Guiso de garbanzos, bacalao y verduras, plato único con menos de 500 calorías.
La receta es para 4 personas.
■ 200 g de garbanzos = 658 calorías
■ 200 g de cebolleta = 42 cal
■ 300 g de zanahorias = 81 cal
■ 300 g de patatas = 168 cal
■ 300 g de espinacas frescas o congeladas cortadas = 44 cal
■ 300 g de judías verdes frescas o congeladas troceadas = 81 cal
■ 2 cucharadas de aceite de oliva virgen = 180 cal
■ 1 hoja de laurel
■ 1/2 cucharadita de pimentón de La Vera
■ una punta de cucharadita de colorante amarillo natural, cúrcuma
■ sal y pimienta blanca recién molida
■ el agua del remojo de los garbanzos hasta cubrir
■ unas ramitas de perejil picado
■ 4 huevos duros de 62-72 g = 369 calorías
■ 400 g de migas de bacalao desalado congelado o refrigerado = 248 cal
Total de calorías de la receta = 1.871, dividido entre 4 = 468 calorías.
1. Poner en remojo la noche anterior los garbanzos en agua templada bien cubiertos de agua para que no aparezcan secos por la mañana.
2. Al día siguiente picar finamente los ajos y la cebolla conjuntamente en una picadora sencilla de limpiar.
3. Pelar las patatas con un pela verduras de cuchilla transversal, que es el que menos piel elimina, y cortarlas en cubos medianos.
4. Pelar las zanahorias y cortarlas de la misma forma que las patatas.
5. Volcar todos los ingredientes, junto con el agua de remojo de los garbanzos en una buena olla superrápida, menos el perejil, los huevos duros y el bacalao.
Como no vamos a perder nada de agua durante la elaboración el guiso tiene que estar en este paso tan caldoso como nos guste, añadiendo tan solo la necesaria.
6. Cocer el conjunto durante 7 minutos con las 2 rayitas de la válvula o regulador de presión fuera.
No enfriar nunca la olla debajo del grifo.
Dejar que la válvula de presión caiga siempre por su propio peso y entonces abrir la olla.
7. Mientras tanto, para ahorrar tiempo, preparar los huevos duros, que también pueden elaborarse en el microondas.
Picarlos y reservarlos.
Los huevos también se pueden hacer duros al mismo tiempo que este potaje, si se prefiere.
Para ello lavarlos justo en el momento de sacarlos de la nevera, y nunca antes, y colocarlos dentro de la olla al mismo tiempo que los garbanzos y las verduras.
8. Cuando podamos abrir la olla, sacar los huevos si se pusieron y volcar las migas de bacalao, remover para que se distribuyan bien, tapar ahora la olla ahora con su tapa de cristal, calentar de nuevo pero apagar antes de que el conjunto empiece a cocer ya que el bacalao no debe pasar de los 60-70º de temperatura porque se reseca y pierde toda su gracia.
9. Mientras el guiso reposa, pelar los huevos si se han cocido con el resto, picarlos y agregarlos junto con el perejil picado.
10. Remover y servir.
Y que no se os olvide, ¡comer muy despacio y masticar muchísimo!
Ya veréis como funciona.
Consejos de cocina y nutrición
■ Es un plato único porque contiene de todo, las proteínas de los garbanzos, los huevos y el bacalao, los hidratos de carbono de la legumbre y las patatas, la buena grasa del aceite de oliva y las vitaminas, antioxidantes, minerales y fibra de las verduras.
■ Como todo se va a cocinar en crudo, sin un sofrito previo, no hay peligro de que el aceite se «queme» por un exceso de temperatura y el guiso sienta mucho mejor así.
Está riquísimo y lo pueden tomar tanto los niños pequeños como las personas mayores delicadas, incluso los bebés cuando ya se les han incorporado las legumbres.
■ El bacalao fresco es pobre en grasa y se le puede clasificar como pescado blanco.
Pero si es salado, por el proceso de salazón, su contenido en grasa aumenta y pasa a ser un pescado azul
De cualquiera de las dos formas es un pescado muy interesante porque su proteína es de gran calidad.
Si está muy bien desalado lo pueden tomar los niños pequeños, los muy mayores y hasta los hipertensos si no se añade nada de sal al guiso.
Lo encontráis, para mayor comodidad, en migas desaladas y refrigeradas, que lavaréis simplemente antes de agregar al guiso.
■ Lo que se llama en la calle “colorante alimentario” suele estar compuesto por un colorante artificial, el E102 o tartracina, que puede producir alergias en pacientes con asma, o incompatibilidad con la aspirina.
Por ello es preferible sustituirlo por la cúrcuma, un colorante natural que se obtiene de una planta de la familia del jengibre y que tiene, además, magníficas propiedades.
■ Añadir el perejil picado al servir el guiso ya que, junto con los pimientos, es el vegetal que más vitamina C contiene, más que los cítricos, los frutos rojos o los kiwis.
Si se añadiera desde el principio, como siempre se ha hecho, la perdería por completo.
■ Este guiso se conserva estupendamente, y también se puede congelar siguiendo las técnicas generales.
Aunque la patata no se comporta demasiado bien en el congelador, como aquí está con caldo no se pone zapatera.
Así que para los que hagan la receta tal cual y les sobre la mitad, ya saben lo que tienen que hacer.
■ Masticarlo mucho para que os produzca más saciedad.
Además, vosotros mismos comprobaréis que los garbanzos no os producen ninguna flatulencia.
Organización y productividad
■ Para los que quieran rentabilizar al máximo su tiempo, añadir 200 o 250 g más de garbanzos, que también se habrán remojado y que se meterán en una malla o “bolsita especial para cocer legumbres” que encontraréis con facilidad.
■ Sacar dicha bolsita bien escurrida cuando la olla se pueda abrir.
De esta manera los garbanzos no se habrán mezclado con el potaje y los podréis utilizar posteriormente para sofreírlos con ajitos, para preparar una ensalada de legumbres, un hummus…
■ Conservarlos o/y congelarlos como os acabo de explicar para el potaje.
Este mismo guiso en el microondas
Aunque el microondas no es el sistema más adecuado para elaborar platos de cuchara con legumbres porque tarda mucho y en mi opinión no compensa, puede que alguien no quiera manchar ni la olla.
De sabor sale muy rico.
1. Remojar los garbanzos con una antelación de 18 horas en lugar de 12 como es habitual.
2. En este caso utilizar judías verdes congeladas porque quedan mejor cocidas que si fueran frescas y zanahorias baby también congeladas que no hay ni que pelar ni trocear.
3. Descongelar las verduras congeladas antes de preparar el guiso, todas juntas, a media potencia, es decir a 300 o 350 vatios durante 10 o 12 minutos o hasta que lo estén.
4. En una sopera que tenga buena tapa volcar todos los ingredientes juntos menos el perejil, los huevos y el bacalao y cubrirlos únicamente con el agua de remojo de los garbanzos.
Si sobra agua, tirarla.
5. Remover para unificar, tapar y cocinar durante 10 minutos a potencia máxima.
Si la sopera o ensaladera no tiene tapa, taparla con una de silicona de tamaño algo mayor que durante la cocción quedará como “pegada” evitando la evaporación.
También se puede tapar con un plato cuyo diámetro sea igual o mayor al de la sopera.
6. Al cabo de ese tiempo, destapar, remover con una cuchara de madera y volver a programar otros 10 minutos.
7. Como los garbanzos estarán todavía algo tiesos, aunque dependerá de su variedad, tapar otra vez y programar los últimos 10 minutos siempre a potencia máxima, es decir en total 30.
Si los habéis remojado el tiempo indicado el potaje estará terminado, buenísimo y listo para tomar.
8. Si no queréis descongelar las verduras previamente, y es un paso que elimináis, echarlas desde el principio y se descongelarán al mismo tiempo que se van cociendo.
El tiempo total de cocción podrá alargarse unos minutos.
9. Cuando todo esté blando añadir el bacalao, remover de nuevo y cocer durante 2 minutos, siempre tapado y a potencia máxima.
En cuanto veáis que aparecen las primeras burbujitas de la ebullición, apagar.
10. Elaborar los huevos duros también en el microondas, como he explicado en el método anterior.
Picarlos, y añadirlos al guiso removiéndolos bien para que se distribuyan por igual.
11. En el momento de servir añadir el perejil picado.