Cristina Galiano

Lavavajillas, ahorro de energía

Lavavajillas, ahorro de energía.

■  Si no tenéis vajilla suficientemente sucia como para poner después de cada comida un lavado completo, programar siempre un aclarado para que los platos, fuentes y cubiertos no se resequen.

■  Aunque parezca mentira, aclarar a máquina es más económico que hacerlo a mano ya que el consumo de energía y de agua son inferiores, y estudios hechos por ciertos fabricantes de lavavajillas así lo avalan.

Es importante hacer este enjuagado inmediatamente después de comer y no a las dos horas, cuando todo está reseco.

■  Cuidado con los programas cortos de los lavavajillas modernos que, aunque ahorran efectivamente energía, dan muy malos resultados por mucho que los fabricantes los aconsejen.

Usad siempre un abrillantador, que puede ir integrado en la misma pastilla del detergente. Hay muchas marcas así que podéis escoger la que más os guste.

■  A no ser que los platos estén muy poco sucios, sin grasa, en este tipo de programas hasta las copas finas de agua y mesa os pueden salir totalmente opacos, sin brillo. Probarlo y lo comprobaréis vosotros mismos.

■  Sin embargo, una operación que sí que ahorra energía es la de evitar el secado final, en el que se gasta bastante luz.

Como el lavado se ha realizado con agua caliente y el aclarado también, si al final de éste último abrís el lavavajillas y lo dejáis abierto un rato grande, hasta que tengáis que usar lo que está dentro, con el calor residual que le queda al aparato será suficiente para que el agua que queda del último aclarado se evapore y los cacharros queden completamente secos, listos para guardar.

Muchos lavavajillas modernos llevan incluso una tecla que, si se pulsa, desconecta automáticamente este proceso de secado.

■  Si se dejara cerrado, la humedad restante no podría evaporarse y los cacharros, al abrir, aparecerían mojados.

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