Cristina Galiano

Pato asado de Navidad a la naranja, o magrets

 Pato asado de Navidad a la naranja, o magrets de pato, o pollo o cerdo a la naranja, todas ellas recetas muy ricas para Navidad.
Os la voy a explicar con patos enteros y con magrets, ya que la salsa es siempre la misma, y las cestitas de naranja, si se ponen, también.
Esta es una receta estupenda que se puede preparar con antelación y tener casi terminada, a falta de darle solo un calentón al ave en el horno a la hora de tomarlo.
No es ni difícil ni complicada y se puede servir tal cual, con su salsa, o acompañarla también de cestitas rellenas de gelatina de naranja, que pueden prepararse también días antes.
Si no os queréis complicar, suprimirlas, aunque el plato resulta más vistoso.

No os asustéis por la extensión de la receta, pero es que está explicada paso a paso para que tengáis siempre éxito. 
Se puede preparar con patos frescos o congelados, de cultivo o silvestres. En este último caso tardarán más en asarse porque son más duros.
El pato tiene mucho desperdicio porque su carcasa es grande, con bastantes huesos, y como mengua mucho al asarlo, ya que pierde mucha grasa durante su elaboración, es difícil de repartir.
Os recomiendo que contéis aproximadamente 1/2 pato por persona, algo muy importante puesto que en estos días de fiesta se pueden reunir muchas más personas de las habituales.
Si no queréis que los comensales tengan que “pegarse” con sus huesos, se puede hacer esta misma receta con magrets frescos de pato, y entonces habría que contar uno entero por persona.
¡Y éstos se asan en la olla superrápida sin presión y también pueden estar hechos con antelación, como veréis más adelante!
Si no gusta el pato, esta receta se puede hacer con pollo campero, o mejor aún con un bonito trozo de magro de cerdo muy magro.
La receta es para 4 o 5 personas, pero se puede duplicar toda ella, lo mismo que la salsa.

■  2 patos de 1 kilo y ½ cada uno
■  sal y pimienta negra recién molida

Para la salsa de naranja del pato
■  100 g de azúcar
■  5 cucharadas de agua = 50 g
■  1 cucharada de vinagre suave, de vino blanco, manzana o sidra = 10 g
■ 5 cucharadas de vino blanco Extrísimo Bach = 50 g
■  5 cucharadas de Curaçao blanco = 50 g . Tiene que ser el blanco o rojo porque el azul, por su color, os estropeará la salsa
■  1 cucharadita de maicena normal
■  150 g de zumo de naranja
■  2 cucharadas de mermelada de grosella
■  sal y pimienta blanca recién molida
■  juliana de naranja, si se quiere

Como siempre, para ser realmente eficientes y multiplicar vuestro tiempo hay que tener todo preparado encima de la mesa de la cocina.
Para cocinar las aves tendremos
1. Los patos necesarios o los magrets,
2. Gas si todavía se cocina con este combustible, o
3. Un mechero de alcohol, o
4. Un soplete de gas, mucho más rápido y cómodo,
5. Sal y pimienta negra recién molida
6. Una bolsa de asar para cada pato, si son magrets no hacen falta porque no se van a asar en el horno.

Para elaborar la salsa del pato tendremos preparados
1. El vinagre suave escogido,
2. El vino blanco,
3. El Curaçao blanco o rojo,
4. La maicena normal
5. El zumo de naranja, escogiendo, para hacerlo, naranjas de piel fina que son las más jugosas,
6. La mermelada de grosella,
7. Sal y pimienta blanca recién molida.
8. Juliana de naranja si se quiere, y para ello necesitamos naranjas gordas que tienen la piel gruesa con muchas esencias.
Esta juliana se puede hacer a mano, haciendo tiritas finas con su piel, aunque quedan demasiado gruesas, o finitas empleando un «aparatito especial» para ello.

Preparación general de la receta
1. Limpiar bien los patos quitándoles el resto de plumitas y pelos negros que puedan llevar con la llama directa del gas o del soplete.
2. Preparar la salsa.
3. Fabricar las cestitas, si se van a poner.
4. Preparar la gelatina de naranja y rellenar con ella las cestitas.

Elaboración del pato
Sazonar el pato con sal y pimienta por dentro y por fuera, y pincharlo bien por varias partes con un pincho o aguja de cocina para que por todos estos agujeros, mientras se va cocinando, fluya al exterior con más facilidad toda la grasa que tiene en su interior.

a) Asar el pato en el horno tradicional
1. Para evitar que el horno se ensucie con tanta grasa como va a soltar el pato, a medida que se va requemando, meter cada uno en una bolsa especial para asar que no se funde con el calor.
Estas bolsas que se encuentran normalmente en la sección de limpieza de los buenos supermercados, son especiales para asar en el horno tradicional y son estupendas porque, si se tiene cuidado, el horno no se mancha en absoluto y sin embargo el pato sale tostadísimo, como si se hubiera asado sin bolsa. Es una pena que se conozca tan poco su existencia y uso.
2. Una vez sazonados, meter cada uno en una de estas bolsas, apretarla bien para sacar el aire del interior y cerrarla con su correspondiente precinto.
Pincharlas con una aguja fina dos veces, para que no exploten, pero solo por la parte superior y colocarlas encima de la bandeja del horno con los agujeritos que hemos hecho hacia arriba.
Esta bandeja debe colocarse en el centro del horno, normalmente en el segundo escalón empezando a contar por la parte inferior.
3. Hornear el pato a 200º C, en la posición turbo o, si no se tiene esta función, a 210ºC con calor arriba y abajo.
Si el horno calienta de verdad a esa temperatura, no hará falta darle la vuelta a las bolsas de asar, ya que el pato se dorará estupendamente por ambos lados dentro de la bolsa.
Si les diésemos la vuelta, por los agujeritos practicados a dicha bolsa, se saldría la grasa que va soltando el pato, ésta se requemaría y se mancharían también las paredes y la bandeja del horno.
Cuando los veamos de bonito color, pincharlos como siempre para comprobar que están hechos.
4. Cuando estén bien dorados y blandos, sacar la bandeja del horno y, con unos guantes de cocina para no quemarse, y sin sacarlos de su bolsa de plástico, por los agujeritos que habíamos practicado en ellas, escurrir toda la grasa que han soltado.
5. Meter inmediatamente estas bolsas en un recipiente hermético, taparlo a continuación, esperar a que se enfríe y guardarlo después en la nevera hasta que se vayan a tomar.
Si se tienen invitados, o mucho trabajo en la cocina a última hora, se pueden asar los patos unas horas antes, e incluso el día anterior.
6. Cuando vayamos a servirlos, retirar de la bolsa de asar el precinto que era metálico, y calentarlo directamente en el microondas pues estas bolsas de asar, de plástico, también sirven para el microondas.
Una vez calientes, sacarlos de su bolsa y servirlos. Es indispensable que conozcáis a fondo vuestro microondas para que, en estos últimos momentos no os los carguéis.
7. También se pueden calentar en el horno, precalentándolo previamente a 160º, con turbo si se tiene, y cuando esté caliente meter los patos ya asados. No pasarse de tiempo para que no se resequen.
En ambos casos, si se hace bien, parecerán recién asados, que es de lo que se trata.

b) «Cocinar» el pato en el microondas
Si no se tuviera horno tradicional, o se quisiera acortar este proceso, se podría cocinar el pato en el microondas, pero sabiendo que el resultado no es el mismo.
1. Se procedería exactamente igual que en el horno. Meteríamos cada pato, salpimentado y pinchado, en una de estas bolsas de asar, pero ahora las cerraríamos con su correspondiente precinto de plástico.
2. Estas bolsas de asar sirven tanto para el horno tradicional como para el microondas y se diferencian únicamente en el precinto que en unos casos es metálico, y en otros es de plástico.
En este caso no hay que pinchar la bolsa.
3. Cocinaríamos el pato a potencia máxima hasta comprobar, pinchando como siempre con una aguja de cocina, que está tierno.
Programar primero 10 minutos, darle la vuelta a la bolsa con la ayuda de unos guantes de goma o de silicona para no quemarse, y volver a programar otros 10 minutos.
Al cabo de este tiempo, comprobar, pinchando como siempre, si está blando y si no lo estuviera cocerlo algo más, ya que a veces se necesitan otros 10 minutos más, 30 en total.
4. Como el pato tiene tanta grasa, en el microondas su superficie no quedaría blanca sino que tomaría algo de color, pero por supuesto aquí no hablaríamos de pato asado, y para comerlo, habría que retirarle toda la piel porque no se queda churruscadita como en el horno.
La carne, sin embargo, si no se pasa de tiempo, queda buena y jugosa.
5. Si se dispone de horno tradicional, yo os recomiendo que lo hagáis en él pues queda infinitamente mejor. Pero para una emergencia, la idea del microondas os puede servir, y tengo alumnos que así lo hacen.

Preparación y elaboración de la salsa de naranja del pato
1. Con el azúcar, el vinagre y el agua de la salsa preparar un caramelo de color clarito.
Este caramelo se puede hacer en un cacito en el fuego, aunque es mucho más cómodo y rápido en una jarrita en el microondas.
2. En ambos casos, cuando el caramelo esté hecho, con muchísima precaución, ir añadiendo encima el zumo de naranja retirándonos lo más posible porque el caramelo salpica, tiende a subir y podría quemarnos. Por ello es preferible hacerlo en una jarrita o un recipiente alto.
3. Al añadir el zumo se forman unas costras sólidas de caramelo que se disuelven metiendo otra vez la jarrita en el microondas, o calentándolo de nuevo en el cacito, y removiendo hasta que desaparezcan.
4. Si se ha hecho el caramelo en un cacito añadir el vino, el Curaçao, la maicena, la confitura, la sal y la pimienta y calentar removiendo en todo momento con una cuchara de madera, hasta que cueza para que la salsa no sepa a crudo y espese un poco.
5. Si tenemos el caramelo en la jarrita añadir como anteriormente el resto de los ingredientes y cocerlos en el microondas a potencia máxima removiendo de vez en cuando.
En ambos casos, no cocer mucho la salsa para que no espese demasiado, con que empiece a hervir es suficiente.
Si resultara algo espesa aclararla con más zumo de naranja y si os gusta más espesa añadirle un poquito más de maicena o cocerla un par de minutos para que evapore.
Añadir a esta salsa, si se quiere, julianas de limón y naranja.

Si vais a adornar el pato o los magrets con cestitas de naranja rellenas de gelatina de naranja, hay que contar 1 por persona y tendríamos preparados
■  4 naranjas gordas
■  1 paquete de gelatina de naranja de 85 g de peso
■  ½ litro de zumo de naranja
■  o 450 g de zumo de naranja
■  y 50 g de Cointreau = 50 g

Confección de las cestitas de naranja
Las cestitas de naranja, así como las de limón o de pomelo gordos, sirven como contenedores para presentar un montón de preparaciones, patés, dips, cóctel de mariscos, ensalada Waldorf…
1. Para confeccionarlas escoger frutas bien bonitas, grandes, de piel gorda y que se sostengan de pie encima de la mesa; no es difícil encontrarlas, es cuestión de probarlas, aunque también se pueden «calzar» cortándoles un pequeño casquete en la parte inferior, sin que se note, para que se mantengan en pie. Lo bonito es que se vean enteras.
2. Cortarlas ahora en forma de cestita.
Para ello en el centro de la naranja, en la parte superior, por donde estaba sujeta al árbol, hacer dos cortes paralelos y en vertical hacia abajo, hasta la mitad de la naranja, separados entre sí de un centímetro. Ésta será el asa de las cestas.
A continuación cortar las dos mitades de la naranja perpendiculares al asa, retirando estas dos porciones superiores.
Con el cuchillo del pomelo o el saca bolitas de patata o de tomate, vaciar las naranjas, y con el cuchillito pequeño de cocina muy bien afilado, quitar la carne pegada al asa pero conservando la piel.

Elaboración de la gelatina de naranja
1. Confeccionar la gelatina de naranja siguiendo las instrucciones del paquete, pero en lugar de hacerla con agua, como indica el fabricante, hacerla solo con zumo de naranja para que esté mucho más rica.
2. Para ello calentar 2 decilitros de zumo de naranja en un cacito = 200 gramos, por el método tradicional o en una jarrita en el microondas, y cuando esté hirviendo volcar encima el paquete entero de gelatina.
Remover con una cuchara para que toda la gelatina en polvo se disuelva por completo.
Añadir entonces los otros 3 decilitros de zumo frío = 300 gramos y volver a remover hasta que el conjunto esté uniforme y sin ningún grumo.
3. Si no la van a tomar los niños, se puede enriquecer esta gelatina de naranja con el licor de naranja Cointreau. Pondríamos entonces 4 decilitros y 1/2 de zumo de naranja = 450 gramos, y cuando la gelatina estuviera totalmente disuelta añadiríamos el 1/2 decilitro del licor = 50 gramos.
4. Teniendo cuidado, se pueden rellenar ahora las cestas de naranja con esta gelatina líquida, o esperar unas horas hasta que empiece a cuajar y rellenarlas entonces; yo las hago inmediatamente después de preparada la gelatina, y ya se quedan terminadas.
5. Una vez rellenas las cestas, meterlas en la nevera para que la gelatina se solidifique con el frío.
6. Las cestas de naranja se pueden tener cuajadas en la nevera con 2 o 3 días de antelación, sobre todo si una vez cuajadas se tapan con plástico para que no se reseque su superficie, o se introducen en un tupper grande en el que quepan.

Presentación del pato a la naranja
Colocar los patos asados en una bonita fuente, disponiendo a su alrededor las cestitas de naranja rellenas de gelatina.
Servir la salsa bien caliente en salsera.

Preparación de los magrets de pato
Si en lugar de patos enteros tenéis magrets, calentar vuestra olla superrápida vacía, y antes de que esté muy caliente y sin poner nada de grasa, volcar de 1 en 1 o de 2 en 2, dependiendo de la superficie útil de la misma, es decir de su diámetro, los 2 magrets con la parte grasa hacia abajo.
Previamente, con un cuchillo bien afilado hacer en toda esta superficie grasa una especie de enrejado. Por estos cortes la grasa saldrá mucho más rápidamente y será más que suficiente para no añadir ninguna más, ni siquiera aceite de oliva virgen que sumaría calorías inútiles.
Desechar toda esta grasa.
Dorarlos muy bien por ambas caras, procurando que su interior se quede algo rosadito. Si se pasan, saldrán resecos.

En la cocina el secreto hoy día es conseguir platos muy ricos sin inundarlos de aceite, que tiene demasiadas calorías, por muy sano que sea, y para ello es indispensable trabajar con recipientes que tengan un buen fondo difusor y que no consuman ninguno, como las ollas superrápidas.
Si se tienen que calentar, porque se han cocinado con antelación, ese mismo día por la mañana, calentarlos en la misma olla en la que se cocinaron, despacito para que no se resequen.

El blog, como otros años en estas fechas, se toma unos días de descanso, para cargar las «pilas» y volver con nuevos bríos.
¡Volveremos al año que viene!
Os deseo a todos unas muy Felices Navidades!  

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