Cristina Galiano

Cómo tender o secar la ropa de una manera eficaz

Ya tenemos toda nuestra ropa perfectamente lavada y centrifugada.

1.  
Si para tender no tenéis ningún sitio más o menos privado, como las terrazas semiabiertas de muchas urbanizaciones en las que entra el aire pero no se ve nada desde el exterior, y si solo disponéis de un patio interior, algo que ya va desapareciendo en los edificios modernos, no tendáis fuera si se os va a llenar de polvo… porque todavía sacuden en ese mismo patio como en el siglo pasado, o si las ventanas de las cocinas dan a ese patio, o si vivís en un sitio húmedo con mucha niebla o con mucha polución en los que la ropa va a estar colgada 2 y 3 días hasta que se seca.

2.   Si tenéis la suerte de secarla al exterior, sin que se vea, y si os da el sol, retirarla en cuanto esté seca.
El sol poco a poco la irá decolorando si es negra o de colores fuertes y luego, incluso la ropa blanca, estará tan tiesa que costará mucho plancharla o estirarla.

3.   Si podéis, no tendáis nunca las camisas de hombres y mujeres.
Como salen muy centrifugadas colgarlas de 1 en 1 en perchas de plástico y secarlas en el interior.

4.   Si no disponéis de ningún sitio cómodo y limpio para tender, y no tenéis secadora, que si es de clase energética  A+ o A++ consume muy poco y se va pagando sola con el ahorro de plancha, se pueden poner en el cuarto de baño si no es demasiado pequeño unas cuerdas extensibles que se recogen cuando ya no hay ropa o que incluso se pueden subir hasta el techo con una manivela, o los clásicos tendederos de tijera con alas que conviene que tengan muchos «hilos» o varillas para poder secar mucha ropa al mismo tiempo.
En Internet tenéis un gran surtido así que estudiar vuestras necesidades y emplazamientos antes de decidiros.

5.   Si las prendas no admiten centrifugado, eliminarlo del programa. Pero os diré que ciertas prendas que embeben mucha agua, como gabardinas, jerséis, edredones sintéticos … y que aconsejan en la etiqueta que no se centrifuguen, quedan mucho mejor con un centrifugado más o menos fuerte al final, incluso si se han lavado a mano, ya que se les elimina gran parte de agua, con lo que se secan bastante antes y quedan mucho más esponjosos que si se ponen a secar chorreando.

6.  
En cuanto a las prendas de lana, dependiendo de si son de pura lana o con otras fibras, quizás sea mejor lavarlas a mano para que no estén mucho tiempo en contacto con el agua, pero hacer después un centrifugado fuerte si no son muy delicadas, estirarlas a continuación un poco y con cuidado si se ve que han encogido, y ponerlas planitas, encima de las cuerdas de un tendedero de tijera almohadillado con una toalla gorda para que los «hilos o varillas» no queden marcados.
No colgarlas nunca, ni en perchas, porque aunque ya les queda poca la humedad, podrían deformarse.

7.   Si no queréis centrifugarlas porque os da miedo, aunque yo siempre lo hago, retirarles el máximo de agua posible empapando todas las toallas que hagan falta y “esponjarlas” después con las manos para que “vuelvan a su ser”.

8.   Las personas mayores que en su infancia o juventud no disfrutaron de lavadoras automáticas, sencillamente porque no existían, todavía se resisten a lavar todo en la lavadora, alegando además, que queda mejor a mano, y nada más lejos de la realidad.
El golpeteo continuo de la ropa con el agua jabonosa limpia mucho más y gasta mucho menos que el frotamiento continuo con las manos, por mucho cuidado que se ponga, ¡y la diferencia de trabajo es abismal!

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