durante horas y horas al sol, puesto que ninguna crema protege al 100%. Sin embargo, la crema solar ayuda, al igual que lo hace el ponerse a la sombra, el utilizar una gorra o sombrero, gafas con protección y evitando siempre las horas centrales del día (de 12 a 16h).
■ ¿Y qué es el SPF o FPS? Es el factor de protección solar, que expresa cuánta energía UV se necesita para producir eritema en piel protegida frente a la piel sin proteger. Mide sólo la protección frente a la radicación UVB, por eso es importante que las cremas solares también incluyan una buena protección UVA.
■ La clasificación europea oficial usa cuatro categorías:
- baja (6–10),
- media (15–25),
- alta (30–50),
- muy alta (50+)
■ Un SPF o factor 50 significa que, en condiciones ideales de laboratorio, deja pasar, aproximadamente, 1/50 de los rayos UVB, es decir, bloquea alrededor del 98%.
■ Aunque a priori pudiera pensarse que la relación entre unos SPFs y otros es lineal, no es así. Un SPF 15 bloquea, aproximadamente, el 93% de la radiación UVB; un SPF 30, alrededor del 97%; y por encima de 50 la ganancia adicional frente a UVB es pequeña comparativamente, del 98%.
■ La protección UVA debe especificarse aparte. En Europa, el mejor indicador práctico es el logo UVA dentro de un círculo, de modo que se indica que el producto cumple una protección UVA mínima de al menos 1/3 del SPF y una longitud de onda crítica adecuada. Es decir, si un producto es SPF 30 con círculo UVA, su protección UVA mínima exigible es en torno a 10; si es SPF 50, aproximadamente, de 16,7, pudiendo ser mayor, pero no menor.
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■ Existen filtros físicos o minerales y químicos u orgánicos. Los minerales usan sobre todo óxido de zinc y dióxido de titanio; los orgánicos absorben radiación UV mediante distintas moléculas. Ambos protegen si se aplica en suficiente cantidad y las veces precisas. La diferencia fundamental radica en la tolerancia, el acabado cosmético y comodidad para el usuario.
■ Los minerales suelen tolerarse bien en piel sensible aunque pueden dejar residuo blanquecino. Los orgánicos permiten texturas más fluidas, invisibles y agradables, lo que a menudo mejora la adherencia real.
■ La recomendación general es aplicarlo unos 15 minutos antes de salir al sol.
■ El SPF del envase se mide aplicando 2 mg/cm². La OMS estima que se requieren unos 35 ml para cubrir toda la superficie corporal de un adulto.
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■ El problema común es que la mayoría de las personas aplica mucha menos cantidad. Revisiones recientes sitúan el uso real alrededor de 0,5–1 mg/cm², muy por debajo del sugerido. Eso reduce de forma importante la protección efectiva y explica por qué un SPF 50 mal aplicado puede no dar los resultados esperados.
■ Además, si vais a exponeros al sol, la reaplicación estándar debe realizarse cada dos horas. En los casos en los que vayáis a bañaros, sudéis mucho u os sequéis con una toalla tras ejercicio intenso, incluso, con mayor frecuencia.
■ Si vais a estar en la playa o en la piscina o sudando, conviene utilizar cremas con resistencia al agua a para no tener que estar aplicándose continuamente tras el baño o actividad.
■ Hay estudios que muestran que una segunda aplicación consecutiva puede mejorar la cobertura y reducir zonas olvidadas, máxime si uno tiende a quedarse corto, sobre todo en la cara, el cuello, las orejas, los hombros y los empeines…
■ Es aconsejable que, durante el embarazo, se use protección solar diaria rigurosa, de amplio espectro, especialmente en la cara, porque el embarazo favorece la hiperpigmentación y el melasma.
■ Es fundamental que los niños se acostumbren a ponerse crema desde pequeñitos, utilizando SPF alto o muy alto y con una aplicación regular. En los menores de 6 meses, es preferible evitar la exposición directa.
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■ ¿Y qué puede ocurrir si no seguimos estas indicaciones? Hay veces en las que las quemaduras solares son evidentes. No es extraño encontrarnos, por ejemplo, en la playa, a extranjeros no acostumbrados a nuestro clima, rojos por completo como si se hubieran achicharrado. El problema no es solo el dolor o molestia ocasional, sino que «la piel tiene memoria».
■ Según la Academia Española de Dermatología y Venereología, AEDV, haber tenido quemaduras solares graves, con enrojecimiento y formación de ampollas, se asocia con un riesgo mayor de padecer un melanoma muchos años después u otros tipos de cánceres cutáneos.
■ Existen algunos factores que predisponen para este tipo de cáncer, como puede ser tener la piel clara, los ojos claros, el cabello rubio o pelirrojo, tener muchos lunares, familiar es con antecedentes de cáncer de piel, utilizar las cabinas de rayos UVA, estar muchas horas expuesto a la radiación y las quemaduras solares… No obstante, ninguno estamos libre de padecerlo.
■ La OMS recomienda protegerse cuando el índice ultravioleta máximo, UVI, es 3 o superior. La AEMET muestra este dato en su página web, donde se pueden observar valores de 9–11 al mediodía de los días despejados de verano, y en Canarias se observan cifras aún mayores.
■ No conviene relajarse en días nublados puesto que gran parte de la radiación UV atraviesa la nubosidad ligera y uno se puede confiar más de la cuenta. Además, la arena, el agua y la nieve reflejan la radiación, siendo superior la dosis recibida.
■ Tampoco conviene olvidar la latitud y la altitud ya que el UV aumenta al acercarse al ecuador y que con cada 1000 metros de altitud aumenta aproximadamente un 10%. Por ello, una excursión en alta montaña puede exigir tanta o más fotoprotección que un día de playa.
■ La afección más común de la piel por exposición solar es la quemadura solar o eritema solar, que aparece cuando la piel recibe más radiación UV de la que puede tolerar. Lo típico es que la piel se ponga roja, caliente, dolorida o sensible al tacto. En casos más intensos puede haber hinchazón, ampollas, dolor importante, malestar general, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o deshidratación.
■ Dentro de los cánceres de piel, el más frecuente es el carcinoma basocelular o carcinoma de células basales, que suele aparecer en zonas expuestas al sol, sobre todo cara, cabeza, cuello y brazos.
■ El carcinoma basocelular suele ser de crecimiento lento y rara vez produce metástasis. No obstante, si se deja crecer, puede invadir tejidos cercanos y dañar la piel, el cartílago, el hueso u otras estructuras, especialmente en zonas delicadas como la nariz, los párpados, los labios, las orejas o el cuero cabelludo.
■ El melanoma cutáneo es un tumor derivado de las células pigmentarias o melanocitos, que son las responsables de dar color a la piel y al pelo. En fases iniciales el tumor se extiende por la epidermis y, con posterioridad, se disemina vía linfática y hemática ocasionando metástasis. Por tanto, un diagnóstico precoz será fundamental para que el tratamiento resulte eficaz.
■ La Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM, estima que en este año 2026 se diagnosticarán en España 8.074 nuevos casos de melanoma.
Consejos de organización y productividad
■ A la hora de elegirlos ¿por cuál optamos? No siempre compensa pagar más comprándolo en farmacia. Lo imprescindible es que el producto tenga una buena protección y ser constantes en las aplicaciones. Si bien puede haber casos en los que se requiera productos específicos para pieles sensibles más fácil de encontrar en farmacias, también hay productos de supermercado con filtros correctos.
■ Lo más importante es mirar el tipo de protección antes que la marca. Elegid una crema que especifique UVA y UVB, preferiblemente con el círculo UVA y con FPS 30 o superior para uso habitual y 50 o 50+ si es para exposición intensa, para fototipo claro, antecedentes de cáncer de piel, melasma o uso infantil prolongado.
■ Para pieles sensibles, suele ser óptimo sin fragancia añadida si podéis evitarla, y con filtros minerales o mixtos si los toleráis mejor. Para evitar manchas o hiperpigmentación en la cara suele preferirse un fotoprotector con color y óxidos de hierro, porque la luz visible también empeora estas alteraciones.
■ La clave no es en qué estación utilizar las cremas solares, sino el tiempo real de exposición. En España, la recomendación práctica es usar crema solar todo el año si hay exposición, aunque en primavera y verano se vuelve más importante por la intensidad UV. En otoño e invierno también puede ser útil si pasas tiempo al aire libre, especialmente en actividades prolongadas, en la nieve o en la montaña o durante la conducción.
■ La mayor pérdida de eficacia de los protectores solares en la vida real suele deberse a la falta de cantidad que se aplica o a que no se repite la aplicación con la frecuencia necesaria. Para algunas personas puede ser más cómodo utilizar los que se aplican con spray y son más fluidos que los de textura cremosa, especialmente si hay mucho vello, ya que puede requerir una aplicación más cuidadosa para extenderlo de manera homogénea.
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■ Es una buena práctica autoexplorarnos y conocer nuestra piel, independientemente del fototipo o antecedentes que tengamos pero, lógicamente, con mayor motivo si puede haber alguna predisposición o tenemos muchos lunares. Esta exploración, facilitará que detectemos cambios y nuevas lesiones en la piel como puede ser la aparición de nuevos lunares o el crecimiento atípico, posibles cambios de forma o color, picores, escozor o dolor de los que ya teníamos previamente. Ante estas situaciones se requerirá de una valoración con nuestro médico.
■ Hoy en día hay disponibles prendas, especialmente deportivas, con efecto protector testado, que deberán indicarlo en el etiquetado.
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