Cristina Galiano

Mejillones frescos al natural en 5′

■  ½  kilo de mejillones gordos

1.  Los mejillones deben ser grandes de tamaño y pesar bastante para que el “bichito” del interior sea también grande. Comprobar que aunque cumplen estos dos requisitos al agitarlos no tienen agua en su interior que a veces les añaden para que aun siendo pequeños pesen.

2. 
Aunque a muchos les horrorizará limpiarlos, y ya muchos pescaderos lo hacen, si probáis tal como os voy a explicar… a lo mejor os compensa y os animáis.

3.  Rasparlos rápidamente debajo del grifo del agua fría con un cuchillito pequeño llamado patatero o puntilla nunca sumergidos. Os podéis poner guantes de goma, y si solo les quitáis las “barbas” que llevan por fuera, sin pulirlos ni sacarles brillo porque no hace falta, no tardaréis más de 2 o 3 minutos. Frotarlos sin embargo bien con las manos o los guantes y el agua.

3.  Donde mejor se cocinan es en el microondas, algo espectacular porque sin añadirles absolutamente nada tienen un sabor exquisito. Volcarlos muy escurridos en un recipiente redondo amplio y bajito donde quepan en una sola capa, sin apilar, no añadirles nada, taparlos con una tapadera que tape bien, sin agujeros, y cocinarlos durante 5 minutos a potencia máxima. Si alguno se hubiera quedado sin abrir, retirar todos los demás y poner los cerrados durante 1 minuto más.

4.
  Cuando ya estén todos abiertos retirarles una de las valvas y en la otra, en la que está el mejillón ya cocido, cortar con tijeras una especie de estropajillo oscuro que tienen que se llama biso y es la parte por la que estaban adheridos a las rocas.
Todos los mejillones que compréis ya cocidos, tanto envasados al vacío como congelados, como en lata, tienen este biso que no lo eliminan para ahorrar tiempo y mano de obra, pero que por su estructura fibrosa resulta desagradable al paladar.

5
.  Si los queremos tomar al natural, rellenar cada concha con el jugo que han soltado, blanquecino y saladito, aunque no se les ha echado ni sal ni nada, y echar por encima unas gotas de limón si os gusta, sino nada.

6.
  Si se prefiere tomarlos con una vinagreta tradicional con ajo, cebolleta, tomate, pepino, pimiento verde y rojo muy picaditos, prepararla mientras se están cocinando en el microondas ya que en ese momento estáis de brazos caídos.

7.  Servirlos templados o mucho mejor fríos de la nevera.

El recipiente empleado queda prácticamente limpio y casi aclarándolo con agua es suficiente, y el poquito tiempo que habéis empleado… compensa de lejos con el sabor inigualable que tienen. Los que ya los elaboran así pueden dar fe de ello.
Están deliciosos y saben más a «mejillón» puesto que no les hemos añadido nada, aunque se les puede poner de todo, laurel, cebolla, vino blanco… pero sería una pena.
Se han cocinado en su propio jugo, con su agua interior. Se conservan con su concha única y todo su jugo en la nevera varios días, y en el congelador mucho más tiempo.
También se pueden conservar en ambas modalidades retirándoles previamente las dos valvas, pero siempre con su jugo.

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