Tarima de gran calidad, cómo limpiarla para que dure mucho y no se estropee.
Vamos a hablar de una tarima de roble, de gran calidad que no tiene nada que ver con un parquet, ni en precio ni en resultado.
Lo primero que tenéis que tener es un felpudo en la puerta exterior de vuestro piso que, imagino, tendréis todos.
Los hay de muchas clases, más o menos bonitos y de precios variados y es dónde primero os frotaréis los zapatos.
Los antiguos de fibra de coco eran muy bastos y se recomendaban para casas con jardín., pero hoy ya no se ponen por esta razón.
Los hay de fibra sintética, mucho más bonitos, y os los pueden cortar a medida de vuestro descansillo. Existen en varios colores entre los cuales podréis escoger. Son eternos.
La limpieza y la duración de la tarima dependerán del número de personas que habiten el piso, de si hay niños, de si se está entrando y saliendo del mismo muy a menudo.
Lo primero que hay que hacer, tanto si se tiene tarima como parquet, por higiene en ambos casos, y hoy obligatoriamente por el corona virus es quitarse los zapatos nada más entrar y ponerse una zapatillas cómodas, aunque se vaya a volver a salir al poco rato.
En los países del norte de Europa ya existe esta costumbre desde hace muchos años.
Además, los tacones de las señoras, sobre todo si son altos y muy finos, son criminales.
A pesar del felpudo exterior, colocad, justo al entrar una alfombrilla dónde realizar esta operación.
Si la tarima no está por tanto sucia, con todas estas precauciones tomadas, a diario se pueden limpiar con una mopa humedecida ligeramente con agua. Usad un pulverizador en el que se pegan las pelusas con más facilidad, aunque no se vean, y una vez pasada a todo el piso retirar las pelusas.
Hasta que esta mopa no esté muy sucia no habrá necesidad de lavarla, por supuesto que en la lavadora. Por eso es interesante tener un recambio de la misma.
Para una limpieza más exhaustiva, y que deberá hacerse tan solo una vez al año, fregarla con un mocho, ahora ya no humedecido como anteriormente sino sumergido en agua hirviendo en la que hayamos vertido un buen chorro de vinagre corriente de vino blanco, nada más. La tarima queda preciosa, como si la acabáramos de estrenar.
El mocho puede ser también de fibra que podremos escurrir más a fondo.
Si el piso es grande, o se trata un chalet, puede haber un zapatero en donde colocar todos los zapatos, y que éste tenga aireación. Puede comprarse para que haga juego con todo lo que tenemos a la entrada.
Os recuerdo, por si a alguién se le ha olvidado, que en 1964, un español, ingeniero aeronáutico y oficial del Ejército del Aire, llamado Manuel Jalón inventó uno de los productos que más ha revolucionado los hogares de todo el mundo, la fregona.