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Cristina Galiano

Licenciada en Farmacia. Especializada en nutrición y en técnicas culinarias modernas.

“Medicamento” que más debería recetarse. ¡500 posts!

“Medicamento” que más debería recetarse.
¡500 posts! 

Os he puesto unas hermosas comillas en la palabra “medicamento”, porque ni lo es, ni lo será, ni lo habrá nunca y, además, estoy convencida de que en la actualidad muy pocos lo “recetan”, cuando debería ser lo primero que se tendría que prescribir al presentarse un enfermo, con alguna patología, me da igual la que sea.
¡Pero es que hasta se tendría que recetar a las personas totalmente sanas, ya sean jóvenes, mayores, adolescentes o niños!
Y por supuesto a todos los que, aun estando en su peso normal, ya presentan dolencias de cualquier tipo, sin sufrir ninguna enfermedad grave, como por ejemplo dolor de espalda o de cervicales, algo que cada vez aparece a una edad más temprana precisamente por el estilo de vida nefasto que muchos llevan.

Por supuesto que habría que empezar por todos los que tienen un marcado sobrepeso u obesidad, ya que se ha demostrado que en el 99% de estos casos simplemente perdiendo un 10% de su peso actual, o tan solo 5 kilos si el exceso es considerable, ya se consiguen efectos espectaculares.
Pero lo grave, gravísimo es que a estas personas que tienen kilos de más, ni se les ocurre pensar que tienen una enfermedad peligrosa y mortal que les va a ir restando calidad de vida a medida que transcurran los años, y que no es, ni mucho menos, un problema estético.
Para atajar esta grave situación lo más rápidamente posible, habría antes que concienciarles de la dura realidad, algo que tampoco se hace, posiblemente porque no es políticamente correcto.

Este “medicamento” debería ser el más recetado, no solo en todos los países occidentales, y hasta en algunos subdesarrollados, sino especialmente en nuestro país donde la mayor enfermedad es el estilo de vida actual que conlleva una ganancia de peso continua, sin prisa pero sin pausa, no solo en los adultos, sino en los adolescentes cada vez a una edad más temprana, y hasta en nuestros niños entre los cuales 1 de cada 3 o de cada 4 presenta sobrepeso u obesidad.
Y en este estilo de vida tan perjudicial entraría de lleno el sedentarismo.

¿Y de qué estamos hablando?
Pues del ejercicio, de cualquier tipo, pero involucrando la mayoría de nuestros músculos, es decir de moverse y olvidar para siempre el sedentarismo que ya está considerado una enfermedad también grave.
El cuerpo humano está hecho para llevar una vida activa, y hoy son muchos, demasiados, los que no se mueven para nada.
Otros muchos también, por su trabajo, no paran en todo el día…, pero repitiendo todos los días los mismos movimientos, y ese “no parar” tampoco se considera un ejercicio completo y saludable.
¡El ejercicio bien hecho hoy día es tan importante como el respirar, si os descuidáis más que el comer!
Pero muchos tienen “alergia” al mismo, no lo han hecho nunca, y se buscan mil excusas para no empezar a realizarlo.
Es la “pescadilla que se mueve la cola”, a menos movimiento más anquilosamiento, menos agilidad y mayor dependencia de todos los de su alrededor.
El órgano que no se ejercita se atrofia.

Un día, quizás no muy lejano, se encontrará una píldora maravillosa que nos impida engordar, comamos lo que comamos, sin cirugía ¡ojo! y sin efectos secundarios.
Es raro, pero posible.
Quizás también, trasladados a este mundo de ensueño, podamos disponer de una pócima extraordinaria que nos incite u obligue a dejar de ser sedentarios, la mayor epidemia del siglo XXI, junto con los kilos de más que siempre van juntos.
Si realmente esta medicina asombrosa fuera muy efectiva, tendría que crear adicción, es decir que el cuerpo sintiera una necesidad acuciante de empezar a moverse, de hacer algún tipo de ejercicio, el que sea, como si se tratara del aire que necesita para respirar.
Pero desgraciadamente los ”tiros” no van por ahí, y a muy pocas personas les apetece moverse y olvidarse del sillón y de horas y horas delante del televisor, sobre todo a partir de un rango de edad en el que las “goteras” empiezan a aparecer o se notan más.
En España, en 2013, por promedio, cada persona dedicó más de 4 horas  a ver la televisión, y los más jóvenes han cambiado la tele por los dispositivos electrónicos de todo tipo a los que muchos están enganchados de una manera hasta patológica.

Quizás, cuando la nutrigenómica haya avanzado más, nos podrán especificar cuál es la “dieta” más adecuada, saludable y efectiva para toda la vida para cada uno de nosotros.
Pero ya estamos hablando de “dieta” con la correspondiente restricción que supone la misma palabra dieta y que, ya sabéis, no me gusta nada.
Conoceremos entonces los alimentos más beneficiosos para nosotros con el objetivo de prevenir enfermedades y nos aconsejarán sobre los hábitos de vida más adecuados según nuestro perfil genético.
¿Pero haremos caso de todos estos beneficios que nos proporcionarán, o seguiremos comiendo y bebiendo lo que nos apetece?
¿A que a alguno de vosotros le sienta mal el picante, o el mismo chorizo, y aun sabiéndolo los siguen tomando porque les encanta?

Vamos a trasladarnos a ese mundo bucólico o idílico en el que tenemos un peso normal, y no sufrimos de ninguna patología importante.
No hay hipertensión, nuestras cifras de colesterol son normales, es decir el malo o LDL en sus cifras correctas, el bueno o HDL con cifras superiores a las normales, lo cual es también muy saludable, no hay diabetes y aparentemente no hay ningún signo negativo.
Pero si nuestra vida ha sido siempre sedentaria, el cuerpo poco a poco se habrá ido anquilosando, su musculatura ya no será la de antes, ni su agilidad física y por tanto tampoco su agilidad mental, porque van las dos unidas y habrá mucho más riesgo de enfermedades mentales como la demencia senil o el terrible Alzheimer.
Sigue estando vigente la cita famosa de un poeta romano del Siglo I, “mens sana in corpore sano”.

En lugar de recetar pastillas para el colesterol, la hipertensión o la ansiedad, que es lo que la mayoría de los pacientes desean porque creen, erróneamente, que solo con medicamentos van a desaparecer sus problemas, ignorando que todos ellos tienen efectos secundarios, es decir que por un lado curan o remedian un problema, pero por otro lado crean uno nuevo, hay que recetarles ejercicios como ya se han empezado a prescribir en distintos Centros de Salud de diferentes Comunidades, siendo Murcia una de las primeras.
¿Tendrá éxito este programa “Activa”?

La OMS, Organización Mundial de la Salud, recomienda que caminemos 30 minutos al día, pero ligeritos para que se sude un poco y sea un ejercicio aeróbico, calzándose unas buenas deportivas, especiales para andar o correr, y hacerlo sobre tierra en lugar de sobre asfalto para que el impacto sobre nuestras articulaciones sea mínimo.
Pero, para ella como para mí, no es suficiente, sobre todo a partir de una cierta edad.
A nuestra actividad física hay que añadirle ejercicios de fuerza para tonificar y reforzar nuestra masa muscular que, con la vida sedentaria va disminuyendo, aumentando así el gasto energético y mejorando los factores de envejecimiento.

Este medicamento-ejercicio, siempre lo he dicho, para que sea realmente efectivo debe ser activo y no pasivo.
Obvio pues hablar de los múltiples artilugios que han ido apareciendo para convencernos de que el ejercicio pasivo era tan bueno como el activo, algo totalmente falso.
Hace años fue el boom de las plataformas vibratorias de las que no hablé en ningún post, porque siempre me parecieron un atentado contra la salud, sobre todo en las mujeres que fueron las que más las utilizaron.
Se hablaba de ellas por todas partes, el bombardeo publicitario fue impresionante y, como por arte de magia, desaparecieron del mercado.
Ahora le ha tocado la ”china” a la electroestimulación, fitness con chaleco solo o con chaleco y pantalón, pero ésta que tiene que ir acompañada forzosamente de ejercicios aeróbicos, necesita un control médico continuo porque en el fondo es un “método antinatura” aunque se ocupe de nuestros órganos naturales de verdad… y ya veremos dentro de unos años sus efectos más o menos nocivos.
¡Pero mientras haya negocio, ahí estarán!

Quedaros pues con lo más importante: hay medidas que solo el ser humano puede tomar decididamente y con conocimiento de causa, máxime cuando se refiere a sus salud actual y futura.
El sedentarismo a la larga nos hace enfermar y a la larga “mata”, despacio, pero lo hace.

Y ahora pasemos a otro tema  😐 
Este post hace el número 500 desde que inauguré el blog el 2 de febrero de 2011, y son muchos, tanto para escribirlos como para leerlos y ponerse al día.
Con este fausto motivo creo que el post se ha “ganado” un merecido descanso.
Así, muchos de los que se han ido incorporando a mi blog tardíamente, tendrán tiempo durante estas semanas para poderlo disfrutar poco a poco y sin atracones.

Me despido pues de todos vosotros, disfrutad a tope de vuestras vacaciones, de vuestra pareja, de vuestros hijos, amigos, familiares…, saboreadlas, estrujadlas al máximo, descansad, comed, bebed, aperitivead,(aunque la palabreja no existe), divertíos, nadad, corred, montad en bici, jugad al fútbol o a cualquier otro deporte que os guste, haced senderismo, bailad si os gusta hasta casi la extenuación…, pero quemad todo lo que comáis y bebáis.
Son unos días fantásticos para hacerlo sin que nuestro yo interno alegue falsamente que no tiene tiempo.

Ahora lo tenéis para cambiar del todo vuestra vida sedentaria y moverse.
Si coméis el doble de lo habitual y, ¿por qué no?, quemad también el doble de lo que estáis acostumbrados a quemar.
Os repito que para no engordar tan solo hay que quemar todo lo que se come.
¡Os aseguro que funciona!

Ya veréis como volvéis felices y contentos, pletóricos, llenos de energía y dispuestos a enfrentaros al duro regreso al trabajo, sobre todo para los que no disfrutan con el que realizan habitualmente y lo hacen a regañadientes, o los que viven en las grandes ciudades donde la vida es casi un infierno para desplazarse de un sitio para otro perdiendo muchas horas.

Volveremos a finales de agosto o primeros de septiembre, esta vez no os concreto el día exacto.
Los que ya estáis suscritos no os tendréis que preocupar de nada porque en cuanto empiecen a publicarse de nuevo los posts os seguirán llegando como antes a vuestro correo particular.
Esta es una de las muchas ventajas de suscribirse gratuitamente, y por ello os animo a hacerlo en lugar de tenerme en “Favoritos”.

Seguiré contestando los comentarios que me lleguen, siempre que los considere interesantes y que no procedan de personas que solo quieren resolver su problema puntual, mientras el resto no les interesa en absoluto.
No me mandéis correos por favor, los ponéis como comentarios, y solo con ellos os aseguro que ya me voy a “entretener” durante todo el verano, y si fuera algo muy “especial” yo os contestaré privadamente. 

Adiós a todos, adeu, agur, au revoir, arriverdechi, goodbye, tchau, sayonara…
Para todos los que me seguís un abrazo muy fuerte y muchas gracias.
¡Nos encontraremos de nuevo!   😳   :-) 

Los aditivos de la comida procesada podrían contribuir a la obesidad

Los aditivos de la comida procesada podrían contribuir a la obesidad.
Desde hace mucho tiempo se sabe que los microorganismos del intestino humano, llamados también flora o microbiota intestinal, desempeñan un papel importante no solo en nuestra salud digestiva sino también en la general.
Concretamente el intestino humano alberga en su interior una enorme cantidad de estos microorganismos, aproximadamente 100 trillones, es decir 10 veces más que células humanas.
De esta inmensurable cantidad unas 2.000 especies bacterianas son diferentes, y entre ellas solamente 100 pueden llegar a ser perjudiciales.
La gran mayoría de estas bacterias no son dañinas para la salud, y muchas son beneficiosas.
Habitan además en diversas partes del cuerpo humano como en la piel, la nariz, la boca, los intestinos…

Sin embargo, investigaciones más recientes indican que esta microbiota intestinal podría estar relacionada con aspectos más generales de la salud, incluida la obesidad y la salud metabólica.
Según un estudio que apareció hace muy poco en la revista Nature, realizado con ratones, parece ser que estos cambios en la flora intestinal podrían alterar estas poblaciones bacterianas que existen en nuestro tracto digestivo favoreciendo el riesgo de enfermedades intestinales en general y concretamente la Enfermedad Inflamatoria Intestinal o EII que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, y que afectan a millones de personas, resultando con frecuencia graves y debilitadoras para los enfermos.

También favorecería la aparición del síndrome metabólico que, como ya sabéis, es una enfermedad derivada de la obesidad que reúne un conjunto de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la hipercolesterolemia y otras enfermedades del corazón e hígado…

Según este estudio ciertos aditivos bastante frecuentes en la comida procesada, como los emulsionantes, que se utilizan para mejorar la textura de la comida y para prolongar su duración, podrían ser los responsables de este cambio en la flora intestinal.
Entre los más usados están el E-442 o fosfatidasa de amonio, el E-444 o acetato isoburato de sacarosa, el E-471 mono y diglicéridos de ácidos grasos…
Es importante anotar que esta investigación realizada con los roedores no siempre resulta equivalente en los humanos.
El estudio no se diseñó para mostrar si los emulsionantes podrían o no provocar problemas de salud en los humanos.

Sin embargo los autores del estudio constataron que desde mediados del siglo XX, cuando empezó el boom de esta abundancia de productos procesados, habían aumentado considerablemente este tipo de enfermedades, el EII y el síndrome metabólico.
“Una característica clave de estas plagas modernas es la alteración de la microbiota intestinal en una forma que fomenta la inflamación”, señaló en un comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Georgia el colíder del estudio, el profesor Andrew Gewirtz, del Instituto de Ciencias Biomédicas de dicha Universidad.
El Dr. Benoit Chassaing, que también trabaja en este Instituto de Ciencias Biomédicas, y también participó, añadió que “el aumento dramático de estas enfermedades ha ocurrido a pesar de una genética humana constante, lo que sugiere que el factor ambiental desempeña un papel fundamental”.
El Dr. Chassaing explicó que “la comida interactúa de forma íntima con la microbiota”, así que las adiciones modernas a estos alimentos perjudiciales, siempre que se tomen en cantidad, como sucede en la actualidad, podrían quizá hacer que las bacterias intestinales fomentaran más  esta inflamación”.
Algo parecido sucede con los jarabes de glucosa y fructosa, que están por todas partes en la comida industrializada y que, según parece, también contribuyen a la obesidad.
Los investigadores diseñan ahora experimentos para determinar la forma en que los emulsionantes afectan a las personas.

El Dr. Andrew Gewirtz recalcó que comer en exceso, es decir demasiadas cantidades de comida, más de las necesarias, es la principal causa de obesidad y de síndrome metabólico, pero más todavía si se abusa de estos productos procesados.
Y esto, unido a una vida totalmente sedentaria, acrecienta el problema hasta cotas insospechadas como las actuales.

Maleta, cómo hacerla para que quepa todo

Maleta, cómo hacerla para que quepa todo y pese lo mínimo
Dentro de poco muchos de vosotros preparareis la maleta para iros de vacaciones, y otros muchos, ejecutiv@s por ejemplo, casi no tienen tiempo ni de deshacerla porque están continuamente subidos en un avión.
En ambos casos los elementos que se necesitan dentro de la maleta son totalmente distintos, pero hay “cosas” que no deben faltar nunca porque son siempre o casi siempre imprescindibles y se pueden tener anotadas en una lista, en el ordenador, en el teléfono, en una Tablet…, para no olvidar ninguna a la hora de hacerla.
Esta lista base y constante os servirá para viajes cortos o largos, dependiendo únicamente de cantidades.
Hacer otra para las épocas de vacaciones, si se va al mar, a la montaña, o a otros sitios.

Como muchas veces el equipaje de mano no debe exceder de un cierto peso, para que el trolley pueda viajar con nosotros en el avión, os voy a contar pequeños “truquitos”, que no os harán tanta falta si facturáis el equipaje o si vais en coche.

Los “imprescindibles” o básicos para nosotras las mujeres que, en general, somos más coquetas que los caballeros… ¡aunque ahora nos estamos igualando!, son:
Un neceser en el que se deben meter todo los productos de tocador.
Si viajáis en avión deberá ser transparente, con autocierre en forma de zip o cremallera.
En los hoteles todavía se puede encontrar jabón de manos, gel de baño, shampoo, acondicionador del cabello y, a veces crema hidratante para el cuerpo.
Pero si queréis seguir usando vuestras marcas, a pesar de estar fuera de casa, podéis agenciaros pequeños tarritos de plástico, que no pesen nada, condición indispensable, y tampoco ocupen casi sitio. Solo para que os hagáis una idea podrían ser así.
Podéis llenarlos más o menos dependiendo de si vais a estar fuera tan solo un par de días o una semana entera.
Antes los regalaban en las perfumerías con muestras de cremas de marcas diferentes, para promocionarlas. Buscarlos si no los tenéis porque los encontraréis con más o menos facilidad.
Allí podremos volcar de todo, hasta vuestra pasta de dientes favorita si compráis siempre envases grandes, más rentables.
Los tubitos pequeños de dentífrico suelen haber desparecido de los hoteles ya que últimamente no los veo.

En este neceser meteremos:
♦  Leche, gel o crema limpiadora, tónico para el cutis y desmaquillante de ojos.
Estos 3 productos, si son pocos días, se pueden reemplazar por toallitas limpiadoras individuales de buena marca.
♦   Crema hidratante de día y de noche para el cutis. Podéis prescindir de la de noche, si también vais a estar poco tiempo fuera, y usar la de día.
♦   Crema hidratante para el cuerpo, las de los hoteles suelen ser muy malas.
♦   Crema de manos, si la de cuerpo que usáis no es suficiente.
♦   Polvos sueltos, si los usáis, y el envase que hay en casa es grande. Creo que casi nadie los usa ya.
♦   El maquillaje o los polvos compactos efecto bronceado, el rimmel, el cepillito de cejas,  y el colorete suelen ser siempre envases pequeños.
♦   Si lleváis las uñas pintadas, aunque sean claritas y aunque estén recién hechas, meter el frasquito de esmalte por si se os salta…, y siempre será, ¡porque Murphy no falla!, en el sitio más visible.
Es preferible poner un parche en la zona que se ha quedado al descubierto, que dejar el desconchón sin pintar, sobre todo si se trata de un viaje de trabajo.
♦  También una lima diminuta por si se descascarilla alguna.
Estas 2 cosas se pueden llevar siempre en el bolso, lo mismo que la barra de labios o el glos coloreado o solo brillo que uséis.
♦  El cepillo de dientes, si usáis el eléctrico, no pesa mucho y recién cargado dura 8 o 10 días, el de los hoteles suele ser muy malo.
♦  El peine o cepillo del pelo y el desodorante suelen ser pequeños.
♦  La fragancia, colonia o perfume, si usáis el tamaño grande porque sale más económico, y os aconsejo que los compréis en Internet porque hay una gran diferencia, solo podréis trasvasarlos si no son sprays, y ahora casi todos lo son.
Así que os interesará comprar un tamaño pequeño, especial solo para viajes relámpagos, aunque no sea el vuestro favorito.
Si algún envase de colonia o perfume, o alguno de los tarritos citados anteriormente, no cerraran del todo bien, pueden correr el riesgo de abrirse.
Para evitarlo pegarles muy bien film transparente en esta zona del cierre.
♦  Una manopla o esponja para la ducha o baño.
Aunque todo esto, o casi todo, se podría adquirir al llegar al punto de destino, o hasta en el hotel, si el país es algo exótico no lo encontraréis, y lo más parecido puede costaros una fortuna.

Para los caballeros que ahora se cuidan más, y me parece genial, sería algo parecido con sus productos cotidianos.
La máquina de afeitar que todavía suele estar en los hoteles, será seguramente malísima, pero les faltará su jabón especial, el aftershave…
Si alguno de mis “seguidores” se quiere animar, que mande su lista.
Estoy pensando en “muchos”majísimos, aunque no los conozca, pero no quiero comprometer a nadie.
Yo, por razones obvias, no entiendo mucho de ello.

♦  Si os vais a la playa, incluir también todo lo que hace falta para protegeros del sol, como anti solares, after sun… y todo un regimiento de protectores para el pelo, cremas, geles o sprays con filtros solares…
♦  Un buen shampoo y un acondicionador especial para el pelo al subir de la playa o de la piscina.
Puede que al llegar a vuestro destino, muchas de estas “cosas”no sea fácil encontrarlas y casi con seguridad os costarán más caro.
♦  Incluir también un sombrero para cada miembro de la familia, empezando por los niños.
El sol en la actualidad está causando verdaderos estragos y, aunque muy necesario, es cada vez más dañino si se abusa de él.
La piel ante el sol tiene “memoria”, es decir que recordará durante toda la vida las veces que se ha enrojecido, quemado, tostado demasiado, “pelado”… y las horas totales de exposición que ha sufrido, y tarde o temprano aparecerá un “envejecimiento prematuro de la misma”.
Y, además, cada día aparecen más casos de cáncer de piel que, si no se cogen a tiempo, suelen ser hoy muy peligrosos.

Vamos a ver cómo colocar todo en la maleta para que quepa y además lo delicado no se arrugue demasiado.
En el fondo colocar lo que más pesa, lo que más ocupa y lo menos delicado como por ejemplo, el neceser, los zapatos si se llevan de recambio o por si llueve, las zapatillas…
Las hay especiales de viaje, baratas, ligeras y que vienen ya con su funda.
Aunque ahora las predicciones meteorológicas son bastante fiables, y las llevamos en el móvil, puede haber cambios de última hora y llegar a nuestro destino y estar lloviendo.
Si vais a una zona habitual de lluvia, coger siempre un paraguas plegable ligero para llevar incluso en el bolso de mano.
Es muy importante que pese poco, y puede haber diferencias de hasta ½ kilo entre unos y otros dependiendo de la clase y calidad del aluminio de sus varillas.
Y, dependiendo de los países, en cualquier momento nos puede pescar una tormenta o un chaparrón torrenciales.
Para estos casos es muy útil una especie de “funda transparente de plástico” que usaremos como protector o gabardina para no empaparnos.
No pesa ni ocupa nada porque se dobla hasta límites insospechados, podría ser algo como esto,  pero más fino y, los que tienen muy poca calidad pero salvan una emergencia, se encuentran hasta en los grandes bazares.
♦  Los calcetines, medias, pantys, incluso braguitas y slips pequeños… se pueden enrollar y meter dentro de los zapatos, botas, botines o deportivas (siempre que estén muy limpias).
De esta manera no se deformarán y ahorraremos espacio.
♦  Un calzador, si os hace falta para alguno de los zapatos o deportivas, también se puede introducir dentro de un zapato.
A veces hay en los hoteles, y ahora normalmente no.
♦  Si sabéis que vais a “comprar”, coger un bolso plegable que pese poco y ocupe muy poco sitio para traerlo lleno como equipaje de mano puesto que si la maleta estaba llena…volverá llena y no le cabrá nada más.
♦  Todo el calzado debería ir en bolsas individuales y cada “pie” separado. Seguro que las hay más ligeras y más económicas que éstas.
Si no se trata de calzado de cuero se pueden meter en simples bolsas finitas de plástico transparente.
♦  Una bolsa simplemente de plástico transparente vacía para traer la ropa interior sucia también es bastante útil.
♦  Los pijamas también se pueden enrollar para tapar agujeros en el fondo de la maleta.
♦  Una linternita, siempre ligera y diminuta, si os levantáis al baño por la noche y no queréis volveros locos buscando el interruptor de la mesilla, por qué no tienen una señalización visible que deberían tener.
Buscar la que lleváis en el móvil, os costará más de encontrar.
♦  Si la ropa que lleváis, en invierno y sobre todo para los trajes de chaqueta, americanas o abrigos…, necesita un cepillado diario porque se llena de pelitos, incluir un cepillo de ropa pequeño y ligero.
♦  Para el calzado de cuero, sigue existiendo en muchos hoteles una especie de “esponja limpiadora diminuta” para dar brillo a cualquier color, o máquinas especiales “tipo limpiabotas autoservice” en los pasillos.
♦  El cargador del móvil es mejor llevarlo también en el bolso, por si la maleta se perdiera.
♦  También un cargador portátil sin cable o batería externa portátil para cargar vuestros aparatos electrónicos en cualquier momento, sobre todo si durante el viaje trabajáis varias horas con la Tablet o con el portátil, o si vais a usar constantemente el móvil.
En estos casos hoy es totalmente indispensable y dependiendo de su capacidad os proporcionará muchas horas de autonomía sin necesidad de enchufarlo.
Éste por ejemplo permite cargar en más de 4 ocasiones vuestro smartphone, puede ser utilizado hasta en 500 ciclos de carga, se pueden cargar 2 dispositivos móviles al mismo tiempo y a la velocidad máxima, tiene indicadores “led” que avisan fácilmente de la energía restante en el cargador, no es muy pesado y tampoco cuesta mucho.
♦  Un doble enchufe si se sabe que las clavijas del país al que viajamos no coinciden con las nuestras, como en Estados Unidos. Un hotel “inteligente” debería proporcionarlo hasta en la habitación.
♦  Si alguno es diabético o tiene algún tratamiento crónico o fijo, llevar siempre vuestros medicamentos en el bolso de mano.
Para los que no tienen ninguna dolencia solo les aconsejo pocas medicinas, algún analgésico, un antidiarreico… y poco más.
Como por el cambio de aguas, aunque bebáis siempre embotellada, y sobre todo por el cambio de alimentación, vais a tomar menos frutas y verduras, procurar tomarlas todas en el buffet del desayuno, almacenándolas en vuestro organismo…, aunque sea hacer “un poco” como el camello o el dromedario.
Puede, y depende del país, que ya no las veáis en todo el día o solo como guarnición insignificante.

Si sois una pareja, con o sin niños, hacer 2 maletas iguales con la mitad de todo en cada una por si una se pierde al facturarla.
Una vez que tengáis todo el fondo de la maleta cubierto ir colocando la ropa dejando siempre para el final la más delicada.
Las camisas de caballero dobladas como cuando se compran.
Escoger camisetas o blusas de color sufrido para que os aguanten varias puestas. Las blancas son muy bonitas… pero no para viajar.
Escoger una gama de colores, por ejemplo 2 pantalones que vayan bien con varias camisetas, blusas o camisas. Si usáis solo vaqueros estará todo arreglado.
Los pantalones que se arrugan, doblarlos no por la mitad de la pierna sino por la parte superior que, si queda marca del doblez, no se verá con las camisetas, chaquetas, americanas y demás.
Llevar varias “pieles de cebolla” que peguen todas entre sí, por ejemplo una chaqueta más o menos gorda, un chubasquero…en definitiva un “todo terreno”.

Una vez que la maleta esté totalmente llena, antes de ponerle las gomas que suelen llevar para que nada se mueva en su interior, es muy útil tapar con un paño de algodón finito.
Aquí el plástico no es aconsejable, porque si la maleta permanece al sol, antes o después de cargarla en el avión, o si viajáis a un país o ciudad muy húmedas, el interior de la maleta sudará y lo notaréis al abrirla.
Y para que todo se os conserve mejor es muy aconsejable deshacer la maleta al llegar a la habitación y colgar o guardar todo, y si no hay tiempo para ello, soltar por lo menos las gomas de sujeción y dejarla abierta para que se airee.

!Y si algun@ quiere estar a la última, tener control absoluto sobre su maleta, y le merece la pena, por unos 300€ puede adquirir una inteligente que no se puede… ni perder!
Como desde finales de febrero de este mismo año, y siguiendo la normativa europea, hay nuevos controles del equipaje en los aeropuertos, a los que les interese y quieran conocerlos, pinchad aquí.

Una noticia de última hora es que la IATA, que representa a 250 aerolíneas internacionales, ha propuesto que las maletas sean todavía más pequeñas que las actuales.
Si prospera, tendremos que seguir estrujándonos el “coco” para adaptarnos al nuevo “minimalismo”.

¿La manipulación de los alimentos influye en el resultado final (2)?

La manipulación de los alimentos influye en el resultado final (2)
Como ya os indiqué en el primer post sobre manipulación, no os olvidéis de lavaros las manos siempre con jabón antes de poneros a trabajar, el agua no basta, y procurar tener la cocina lo más limpia posible puesto que es vuestro pequeño “laboratorio” en el que vais a preparar todo lo que después, tanto crudo como cocinado, vais a llevaros a la boca y os va a alimentar.
En nuestro país cada año 200.000 personas sufren intoxicaciones alimentarias en sus hogares por una mala manipulación de los alimentos, al principio o al final del ciclo, sobre todo en verano.
¡Pero hay tanta desinformación al respecto por parte de quienes deberían estarlo… que me quedo atónita!

Ya vimos cómo había que manipular las verduras desde que se compraban hasta que se comían.
Hoy nos vamos a referir a las frutas, las carnes y aves, y dejaremos para otro día el pescado y marisco que son los más fáciles de que nos den gato por liebre y que merecen ellos solitos un artículo.

Frutas, cómo se deben comprar
Deben comprarse con aspecto de frescas y sin manchas, como las hortalizas, y si las escogéis a granel, en un self service, como productos de mercado, fijarse bien de que no estén picadas, ni enmohecidas o blanduchas en alguna zona, como puede suceder a veces con las naranjas, limones y mandarinas.
Las manzanas y las peras sin manchas pardas que ya indicarían que por esa parte van a empezar a estropearse, quizás simplemente porque han sido golpeadas en ese sitio.
Las chirimoyas, lo mismo que los aguacates, no deben estar muy duros o enteros, pues aunque maduran en casa simplemente con el calor de la cocina, si se han recolectado demasiado enteras, lo mismo que los kiwis, no madurarán nunca.
Tampoco blanduchos, aunque sea poco, porque estarán pasados.
Las piñas tampoco deben estar muy verdes por fuera, sino ligeramente amarillentas y con el penacho bien terso y bonito.
Los plátanos, enteros, sin manchas. Ya os expliqué el truco para guardarlos en la nevera evitando así que sigan madurando.
Y las frutas de verano en general, que cada vez tienen menos sabor, hay que procurar escogerlas en su punto álgido de maduración, tarea harto difícil porque, aunque a simple vista tengan buen aspecto y parezcan maduras, al pelarlas, comprobamos que están durísimas, o que están “patateras”, o que tienen zonas ya pasadas, o que no saben a nada, que es lo más frecuente.
Para conservarlas todas ellas de la mejor manera posible, aunque a veces suponga un pequeño trabajo adicional, os recuerdo este post.

Carnes y aves, cómo comprarlas
Para comprarlas correctamente la simple vista ya nos tendría que valer, porque ante todo tienen que estar brillantes, aunque habrá que tener mucho cuidado con las “ofertas”.
Recordar que, sobre todo en alimentación, lo bueno, bonito y barato no se cumple nunca.
He visto ofertas de trozos grandes de cinta de lomo envasados al vacío que, a simple vista, ya se veía que estaban nadando en agua ligeramente rojiza que, en realidad, son exudados de la propia carne, o sea que dentro de la oferta nos estaban “colando” también el agua.
Las grandes superficies suelen poner un alimento de la cesta de la compra como “gancho” para atraer público y que compren éste y otros muchos productos más que es dónde sacarán beneficios.
Si compráis carne picada, cocinarla ese mismo día pues es muy perecedera, o conservarla a cero grados, o 1º o 2º como mucho, y solamente hasta el día siguiente.
Precisamente por estar picada ofrece muchas superficies a los microorganismos que podrán atacar mejor.
De lo contrario congelarla hasta que la vayáis a cocinar.

¿Sabéis que hay “productos” como el monóxido de carbono, denominado CO, que se utiliza en productos cárnicos con el único objetivo de mantener o devolver su color bonito rojizo a estas carnes cuando ya están pardas porque no se han vendido a su debido tiempo?
Este monóxido no tiene ninguna otro función tecnológica, solo la de reaccionar con la mioglobina de las carnes y darles un bonito color rojo.
Su uso como aditivo no está autorizado en la Unión Europea.

Carnes y aves, cómo manipularlas
Nunca hay que lavarlas, ni al llegar a casa para cocinarlas poco tiempo después, ni para conservarlas, ni mucho menos para congelarlas.
Al revés, hoy hay que secarlas muy bien con varias capas de papel absorbente de cocina, todas las que se necesiten, porque “chorrean” agua debido a cómo se crían estos animales en la actualidad y a que se guardan de un día para otro, o para varios, o el fin de semana en grandes y potentes cámaras, en las que, sin pretenderlo, empiezan a congelarse levemente, mal, además, porque es a una temperatura demasiado alta para congelarse correctamente, oscilará por ejemplo entre los cero grados o los -1º, o -2º.

Si se van a cocinar inmediatamente, porque se tienen ya totalmente limpias, es conveniente sacarlas de la nevera unos minutos antes para que se vayan atemperando, pero sin pasarse.
Si, por el motivo que sea, tienen que esperar 15 o 20 minutos antes de cocinarse, no dejarlos nunca al aire, que los resecaría.
Si están en bandejitas de porespan, pincharlas con un cuchillo para que respiren y el film no se hinche, y si están envueltas en el papel encerado de las carnicerías dejarlas tal cual, sin abrir el paquete.
Si las habéis descongelado ya del todo, escurrir el agua que siempre sueltan, secarlas también, y si no se van a cocinar inmediatamente, cubrirlas por lo menos con film transparente, porque el aire que nos rodea reseca.
¿Los que cocináis desde hace unos años, 5 por ejemplo, quizás solo 3, no os habéis dado cuenta de que la mayoría de las carnes y aves están siempre “mojadas” al comprarlas?
Antes, y mirad que he impartido cursos, nunca he tenido que secar nada, ni las carnes ni las aves.
Les pasaba un poco de papel por costumbre, ya que ni por higiene haría falta porque con el calor ya todo se iba a esterilizar.

Nunca se me olvidará, hace unos años, cuando me invitaron a pasar a la cocina de un restaurante muy conocido de Madrid, en el que, entre otras cosas eran “famosos” sus chuletones.
El dueño, muy amable, me enseñó hasta su cámara, una gran sala en la que estaban colgadas grandes piezas enteras o trozos de animales, pero los chuletones, su plato fuerte, esos estaban fuera de la misma, esparcidos por entre las encimeras y debían llevar bastante tiempo fuera del frío.
Cuando probé el que yo había encargado, noté que la carne, aunque era de buena calidad, había estado demasiado tiempo fuera del frío, posiblemente horas, y eso se notaba en su sabor, que no sabía a fresco como debería haber estado, se lo habían “cargado”.

Carnes y aves, cómo cocinarlas
Si se manipulan mal, en esta última etapa, como en el caso del restaurante, el resultado al final será totalmente diferente.
Todas las carnes y aves se tienen primero que dorar, para coagular la superficie de sus proteínas y formar una bonita costra dorada.
Aunque se sigue viendo más y más, no hay que salarlas antes, ni salpimentarlas, no porque lo diga yo, sino que por leyes físicas, la sal hace salir por un proceso denominado ósmosis, los jugos internos de la carne resecándola.
Tampoco hay que enharinarlos previamente, porque enmascaramos su sabor real, y mucho menos dorarlos en una sartén, en el caso de las carnes, para luego terminar de cocinarlos en el horno.

¿Con qué inconvenientes tropezamos en este último caso?
1. No solo manchamos la sartén sino toda la encimera, por muy de inducción que sea, porque se salpica por todas partes.
2. El horno tiene que estar precalentado previamente, luego hay un gasto de energía y de tiempo considerables.
3. Hay que añadir algo de aceite para que no se resequen, y aún así a veces se resecan, con lo que aumentamos sus calorías primitivas, aunque sea poco.
4. Tampoco el horno debe estar a una temperatura superior a los 180º porque dicho aceite se “quemaría” y empezaría a perder sus buenas propiedades.
5. También se salpican las paredes del horno que habrá que limpiar de vez en cuando para que esta grasa no se incruste.
Y si vuestro horno tiene limpieza pirrolítica, el gasto energético es considerable y el calor que se produce en la cocina también.

¿Cómo deben cocinarse estas piezas grandes de carnes?
Para que conserven toda su jugosidad hay primero que dorarlas muy bien por todas partes en una buena olla superrápida tapada con su tapa de cristal, en lugar de usar una sartén.
De esta manera solo salpicamos al darles la vuelta con unas pinzas, nunca con tenedores.
A continuación salarlas, cambiar de tapa, poner la de presión y cocinar el tiempo que se indica en las recetas.
Tenéis varias recetas con video en mi blog, en mis YouTubes, y en mis 4 ebooks sobre las ollas.

¿Cómo servirlas?
Es importante servir la comida caliente, aunque en muchos hogares, posiblemente por una deficiente organización se sirvan siempre los platos fríos o templados.
Y, si se trata de un ossobucco, de un rabo de toro…, que están más ricos al día siguiente o después de congelados, calentarlos siempre en el microondas, siempre tapados y siempre a una potencia baja de 300 o 350 vatios por mucha prisa que tengáis.
Si lo calentáis a mayor potencia para ir más deprisa, los bordes del plato o del recipiente se os resecarán y ya no se tratará de comida regenerada, como dicen los franceses, que sabe igual que si estuviera recién hecha, o a veces mejor, sino de comida recalentada, como si fuera realmente una sobra, que no gusta a nadie.
De ahí los miles de enemigos que tienen los microondas, no se saben utilizar bien, se obtienen bazofias y se condenan ya para siempre.
Recordar pues que el comensal sentado en la mesa es el que debe esperar a la comida, y no al revés.

Alimentación saludable o comida basura, ¿cuál se escoge? “Chuches”

A pesar de las numerosísimas campañas que promueven un mayor consumo de alimentos saludables, y de los múltiples estudios científicos que demuestran sus efectos tan beneficiosos, los alimentos como las carnes rojas con muchas grasas saturadas, así como los productos procesados y los embutidos que, además de mucha grasa también llevan mucho sodio,(sal) y bastante azúcar encubierto, los alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida, como las chucherías y la bollería y pastelería industriales, así como los refrescos, aunque sean light, son más consumidos de lo aconsejable, mientras que las frutas, las verduras, los productos integrales y el pescado no logran seducir a las personas.
Aunque la alimentación saludable aumenta cada día en todo el mundo, la alimentación malsana aumenta bastante más.
Así pues la alimentación saludable pierde posiciones frente a la comida basura o chatarra.

Hay incuso estudios recientes que demuestran que a los niños, desde pequeños, se les puede acostumbrar para que los alimentos saludables les acaben por gustar más que los que no lo son, sobre todo si no empiezan a probar demasiado pronto alimentos poco recomendables como las chucherías dulces o saladas.

Para que os hagáis una idea, una de estas bolsitas de chucherías lleva,
♦ jarabe de glucosa y de frutosa,
♦ jarabe de sorbitol,
♦ concentrado vegetal, (que no especifican),
♦ limón,
♦ cártamo,
♦ azúcar,
♦ agua,
♦ un gelificante que puede ser gelatina o pectina,
♦ proteínas de leche,
♦ almidón modificado,
♦ zumo de frutas (tan solo un 7,5%),
♦ dextrosa,
♦ maltodextrina,
♦ grasa vegetal,
♦ almidón de maíz para que las puedan consumir los niños celíacos,
♦ sal
♦ y los siguientes aditivos, E 901, E 903 y E 904, como agentes de recubrimiento y,
♦ como acidulantes el E 270, E 296, E 330, E 325, E 331 y E 471.
♦ Y, por si fueran pocos, también el E 100, E 120, E 133, E 141, E 150c, E 153, E 160c, E 163 y
E 171.

La bolsita costaba menos de 1 euro y el fabricante estaba encantado porque se vendían, hace 2 o 3 años, 14.000 bolsas diarias, ahora posiblemente más, porque tienen todo lo que tienen que tener para que a los niños les encanten, pero también todo lo que, a la larga, les va a perjudicar y estropear su salud si se toman demasiado a menudo.

Hace unos años, pocos, se recomendaba no tomar productos que llevaran más de 3 aditivos, sobre todo en el caso de los niños.
Como acabáis de ver, esta “chuche”, especial para niños,¡¡ cumple esos requisitos a la perfección!!
¿Habéis contado cuántos tiene?
Luego, las autoridades competentes, se “extrañan” de que las alergias de todo tipo, en pequeños y mayores, se hayan disparado, así como las enfermedades del aparato digestivo, celiaquía, enfermedad de Crohn, enfermedad ulcerosa gastroduodenal…, sin nombrar los diferentes cánceres en niños, adolescentes y mayores, cada vez a una edad más temprana.

Según un informe publicado por la revista británica The Lancet Global Health, en la mayoría de los países del mundo, el consumo de alimentos poco saludables superó en los últimos 25 años al consumo de productos saludables.
Una de las conclusiones a las que llegó el estudio fue que las personas que viven en algunas de las regiones más ricas del mundo, como Estados Unidos, Canadá y Australia, siguen las dietas más pobres en calidad debido a su alto consumo de alimentos poco saludables.
Estados Unidos ha tenido una de las dietas de peor calidad, debido al alto consumo de alimentos que se podrían clasificar como realmente malos y dañinos para la salud y, en la actualidad parece que se están tomando ciertas medidas.
Se han acostumbrado desde hace años a la comida rápida, que adquieren incluso sin bajarse del coche, y que comen después, o conduciendo o viendo la televisión, con lo que no se dan cuenta ni de lo que comen ni de su cantidad, introducen simplemente alimentos en su organismo, nada más,
Consolémonos por lo menos con lo que una investigación reveló, que durante los años 1990 y 2010, había mejorado algo la calidad de la dieta en los países más ricos, consumiéndose menos alimentos poco saludables y aumentando el consumo de productos saludables.

La investigación, financiada por la Fundación Bill & Melinda Gates notó mejorías nutricionales en Mongolia y países de América Latina y el Caribe y observó también que países con poca riqueza como Mali, así como regiones del Mediterráneo como Turquía y Grecia, consumían más alimentos saludables, acercándose a lo que siempre se ha llamado la “dieta mediterránea” de la que hoy se habla poco y a veces mal.
Los países que deben poner límites al consumo de alimentos “chatarra” incluyen Bosnia, Armenia y República Dominicana”, advirtieron los especialistas.
Los especialistas también notaron que los adultos mayores comen más alimentos sanos que los más jóvenes.
Lo mismo ocurre con las mujeres, que consumen, en general, comida más saludable que los hombres, sobre todo cuando están pensando en quedarse embarazadas.
Los investigadores también encontraron que los patrones dietéticos variaban incluso entre países vecinos, por ejemplo, los alimentos sanos se consumían menos en Argentina y más en el Brasil, mientras que los no saludables o perjudiciales se consumían también más en Brasil.

Como consecuencia de la guerra declarada a las grasas saturadas, en los países occidentales ha nacido “una fiebre antigrasa” y una obsesión por los productos desnatados o “light”.
El cardiólogo británico Aseem Malhotra pidió en la revista médica British Medical Journal que se deje de pensar en los alimentos con alto contenido en grasas saturadas como únicos responsables de los altos niveles de colesterol y del desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
«Los verdaderos enemigos son las grasas “trans” de los alimentos procesados, de la comida precocinada, y de la bollería industrial», advierte en una entrevista:
“Yo no compro ni como nada que se venda como «light» o bajo en grasa y eso es lo que les recomiendo a mis pacientes porque, a menudo, para suplir la falta de grasas saturadas que son las que confieren sabor a los alimentos, se añaden grades cantidades de azúcar, con lo cual es más dañino.
Sin embargo en muchos hogares solo se consumen alimentos de todo tipo “light”pensando que no engordan.

Según los especialistas, deben tomarse ya medidas políticas para ayudar a las personas a que sigan una alimentación saludable y puedan controlar la epidemia espantosa de obesidad que asola a muchos países del mundo.
El mensaje es simple, comer alimentos reales, de verdad.
Suecia, por ejemplo, se ha convertido en el primer país occidental que ha cambiado las pautas nutricionales, basándose en una revisión de 16.000 estudios, que reveló que una dieta baja en grasa, en carbohidratos y azúcares, contribuye a la pérdida de peso y a mantener el colesterol bajo.
Las mejores grasas son aquellas ricas en Omega 3 propias del pescado azul, de los frutos secos, en mayor cantidad en las nueces y del aceite de oliva virgen extra.

Ya sé que es políticamente incorrecto lo que voy a escribir, pero que cada día más científicos de verdad están diciendo a voces, y es que ¡“la poderosísima industria alimentaria, en todo el mundo nos está matando!”
Ahora bien, la pregunta es siempre la misma.
¿Quién le pone “el cascabel al gato” y se enfrenta a los poderosísimos lobbies de la alimentación que son capaces de “comprar” a más de la mitad de los investigadores de la La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, que pertenecen a los Consejos de Administración de varias industrias alimentarias como podéis ver aquí?
¿Van a hacer informes en contra de sus propios intereses?

Esta misma semana, en medios de alta difusión nacional, se han oído las siguientes afirmaciones:
una cosa es la nutrición y otra diferente cocinar para dar placer”,
lo cual es totalmente falso porque “somos lo que comemos” y se puede disfrutar de magníficos guisos o platos sin cargarlos de mantequilla y nata que no necesitan en absoluto.
Otra de las “lindezas” oídas ha sido que
“la dieta mediterránea necesita mucho tiempo para cocinar”,
y es así si se quiere seguir cocinando como años ha, sin utilizar, correctamente, las nuevas técnicas no solo culinarias sino de manipulación de alimentos.
¿Será que no interesa a nadie que se aprendan?

Leche o yogur llenos de polifenoles

Este post se podría llamar, además de leche o yogur llenos de polifenoles, “chocolateando tu leche o yogur de manera natural y muy saludable”
El cacao en polvo, erróneamente denominado a veces chocolate en polvo, es la parte del cacao desprovista de su manteca.
Tampoco es lo mismo cocoa en polvo que cacao en polvo.
La cocoa es también polvo del fruto del cacao, pero ha sido industrializado y acidificado para su uso comercial en alimentos, mientras que el cacao es el fruto del cacao que solo ha sido pulverizado y, al no haber sido procesado, ni acidificado como ella, tiene un sabor y una textura mucho mejores.

Yo siempre uso la marca española de este cacao puro en polvo, desgrasado y 100 por 100 natural, para más datos, aunque ya sabéis que no me gusta poner marcas, de Valor, primero porque es una empresa nuestra, alicantina, que ya va por la tercera o cuarta generación, porque hay que consumir productos españoles siempre que sean de calidad, y porque a la hora de dar información son los únicos que me la han proporcionado.
¡Y eso ya a mí personalmente me inspira confianza!
Tienen en Villajoyosa una fábrica de “lujo” que yo visité hace años.

Todo lo que hay en el bote, de 250 gramos de peso, es cacao puro, sin azúcares añadidos, solo los naturalmente presentes en las semillas de cacao, y por tanto es apto para diabéticos y celiacos.
Contiene además una buena cantidad de proteína 25,5 gramos por cada 100 gramos, 5.600 miligramos de polifenoles, que es lo más importante como ya vimos, y solo 16 g de manteca de cacao, por lo que sus calorías son de 375 calorías por cada 100 g de polvo.
La marca tan conocida suiza, a la hora de preguntarles qué cantidad de polifenoles tenían sus chocolates, no se han dignado ni contestar, ni en su central en Barcelona, ni en la de Suiza que me ha remitido muy “amablemente” a su sede en España.
Cuando una empresa pone trabas al consumidor, sean las que sean, como tener solo un teléfono de pago, eso ya no me gusta en absoluto.
Será secretismo o falta de colaboración con el consumidor que es del que viven fundamentalmente.

Como este cacao es muy amargo al ser totalmente puro y no llevar nada de azúcar añadida, podéis añadir 100 gramos de azúcar al bote entero, azúcar glas o normal, es decir 373 calorías más, y la lata entera de 250 gramos se convertiría en una lata de 350 gramos de peso con un total de 373 + 937 = 1.310 calorías, (las primeras del azúcar y las segundas del cacao puro en polvo desgrasado).
Este azúcar puede ser azúcar blanco, moreno, o panella, que yo no he probado, pero de la que muchos seguidores han hecho comentarios estupendos en este post.
Como me es muy fácil elaborar mi propio azúcar glas yo se lo añado en esta forma, remuevo bien y ya está listo para tomar.
Cada cucharadita colmada, unos 10 g, de este “cacao” que hemos preparado nosotros tiene solamente 37,5 calorías.

Añadiendo 1 cucharadita más o menos colmada a 1 yogur o a 1 vaso de leche en vuestro desayuno o cena, estaréis disfrutando de un producto totalmente natural y lleno de antioxidantes, sus famosos polifenoles, y ya vimos que el método de tostado de los granos de cacao era fundamental, y en este producto es el mejor.
Como en el envase del yogur no cabe esta cucharadita colmada , añadir en un vaso o taza el cacao que os apetezca, 1 o 2 cucharaditas, y encima el yogur, siempre desnatado y sin sabores ni azúcar añadidos, que es el más sano.
Remover con una cucharita para mezclar bien y tomar, ¡es estupendo!
Si los niños desde chiquititos se acostumbran a tomar los yogures con sabor, que solo llevan esencias y azúcar, nunca más querrán los naturales, sin nada.
¿Por qué es el más saludable?
Por todo lo ya explicado anteriormente.

Los cacaos del desayuno de la industria, tan habituales en nuestros desayunos y meriendas, son preparados a base de cacao en polvo, azúcar y algunos añadidos más, y los hay solubles e instantáneos.
Si miramos su composición comprobaremos que entre el 60 y el 80% son hidratos de carbono aportados por la sacarosa o azúcar común, mientras que el cacao en polvo es solo el segundo o tercer ingrediente en importancia, con una presencia que se estima en torno al 20%-25%, y las proteínas suelen representar tan solo un 7%.
Sólo si se trata de un preparado “light” tendrá menos del 30% de sacarosa al llevar un edulcorante llamado aspartamo.
Algunos añaden almidón y lactosa, y a veces les ponen fécula de maíz o de trigo, por lo que habrá que tener cuidado con los celíacos si se trata de almidón de trigo.
Pueden incluso llevar aceite vegetal.

Estos preparados industriales o procesados sirven para cambiar el sabor de la leche y que sepa a chocolate y, desde los años 50, y respaldados además por una campaña publicitaria impresionante, hay una empresa líder en España que regalaba cajas metálicas con ellos.
Como sois muchos los que me habéis preguntado al respecto, aunque os he contestado individualmente, aclaro que estas cajas no son lo más apropiado para conservar alimentos en la despensa, como garbanzos, legumbres, azúcar, sal…
Pero, si las queréis usar, introducirlos conservando sus bolsas de papel primitivas, o sus bolsitas de tela.
Por comodidad, rapidez y hasta “estética”, y ya sabéis que es lo menos importante, prefiero tuppers transparentes o semi transparentes como éstos, o estos otros, cerciorándoos antes de que son de buena calidad.
¡Si lo son no se os estropearan ni rajarán nunca!

En cuanto a otros alimentos que se pueden añadir en lugar del chocolate o del cacao, como la harina de algarroba, un buen producto rico en minerales diversos, tiene un 40 o 50% de azúcares naturales, como la fructosa, glucosa, maltosa y sacarosa, pero tan solo un 11% de proteínas.

Por último recordaros que este cacao amargo del que os hablaba al principio es imprescindible para espolvorear la superficie del tiramisú, y para envolver o rodar en él las trufas caseras de chocolate.
Como son dos preparaciones muy fáciles y rápidas de hacer, algún día os pondré las recetas.

Montaditos de lomo de cerdo

Montaditos de lomo de cerdo con alioli
Este es un plato tan rápido y sencillo que lo podéis preparar en un momento al subir de la playa o de la piscina.
Vamos a elaborar la receta:
1. La cinta de lomo de cerdo que vamos a utilizar es siempre natural, nunca adobada.
(Si no la adobáis vosotros mismos… puede llevar de todo, hasta agua inyectada para que pese más)
2. Retirar a la cinta toda la grasa que puede llevar por el exterior hasta dejarla completamente limpia.
3. Cortarla en rodajitas medianas, ni gordas, ni finas.
4. Freírlas en la sartén con muy poquito aceite, o mucho mejor en la olla-sartén bajita si se van a freír varios trozos, y tapándola con la tapa de cristal entre vuelta y vuelta.
Si no la tenéis, podéis usar también una olla alta siempre que tenga un buen fondo difusor.
5. También, si habéis hecho por ejemplo el Vitello Tonnato, o tenéis un resto, podréis cortar de aquí lonchitas que calentaréis en el microondas a 350 vatios de potencia y en muy poco tiempo dependiendo de la cantidad.
6. Si tenéis mucha prisa y queréis simplificar, también podéis cocinar los filetitos de lomo en el microondas, sin apiñarlos.
Os saldrán por supuesto pálidos porque están cocidos, pero como se van a recubrir de alioli nadie se enterará.
7. Introducir cada filetito entre 2 rebanadas de pan de molde tostadas o, mucho más sano, en pequeños bocadillos de pan de 5 cereales, o integral, también tostados previamente.
8. Recubrirlos con una buena ración de alioli para que resulten muy jugosos, siempre que el falso alioli sea casero. Los de “bote” son un atentado al paladar.
¡Están para chuparse los dedos!
Aunque están más ricos recién hechos y con el pan acabado de tostar, os los podéis llevar a la oficina o al campo, para degustarlos ya fríos, pero, ¡¡cuidado!! transportados siempre en nevera.
Pueden sustituir a los clásicos filetes empanados, mucho más calóricos y bastante más laboriosos de preparar.

El falso alioli o mayonesa con ajo, el de “verdad”, el casero, se hace en un momento, ver YouTube, es rarísimo que se corte, aunque se podría arreglar también en un momento, ver también este YouTube y, frente a lo que se sigue aconsejando, se puede conservar en la nevera con todas las garantías microbiológicas.
Solo hay que seguir los siguientes pasos:
1. Sacar el huevo de la nevera justo en el momento de elaborarla, porque “la afirmación” de que la mayonesa y sus derivados se cortan si el huevo no está a la misma temperatura que el aceite es totalmente falsa.
El huevo se debe sacar siempre de la nevera, en el momento en que se va a utilizar.
2. Todas las gallinas hoy en España están vacunadas contra la salmonella.
3. Volcar en el vaso de la minipímer el huevo, el ajo, la sal y pimienta recién molida, y como ¼ de litro de aceite de oliva virgen extra de sabor suave, como el Arbequina.
Si queréis todavía menos “sabor” utilizar el aceite de oliva a secas, que es aceite de oliva refinado, preferible desde luego al aceite de girasol.
4. Introducir en el vaso el brazo de la minipímer hasta el fondo, dejarlo allí como clavado, y empezar a batir en velocidad máxima sin mover este brazo para nada.
5. En cuestión de segundos veremos que primero tenemos aceite por un lado y mayonesa por otro. Seguir batiendo hasta que la emulsión haya finalizado y ya solo tengamos únicamente emulsión completa, es decir falso alioli.
Durante este proceso el ajo habrá desaparecido.
6. Si no se va a consumir inmediatamente, volcarlo en 1 tupper realmente hermético y lleno hasta arriba para que en su interior no quede nada de aire.
Guardarlo inmediatamente en la nevera y, mientras no lo abráis, os durará hasta semanas.
En el momento en el que consumáis por ejemplo la mitad, tendréis que trasvasarlo a otro recipiente más pequeño que se quede a su vez lleno hasta arriba.
¡¡Y nunca tendrá que estar “rodando” por la cocina, nunca, por muy envasado que esté!!
Por ello si se quiere conservar bien y no tirar nunca nada de comida a la basura, hay que tener un pequeño “arsenal” de tuppers, y hoy, buscándolos, los hay de muchos precios y tamaños.

¿El grifo de la cocina tiene importancia?

¿Es importante el o los grifos de la cocina, porque yo tengo 2 en mi escuela, al tener 2 pilas, en una de las cuales el grifo tiene “magia” y se abre y se cierra solo?
Muchos al ver el título de este post habrán pensado que estoy “chalada”, y directamente no lo habrán leído.
Pues sí, el tipo de grifo de la cocina tiene su importancia, sobre todo en los hogares en los que se come y se cena todos o casi todos los días platos elaborados en casa, aunque eso no obligue a cocinar todos los días puesto que se puede cocinar un día para varios, en definitiva, una cocina en la que se “trabaje”.
Por supuesto que si ya tenéis uno colocado, a no ser que sea muy incómodo, y algunas veces lo son, no vais a cambiarlo por gusto.
Pero muchos me comentáis que vais a hacer obras o modificaciones en vuestra vivienda y en la cocina, y entonces sería el momento de adquirir el grifo más práctico, y a lo mejor los más jóvenes ni habéis caído en ello, ni os lo habéis planteado.
En la cocina, lo mismo que en el resto del hogar o en el trabajo, hay que trabajar con la mayor comodidad posible.
Muchos podrán pensar que “total, da igual” y ni mucho menos.
Trabajando con eficacia nos ahorramos muchos pasos innecesarios, economizamos tiempo, ese tesoro tan escaso hoy día, y ganamos en productividad.

Los grifos de la cocina deberían ser, como han sido desde hace ya bastante tiempo, relativamente bajitos, como siguen siendo los actuales de los lavabos de los baños que son muy cómodos.
También deben ser mono mando, con 2 posiciones, una de agua caliente y otra de fría, bastante cómodos y giratorios para moverlos en todas direcciones, aunque solo se tenga un fregadero con un solo “seno”.
Ahora se han “inventado” los de caño alto, como éste, muy incómodos por caer precisamente el agua desde una altura demasiado alta, alegando que si el caño es bajito, el propio grifo nos estorbará al llenar por ejemplo una cacerola grande.
Para fregar cualquier cacerola, incluso las manos o la mínima cosa, a no ser que tengamos mucho cuidado y trabajemos en el fondo de la pila, salpicaremos todo el alrededor de la pila, y luego habrá que secarlo y perderemos tiempo.
Pero como estamos en la era de la opulencia y del consumismo absurdo, alguien tuvo la feliz idea de poner estos grifos en alto, porque había que crear “un diseño excitante con características excepcionales para asegurar que cada segundo que se pasa en la cocina fuera de un confort total fusionando lo último en diseño con variedad de funcionalidades que aportaban bienestar en la cocina” (esta cursilada la he sacado de la propaganda de uno de estos súper grifos inútiles… pero hay muchas más).

Para paliar cualquier inconveniente, los grifos de la cocina, además de ser monomando y giratorios deben ser como éste, es decir con alcachofa extraíble, algo realmente efectivo porque nos proporciona un servicio más añadido.
La principal característica de estos grifos extraíbles es que el caño cuenta con una manguera extensible de hasta metro y medio de largo que nos permite sacarla de su ubicación normal, y llegar a todas partes, a los dos senos si se tienen, por muy grandes que sean.
Podemos incluso aclarar en un plis-plas las pilas después de fregadas.

Disponen, además, de dos tipos de chorro de agua, uno continuo, ideal para fregar y poder llenar con suma facilidad ollas grandes voluminosas que no chocan en ningún momento con el grifo y otro de ducha, comodísimo para lavar muchas verduras y hortalizas que no deben sumergirse nunca en agua, aunque se siga diciendo y haciendo lo contrario.
Dependiendo de si se sube o se baja ligeramente el extremo del caño, conseguimos la función chorro continuo, o la función ducha.

Y aunque os parezca totalmente increíble, por muy “bueno” que sea el “montador” que os lo instala, aseguraros de que lo coloca en su sitio adecuado, y no demasiado lejos de la pila o de los “senos”, porque también sería incómodo y salpicaría.
¡Lo he visto mal colocado con mis propios ojos en una encimera de granito, y ya no tiene arreglo!!

Estos grifos deben ser ya todos de acero inoxidable, no solamente cromados, y de buena calidad para que el caño extraíble dure mucho tiempo y no se estropee con facilidad.
Las marcas Grohe y KWC, suizas, son buenas, pero seguro que también las hay nacionales.
No paguéis el gusto y la gana por el diseño, sino por la calidad, la simplicidad y la eficacia. ¡No solo vivimos de él!
Una cocina debe ser práctica y bonita pero, en una gran mayoría de casos, se busca más el dichoso diseño que la funcionalidad, cuando debería ser al revés.
Cuántas “herramientas” tenemos en el hogar, y no solo en la cocina, que son una “preciosidad”, pero que a la hora de limpiarlas o desmontarlas, nos acordamos de toda la parentela de su “creador”.

Quesos, ¿qué deberían llevar?

Quesos, ¿qué deberían llevar?
El queso debería llevar leche cruda o pasteurizada de oveja, vaca, cabra, búfala… o una mezcla de ellas, fermentos lácticos, sal y cuajo animal.
También nos deben indicar su país de origen.
El queso tiene casi las mismas propiedades nutricionales que la leche, exceptuando que contiene más grasa, proteínas concentradas de alto valor biológico, y que es una fuente importante de calcio y fósforo necesarios para la remineralización ósea.
En cuanto a las vitaminas, es un alimento rico en vitaminas A, D y del grupo B.
Gracias a todos estos nutrientes importantes que el queso nos aporta, debe estar presente en una dieta sana y equilibrada, aunque deberá ser consumido con moderación, puesto que su grasa, en mayor o menor cantidad dependiendo de la clase de leche que se use, es grasa saturada.

Como consecuencia de la comercialización y la industrialización exagerada, se ha ido “olvidando” la antigua técnica de trabajo artesanal, el proceso de maduración se ha acelerado para abaratar el precio, y en la actualidad muchos de ellos pueden llevar bastantes más “cosas”, en realidad aditivos.

El cuajo es una sustancia que encontramos líquida o en polvo y que se utiliza para cuajar leche.
Existen 4 tipos de cuajo, animal, vegetal, microbiano y genético, y éste puede ser sintético o químico.
El cuajo animal se obtiene a partir de enzimas gástricas ubicadas en el estómago del animal, mayoritariamente bovino y se obtiene una vez el animal ha sido matado, y como el cuajo vegetal es mucho más barato, en muchos quesos actuales aparece.
Antiguamente la mayoría de los quesos del mediterráneo se elaboraban con cuajo vegetal, ya que para los pastores y ganaderos no era rentable sacrificar un animal para obtener sus jugos.
Pero cuando se añade solamente para abaratar el producto final, muchas veces se ven obligados a añadir un endurecedor como el cloruro cálcico, para darle mayor firmeza mecánica a la cuajada.
Es el E 509, un compuesto químico aunque totalmente inofensivo.
En los quesos frescos y tiernos no haría falta, pero en los quesos duros sí porque las cuajadas que se consiguen son muy blandas y difíciles de escurrir.

Sin embargo el mejor cuajo vegetal es el que procede de la flor de cardo y produce una cuajada más suave y cremosa que el de procedencia animal, si bien es cierto que el coágulo resulta más delicado a la hora de trabajar el queso.
Es un cuajo muy proteolítico, lo que significa que produce una transformación más rápida e intensa de las proteínas presentes en la leche y es indispensable en las Tortas extremeñas, bien del Casar, de la Serena o de los Montes de Toledo, que se caracterizan por su textura blanda y untuosa y su consistencia cremosa.
Estas “Tortas” solamente pueden elaborarse con este cuajo vegetal.

Uno de los aditivos que está apareciendo más frecuentemente en los quesos actuales es la lisozima de huevo, el E 1105, que puede afectar a los alérgicos al huevo puesto que su obtención para uso industrial se realiza a partir de la clara de huevo.
En España sólo está permitida la lisozima en la fabricación de quesos de pasta prensada y cocida, y en los quesos fundidos.
La lisozima es una enzima bactericida que impide infecciones y que está presente en numerosas sustancias segregadas por los seres vivos, como en nuestras lágrimas o nuestra saliva, por ello en un corte superficial en un dedo, por ejemplo, y como primera medida se aconseja chuparse el dedo antes de ponerle otro tipo de desinfectante para que la saliva actúe como antiséptico.
También pueden llevar como aditivos el E 252 o nitrato potásico, el E 235 conservante antibiótico natural llamado natamicina o pimaricina, el E 234 o nisina, el E 251 o nitrato de sodio y el E 252 o nitrato potásico, que en general son aditivos para prevenir la fermentación defectuosa al haber sido demasiado corta, todos ellos “autorizadísimos”, pero que prefiero no ingerir si no es totalmente necesario. 
Hay también aditivos para dar color al queso, y solo están permitidos los aditivos naturales, así como los colorantes para la corteza de queso.

En algunos quesos llamémosles ”modernos “especifican que no llevan gluten, cuando nunca lo han llevado ni deberían llevarlo puesto que aquí no “pinta” nada.
Los quesos en lonchas, los de untar, los quesitos, el queso rallado industrial o comercial sí pueden llevar gluten añadido por lo que deben comprarse con el sello de “sin gluten” si se es alérgico al mismo.

Por eso yo huyo de todos los que llevan “añadidos” y prefiero comprar quesos españoles que sean 100 por 100 queso, cada vez más difíciles de encontrar, o quesos franceses, italianos o suizos leyéndome antes desde luego su composición.
Son más caros, pero mi alimentación y mi salud se lo merecen y prefiero comer un trocito pequeño realmente de calidad que uno grande de estos industriales.
Y no es que yo sea “aditivo fóbica”, creo que me acabo de “inventar” la palabreja.
Los aditivos en muchas ocasiones son totalmente necesarios, pero se está abusando claramente de ellos y en la mayoría de los casos para encubrir la poca calidad de los alimentos.
El queso suizo se elabora sin aditivos artificiales ya que los fabricantes se comprometieron a prescindir de ellos de acuerdo con una norma que entró en vigor en noviembre de 2002 y desde entonces ha sido revisada en numerosas ocasiones.
Con esta renuncia, al adquirir queso suizo los consumidores tienen la garantía de que no hacen concesiones, sino que optan por un producto natural y de calidad. 

Hoy, gracias a Internet, y sin tener que ir a las buenas tiendas de delicatessen, se pueden comprar quesos con denominación de origen, “todo queso”.
Acabo de comprar, en un caserío vasco, un queso Idiazábal, que no tomaba desde hace años, porque los que se encuentran con facilidad tienen muchas “cosas” y están totalmente industrializados.
Como lo quería “ahumado”, ya me dijeron en navidades que hasta marzo o abril no los tendrían porque se les habían agotado, y ¡qué delicia recuperar sabores de antaño!

Olla superrápida, microondas y Thermomix, ¿en qué momento usar cada uno?

Olla superrápida, microondas y Thermomix, ¿en qué momento usar cada uno?
¿Usamos adecuadamente nuestros “aparatos” de cocina o, puesto que los tenemos, queremos utilizar cada uno de ellos para todo lo que nos han contado que sirve, aunque no sea la mejor opción?
Ya visteis en el post anterior lo que cada uno de estos 3 “utensilios” hace en principio de verdad, es decir con calidad, pero puesto que sois muchos los que me lo habéis pedido, voy a contaros, como experta precisamente en Técnicas modernas de cocinado, todo lo que me compensa hacer en mi cocina con cada una de estas herramientas, por calidad nutricional y gastronómica, por productividad y porque soy muy práctica.
¡Hay que comer bien, cada día mejor, pero tardando lo mínimo y ensuciando todavía menos!

Para cocinar, cocinar, siempre la olla superrápida.
Para cocer al vapor hortalizas en general, la olla si se trata de grandes cantidades y según qué clase de verduras, porque hay algunas que me gustan más en el microondas, sin añadir ni gota de agua, como el bróculi, la coliflor, los espárragos verdes, las berenjenas, los calabacines…
Aunque tengamos también una gran cantidad, como el microondas es tan rápido se pueden cocer en 2 o 3 tandas seguidas.
En el recipiente Varoma del Thermomix se tarda muchísimo más, el alimento está durante toda la cocción rodeado de una gran cantidad de vapor de agua, se gasta mucha energía y el sabor no es el mismo, aunque siempre será más “potente” que si se cuecen sumergidas en agua como se sigue haciendo.
Cremas de verduras o purés de los bebés.
¿Queréis usar más el Thermomix para ahorrar tiempo y seguir conservando todas las propiedades de las verduras, y os gustan además las cremas?
Congelar verduras ya cocidas dónde más cómodo os resulte, calabaza, calabacín, alcachofas, espárragos, pimientos rojos, coliflor y bróculi hasta con sus troncos… y después elaborar con ellas cremas estupendas en el robot.
Es una solución rápida y fantástica para las cenas de niños, adultos y mayores.
En el caso de los purés de bebés, coced todas las verduras que os interese y la patata cortada en trozos en la olla en tan solo 2 o 3 minutos.
Como no consume agua, echad únicamente la que pensáis que vais a utilizar para conseguir el puré con la textura deseada.
Si os sobrara, guardad este “caldo” en la nevera para el día siguiente o congeladlo.
No tirarlo porque, al final, el mejor alimentado de la casa en cuanto a minerales y vitaminas hidrosolubles es el fregadero.
De hecho, para las pobres madres que están pluriempleadas porque trabajan en casa y en la calle, os aconsejo que hagáis este puré para toda la semana y lo congeléis en raciones diarias.
Después, cada día podéis añadirle la proteína diferente, carne, pescado, huevo…
Sin embargo, a la hora de triturar estos purés, el Thermomix es imbatible por su capacidad de trituración.
En el caso de puré de verduras para mayores, triturad primero todas las verduras con una pequeña cantidad de líquido en velocidad máxima, para que quede muy fino, y añadid después el resto de caldo.
Si queréis triturar con el vaso lleno y hay mucho caldo, las verduras “patinarán” y costará más.
En el libro de Alimentación Infantil “oficial” de este robot, cuando a partir de los 6 meses se les empieza a dar las primeras papillas de verduras, aconsejan que se haga un sofrito previo para justificar la compra de la máquina, algo que no se debe hacer nunca, ni siquiera en los purés de los adultos en los que nuestro maravilloso aceite de oliva virgen extra se debe añadir también al final, a la hora de triturarlo, para que conserve todas sus magníficas propiedades.
En el caso específico de una vichysoisse o crema de puerros, si cocéis todos los puerros en la olla, incluso las partes verdes que no estén feas, estas, una vez trituradas nos espesarán la crema muchas veces sin ni siquiera añadir patata, si no se quiere, e incluso podremos sustituir la nata liquida por leche.
Puré de frutas también para bebés.
El Thermomix es perfecto pero nunca poniendo calor a la máquina al triturar las frutas.
Escoger frutas maduras conservadas siempre en la nevera pero sacándolas un rato antes para que se templen.
Empezad triturando durante un rato a una velocidad 6 o 7 para que la fruta tampoco “patine”, y cuando comprobéis que ya no queda ningún trozo entero, pasad a la máxima para que el puré quede finísimo.
Como toda la fruta triturada saldrá despedida hacia la tapa, antes de cerrar la máquina, cubrir el vaso con un trozo de film transparente que no impedirá su cierre, pero sí evitará que la tapa se manche por su revés. Con este truquito quedará tan limpia como si no se hubiese usado.
Salvo que el pediatra os lo mande, no añadir nunca cereales al puré de frutas y mucho menos galletas industriales con grasas nada recomendables.
Las últimas cifras que tenemos afirman que 1 de cada 3 niños en nuestro país sufre obesidad o sobrepeso, verdaderas enfermedades, aunque sea políticamente incorrecto decirlo tan alto y claro.
Estas se pueden empezar a forjar desde bebés porque muchas madres no son conscientes de que sus niños no están “muy hermosos” sino que ya son “gorditos”.
Para cocer macarrones, espaguetis, pasta en general, en la olla, siempre sin presión.
Si seguimos los consejos de los italianos, verdaderos maestros en ella, por cada 100 g de pasta necesitamos 1 litro de agua, 1 cucharada de sal y ni gota de aceite.
Para calentar esa gran cantidad de agua el microondas tarda muchísimo, y el Thermomix… ni os cuento.
Cocer los macarrones o los espaguetis… a presión con un bote de salsa de tomate y algo de agua, como se ha pretendido durante mucho tiempo, y puede que todavía se aconseje, es el mejor sistema para conseguir una pasta excesivamente cocida, puede que hasta pastosa, y desde luego con un Índice Glucémico alto con lo que, por este simple hecho, nos engordará más.
Para fundir chocolate, mantequilla, queso…, cuajar toda clase de cremas dulces, desde la salsa holandesa, salada, hasta natillas, crema catalana y todas las cremas de las tartas que se cuajan solas para cubrir con ellas sus bases ya horneadas, en el microondas, también mucho más rápido que en el Thermomix.
Sin embargo para preparar patés crudos o cocidos, así como salsas en las que incluso haya que triturar algún ingrediente, solo está el Thermomix, y creo que hoy no se les da suficiente importancia a estas preparaciones.
Salsas mayonesa y derivados con la minipímer, más rápido, sin manchar cuchillas y sin que se corte, algo frecuente en el Thermomix.
Podéis ver aquí unos videos para cercioraros de lo poco que se tarda en hacer no solo la mayonesa, sino la salsa tártara, la salsa rosa y el falso alioli y de cómo arreglarla, si se corta, sin necesidad de añadir otro huevo.
Los patés o dips, tan ricos como aperitivos, para servirlos solos en cuencos, o para rellenar sándwiches o bocadillos, son además la opción más saludable frente a todos los que nos ofrece la industria alimentaria porque sabemos exactamente lo que estamos comiendo.
Cuando se reciben amigos, familiares o algún evento especial se pueden tener hechos con bastante antelación y hasta congelados.
¡ Son rapidísimos y, con facilidad, solo se pueden elaborar en el Thermomix!
Bechamel y pasta de croquetas en el Thermomix por supuesto, y en especial la masa de croquetas que resulta inigualable, con una finura excepcional.
No solo se ahorra muchísimo tiempo, sino que el resultado es infinitamente mejor que a mano, porque el batido, que debe ser prolongado, es casi imposible de conseguir sin él.
Sin embargo, para los que no tengan la máquina, la bechamel correctamente hecha en el microondas, sale también muy rica y siempre sin grumos, algo que no sucede en algunos casos si se realiza a mano.
Para amasar, desde los sencillos bizcochos que no son realmente un amasado, sino un batido “especial”, lo mismo que las tortitas, las crepes o las magdalenas…, hasta los amasados “suaves” como la pasta quebrada o la sablée, la masa de empanadillas, los petisús…, o los amasados más “potentes” como las empanadas, pizzas, masas de pan y hasta el mismísimo Roscón de Reyes, el Thermomix es fantástico.
Aunque la pasta quebrada y la sablée se hacen también muy rápidamente a mano, como podéis ver en este video, en el robot ganamos tiempo.
Mermeladas. Durante mucho tiempo las he hecho en el Thermomix, hasta que descubrí que tardaba bastante menos en el microondas porque me evapora más deprisa, y salían igual de ricas.
Carne de membrillo. La cocción de los membrillos que, dependiendo de su variedad y de su estado de madurez, se hacía interminable en el robot, ahora la realizo en el microondas, y solo en el último momento, cuando ya están muy blanditos y casi deshechos los paso a la máquina, añado el azúcar y termino de cocer, triturar y espesar en el Thermomix, en velocidad máxima.
La suavidad y textura que se consigue es formidable, no se puede comparar y con este truquito me ahorro 1/2 hora o más de cocción.
Montar nata, hacer mantequilla, sorbetes, granizados, biscuits glacés y helados… en el Thermomix.
Flanes, en la olla y en tan solo 2 minutos es la mejor opción. Tenéis varias recetas en este ebook.
Si la flanera es metálica, se puede y se debe hacer directamente el caramelo en la placa, y si es de vidrio en el microondas y cuajarlo a continuación en la olla, encima de la rejilla o dentro del cestillo, tapándolo previamente con papel de horno llamado también sulfurizado o vegetal.
Los flanes en el Thermomix no salen con la textura suficiente como para desmoldarlos y que no se “abran”, a no ser que se les añada alguna hoja de gelatina, para darles consistencia.
El flan de arroz sale exquisito precisamente porque la pequeña cantidad de arroz que lleva triturado le da la suficiente ligazón.
Para cuajar mousses, pasteles de verduras o de pescado, las 2 mejores opciones son la olla o el microondas.
En el horno, al baño María, como siempre se ha hecho y se sigue haciendo, se tarda muchísimo, la energía despilfarrada es enorme y la superficie de los mismos, aunque se tape con papel queda siempre algo reseca.
Y en el Thermomix el tiempo necesario también se alarga muchísimo.
Para elaborar arroces, siempre en la olla, en solo 2 minutos como ya os he explicado en varias recetas de mis ebooks y en el blog.
Sin embargo el arroz con leche sale exquisito.
En el Thermomix, aunque hay un libro dedicado exclusivamente a ellos, se tarda muchísimo, y salvo los “risottos”, no hay que removerlos nunca.
En el microondas se tarda bastante más que en la olla y solo tiene justificación si no se la quiere manchar, o si se trata 1 o 2 personas y, por tanto, de una pequeña cantidad.
Pero para que el arroz salga rico y sustancioso, arroz negro por ejemplo, hay que usar un buen caldo o fumet de pescado, de lo contrario por mucho calamar o sepia que se ponga, saldrá deslavazado.
Sofritos, siempre en la olla, y nunca en el microondas ni tampoco en el Thermomix en el cual, aunque se caliente previamente el aceite, algo que la empresa no hace, no alcanza suficiente temperatura como para sofreír de verdad, y solo cogen levemente color los ajitos previamente picados como yo explico en mis libros y ebooks.
Por eso y durante muchos años, y yo he estado en la Feria del Libro de Madrid durante 14 años consecutivos, muchos comentaban que todo lo que hacían les sabía a “thermomix”.
Además, las verduras que se quieran “rehogar o sofreír” en la máquina tienen que estar troceadas y no en puré como aconseja la empresa para ahorrarse pasos.
La cebolla, el ajo, el tomate… no saben igual si se cocinan cortados en trocitos que hechos puré, aunque después se trituren.
Salsa de tomate.
Aunque también sale rica en el microondas, lo mismo que en la olla pero sin presión, quizás compense en el Thermomix porque te olvidas de ella.
En estos 3 casos, hay que partir siempre de tomates frescos a los que se les ha eliminado previamente el agua, o de tomate de lata natural triturado pero también colado hasta conseguir esa pulpa espesa de tomate.
De esta forma podemos ahorrarnos perfectamente 20 o 30 minutos de cocción que son los que necesitan para eliminar el excesivo contenido de agua que ambas clases de tomate tienen, casi un 95%.
“Zumos integrales”, tanto de frutas como de verduras, en el Thermomix, únicos por la gran capacidad trituradora de la máquina y además mucho más sanos que los que se obtienen en las licuadoras que tiran lo más importante que es la fibra de la que hay que tomar diariamente 6 g y en España llegamos solo hasta la mitad, en el mejor de los casos.
El gazpacho, al espesarlo con las pieles del tomate y del pepino sale ya muy denso, sin necesidad de añadirle pan si no se quiere, y el salmorejo necesita menos.
En ambos casos aunque se recomiendan mucho como bebidas refrescantes e hidratantes para el verano hay que tener cuidado con la cantidad de aceite que se les echa, recordando que éste es el ingrediente que más calorías tiene.
Hay personas, y no solo en Andalucía, que los hacen durante todo el año, incluso en invierno.
Son un “baño” de vitaminas y salen deliciosos.
Y para muchos, ya solo para estas 2 preparaciones les compensa tenerlo en casa.
La crema de manos, que empecé haciendo en el Thermomix, ahora no me cuaja, y sin embargo en el microondas sí y en un abrir y cerrar de ojos.

El Thermomix es de tal categoría que habría que descubrirse ante su inventor, probablemente más de uno, y en todos los buenos restaurantes está presente, pero en ninguno de ellos se les ocurriría cocinar. Lo usan como un ayudante más en la cocina, mágico, pero solo ayudante.

Llegados hasta aquí, muchos os preguntaréis por qué en mis libros del Thermomix 21, que escribí en 2004, y en el Thermomix 31, que escribí al año siguiente, yo introduje segundos platos o guisos empleando además el recipiente Varoma.
Fue precisamente a petición de mis lectores de libros anteriores que querían este tipo de recetas, y la empresa todavía no había empezado a escribir toda la batería de libros que vinieron a continuación, todos preciosos pero, en mi opinión, poco prácticos puesto que la mayoría de ellos utilizan ingredientes, como legumbres y verduras que no son los más ideales para cocinar en él, o recetas que necesitan mucho tiempo de cocción.
En realidad yo cogí mis buenas recetas de cocina, que siempre elaboro en la olla, y las transformé para acoplarlas a las máquinas, y fue entonces cuando estrené el recipiente Varoma que nunca más he vuelto a usar.
Es probable que se me haya olvidado mencionar alguna preparación, y si así fuera, decídmelo y hablaré de ella.
Con todos estos datos, cada uno usará sus “herramientas” como más le convengan, aunque no sea el método ideal.
Por poder, se puede cocinar hasta en el lavavajillas, poniendo incluso detergente e introduciendo la comida en botes herméticos de cristal.
¡Hasta dónde vamos a llegar!