Cristina Galiano

Alcachofas frescas, naturales, curiosidades

Alcachofas frescas, naturales, curiosidades.

Las alcachofas hay que comprarlas bien apretadas, con aspecto fresco, las hojas sin manchas pardas y con el corte de cada tallo lo menos oscuro posible, ya que un color demasiado marrón en esa zona indicaría que llevan muchos días recolectadas.

No hace falta eliminarles del todo las hojas, como hacen los cocineros, pues entonces ya no tendríamos alcachofas sino “fondos de alcachofa”.

Si vais a guardarlas 2 o 3 días en la nevera, antes de cocinarlas, no las conservéis, como se decía antiguamente metidas en agua, porque ¡no son flores!

Para limpiar las alcachofas cortadles el tallo con las posibles hojas, y en la otra punta dadles un corte único para eliminar toda la parte superior de cada inflorescencia, y retirad solamente las primeras hojas que son las duras.

El truco para que no se oscurezcan, una vez limpias consiste en volcarlas en un recipiente con agua y un buen manojo de perejil que, por su gran cantidad en vitamina C, evita que se oxiden.

No hace falta frotarlas con limón, como se hacía antes, porque luego solo saben al cítrico.

Las hojas cortadas, que se quitan al limpiarlas, sirven para preparar caldos de verduras.

Por sus propiedades diuréticas la alcachofa permite eliminar el exceso de líquidos en el organismo, lo que contribuye a disminuir la presión arterial.
Por esta razón, y por su alta concentración en potasio, es considerada como un remedio natural contra la hipertensión.

También se pueden cocinar sin agua en el microondas.

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