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Cristina Galiano

Licenciada en Farmacia. Especializada en nutrición y en técnicas culinarias modernas.

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Vitrocerámica, cómo limpiarla sin complicarse la vida

Después de algún comentario en mi blog, y de ver, leer y escuchar cómo se complica mucha gente la vida, no solo cocinando, sino limpiando después todo lo mucho que han manchado, porque no han aprendido a hacerlo sin ensuciar, algo que parece todo un “arte” pero que es muy fácil, voy a intentar daros algunos consejos, en este caso sobre la placa de calor, ya sea vitrocerámica o de inducción.

Os pediría encarecidamente que probarais este consejo paso a paso, por lo menos una vez, y luego vosotros mismos deduciréis si os ha sido más fácil, rápido y cómodo.
Si cocináis un día varios platos, o por lo menos 2, un primero y un segundo, y uno de ellos salpica aunque tapéis la olla con su tapa de cristal, porque estáis dorando una pieza grande de carne, o friendo chuletas, o trozos de pollo o de conejo, o unos simples filetes … lo primero que os aconsejo es ir limpiando en la placa, aunque esté funcionando, todo lo que va salpicando alrededor de la olla con papel absorbente de cocina, o con una bayeta aclarada preferentemente con agua caliente pero muy escurrida, sin gota de agua.
Si no estáis acostumbrados a usarla a cada momento, utilizad del papel.

Esta operación debe realizarse también siempre que algo se os ha desbordado de dicha olla por el motivo que sea, por ejemplo al cocer al vapor unos mejillones o cualquier otro bivalvo.
Con estos mejillones, si mantenéis el calor demasiado tiempo, el jugo que sueltan “sube” como si fuera espuma y se mancha todo su alrededor.
Por eso el mejor método desde todos los puntos de vista es cocerlos en el microondas sin ponerles nada en absoluto porque no lo necesitan.

Esto es aplicable a cualquier tipo de placa.
Además, es mucho más higiénico trabajar sobre una superficie aparentemente limpia, aunque no lo esté del todo, y desde luego bastante más estético y agradable.
Cuando ya hayáis terminado de cocinar, la mayoría de las veces, si habéis hecho la operación anterior, la placa estará casi limpia.
Volviendo a pasar, ahora por toda la superficie, la bayeta anterior, aclarada con agua caliente y también muy escurrida, y secando a continuación con un paño de algodón ya será suficiente.
Si no tiene residuos sólidos pero no se queda bonita con el aclarado escurrido de la bayeta, limpiarla también con una gota del limpiador, como veremos a continuación.
Si se os quedan como “aguas” o irisaciones, pasad después de este paño una bayeta de microfibra seca que las hará desaparecer rápidamente.
Las encontráis hasta en los mercadillos de verano o de invierno de muchos pueblos, incluso de la Comunidad de Madrid.

Si algo se hubiera pegado de verdad y tenemos alguna costras sobre la placa, rascarlas previamente con un rascador especial, nunca con ninguna otra cuchilla que podría dañarla para siempre.
Encontraréis un gran surtido en Internet.
Acto seguido añadir un chorrito pequeño, dependiendo de lo sucia que esté, de un limpiador de vitrocerámica y extenderlo simplemente con un trozo de papel absorbente de cocina que, como por arte de magia, las eliminará.
Si lo echáis en gran cantidad, además de gastar más, tardareis más en eliminarlo y el tiempo es oro, máxime en la cocina.
Prefiero siempre los de marca ya que ninguno de ellos tiene un precio elevado y se tiene la certeza de que son realmente buenos.
Al final resultan más baratos porque con bastante menos cantidad conseguís mejores resultados.

Si la placa está sucísima porque no tenéis mucho cuidado al cocinar, o porque estáis empezando a hacerlo, o porque usáis sartenes bajitas que salpican por todos lados, o porque no sabéis cocinar sin pringar todo, (algunos lo confiesan humildemente), o porque habéis tenido un simple “accidente” y algo se os desbordó y no lo secasteis a tiempo, tendréis más residuos sobre la placa y puede que con un chorrito pequeño del limpiador especial y el papel absorbente de cocina no sea bastante y tengáis que repetir la operación, es decir con más limpiador y más papel.
Si sabéis trabajar, y por ello es tan importante aprender si no se sabe, este producto es tan bueno que con una o todo lo más dos pasadas será más que suficiente.
Retirar después este producto con la bayeta amarilla de siempre, aclarada en agua caliente, y secarla bien a continuación.con un paño.
Si es posible, para limpiar la placa, no esperéis a que se enfríe del todo.
Limpiarla, como os acabo de explicar pero cuando todavía esté templadita.

¿Y si la placa está muy caliente y no podéis esperar a que se enfríe?
En este caso, y solo en este caso, para enfriarla, echar unas gotitas de agua fría con la bayeta de la que estamos hablando desde el principio, pero esta vez sin escurrir del todo.
Tiene que llevar agua suficiente para poder soltarla encima de la placa al estrujarla, pero no demasiada para que no chorree por el camino.
Veremos que este agua se evapora inmediatamente al estar la placa todavía muy caliente.
Repetir la operación hasta que no queme y no haya ya evaporación y después proceder a limpiarla como os cabo de explicar.

El único “inconveniente” de cocinar en casa es lo que yo llamo el “postre”, es decir recoger todo lo que se ha ensuciado previamente, lo que se puede meter en el lavaplatos, los utensilios como las ollas o las sartenes de calidad que no se deben meter en la máquina, la placa de calor, las encimeras, el fregadero… y lo que realmente asusta a los que les da miedo meterse en la cocina.
Tened en cuenta lo que siempre repito, aunque sea algo muy antiguo, “no es más limpio el que limpia más sino el que ensucia menos”.

Un último consejo.
No arrastréis ningún utensilio por encima de la placa, sea del material que sea, como se sigue viendo en programas de cocina y en YouTubes. Es la mejor manera de arañarla… y que no tenga después una solución fácil.
Si tenéis que remover su contenido, operación que normalmente debemos hacer muy a menudo, utilizad una cuchara de madera, larga o corta, aunque a muchos les parezca anticuado.

Son las herramientas más seguras, puesto que se llevan utilizando desde tiempo inmemorial y sirven para cualquier superficie sea de acero o de cualquier otro material.
Muchos o arrastran, o voltean el contenido con el riesgo de estamparlo todo o una gran parte encima de la placa, o remueven con las espátulas blanditas de silicona que solo deberían usarse para lo que realmente sirven, para rebañar.
Estas cucharas tan “antiguas” se limpian e higienizan estupendamente en el lavavajillas y, a pesar del calor que reciben durante este lavado, duran muchísimo tiempo.
Las prefiero, de lejos, a las cucharas de silicona, o a las de acero con punta de silicona, por mucho que estén de moda, por varios motivos largos de explicar aquí.

Papel absorbente y “bayetas” para que tu cocina sea eficaz y productiva

Hay 2 elementos fundamentales a la hora de recoger la cocina ganando en tiempo, eficacia y sobre todo en productividad.
1. Uno es el rollo de papel absorbente cocina que debe estar ya colocado de una manera cómoda en un soporte independiente y portátil, como el de la foto, o en este otro que es el mío, para poder coger el papel incluso con las manos sucias pero sin manchar nada, ni siquiera dicho soporte.
Poniendo el codo, que está limpio, en la bolita de arriba del soporte, el papel se os va a desenroscar solo sin necesidad de tocarlo.
Muchas veces solo tenemos que coger el teléfono, y con limpiarnos las manos con este papel ya es suficiente.
No me negaréis que es más cómodo que éste otro que quizás haga más “mono” en la cocina, pero que, al estar anclado en la pared tenéis que desplazaros de vuestra zona de trabajo e ir vosotros a buscarlo.
En la cocina, lo mismo que en otros muchos temas, además de la estética y por encima de ella tiene que primar la eficacia y la productividad.

Si este soporte es portátil, debéis colocarlo siempre lo más cerca posible de donde estéis trabajando en ese momento, para tenerlo muy a mano.
Hay múltiples operaciones que vamos a hacer con él, secar pescado después de lavarlo, secar también carnes y aves que no necesitan lavado pero si un secado antes de cocinarlos o de congelarlos, recoger algo que se os ha caído al suelo, en la encimera, o incluso en la nevera como 1 huevo, aceite, salsa…. , antes de echar mano de una bayeta o de un paño.
Aunque con este papel solo se pueda recoger lo más “gordo”, mancharemos después bastante menos las bayetas que siempre deben existir tanto en la cocina como en el baño.
Este papel, colocado en varias capas en una fuente de servir, también es muy útil para empapar fritos sacados de un baño de aceite con espumadera de alambre, también llamada de rejilla, no de agujeros que sacan también más aceite y que son las únicas que se ven en programas de cocina y YouTubes.
¿Por qué hay tanta gente inamovible que sigue usando siempre lo mismo, aunque no sea lo ideal?

Lo que es una porquería, que además Sanidad tiene prohibido desde hace ya muchos años, es limpiarse las manos en un paño, que todavía muchos profesionales llevan colgado de la cintura, junto con el delantal.
Se ha demostrado que estos trapos, aunque se cambien a diario, contienen miles de gérmenes que se van a mantener allí hasta que se laven, y siempre que se haga en la lavadora en un ciclo largo y con agua caliente.
Por supuesto que, independientemente de esta medida de emergencia del papel absorbente, en la cocina continuamente hay que estar lavándose las manos con agua y jabón.
Con agua sola como hacen también muchos no basta, tiene que estar presente también el jabón, o un gel de manos, que son desinfectantes.
Ya os hablé en su día de los dosificadores o dispensadores de jabón líquido que hay para este uso y que, en caso de apuro, también podían accionarse con el codo que siempre está limpio.

2. El segundo elemento también imprescindible y que debe ser de una clase determinada es la bayeta de cocina, que podría ser también una de éstas, o de éstas, o de éstas otras que se pueden adquirir ya cortadas o en rollo para cortarlas a la medida que a cada uno le interese.
Ya os expliqué también para que servían estos trozos grandes.
Si vivís en el campo o lejos de los buenos puntos de venta de las frutas, sobre todo de verano, no sabéis lo útiles que resultan.
¡Las frutas os pueden durar más de una semana en perfecto estado!

Personalmente prefiero siempre las de color amarillo y sin letras en toda su superficie porque parecen todavía más limpias.
Las 3 marcas más conocidas son Vileda, Ballerina Spontex…y posiblemente hoy sean todas del mismo fabricante.
Como observaréis en los enlaces que os he puesto las hay de muchos tipos, con nombres rimbombantes.
Pero dejaros de “chuminadas modernas” que solo sirven para que gastéis y consumáis más, comprar las de fibra de toda la vida… que siguen siendo las mejores por mucho que se empeñen en ofrecernos “tropecientas mil”.
Los rollos que se adquieren en Makro, o por lo menos los que se adquirían, suelen ser de muy buena calidad.

Por supuesto que cada vez que las uséis, para pasarlas por la encimera o para recoger algo después del papel, hay que aclararlas siempre con agua caliente.
Y cuando terminéis de recoger toda la cocina también.
Si las usáis después de haber limpiado la mayor cantidad de suciedad con papel, solo con aclararlas será suficiente.
Los que se quejan de que huelen mal, es porque no las aclaran y porque recogen directamente con ellas toda la basura que puede existir en una cocina, sin usar antes el papel.
Y aunque parezca que están limpias, yo os aconsejaría que cada vez que hagáis una colada con ropa clara y en caliente, por lo menos a 40º, y con un ciclo largo las metáis.
Si hacéis siempre todo esto que os cuento, con el uso se terminarán gastando, empezarán a agujerearse y tendréis que reponerlas, pero seguirán estando siempre amarillas y resplandecientes, como nuevas.
Muchos jóvenes que ponen lavadoras a diario, con ciclos cortos y en frío, las meten también a diario y acaban por ponerse feas, grisáceas y como viejas, perdiendo su bonito color amarillo.

Es muy importante dejarlas secar de un uso a otro porque, de lo contrario, aunque estén limpias, olerán a humedad y este olor tan desagradable es difícil de eliminar después.
Escurrirlas fuertemente con las manos cuando terminéis de usarlas, y colocarlas extendidas en el armario de debajo del fregadero encima de los productos de limpieza por ejemplo para que se sequen lo más rápidamente posible.
Si las dobláis, aunque estén muy escurridas, y las ponéis junto al estropajo, también olerán mal.

Yo os quería haber hablado hoy de como limpiar la vitrocerámica en un “pis pas” y sin complicarse, porque hay que ver la cantidad de “tonterías” que se pueden ver y escuchar sobre las mismas, pero como necesitabais antes estas dos “herramientas”, lo dejaremos para el próximo día.

Aceite de rosa mosqueta, ¿se quitan sus manchas?

Muchos son los que han utilizado o utilizan aceite de rosa mosqueta, con muy buenas propiedades, pero después de oír a mi alrededor las manchas que deja en la ropa y que, parece ser, no se quitan, nunca lo usaré.

Además me gusta mucho el aceite de Argán, el oro líquido marroquí, y suelo ser muy fiel a los productos que funcionan.
De la propaganda actual que nos bombardea continuamente en todos los medios de comunicación, de todo, desde alimentos, limpiadores, dietas y productos mágicos, hasta medicamentos sin receta y complementos alimenticiosme creo muy poco.
Muchos científicos de verdad, o la AEFSA, Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (European Food Safety Authority) termina por descalificarlos.
¡Y en el caso de los productos para el hogar, suele ser más de lo mismo… solo que más caro, o una engañifa más gorda !
De hecho, no veo ningún anuncio en la tele, y si abro un YouTube con publicidad… me la salto.
¡Mi tiempo es demasiado valioso para que me lo roben!

Parece ser que si hacéis lo siguiente con estas manchas de rosa mosqueta, la cosa funciona.
Pero tiene que ser el primer tratamiento que hagáis, es decir que si tenéis ropa manchada a la que ya habéis intentado eliminar dicha mancha con cualquier producto, o que ya habéis lavado, a mano o en la lavadora, la mancha se habrá fijado y entonces será prácticamente imposible quitarla.

Una seguidora me comentaba el otro día que sus hijos manchaban mucho la ropa, pero como “no tenía tiempo” de revisarla antes de meterla en la lavadora, la ropa salía con las mismas manchas.
¡Y se estaba gastando una fortuna en añadir productos a la lavadora para que ésta hiciera milagros, que por supuesto no funcionaban!

Todos sabéis que una ropa de cama, o ropa interior si está manchada de sangre y se lava directamente con agua caliente en la lavadora, es muy probable que las manchas se quiten un poco, pero dejen una marca.
¿Por qué?
Porque las proteínas de la sangre con el agua caliente se coagulan y quedan como fijadas.
Por eso hay que frotarlas previamente un poco en frío, antes de introducirlas en la lavadora, para que luego no dejen ninguna señal.

Así que yo os recomiendo que quitéis lo antes posible cualquier mancha que os aparezca en cualquier prenda, aunque no la vayáis a meter a continuación en la lavadora.
Cuanto más “fresca” sea, mejor se eliminará.
La dejáis secar y la guardáis en el cesto de la ropa sucia hasta que llegue el turno de lavarla.

En el caso de las manchas de rosa mosqueta el procedimiento es distinto, aunque también es preferible que actuéis lo más pronto posible, en cuanto os deis cuenta.
Comprad un producto químico llamado fosfato trisódico = E339 que es un aditivo de comidas y por eso lleva su E correspondiente.
Pero también es un agente de limpieza, un removedor de manchas y un potente desengrasante.
Es blanco, granular, sólido cristalino, altamente soluble en agua y produce una solución alcalina.
Lo podéis adquirir en Manuel Riesgo que ya manda casi todo por Internet.
Ellos lo venden por kilos, es barato, 3€ y hay que hacer una disolución al 10%, es decir disolver 100 gramos por cada litro de agua y meter la mancha en esta disolución.
Si el agua está caliente se potenciará su acción.
Si hay muchas manchas repartidas, en sábanas, colchas… meter toda la prenda en esta disolución y dejad actuar durante 1/2 hora.
Aclarar después con agua y meterla a continuación en la lavadora.
Si es ropa clara mejor a 40 o 50º y con un programa largo.
Parece ser que es lo más efectivo, aunque personalmente no lo he podido comprobar puesto que no tengo esa clase de manchas.
Manipulad este desengrasante con guantes y con las precauciones que indican en el envase, que es una simple bolsa de plástico.
¡Ya me contaréis!

Bizcocho de calabaza con harina integral

Estamos en plena temporada de calabazas, ahora con connotaciones especiales traídas de los países anglosajones, y estarán con nosotros durante todo el invierno.
Es el momento de aprovechar y dársela a los niños de todas las edades, en la forma culinaria que sea, purés, cremas, sopas… y hasta en forma de bizcocho, dulce por supuesto como todos ellos, pues es una gran fuente de vitamina A y de carotenos.

Es de lo más sencillo, está muy rico, y hasta podéis tener todos los ingredientes en casa sin necesidad de tener que comprar nada.
También podéis elaborarlo con la misma cantidad de zanahorias crudas.
Es también muy saludable porque no lleva mucho azúcar, tiene nuestro maravilloso aceite de oliva también en pequeña cantidad, y la harina es integral, es decir un hidrato de carbono de absorción lenta.
Desde hace unos meses estoy elaborando todos mis bizcochos, siempre que es factible, con harina integral.
Los ingredientes son los siguientes:

■  400 g de calabaza limpia, ya sin corteza y cruda
■   o 400 g de zanahorias crudas
■  150 g de azúcar
■  5 huevos de 62-72 g
■  50 g de aceite de oliva virgen extra de sabor suave, Arbequina por ejemplo
■  160 g de harina integral de trigo
■  10 g de levadura en polvo

1. Cortar encima de la tabla de cocina la corteza de la calabaza, que es durísima.
Si habéis comprado una entera, aunque sea pequeña, cortar la parte redonda donde estaba el rabito y un trozo aproximadamente del peso deseado.
Colocar este trozo ya con sus 2 puntas rectas sobre la tabla y retirar la corteza con cortes hacia abajo como si se tratara de una piña.
El cuchillo de cortar carne, que es el que vamos a emplear, tiene que estar bien afilado siempre, pero en este caso recién afilado para que nos cueste bastante menos.
2. Trocearla ahora en pedazos más pequeños y triturarlos hasta obtener una pasta suave con trocitos diminutos.
3. En un bol o ensaladera grandes y con calor, batir los huevos con el azúcar hasta que dupliquen o tripliquen su volumen.
4. Añadirles ahora la calabaza y el aceite y remover bien pero con mucho cuidado para que las burbujitas de aire no desparezcan.
5. Pesar en un plato la harina y encima agregar la levadura mezclándola bien para que se reparta por igual.
6. Incorporar esta mezcla a la anterior, la de los huevos montados, pero también poco a poco, con cuidado, con la ayuda de un tenedor, de un batidor de alambre o de las varillas eléctricas con las que habéis “montado” los huevos, pero sin enchufarlas, moviéndolas solo a mano.
7. Volcar esta mezcla en un molde alargado tipo plumcake, de buen material antiadherente o de silicona, o en el molde de bizcocho para crisp, si lo vais a hornear en el microondas.

8. Introducirlo en el horno tradicional ya precalentado, a 160º-170º, con turbo o aire caliente envolvente, y cocerlo durante 30 o 35 minutos, o hasta que al pincharlo en el centro con una aguja fina ésta salga totalmente limpia.
9. Cuando ya no queme, pero todavía caliente, desmoldarlo.
10. Cuando lo vayáis a servir, y no antes, espolvorear su superficie con azúcar glas para que quede como nevadito.

11. Para los que tenéis la función crisp en vuestro microondas, son 8 o 9 minutos nada más seleccionando simplemente el botón crisp, a secas, sin escoger ninguna de las otras posibilidades que ofrece.
Si en lugar del clásico plato crisp que nos suministran con el aparato, adquirís este molde especial de bizcocho que es más alto que el plato crisp, el bizcocho también saldrá más alto.
No sale tan esponjoso como en el horno, pero está muy rico, y la relación precio-calidad-tiempo-energía es muy buena.

Consejos de cocina y de nutrición
■  Si os gusta la canela podéis añadir junto con el aceite 1 o 2 cucharaditas de canela en polvo que proporciona al bizcocho un sabor muy rico.
Además tiene muchas propiedades beneficiosas para nuestra salud.
También podéis aromatizarlo con vainillina, con piel de limón rallada finamente…, con el aroma que más os guste.
Como la vainillina tiene un sabor muy potente, echarla en muy pequeña cantidad, y poco a poco hasta que os guste el aroma conseguido.

■  Aunque el molde sea de silicona o antiadherente, es mejor pintarlos por todas partes con unas gotas de aceite y una brocha de silicona para que el desmoldado posterior sea todavía más fácil.
Pero es totalmente innecesario enharinarlo después, como se hacía antes… y siguen haciendo.
Es complicarse la vida y perder tiempo.

■  También debéis pintar la bandeja o el molde crisp con unas gotas de aceite y la misma brocha, fondo y paredes circulares hasta arriba del todo, para que no se pegue y se pueda desmoldar con facilidad.

■  La mejor función que tiene el horno tradicional, si se sabe usar correctamente, es el turbo o aire caliente envolvente, que no reseca en absoluto.
El problema es que gasta mucho, aunque haciendo 2 bizcochos al mismo tiempo, iguales o de distintos sabores, aprovecharemos mejor la energía.
La rejilla del horno debe colocarse siempre en la mitad del receptáculo.

■  Los que tenéis el Thermomix, podéis preparar toda la masa del bizcocho en él, colocando la mariposa en las cuchillas y batiendo los huevos con el azúcar durante 6 minutos, en frío y velocidad 4.
Ya lo expliqué con todo detalle en mis dos ebooks, el del 21 y el del 31.
Sí que os aclaro que mi manera de trabajar en este aparato es totalmente diferente a los métodos que recomienda la empresa.
¡Por algo yo empecé a impartir clases de cocina y a escribir libros sobre este robot mucho antes que ellos!
Por ejemplo no hay nunca que cocinar con una mezcla de aceite y mantequilla, aunque muchos lo sigan haciendo.
Hay que usar una grasa u otra, y preferentemente aceite de oliva virgen extra.

■  Si elaboráis este bizcocho con la función crisp, es preferible esperar a que se enfríe para desmoldarlo.
Como dependiendo de la clase de harina el tiempo puede variar entre los 8 o 9 minutos os he puesto la foto recién sacado del microondas.
El bizcocho debe quedarse separado de las paredes del molde, y si le dais golpecitos suaves sobre la encimera, se debe notar que “baila” dentro porque no se ha pegado por abajo en ningún sitio.

■  Como a veces me preguntáis las medidas de este molde crisp de bizcocho, tiene aproximadamente 22 centímetros de diámetro y casi 6 de altura.

■  Éste otro tiene más diámetro, 28 centímetros, pero es casi tan alto como el plato crisp y no compensa.
¡No piquéis como me paso a mí!

■  Este bizcocho envuelto en film transparente cuando está totalmente frío, y dentro después de una buena bolsa de conservación dura blandito más de una semana si lo “horneáis” en su punto.

■  Congela también estupendamente, tanto entero como cortado ya en rodajas, separadas entre sí con lámina de plástico transparente y dentro todas ellas de una buena bolsa de congelación.

■  Para que no haya ni trampa ni cartón, os incluyo la foto tal como queda después de desmoldado, antes de espolvorearlo con azúcar glas o de adornarlo como más o guste.

12 Claves para combatir la crisis en el hogar

Hoy me voy a referir nada más a todo lo que se puede ahorrar a la hora de comprar alimentos, aunque ya os expliqué varias cosas en otro post, y también os he hablado de cómo ahorrar en las rebajas. 

1. Ir siempre con una lista de todo lo que consumís habitualmente y se os ha terminado.
Así no se os olvidará nada, y si compráis algo más, será porque os ha apetecido, o porque realmente con vuestro presupuesto os lo podéis permitir.
Si no fuera así sería un gran error y una falta de organización.

2.
Si se dispone de algo más de tiempo, porque desgraciadamente el nivel de trabajo ha bajado, cocinar más en casa.
Vuestra salud os lo agradecerá puesto que vais a saber en cada momento lo que coméis ya que lo habéis puesto vosotros mismos y conocéis su calidad, pero también vuestro bolsillo ya que muchas veces por no disponer de tiempo suficiente se echa mano de precocinados, de patatas congeladas prefritas nada aconsejables para la salud, de pizzas prefabricadas, de salsas ya elaboradas… que si leyerais detenidamente sus ingredientes, puede que no las compraríais, aunque al paladar resulten riquísimas.

3.
Si habéis hecho alguna vez un helado casero, y tenéis varios en mis ebooks y en mi canal de YouTube, podréis deducir fácilmente que los que ofrecen tan solo a 1 euro no pueden tener los mismos ingredientes.
Puede que estén riquísimos, porque la industria alimentaria cada día más está haciendo verdaderos prodigios, pero ¡a saber qué tipo de grasa o de sustancia cremosa le han añadido!
Yo he visto con mis propios ojos, en sitios especiales para profesionales, una especie de “botes” más o menos grandes con “sabor a mantequilla”, “sabor a chocolate”…
Y, por ofrecer, también ofrecen 2 kilos de croquetas a 2 euros, sí, sí, ¡2 euros!

4. Si hay tiempo y los integrantes del hogar no son demasiados, se pueden cocinar el doble o el triple de las raciones que se consumen a diario, sabiendo desde luego conservar y congelar para no tener que tirar nada en absoluto.
Fundamentalmente vais a ahorrar muchísimo tiempo, pero vais a consumir tan solo un poquito más de aceite y muchísima menos energía pues la olla superrápida al estar más llena tardará algo más en calentarse, pero muchísimo menos que si hacemos esas mismas raciones en 2 o 3 veces.

5. Ahorro también de trabajo a la hora de fregarla, y ahorro al ensuciar menos veces la cocina pues solo tendréis que limpiar ambas cosas 1 vez, en lugar de 2 o 3.
Si el día que habéis manchado la encimera al freír o dorar, aunque se haya tapado, preparáis, por ejemplo, todo el sofrito de una paella junto con la carne y el pescado, y lo congeláis, el día que no tengáis tiempo de verdad y que además no queráis manchar, descongelando esta base, rehogando encima el arroz, que no salpica, y echando el caldo necesario, también preparado, conseguiréis una riquísima paella casi sin trabajar y, desde luego sin manchar nada.

6.
En lugar del clásico filete que además de aburrido no es sano ya que no deja de ser carne roja, se pueden hacer muchos guisos riquísimos acompañados de verduras muy variadas, con pescado o con carne de segunda, la que se llama vulgarmente carne de guisar, que tiene el mismo valor nutritivo que la de primera, la del filete, pero más pieles, tendones y grasa.
Tendréis tan solo que entreteneros un poquito más en limpiarla y cocinarla.
¡Y estos guisos pueden tener hasta pocas calorías!
Unos codillos en salsa, un rabo de vaca, un ossobuco, un estofado, un ragú… son mucho más baratos que el filete que, además, para que esté rico debe freírse en el momento y salpicar bien la cocina por mucho que lo tapéis.

7. 
Hacer varios litros de caldo casero, por ejemplo, desgrasándolo siempre después, es algo más entretenido, pero os puede salir por la cuarta parte de precio y sabréis lo que estáis tomando, mientras que si lo compráis ya envasado no.
Es mucho más práctico y rápido, de acuerdo, pero también es más caro, y sobre todo menos saludable.
Dependerá de vuestro presupuesto y de lo exigentes que seáis a la hora de paladear y de comprobar las diferencias de sabor, olor y aditivos… entre lo hecho en casa y lo industrial, por mucho que nos aseguren que está hecho como lo hacían “nuestras abuelitas”.

8. Aunque muchas salsas de tomate industriales están muy conseguidas, todas suelen llevar espesantes “extraños”, es decir que no se encuentran en los ingredientes típicos de la misma, ni en el tomate, ni en la cebolla, ni en los ajos…
Como nos venden agua a precio de tomate, que tiene un 95% de agua, y que no se la quitan, llevarán a la fuerza algún hidrato de carbono, como fécula, almidón modificado de trigo o de maíz… para espesarla.
¡Igualita que la casera!
Vosotros, en casa, añadiendo una zanahoria a vuestra salsa casera podéis quitarle el azúcar que todas ellas llevan, con lo que los diabéticos, si hay alguno en la familia, podrán también tomarla, lo mismo que los celíacos.

Con la nueva legislación vigente la industria alimentaria ya no debe especificar todo lo que lleva su contenido.
Se limitarán a ponernos grasas totales = %, de las cuales grasa saturadas = %, pero no podremos saber si son las famosas grasas vegetales, coco o palma, o sebo de las carnes y pollos, ya que ambas son saturadas.

9. Si tenéis niños, y vuelvo a repetir un poquito de tiempo, no necesariamente mucho, en lugar de comprar la nefasta bollería industrial o galletas, y continuamente me preguntáis que cuáles recomiendo cuando debe haber muy pocas elaboradas con aceite bueno, podéis hacer en casa montones de bizcochos caseros, fáciles, rápidos y desde luego saludables puesto que todos pueden hacerse con nuestro maravilloso aceite de oliva.
Si hacéis 2 o 3 de golpe, y conozco jóvenes que lo hacen, además con la colaboración de sus hijos a los que ya están acostumbrando a la buena mesa, el consumo de energía es muy poquito mayor, y sabiéndolos conservar os pueden durar más de 1 semana en perfectas condiciones, como recién hechos.
Congelan además estupendamente, enteros o cortados en rodajas individuales.
Y si tenéis la función crisp en vuestro microondas, podéis elaborarlos de 1 en 1 puesto que  solo se necesitan 6 o 7 minutos de cocción.

10. Eso no quiere decir ni mucho menos que puesto que hay cierta abundancia haya que consumir más y más deprisa.
Eso sería mala organización y muy poco sentido común.

11. Por último, aunque os suene a “chufla”, comer despacio y únicamente la cantidad suficiente que cada uno necesita, con arreglo a su constitución y al estilo de vida que lleva, sin atiborrarse, también contribuye a paliar la crisis.
Os sentiréis mejor, no tendréis gases ni digestiones pesadas y comeréis menos con lo que hasta podéis perder algún kilo superfluo.
Ya os he repetido varias veces que es preferible tomarse un trozo pequeño de cualquier embutido, de calidad extra, chorizo por ejemplo, que es la mejor porque tiene mayor cantidad de proteína y menor cantidad de grasa, que un trozo mayor o enorme de otro de una categoría inferior porque es barato, aunque sea buenísimo al paladar.

12. Muchos en esta crisis están ahorrando en la comida, y en mi opinión es en lo último en que se debe ahorrar.
Es preferible ahorrar en refrescos, en salidas al restaurante, en tomar menos aperitivos o tomarlos en casa…, aunque la costumbre cada vez más afianzada y la que el dichoso consumismo nos está metiendo por los ojos, es justo lo contrario, consumir cada día más, sin freno y muchas veces sin calidad.
¡Si la tripa tuviera cristales, qué de cosas veríamos!
Recordad que “la salud y la enfermedad” entran por la boca y que “somos lo que comemos”.
A nuestro organismo se le puede “engañar” durante un cierto tiempo, pero a la larga protestará, y de qué manera.

Salsas de tomate industriales

El otro día vi un reportaje sobre la fabricación de salsas de tomate industriales, de las que se venden en España varios millones de envases, y me quedé perpleja.

Para empezar se “enseñaba” lo que a la empresa le interesaba mostrar, que no era todo evidentemente, y se veían pasos que, o les interesa seguir manteniendo por motivos exclusivamente comerciales, es decir vendiéndonos agua a precio de tomate, o no se les ha ocurrido cambiar por el motivo que sea.
Y, como pasa cada día más frecuentemente, para poder ponerse en contacto con ellos solo facilitan un teléfono 902 de pago que, cualquier cliente debería no utilizar, puesto que el colmo de la desfachatez es que un cliente, hipotético, real o futuro, tenga que pagar para informarse de un producto que ya ha comprado o que piensa adquirir.
Eso, sintiéndolo mucho, ya dice muy poco de la empresa, por muy generalizado que esté.

Empecemos.
Se parten de tomates muy rojos y maduros, de los llamados “canarios” o “de pera” que son los mejores para la industria puesto que la piel es bastante fuerte y basta, e impide que se espachurren en el camino.
Llegaban a la fábrica, se lavaban y se hacía una pequeña clasificación visual para desechar todos los que estuvieran dañados, rajados, deformes, con manchas amarillentas o negras…, éstas últimas producidas posiblemente por algún tipo de enfermedad sufrida en el campo.
Hasta aquí todo correcto.

Luego se trituraban, dando a entender que no se pelaban, algo realmente bueno puesto que la piel tiene fibra, muy buena para nuestro organismo y buena también para el proceso de fabricación puesto que estas pieles le darán después a la salsa cierta consistencia.
A pesar de conservar estas pieles, se obtenía una masa roja bastante líquida puesto que el tomate tiene la friolera de un 95% de agua, es decir son casi en su totalidad agua.
Y es aquí donde yo empiezo a preguntarme:

¿Por qué no se le quita este exceso de agua al tomate como ya os he explicado en varios posts y en mis ebooks?
Porque está mal que no lo haga el consumidor de a pie que tendrá después que cocerlo y cocerlo para evaporar esta gran cantidad de agua gastando tiempo y energía, está peor que no lo haga tampoco ningún profesional porque ni siquiera se lo planteará puesto que siempre se ha hecho de la otra forma, pero está bastante peor que no lo haga la industria que, al no quitarla, como os decía al principio, nos vende agua a precio de tomate.

Luego se veía en grandes tanques o piscinas cómo se calentaba el aceite, parece ser que con aire caliente, del cual se pasaba como de “puntillas” sin especificar su clase, y se freían ingentes cantidades de cebollas picadas y de ajos enteros sin pelar, alegando que estas pieles de los ajos suministraban después a la salsa mucho sabor.
¿Alguno de vosotros está de acuerdo con esta afirmación, o es simplemente para saltarse el proceso de pelarlos, algo que sería entretenido y quizás costoso, aunque lo hiciera una máquina maravillosa?
Cuando toda esta mezcla de cebolla, ajos y pieles estaba dorada, con muy buena pinta por cierto, se retiraba explicando, por lo bajini, que no se tiraba, que servía para pienso de ganado ¿?

¿No sería mucho más lógico usar ajos pelados, y cuando estuvieran bien dorados, junto a la cebolla, triturar el conjunto y añadirlo al tomate casi líquido que tenemos?
Ahora sí que estarían espesando la salsa de tomate únicamente con elementos naturales.

Del aceite, hasta donde he averiguado, parece ser que es de girasol, pero ¿pueden también añadir fracciones pequeñas de otros “aceites vegetales” y no estar obligados a declararlos?
Esto me ha sido ya imposible averiguarlo, y entrar en el BOE, el Boletín Oficial del Estado, es como adentrarse en el mismísimo infierno.

Muy de pasada se hablaba de “almidón”, pero sin más esclarecimientos, porque necesitan espesar la salsa con “algo”.
Antes usaban simplemente harina, pero como ahora está de moda aclarar que un producto no lleva gluten, independientemente de los celíacos que no la pueden ni probar, ¿Con qué espesan esta salsa y por qué no lo especifican?
¿O es que tampoco les interesa?

(Después de las averiguaciones pertinentes, os puedo decir que el espesante que usan es almidón modificado de trigo y, por la presencia de este hidrato de carbono, tanto la salsa en brik como en lata, una vez abierta se os estropeará rápidamente, a no ser que, inmediatamente después de abrirla, la traspaséis a un tupper hermético que quede lleno hasta arriba como os expliqué aquí.)
Sin embargo en el envase pone “almidón modificado de maíz”, mucho más lógico porque las personas celíacas también podrán tomarla.
Luego le echaban la sal y el azúcar correspondientes, más bien más que menos y aquí también cabe otra salvedad.

Puesto que hacen muchas pruebas y catas en el laboratorio, de sabor, color, olor…
¿Por qué no encuentran la cantidad de zanahoria que habría que utilizar para contrarrestar la acidez del tomate?
Se conseguirían dos objetivos, por un lado espesar la salsa solamente con productos vegetales, tomate, ajo, cebolla y zanahoria, sin necesidad de añadir ningún otro espesante y, por otro lado los diabéticos podrían tomarla.
¡Porque el “almidón” que añaden y que no se nombraba en el reportaje, será un producto totalmente natural, no lo dudo, aunque modificadopero ajeno al tomate en sí!

¿Por qué a pesar de todo esto la fabricación industrial de salsa de tomate tiene tantos adeptos?
Porque si en un hogar esta salsa se elabora partiendo de tomates tal cual, es decir sin retirarles el exceso de agua, el proceso es interminable, salpica por todas partes, y es mucho más rápido abrir una lata o un brik.

Si elaboráis en casa una cierta cantidad de salsa de tomate, para varias veces, partiendo no de tomates con agua que son los que se crían en el campo, sino de pulpa espesa de tomate, y la congeláis en las fracciones que normalmente utilizáis, 100 g, 200 g… podéis personalizarla y aromatizarla con el sabor que os guste, albahaca, tomillo, orégano
No se os estropeará nunca, mientras que en un brik abierto, aunque se haya esterilizado, si lo dejáis abierto como el fabricante recomienda, en muy pocos días se os agriará y tendréis que tirarla, doble beneficio para el fabricante… que es lo que pretende.
Pero el ser humano tiende en demasiadas ocasiones al inmovilismo, le aterra el cambio y no quiere cambiar.
¡Total qué más da!

Una estupenda salsa de tomate totalmente natural se puede hacer en muy poco tiempo, sin manchar y sin salpicar en el microondas, en una olla superrápida sin presión y en el Thermomix para los que lo tengan.
¡Y sabiendo en cada momento lo que se está ingiriendo!

¿Y si las grasas no fueran las únicas responsables del colesterol elevado?

El colesterol tiene que existir dentro de nuestro organismo ya que tiene muchas funciones, entre otras sintetizar varias hormonas, pero debe existir en la cantidad adecuada.
Hay familias, unas 100.000 en nuestro país, que tienen lo que se llama “colesterol genético” y deben medicarse desde jóvenes e incluso desde niños.

Algo que muchos desconocen es que el hígado fabrica el 80% del colesterol que hay en nuestro organismo, mientras que el colesterol de la dieta solo influye en un 25%, así que el resto, si se tienen cifras elevadas, es porque nuestro organismo simplemente lo produce independientemente de la dieta.
Muchos dejan de tomar huevos, cuando éstos no son ni mucho menos los responsables de este colesterol.
Este 20%-25% es el escaso margen disponible que tenemos para controlar lo que comemos, tanto en la cantidad total de colesterol, como en la proporción de colesterol “bueno” y la de colesterol “malo”.

A pesar de que el 25% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas, y a pesar del hecho de que hemos reducido la cantidad de grasa presente en nuestra dieta, cada vez mueren más personas por enfermedades que afectan al corazón.
Las estadísticas de la American Heart Association indican que 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, que 20 millones padecen diabetes y 57 millones pre-diabetes.
Estos trastornos afectan cada vez a personas más jóvenes y en mayor número cada año.

En muchos casos, cuando las cifras de colesterol empiezan a subir, como a principios de una menopausia precoz o inducida, simplemente comiendo de una manera saludable y realizando una cierta actividad física, esta colesterolemia se reduce o desaparece sin necesidad de fármacos.

Pero el 68% de los españoles no cambia sus hábitos para prevenir la aparición del colesterol ni bajar sus cifras, y prefieren tomarse la “pastillita” recetada por el médico como si ésta fuera milagrosa y seguir siendo sedentarios, tomando embutidos baratos que aunque estén buenísimos al paladar, simplemente por ser baratos llevan bastante más grasa, además saturada, la peligrosa, y menos proteína que uno de calidad superior, más dulces y golosinas… y más alcohol.
¡Y se encuentran instalados “en su zona de confort”, disfrutando de un sedentarismo total y absoluto que no quieren ni oír hablar del ejercicio!
Si supieran la cantidad de efectos secundarios que tienen estas pildoritas, como una gran mayoría de fármacos, quizás tomarían medidas efectivas para poder evitarlas.

Aunque hay muchas opiniones en contra, el Dr. Dwight Lundell, cirujano cardiovascular mundialmente reconocido y jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el Banner Heart Hospital, in Mesa AZ, ha hablado de las verdaderas causas de las enfermedades cardíacas y ha asegurado que la única solución para luchar contra ellas está en una alimentación sana, muy lejos de los alimentos procesados que cada vez abundan más en nuestros supermercados, algo que a muchos como es evidente no ha gustado ni un pelo.

Explica en pocas palabras que si no hay inflamación corporal en nuestras arterias no es posible que el colesterol se acumule en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen de este modo enfermedades cardíacas y apoplejías.
Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo, es esta inflamación la que hace que el colesterol quede atrapado.

La inflamación no es un proceso complejo, se trata simplemente de una reacción natural del cuerpo para protegerse ante invasores extraños, tales como bacterias, toxinas o virus.
Sin embargo, si se expone de forma habitual a nuestro organismo a toxinas o a alimentos que el cuerpo humano no está preparado para procesar, se produce entonces una inflamación crónica.
La inflamación crónica es tan dañina como beneficiosa es una inflamación aguda contra la que se toman medidas de inmediato.
Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebro vasculares, a la diabetes y la obesidad.

Según el Dr. Dwight, ¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada y en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe le causan daño corporal?
Bueno, quizás los fumadores, pero al menos se trataría de una decisión voluntaria.
El resto se limita a seguir la dieta recomendada, baja en grasas pero alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que está causando repetidas agresiones a sus vasos sanguíneos.

¿Cuáles son los mayores culpables de esta inflamación crónica?
En pocas palabras, la sobrecarga de hidratos de carbono simples como el azúcar, la harina refinada y todos sus productos derivados, un exceso de consumo de aceites vegetales con Omega-6, tales como los aceites de soja, de maíz y de girasol…, que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.
Y estos propios alimentos muy procesados.

A pesar de que resulta tentador saborear los dulces, nuestros cuerpos responden de forma alarmante ante ellos, como si un invasor extraño nos declarase la guerra.
En la actualidad los alimentos que la industria alimentaria nos ofrece por doquier, en muchas ocasiones están cargados de azúcar, que ya vimos que crea adicción, son hidratos de carbono de absorción rápida, o son procesados y con una cantidad considerable de ácidos grasos Omega-6, es decir la clásica dieta norteamericana durante varias décadas.
Estos alimentos nos envenenan lentamente a todos.
La industria alimentaria que se ha visto directamente afectada en sus intereses económicos se ha rebelado inmediatamente y ha empuñado el hacha de guerra, primero desprestigiándole, y luego negándolo todo.

¿Cómo un simple dulce puede producir una cascada de inflamaciones que hace que nuestro cuerpo enferme?
El Dr. Dwight contesta: “Imagínense que rocían el teclado de un ordenador con miel, que es una representación visual de lo que ocurre dentro de nuestras células.
Cuando consumimos hidratos de carbono simples, tales como el azúcar, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente.
Como respuesta, el páncreas segrega insulina, cuya misión principal es que el azúcar llegue a todas las células donde se almacena la energía.
Pero si la célula está ya llena, si no necesita más glucosa, se rechaza este exceso para evitar una disfunción de los procesos que se llevan a cabo en su interior.
Cuando las células rechazan este exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre, aumentando la producción de insulina, y se almacena en forma de grasa”.
¡Hasta aquí creo que no hay nada que objetar!

¿Qué tiene que ver todo esto con la inflamación?
El lo explica así.
“La cantidad de azúcar en sangre se controla entre unos valores máximos y mínimos muy estrechos.
Las moléculas de azúcar se unen a una amplia variedad de proteínas, que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos.
Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación.
Cuando sube el nivel de azúcar en sangre varias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de los vasos sanguíneos.
Si bien usted no puede observarlo, puede estar seguro de que ocurre así.
Lo he visto en más de 5.000 pacientes sometidos a cirugía durante los 25 años que he estado ejerciendo, todos ellos tenían un denominador común: la inflamación de las arterias.
Volvamos al asunto de los dulces.
Bajo su inocente aspecto, no sólo contienen azúcar, sino que también estás elaborados con ácidos grasos Omega-6, tales como los provenientes de la soja o los del girasol.
No solo las patatas fritas se fríen con aceite de soja o de girasol, sino muchos alimentos procesados se fabrican con estos ácidos grasos Omega-6, para que así tengan más larga duración.
Mientras que los ácidos grasos Omega-6 son esenciales al formar parte de la membrana celular, y así controlar lo que entra y sale de la célula, deben estar en un equilibrio adecuado con los Omega-3.
Si este equilibrio se rompe por el consumo excesivo de ácidos grasos Omega-6, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.
Hoy en día, la dieta suele producir un desequilibrio muy grande entre estos dos tipos de ácidos grasos.
La relación de desequilibrio puede estar en torno de 15:1, o incluso de 30:1 en favor de los ácidos grasos Omega-6.
Esto produce una enorme cantidad de citoquinas que causan la inflamación.
Lo ideal sería una proporción de 3:1 para que fuese saludable”.

Para empeorar aún más las cosas, el sobrepeso provocado por comer demasiadas grasas, demasiados productos procesados y demasiados dulces produce una sobrecarga de células grasas que vierten grandes cantidades de productos químicos pro-inflamatorios que se suman a las lesiones causadas por tener altos niveles de azúcar en sangre.
El proceso que comenzó con un simple dulce se convierte con el tiempo en un círculo vicioso que degenera en enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes, y finalmente en Alzheimer, si el proceso inflamatorio no disminuye sino que continua sin cesar.

Cuantos más alimentos preparados y procesados consumamos, más nos toparemos, poco a poco cada día, con procesos inflamatorios.
El cuerpo humano no puede procesar, ni ha sido diseñado para consumir tantos alimentos cargados con azúcares o preparados con ácidos grasos Omega-6.
No hay otra solución para disminuir o evitar la inflamación que volver a los alimentos en su estado natural.
¡Y la industria alimentaria se vuelve a sentir atacada!

Para suministrarnos energía hay que elegir hidratos de carbono complejos, es decir de absorción lenta, como los presentes en frutas, verduras y granos integrales, y en esto creo que también todos estaremos de acuerdo.
Solo hay pues una solución para evitar la inflamación:
♦  elegir alimentos completos como los que solían servir las abuelas, entre otras cosas porque solo había alimentos naturales,
♦  o evitar los que compran ya muchas madres en supermercados con estanterías repletas de alimentos procesados e industriales, por muy cómodos que sean para consumir en el momento.
La mayoría de ellos está elaborada con estos aceites ricos en ácidos grasos Omega-6 muy útiles para la industria.
Si elimináramos los alimentos que provocan inflamación y añadiéramos nutrientes esenciales procedentes de alimentos frescos no procesados ni industriales, es decir no elaborados, revertiríamos el daño ocasionado a nuestras arterias y a nuestro organismo por consumir, a lo largo de los años, la típica dieta americana.

Tenga o no tenga razón el Dr. Dwight, lo que está claro es que la suma de carnes y alimentos procesados más un aumento importante de hidratos de carbono de absorción rápida, como es toda la bollería industrial, las chucherías, las golosinas, los refrescos… unido al sedentarismo reinante ha hecho que más de la mitad de los seres humanos padezca obesidad en mayor o menor grado y todas las enfermedades que ésta conlleva.

Nunca ha habido tantos “gordos” o “supergordos” con cuerpos realmente deformes.
Aunque la ultima palabra sobre la obesidad, sus causas, su tratamiento y sus resultados nefastos…, no está todavía dicha, lo que está claro es que “algo” está fallando, y lo más grave es que muchos se están acostumbrando a ver cada día más personas con kilos de más que son, como lo dijo en su día el prestigioso psiquiatra español Luis Rojas Marcos, el resultado de la sociedad del consumismo y de la opulencia en la que vivimos.

Membrillo industrial, qué lleva y qué debería llevar

Estamos en plena temporada de membrillos, y aunque hace 2 años os puse ya la receta aquí, como sigo recibiendo preguntas al respecto, y como sigo haciendo experimentos para simplificar mi vida, y de paso la de todos vosotros, os voy a explicar más cosas.

El que hagáis en casa, siguiendo todos mis pasos, os durará muchísimo tiempo en la nevera, sin necesidad de congelarlo.
De hecho, como hace dos años, lo hice varias veces, porque los primeros membrillos que compré no eran de buena calidad, todavía tengo desde entonces siempre guardado en la nevera en el tupper rectangular en el que lo volqué en su día.

El membrillo industrial que, en ocasiones denominan “artesano”, para que nos lo creamos, lleva, en el mejor de los casos, la fruta, el azúcar, un gelificante o espesante que aclaran que es pectina, ácido cítrico, y un conservante, el benzoato sódico que, por muy autorizado que esté no deja de ser un producto químico.
Y el kilo vale 10,40€.

En el peor de los casos, cuando es más barato, 2,37€ también por kilo, lleva: pulpa de membrillo, azúcar, jarabe de glucosa y de fructosa, un espesante que especifican que es el carrageno, y benzoato sódico como conservador.

El que acabo de hacer lleva tan solo lo que tiene que llevar:
■  1 kilo de membrillos enteros, sin limpiar
■   800 g de azúcar

Esta vez lo he hecho solo en el microondas y he cambiado un poco la manera de elaborarlo para tardar todavía menos y que sea más fácil.
¡Y no le he puesto ni limón!
1. He lavado los membrillos y los he secado.
2. A continuación, encima de la tabla de cocina, los he partido a lo largo por la mitad y únicamente he quitado a estos dos trozos la parte fea del tallo, conservando las pepitas y el corazón terroso del centro.
3. Los he volcado en un recipiente amplio de cristal, puede ser una sopera, (el recipiente que yo uso en todos mis videos invertido) la he tapado bien y, a potencia máxima los he cocido 10 + 10 minutos, es decir 20 minutos en total.
4. Como ahora estaban muy blanditos, poniéndome los guantes de goma para no quemarme, les he retirado las pepitas y la parte terrosa del centro, y me ha costado bastante menos que en crudo.
Alguno estaba “picado” por dentro, y también he retirado estas partes feas.
5. Al pesarlos ahora, ya limpios, pesaban 800 g, el resto que falta es agua de los mismos que se ha evaporado.
6. Triturarlos con la minipímer aunque sea una pasta muy densa hasta obtener un puré muy espeso.
7. Añadir ahora los 800 g de azúcar y mezclarlo bien con la ayuda de la minipímer.
No se tiene que ver azúcar por ningún sitio, todo él debe estar integrado en el puré de membrillo.
8. Ahora, de la misma manera que anteriormente, siempre tapados para acelerar la cocción, cocerlos a potencia máxima de 5 en 5 minutos removiendo cada vez con la minipímer.
Dependiendo de la variedad de los membrillos veréis que al segundo o tercer intervalo, es decir a los 10 o 15 minutos la mezcla ya va cogiendo el color tostadito clásico del membrillo.
9. Cuando los veamos con el color deseado y muy espesos, volverlos a triturar con el tercer brazo y volcarlos en un tupper rectangular hasta que se enfríen completamente.
Rebañar el recipiente con una espátula de silicona porque el membrillo está muy espeso y se queda muy pegado a sus paredes.
10. Cuando estén a temperatura ambiente, taparlos y conservarlos siempre en la nevera dónde, como os he contado al principio, os durará más de 2 años.
11. Si queréis desmoldarlo, quedará así.
12. Los que tenéis el Thermonix en casa, podéis triturarlos al final en velocidad máxima, pues puede que os quede más fino, aunque no forzosamente.
Éste lo he dejado tal cual.
12. Precio de este membrillo que sí es totalmente casero; precio de los membrillos = 1,73€, + o,44€ del azúcar = 2,17€ y he conseguido 925 g de membrillo.
El kilo me ha salido a = 2,34€, casi lo mismo que el industrial de nula calidad.
¡Os puedo asegurar que no lo hago por ahorro, porque mi tiempo vale mucho dinero, sino porque me gusta saber lo que como, y por salud que vale bastante más que mi tiempo!
Y el sabor no tiene ni punto de comparación, ¡probadlo por favor!!

¿Cuánto hemos manchado?
1. El recipiente en el que lo hemos cocido, ya que ni siquiera su tapa está manchada, solo está mojada y se seca simplemente con un paño.
2. El brazo de la minipímer.
3. La espátula de silicona.
¿ Se puede pedir más?
Y entre parada y parada, para no perder ni un minuto, podéis hacer alguna otra cosa en la cocina, o incluso fuera de ella puesto que el microondas nos avisa cada vez que termina.

Consejos de cocina y de nutrición
  Aunque el membrillo parece un fruto muy seco, tiene un 86,4% de agua que pierde durante la cocción, aunque el recipiente esté muy bien cerrado.
Después de cocerlos, si os fijáis, todo el interior del microondas, incluso su plato giratorio están mojados.

■  No pongáis nunca los 20 minutos de golpe, sino 10 y otros 10 y removiendo cada vez.

■  Aunque tengáis el Thermomix, yo os aconsejo que hagáis, por lo menos, la cocción de los membrillos en el microondas, pues éste, aun en su máxima potencia, gasta la mitad de energía que él, y el tiempo necesario es considerablemente menor.

■  El recipiente que he usado es el que aparece en todos mis videos y YouTubes, porque todavía tengo tres ya que no se me han roto.
Era tan bueno y servía para casi todo, que por eso el fabricante no ha querido volver a fabricarlo, conste que lo he intentado.

■  Vuelvo a demostraros con esta receta que no hay que ahorrar en “las cosas de comer”, con ellas no se puede jugar.
Es preferible tomarse un trocito pequeño de membrillo casero, saboreándolo, que uno más grande “industrial” que lleva un poco de todo y cuyo sabor no puede ser ni parecido.

■  ¿Sabéis por qué le echan jarabes de glucosa y de fructosa?
Pues porque endulzan más que el azúcar, son más baratos, y les facilitan su elaboracíón.
Y poco importa si están en entredicho, ya que parece ser que pueden, en parte, contribuir al sobrepeso y a la obesidad reinantes.
Estos jarabes están por todas partes…, hasta en ciertos embutidos.

Sartén, cómo trabajar en ella y limpiarla sin esfuerzo

1.  Si la usáis como yo, solamente para huevos y tortillas, calentar el aceite de oliva virgen extra, normalmente en muy pequeña cantidad.
Con echar unas gotas y extenderlas con una brocha de silicona es suficiente.
La sartén tarda un poquito en calentarse y en cuanto lo está, el aceite lo hace casi instantáneamente.

2.  Si la usáis para freír huevos con puntillas, patatas, pescado, croquetas, albóndigas… éstos necesitan estar cubiertos de aceite.
Calentarlo pero sin “quemarlo”, es decir calentarlo antes de que humee, lo que nos indicaría que está empezando a polimerizarse desdoblándose en subproductos nada saludables.

3.  Si se ha frito en una gran cantidad de aceite los alimentos antes mencionados, u otros que lo necesitan, sacarlos con una espumadera de rejilla,que es la manera de que salgan más escurridos.
Si la sartén tiene un interior que se puede arañar, procurar que esta espumadera no toque ni el fondo ni las paredes de la misma porque son todas metálicas.
Esta es una razón más para realizar estos tipos de fritos en una olla superrápida que nunca se arañará, por supuesto siempre destapada.
Como estos fritos en aceite abundante suelen tardar cierto tiempo en freírse, en la olla tardaremos, por su fondo difusor, menos tiempo y por tanto gastaremos menos energía.

4.  Aun así depositar estos fritos encima de varias capas de papel absorbente de cocina que embeberán la pequeña cantidad de aceite que todavía les queda.

Si también les ponéis papel absorbente de cocina por encima, podéis, con los dedos, apretar estos fritos contra el papel para que “chupe” todavía más, por todas partes, por arriba y por abajo.
Así tendrán menos aceite, luego menos calorías.

5.  Si por el contrario se ha frito con poco aceite, justo el necesario, pero alimentos que sueltan rápidamente agua, como setas o champiñones, en lugar de verter el contenido de la sartén como si de una jarra de agua se tratara, sacar los alimentos con una espumadera de fibra, para no dañarla.

6.  Si queda algo de jugo en la sartén, imposible de retirar del todo con la espumadera, rebañarla con una espátula blanda de silicona.
Las hay mucho más económicas que la del enlace en los grandes bazares.

Al apurar con la misma, a veces tendremos que verter forzosamente.
Como entonces sí que la sartén se va a manchar un poquito por fuera, tener preparado muy a mano el rollo de papel absorbente para retirar, antes de que se escurra este pequeño chorrito de salsa.
Actuar deprisa para que no llegue hasta abajo, es decir hasta el fondo exterior que, a veces no es del todo liso sino que puede llevar algún rótulo o círculo.

7.  Una vez vacía la sartén, antes de que se enfríe, pasarla algo más de papel absorbente por el interior y por todo su exterior.
Normalmente ya no hay que hacer nada más, salvo guardarla en su sitio.
No la untéis con nada,
como a veces se aconseja, porque no necesita nada.


8.  Si habéis cuajado alguna tortilla grande, al volcarla para que se cuaje por su segunda cara, puede que el borde de la sartén se haya manchado, y este resto de huevo con el calor se haya “cuajado” y oscurecido.

Cuando hayáis sacado la tortilla ya cuajada, frotad en ese momento, es decir en caliente, este borde manchado y casi “quemado” con más papel que lo eliminará rápidamente, aunque parezca muy pegado.
Si este cuajado de cualquier tortilla se ha realizado correctamente, en la sartén no tiene que quedar nada de aceite.
Y lo más frecuente es que no haya que fregarla en muchos días.

9.  Si hay que hacerlo, usad una esponja que no arañe y una pulverización del lavavajillas habitual que puede estar siempre en una botella con spray.

Aunque muchos fabricantes autorizan a que se laven en el lavaplatos, tened mucho cuidado para que no se vayan a arañar durante este lavado.
Si son de calidad, yo no las metería nunca.

10.  Puede que a alguno esta operación le parezca algo entretenida, pero en cuanto la hagáis 2 veces ya veréis lo cómodo y rápido que resulta no ensuciar la sartén y no tener que fregarla cada vez que se usa.

4 Requisitos de una buena sartén

Hace unos años las sartenes eran un “horror” porque todas eran bajitas y salpicaban por todo su alrededor.
Quizás por eso dejé de usarlas, siempre que podía, buscando y encontrando otras alternativas mejores, más cómodas, útiles y eficientes.
Ésta es una de las múltiples razones por las que uso bastante poco la sartén tradicional.
Los 4 requisitos más importantes que debe tener una buena sartén eficaz son:

1. Que tenga un diámetro suficiente para que quepa con facilidad lo que normalmente vayamos a freír.
No hay nada más angustioso que cocinar en un recipiente con poco diámetro, es decir con poca superficie útil en el que los alimentos, a la hora de dorarlos o freírlos, no se pueden ni mover.
Solamente en el caso de que vayamos a freír huevos con puntillas, es preferible utilizar una pequeñita en la que el huevo quede más recogido, y que solo se usará para eso.

2. Que tenga los bordes altos para que salpique menos, dato muy importante, aunque para el fabricante este detalle no le importe en absoluto.
¿Os habéis fijado que casi ninguna marca, salvo las muy modernas, especifica esta altura?
Pasó lo mismo con las ollas superrápidas que solo indicaban su capacidad, cuando además de su volumen es muy importante saber su superficie útil, es decir su diámetro.
Bastó que en Internet se hablara de este “pequeño detalle”, que de pequeño no tiene nada, para que inmediatamente muchos cambiaran y nos lo detallaran.

¿No os habéis preguntado el por qué no aclaran la altura de las sartenes?
Pues porque normalmente están diseñadas por personas, quizás hombres aunque no forzosamente, que buscan más la línea y el diseño que la funcionalidad y eficacia de las mismas, y no les importa si son cómodas a la hora de usarlas, si salpican o no, si simplifican la vida o la complican, en definitiva si nos ayudan o no a ser más productivos.
El menaje de cocina es hoy cada vez más bonito, para que entre por los ojos, pero yo me atrevería a decir que cada día menos práctico tanto a la hora de usarlo, como de cocinar o de fregarlo.

Por ello no os recomendaría ninguna sartén de las que aparecen en este enlace.
Una buena opción, sin embargo, sería la que veis en este segundo enlace, porque tiene los bordes altos, es de hierro fundido, o colado, vitrificado en su interior y por fuera es esmaltada en negro satinado, parecida a la que yo tengo desde hace muchos años, muy importante a la hora de fregarla como veréis en otro post.
¿Pero os compensa el precio, casi igual que el de una olla superrápida, la olla-sartén de 5 litros por ejemplo, que sirve para muchísimas cosas más?
Las sartenes de hierro mineral de Buyer, por las que una seguidora me preguntaba el otro día, son todas planitas, y ya su pinta no me gusta.

3. Que también tenga un cierto precio, sin subirse a la estratosfera.
¡No conozco ninguna sartén barata que sea buena!
Aunque os cuesten dinero y os parezcan caras, si se fríe bien en ellas y se limpian con facilidad, al final os resultarán baratas y os durarán mucho tiempo en perfecto estado.
Ésta sería el prototipo de sartén barata y de poca calidad, que se os pegará en cuanto la uséis porque su acero es demasiado endeble, tanto en las paredes como en su fondo difusor.
Además, si tenéis la costumbre de verter su contenido, en una fuente o en un plato, como si de una jarra se tratara, algo que no se debe hacer como ya veremos en el post del próximo día, se os “chorreará” por fuera, y si no la fregáis cada día también por fuera, algo que no hace falta como también veremos, estos chorreones se irán fijando con el calor, después os costará un montón eliminarlos y se quedará sucia para siempre.
En cuanto a altura sería buena, pero nada más.

4. Así que os aconsejo que no sean por fuera de acero inoxidable brillante, porque se ensucian muchísimo, se ponen feísimas a los muy pocos usos, y os costará limpiarlas.
Mucho mejor si el exterior es satinado y oscuro.
Además de la sartén de hierro colado o fundido cuya foto habéis visto anteriormente, podría ser ésta otra que es la única que he encontrado en la que aclaran su altura, 5 centímetros, algo estupendo.
Según el fabricante de éstas últimas, ya que no las he usado porque la mía está nueva, están construidas en aluminio fundido a 20.000º y recubiertas de una fina capa de titanio antiadherente, lo que las hace extremadamente robustas y conservan el calor distribuyéndolo uniformemente en toda su superficie, con el consiguiente ahorro de energía.
Su capa antiadherente de titanio permite reducir el uso de aceites o grasas en la cocción, lo cual siempre es saludable.
Se fabrican en Alemania con una tecnología avanzada, con productos de altísima calidad, y cumplen con toda las certificaciones del Instituto Federal Alemán de Sanidad.

Mención aparte merecen las consabidas sartenes antiadherentes de teflón.
Como hay toda una polémica en Internet dónde, ya os he explicado en varias ocasiones está todo lo bueno pero también todo lo malo, quisiera aclarar que el verdadero revestimiento milagroso que descubrió Dupont en 1938, Teflon® tiene que llevar su correspondiente logo ®, ya que la mayoría de las veces cuando se habla de un revestimiento antiadherente teflón no se trata del auténtico.
Teflon® es una marca comercial registrada propiedad de DuPont.
Se trata de un polímero fluorado de alto rendimiento similar al polietileno cuyo nombre químico es “politetrafluoroetileno” o “PTFE.
Este PTFE ha atraído la atención en los últimos años debido a las preguntas que surgieron sobre el PFOA, que es un aditivo que se usaba en el proceso de fabricación de este PTFE.
Para los que no sepan lo que es el PFOA os aclaro que es ácido perfluoro octánico, y que ciertas clases de Teflon, pero no todas, pueden contenerlo.

DuPont empezó a adoptar en 2009 una nueva generación de tecnologías para que el PTFE se pudiera fabricar sin el uso del PFOA y desde el 1 de enero de 2012, ya no utiliza el PFOA para fabricar revestimientos antiadherentes para utensilios de cocina ni utensilios para hornear.

Por último, las sartenes de porcelana o con recubrimiento de cerámica, que muchos habrán adquirido por la novedad, todas las que yo conozco por lo menos, son demasiado planitas.
Puede que sean la alternativa más ecológica y sana al Teflon® siempre que se compren de calidad, pero con certificado de que no contienen metales pesados, ni PTFE, ni PFOA, ni nanopartículas.
Pero su capacidad antiadherente, por mucho que se cuiden, suele durar mucho menos y se rallan con facilidad, dejando expuesta la capa de aluminio que ya sabemos que no es una buena superficie de contacto con los alimentos.
Además, las de mala calidad pueden contener hasta metales pesados.
En mi opinión pueden ser también una sofisticación más para provocar el consumo, como los cuchillos de porcelana, que al final acaban por no cortar.

Todos os habéis enterado, porque es “la última noticia importante” de que ahora ya no basta con comprar alimentos frescos, sino que tienen que ser superfrescos
¡Pues eso…, estrategias para vender más… de lo que sea!

Ya sabéis que yo os recomiendo siempre y para todo, en crudo para cocinar y más todavía para freír, nuestro maravilloso oro líquido, el aceite de oliva virgen extra.
En el post del próximo día os explicaré la manera más correcta de freír en una sartén tradicional y de limpiarla, algo que también importa, y mucho.
Cuanto menos tiempo estemos en la cocina, mucho mejor, siempre que guisemos de manera saludable, y esto solo se consigue empleando “herramientas” eficaces.