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Cristina Galiano

Licenciada en Farmacia. Especializada en nutrición y en técnicas culinarias modernas.

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10 Medidas saludables para cumplir años con buena salud

Se cumplen años, o se envejece, en función de cómo se ha vivido, aunque a los muy jóvenes que me seguís os parezca eso de envejecer muy lejos de vosotros, en la estratosfera.

Pero hoy sabemos muchas cosas que antes no sabíamos, por ejemplo que se es realmente joven hasta los 30 años.
En nuestro país en la actualidad alrededor de 400.000 personas superan los 90 años, y de ellas el 75% son mujeres.
Se trata de una generación de auténticos “supervivientes” que han salido airosos de situaciones difíciles, como la guerra civil, la posguerra, el hambre o escasez de alimentos, algunas epidemias infecciosas…
El mejor ejemplo de cómo llegar a esta edad lo ha ofrecido Marina Lario Esteban, una mujer de 97 años que relata:
“He vivido con mucha alegría. Mi abuelo murió a los 100 años y me dejó esa herencia.
He ido a todas las excursiones y me he apuntado a todos los juegos, incluso he toreado vaquillas.
He tenido una buena vida, aunque con poco dinero”.

España es el segundo país más longevo de Europa, después de Suiza, aunque muchas veces la colocan en el primer puesto por no estar Suiza en la Unión Europea, y el número de personas que sobrepasen los 90 años irá creciendo exponencialmente, según el Dr. José López Trigo, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.
Pero para disfrutar de esos años extra de vida, es fundamental llegar con buena salud.
La principal amenaza, asegura el presidente de la Fundación Española del Corazón, el Dr. Leandro Plaza Celemín, son las enfermedades cardiovasculares, que acaban prematuramente con la vida del 46% de los europeos.

Y es que, como apunta el Dr. López Trigo, “se envejece como se ha vivido”, y aunque la genética tiene un peso importante, queda un amplio porcentaje modificable, que se atribuye al estilo de vida, como ya sabemos.
Estos factores de riesgo modificables son los responsables de aproximadamente el 80% de los casos de cardiopatía coronaria y enfermedad cerebro vascular”, afirma el Dr. Plaza Celemín.
Para prevenir estas patologías y mantenerlas a raya, esta Fundación ha elaborado una serie de medidas saludables.

1. Dejar el tabaco.
No hay recetas mágicas, y los consejos son los mismos de siempre, y funcionan si se tiene voluntad, aunque hoy hay tratamientos farmacológicos que ayudan.
La esperanza de vida de las mujeres en España ronda los 81 años, frente a los 79 de los hombres, pero podría ser mayor si el mal hábito de fumar no se hubiera extendido entre ellas.
Todos sabemos que el tabaco es el principal factor de riesgo en el desarrollo de cáncer de pulmón, además de ser una causa importante de enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
Pero engancha de tal manera que es una de las drogas más difíciles de abandonar, según el Dr. José Cabrera.
Hay personas que ya están en una fase terminal de cáncer, o que están conectados incluso a un respirador artificial, porque ya casi no pueden respirar… ¡y siguen fumando!

2. Mantener a raya la hipertensión, el colesterol y la glucosa desde jovencitos, que son los 3 principales enemigos de la salud cardiovascular.
Y aunque se tomen fármacos para mantener sus niveles correctos, la amenaza sigue existiendo si no se sigue un estilo de vida correcto, una alimentación saludable asociada siempre con ejercicio, algo que no me cansaré de repetiros.
Muchas personas que ya toman fármacos para combatir estas dolencias creen, erróneamente, que con las pastillitas ya vale, y siguen tomando mucha sal, grasas saturadas y dulces y haciendo una vida totalmente sedentaria.
En cuanto aparezca el sobrepeso, a pesar de las pastillitas, estas cifras pueden alterarse.
Estos parámetros, según sugieren los últimos estudios, también son decisivos para mantener en forma el cerebro, que requiere una irrigación sanguínea adecuada para funcionar a pleno rendimiento.

3. Vigilar el peso y la cintura.
No hay que obsesionarse con la báscula, pero puede ser una buena aliada en el cuidado de la salud.
Además del peso hay que vigilar también el perímetro de la cintura o lo que es lo mismo la cantidad de grasa intraabdominal.
La Organización Mundial de la Salud, como el famoso cardiólogo Valentín Fuster, establecen que este perímetro debe ser menor o igual a 80 centímetros en la mujer y 100 centímetros en el hombre.
Valores superiores indicarían sobrepeso, u obesidad abdominal, con grasa alrededor, que es la más peligrosa ya que se asocia a un riesgo cardiovascular mayor y predispone más a la diabetes y a la hipertensión.

4. Ejercicio para mantener sanos el corazón y el cerebro.
Quien mueve las piernas mueve el corazón, y según los últimos estudios también mantiene en forma su cerebro.
Nuestro corazón, según explica el Dr. Plaza, es un órgano contráctil muy simple y sin enfermedades es capaz de llegar a los 120 años, el tope de longevidad supuesto para nuestro organismo, aunque algunas personas logren superarlo.
Esa simplicidad hace que en caso de patología se pueda reparar.
Sin embargo, el cerebro es un órgano mucho más complejo, y si se “estropea”, la solución a sus enfermedades es más complicada.
De ahí que cuidarlo sea un requisito para sobrepasar con lucidez los 90.
No hay que olvidar que el principal factor de riesgo de las enfermedades neurodegenerativas es la edad, y en el momento en que aparecen, también están influidas por el estilo de vida.

El ejercicio regular, además de mantener el corazón sano y contribuir a una mejor oxigenación del cerebro, actúa como antioxidante, lo que conlleva a una producción de energía más efectiva y a la capacidad de reparación celular del cerebro, esencial para su buena salud.
Aumenta el optimismo, reduce las hormonas relacionadas con el estrés, incrementa la función inmunológica y ayuda a recuperar al corazón tras un esfuerzo excesivo.
El ejercicio cardiovascular vigoroso al menos 30 minutos 3 veces por semana lleva sangre rica y oxigenada al cerebro, y el entrenamiento de fuerza, produce también más energía para el cerebro.
Pero, ¿cómo convencer a los miles y miles de personas que no han hecho ejercicio nunca y que, por supuesto, no se van a convencer hasta que no se vean con la “soga al cuello”, y muchas veces ni aun así?

5. Seguir la saludable dieta mediterránea que ya se ha olvidado.
Aunque nuestro ilustre Grande Cobián aseguraba que era más difícil cambiar de hábitos alimenticios que de religión, en estos últimos 50 años muchos se han olvidado de esta alimentación saludable y han adoptado la anglosajona, tan nefasta para nuestro organismo.
Hay que huir de las grasas saturadas, del exceso de sal y de azúcar, sustancias todas ellas que abundan en los productos procesados.
Pero como son tan fáciles de usar, y puede que estén hasta muy ricos, todo esto se olvida o ni se tiene en cuenta, ignorando muchas veces a sabiendas que traen de la mano el sobrepeso, el colesterol, la glucosa y la tensión arterial elevados.

Hay que disfrutar de la gran variedad gastronómica de nuestro país, basada en alimentos muy saludables, con muchas verduras y frutas de todos los colores, pocas carnes rojas y más pescados blancos y azules y aceite de oliva virgen extra.
Y frente a lo que se ha dicho hasta ahora, cuidado con las legumbres, que son muy sanas si se cocinan sin casi grasa, pero cuya cantidad hay que disminuir porque todas ellas tienen muchas calorías.
Un kilo de judías verdes, una de las pocas verduras que consume una gran mayoría de españoles, tiene 273 calorías, o 1 kilo de acelgas todavía menos, 196 calorías, mientras que tan solo 100 g de garbanzos o de lentejas tienen 329 o 327 calorías respectivamente, o 100 g de pasta 373.
Las subidas repentinas de glucosa se deben principalmente al consumo de dulces industriales y los depósitos de placa grasa producto de la ingesta excesiva de alimentos pueden dañar el cerebro.

6. Conocer su riesgo genético.
A pesar de todos los cuidados, algunas personas con una vida saludable sufren patologías cardiovasculares, recuerda el Dr. Plaza.
La genética es la responsable, como en el caso del colesterol familiar, pero como ya vimos contra esta genética se puede luchar…
De ahí que conocer la historia de patologías familiares sea tan importante, para extremar las precauciones.
Para ello es fundamental consultar con el médico y someterse a las revisiones pertinentes.
Y no hay que desanimarse con el resultado.
Como advierte el Dr. López Trigo, recordando a Shakespeare, “nuestro cuerpo es nuestro jardín y las decisiones que tomamos son los jardineros del mismo”.

7. Pasar la «ITV», fundamental a partir de los 45 años.
Además de las revisiones pertinentes cada 1 o 2 años, los chequeos periódicos a partir de los 45 años, tanto en hombres como en mujeres, o antes si hay factores de riesgo, son fundamentales para detectar a tiempo y paliar posibles patologías.

8. Huir del estrés
El estrés puede ser también un precipitante de las patologías cardiovasculares y complicarlas.
No hay que olvidar que en situaciones de estrés físico o emocional, el organismo envía señales al corazón para que éste trabaje más y contribuye por tanto a la obstrucción de las arterias que da lugar a accidentes vasculares.
También provoca la muerte de las neuronas.
Por ello combatirlo es fundamental.
El ejercicio, las aficiones y técnicas específicas de relajación ayudan a reducirlo.
Cada persona tiene una forma diferente de mantenerlo a raya.
Conviene saber que el estrés tiene un gran componente psicológico y no depende tanto de la actividad que realicemos en sí como de la actitud con la que le afrontemos, advierten los psicólogos.

9. Dormir lo suficiente, que puede llegar a ser mucho.
La falta de sueño es la causa número uno de una función mental confusa y fragmentada.
Hay numerosos estudios que demuestran que las personas que duermen al menos 8 horas todas las noches pueden evitar una parte del deterioro cerebral relacionado con la edad.
Dormir bien, pues neutraliza los radicales libres que producen el deterioro de las neuronas.

10. Cuidar su salud mental.
La mente juega un papel fundamental en el envejecimiento.
Las personas que tienen y se plantean proyectos viven como media unos 7 años más.
Por ello hay que mantenerse activos física y mentalmente y tener siempre proyectos e ilusiones.
Unas buenas relaciones sociales y familiares son un factor clave para el envejecimiento saludable.
Y mirar la vida con una actitud positiva también ayuda, como explica Eduardo Rovira, presidente de la Fundación Edad y Vida.
“Las personas depresivas sufren una tasa de mortalidad 1,5 veces mayor.
Por el contrario, los optimistas tienen mejor pronóstico después de un infarto de miocardio y se recuperan antes de la enfermedad coronaria”.
Otro dato que apunta Rovira: según un estudio realizado en Ohio entre 1975 y 2002, las personas que tienen una imagen más positiva del envejecimiento viven más que los que no esperan nada de esa etapa de la vida, una etapa, que cada vez se vive con más intensidad y mejor calidad de vida.
Un dato más, entre las personas que más viajan, quizás se encuentren las personas jubiladas.
Y lo hacen en grupo, fomentando los lazos sociales.

Así que ejercita tu cerebro desde joven y trata de hacer o aprender algo nuevo cada semana, hasta aprender o perfeccionar un nuevo idioma.
Muchas personas a los 40 y pico o los 50 años han tirado ya la toalla a la hora de aprender las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación o TIC, y os puedo asegurar que son muchas, y saben mandar mails y poco más.
O se espabilan y se ponen las pilas, o dentro de muy poco tiempo será “los nuevos analfabetos del sigol XXI”.
Desafiar al cerebro con tareas y actividades novedosas crea nuevos senderos neurales, lo hace más versátil y mejora su capacidad para realizar tareas múltiples.
Hacer ejercicio mental todos los días, se tenga la edad que se tenga, y leer es también una gran opción, así como resolver crucigramas.
Ser extrovertido, optimista, tolerante o estar comprometido en actividades que ayudan a los demás, también pueden contribuir a una mayor longevidad.
La gente más feliz tiende a tener mejor salud y a vivir más.

La clave está pues en prevenir.
No podemos detener el envejecimiento ni la pérdida celular, que suele ser de un 10% por década, pero al menos si podemos «influenciarlo», así lo asegura Manuel J. Castillo, catedrático de Fisiología Médica de la Universidad de Granada.
¿Cómo?
«Lo podemos influenciar acelerándolo, es decir consiguiendo un envejecimiento más rápido, y en lugar de perder por década un 10% de capacidad funcional, podemos perder un 14% por década.
Pero también lo podemos ralentizar, envejeciendo a razón de un 8% por década, o menos incluso siguiendo todas las medidas apuntadas anteriormente.

Y después de leeros todo esto, los biólogos Siegfried Hekimi de la Universidad McGill, y Wen Yang, estudiando los mecanismos del envejecimiento en gusanos modificados genéticamente comprobaron que altas concentraciones de radicales libres, que siempre se han considerado “los malos de la película”, muy al contrario, no causan el envejecimiento sino que podrían favorecer la longevidad.
La controversia está servida.
Menos mal que, al final, llegaron a la conclusión de que, en ciertos estadíos de la vida, pero solo en algunos, los radicales libres podían ser una parte clave de nuestro bienestar, a pesar de su toxicidad, pero que se requerían más experimentos para poder cambiar la teoría tradicional del envejecimiento.
Estos radicales libres podían estar claramente implicados en el envejecimiento, pero quizás de un modo diferente a la manera en la que los investigadores han pensado hasta ahora.

Entrevistas verano 2014 Canal Sur Radio

:) Reanudamos de nuevo el blog, aunque su autora, que soy yo, ha seguido en contacto continuo con sus seguidores como muchos han podido comprobar.

Quiero agradeceros, antes de nada, todas las felicitaciones que recibí el último día que publiqué en el mes de julio y en el que hubo algunas confusiones, pues mi cumpleaños es hoy, y como otros años tendré un montón de ellas en Facebook que es un “chivato” y que no pide permiso para publicar este tipo de cosas.
Claro que la tonta fui yo por poner el día que había nacido, pero cuando creé hace ya muchos años esta cuenta, mucho antes que el blog, yo no podía ni sospechar las repercusiones que este simple dato iba a traer.
Es más, alguien, no recuerdo quién, me dijo que era preferible que lo pusiera.

Espero que hayáis pasado un fantástico verano, y que muchos todavía lo estéis disfrutando.
Y ahora pasemos a cosas “más serias”.

Como muchos de vosotros estáis todavía de vacaciones, hoy voy a empezar por colgaros posts de no mucha relevancia, por ejemplo 4 intervenciones cortitas que he hecho en el mes de julio con Canal Sur Radio.
Los que me seguís en el blog o en mis ebooks, así como anteriormente los lectores de mis libros en papel, ya os lo sabéis porque lo que comento en ellas no se ha modificado ni un ápice.
En la entrevista 1 hablo de las cosas más importantes que hay que tener en cuenta a la hora de congelar.
En la entrevista 2 comento ciertos aspectos del microondas, ese ilustre desconocido y el “calienta leche” más caro del mercado.
En la entrevista 3 hablamos de los requisitos que debe tener la nevera para que nuestros alimentos se conserven allí estupendamente y no haya necesidad de tirar nada a la basura.
Por último, en la entrevista 4 explico cuál es el alimento que tenemos que más calorías contiene, aunque sus propiedades sean maravillosas.
A los que se hayan incorporado al blog hace poco puede que les venga bien conocerlas, y a los que ya lo sabían, refrescarlas.

Os recuerdo, aunque ya os lo comuniqué en mi último post antes de las vacaciones que, por favor, de ahora en adelante, cuando queráis contactar conmigo, en lugar de hacerlo con un correo particular, lo hagáis poniendo ese mismo mail como si fuera un comentario en el blog, puede ser en el último post publicado para que os sea más fácil, aunque no venga a cuento.
La primera vez que lo hagáis, el “sistema” os pedirá vuestras señas de correo electrónico, para evitar los spam, pero luego ya no.
Seguirá existiendo, como siempre, el anonimato, porque solo yo veo vuestro correo, nadie más.
Puede que a los que contactan conmigo a través de su iphone o de cualquier otro smarphone les complique un poquito, pero no creáis que he tomado esta medida a la ligera.


Hay 3 motivos fundamentales que todos vais a entender.

1. En muchas ocasiones vuestra pregunta es interesante y puede gustar a mucha gente.
Mi contestación también puede ayudar a muchas personas, y aunque no os lo creáis, muchos están también suscritos a los comentarios y me cuentan que también aprenden con ellos.
2. Compruebo cada día que muchos me preguntáis lo mismo, y tengo que escribir lo mismo varias veces seguidas, y eso ya me resulta imposible.
3. Hay también bastantes, más de los que os podéis imaginar, que cuando me escriben un mail ponen mal sus señas.
Como yo, para ir más deprisa y poder contestaros a todos, a medida que voy leyendo voy contestando, hasta que no mando mi correo y me lo devuelven no puedo saber que me las habéis puesto mal.

Con buena voluntad, y más tiempo perdido, me puedo dar cuenta de que os habéis “comido” la t, de hotmail, o el “.com” y solo aparece “.con” con n en lugar de m…, pero en otras ocasiones las señas están mal y el mail está contestado pero va directamente a la basura porque el servidor me lo devuelve.
¡Y me da una rabia!
Yo contestaré vuestro comentario también allí mismo.
En este caso si vuestra pregunta está en “comentarios”, aunque no pueda contactar con vosotros por mail, si puedo avisaros, desde el blog y desde vuestro comentario, de que me mandéis unas señas correctas porque las que habéis puesto no lo son.

Para leer después mi contestación con toda comodidad, sin tener que abrir el blog, podéis hacer lo siguiente.
Después de escribir vuestro comentario os saldrá debajo un letrerito que dice “Puedes gestionar las suscripciones de esta entrada”, y si pincháis encima os saldrá, “te puedes suscribir a los comentarios”, y si os suscribís, sin molestaros para nada, recibiréis mi contestación en vuestro buzón de correo, y por supuesto, todos lo que quieran podrán también leerla, que es de lo que se trata.
De esa manera puedo ahorrar mucho tiempo y gestionarlo mejor, ¡que es de lo que se trata!
Yo os seguiré mandando mis “chuletas” privadamente.
Algo parecido puede suceder con las “chuletas” que me pedís y que no habéis recibido.
Antes de reclamármelas de nuevo, comprobad si no se han ido al spam como muchos me habéis comentado después…, y por eso me lo sé.

Aprovecho también para deciros, aunque muchos ya lo saben, que contesto a todo el mundo, o sea que si no recibís una respuesta por mi parte es que, o vuestro mail no me ha llegado, o vuestras señas eran incorrectas y no os ha llegado nada a vosotros.

Muchas gracias a todos, y bienvenidos de nuevo al blog que seguirá publicándose los lunes y jueves, como antes del verano   :lol:  ​

Mayonesa y sus derivados, videos

:lol:  Hace unas dos semanas, en colaboración con el Instituto de Estudios del Huevo a cuyo Consejo todavía pertenezco después de haber pertenecido los años reglamentarios a su Comité Científico Asesor, grabamos, mejor dicho la directora grabó en mi escuela, que muchos reconocerán porque está siempre igual, estos 3 cortitos videos que están hechos en tiempo real, por eso se escucha el ruido de la minipímer.
El Instituto los irá colgando en su Facebook, ya está el del alioli.
Y por si queréis recordar todo lo que está ya publicado en mi blog sobre las mayonesas y sus derivados, pinchar en estos enlaces, aquí, o en éste, o en éste otro.

Vamos a ver si por lo menos a vosotros, los que me seguís, os quedan claras estas 4 cosas, aunque sean todavía muchos los que siguen diciendo lo contrario:
1.
 La mayonesa no se corta nunca porque el huevo esté a una temperatura diferente a la del aceite.
En el video, aunque no lo veis, lo acabo de sacar de la nevera que es dónde siempre deben estar.

2. Es más, como hago muy a menudo salsa tártara y salsa rosa, y no siempre tengo en la nevera naranjas o cebolleta fresca, siempre hay en mi congelador trozos de unos 10 g de cebolleta fresca congelada y zumo de naranja, y aunque no lo veis, la cebolleta del video de la salsa tártara, la acabo de sacar y está congelada.

3. El aceite no necesita echarse poco a poco como todavía nos quieren hacer creer.
Se tardaría mucho… y sería un rollo.
Se debe volcar de golpe hasta 1/4 de litro de aceite, y el truco para que nunca se corte es mantener la minipímer clavada en el fondo del vaso como podréis ver en los 3 videos.

4. Para que os dure mucho tiempo, y en perfecto estado, hay que envasarla inmediatamente después en tuppers que llenaremos hasta arriba para que no quede aire en su interior.
Su tamaño dependerá de la cantidad que queramos guardar, y los introduciremos también inmediatamente después en la nevera.
Si está a su temperatura correcta, 2-3º, os puede durar muchas semanas.

El miedo que han metido en el cuerpo al consumidor, aconsejándole además que si sobra la tire, es pura estrategia comercial, ¡y ya está bien!
Como lo sigo oyendo, como si fuera un disco rayado, me indigna.
Quizás algún día grabemos cómo se arregla en un pis pas una mayonesa cortada sin necesidad de otro huevo.
Es más, para que lo vierais, os la cortaría a propósito, lo que conseguiría elaborándola mal, de la forma en que se corta, y después os la arreglaría.
Los 3 videos son los siguientes:
https://www.dropbox.com/s/0x9f3bjlg2b2khd/VIDEO%20SALSA%20TARTARA.AVI
https://www.dropbox.com/s/fe0l6qj6o5zj16n/VIDEO%20SALSA%20ROSA.AVI
https://www.dropbox.com/s/eq5f5yb3232yt55/VIDEO%20MAYONESA%20CON%20AJO.AVI

:-P  Y como todos los años el blog se toma unos días de descanso.
Estaremos de nuevo con todos vosotros, y con los que se incorporen durante el verano, y espero que sean muchos y que funcione “el boca a boca”, el lunes 25 de agosto.
Como muchos lo saben por Facebook, que es un “cotilla”, es mi cumpleaños, y cumpliré 30… y algunos más, palabra que no os miento y que no me va a crecer la nariz cono a Pinocho, son 30 + algunos más…

Como ya he puesto en alguno de mis comentarios, con el aluvión de correos que recibo cada día, muchos preguntando lo mismo, ahora solo podré contestar a los que se pongan directamente en el blog, en la sección de comentarios, puede ser en este último post, aunque la pregunta no tenga nada que ver.
Después de escribirlo os saldrá debajo un letrerito que dice “Puedes gestionar las suscripciones de esta entrada”, y si pincháis encima os saldrá el texto siguiente, “te puedes suscribir a los comentarios”, y si os suscribís, sin molestaros, recibiréis mi contestación en vuestro buzón de correos.
(Ya sabéis que, salvo en raras ocasiones, contesto a “vuelta de correo” para que no se me amontonen.)
La primera vez que pongáis un comentario, el “sistema”os pedirá vuestras señas de correo electrónico, para evitar los spam, pero luego ya no.

Seguirá existiendo el anonimato, porque solo yo veo vuestro correo, nadie más.
Compruebo cada día que muchos me preguntáis lo mismo, y tengo que escribir lo mismo varias veces seguidas, y eso ya me resulta imposible.
Así que, si no os importa, usad el blog y yo os contestaré desde allí, aunque no haya durante estas semanas de verano nuevas publicaciones.
¡Os seguiré mandando mis “chuletas” privadamente!

Muchas gracias, buenas vacaciones para todos y un fuerte abrazo :lol:

Cuidado con las ensaladas

¿Por qué hay que tener mucho cuidado con las ensaladas?
Muchas personas a las que no les gustan las verduras, entre otras cosas porque no las han probado nunca bien cocinadas, toman ensalada, todos o casi todos los días y se creen que así cumplen el consejo ya olvidado de “5 al día. 

Aunque cambien muy a menudo de hojas, y las hay muy variadas como la ensalada de lechuga normal, llamada también de oreja de burro o española, la Iceberg, la Trocadero, la Batavia, la escarola, los cogollos, la hoja de roble, el Lollo Rosso, el Radicio, los canónigos, las endibias…, todas ellas tienen aproximadamente las mismas propiedades y calorías, alrededor de 8 o 10 cada 100 g ya limpias y por ello se pueden tomar grandes platos.
Por lo general parece que sacian mucho de momento, pero suelen ser muy flatulentas si no se mastican bien y al poco tiempo se tiene hambre porque tienen muchos minerales y vitaminas pero pocos nutrientes.

Pero lo más peligroso de todas ellas es “todo lo que se les añade” que puede ser muy calórico, empezando por el aceite que puede estar en gran cantidad.
Hace años había un dicho muy popular que afirmaba que Para preparar una ensalada se necesitaban 4 personas:
-  un derrochador para el aceite,
-  un tacaño para el vinagre,
-  un sabio para la sal y
-  un loco para mezclarlo todo”.

Sin embargo el punto número 1 hoy ya no es válido porque la población en general toma muchas más calorías de las que necesita o quema, y el aceite añadido en demasía puede ser una de las causas del sobrepeso y la obesidad, a pesar de ser nuestro “oro líquido”. 
Pero como todo, en su justa medida.

Muchas de estas ensaladas más o menos sofisticadas, sobre todo en la calle, pueden llevar como añadidos quesos grasos, cebolla frita, beicon, pollo rebozado, costrones de pan fritos… y salsas o aderezos de bote que suelen tener casi todas azúcares, como el jarabe de glucosa y de fructosa, demasiada sal, un alto contenido en grasas, muchos aditivos si llevan el calificativo de light… y un sinfín de cosas más.
Para más inri, buscad estos costrones o “croutons” ya elaborados en la calle y veréis que no hay ni uno elaborado con aceite de oliva o de girasol sino con aceite vegetal, que se sigue usando sin ningún reparo.

Otro de los errores que solemos cometer es pasarnos de cantidad.
Como a veces, sobre todo en verano, constituye un plato único, hay gente que utiliza una ensaladera familiar para una sola persona.
Con un plato hondo de tamaño normal lleno de vegetales hasta arriba es suficiente, y si queremos dicha ensalada como guarnición, o como acompañante fresco de un plato único consistente, como una paella o una fabada, será suficiente con la mitad de un plato llano.

Incluir una ensalada en nuestra dieta diaria, ya sea como plato principal o como acompañante, es una buena manera de aumentar la ingesta de vegetales.
Además, al comerlos frescos, aprovechamos mejor sus vitaminas y minerales.
Se puede preparar un plato único y sabroso partiendo de ensaladas, pero si no escogemos bien lo que añadimos convertimos una alternativa sana en algo altamente calórico y puede que con más grasas que un chuletón.
La base de una ensalada tienen que ser los vegetales, y si éstos no predominan, estamos ante otra cosa.

Para convertirla en un plato único completo podemos aumentar la proporción de carbohidratos de las lechugas añadiendo algo de pasta, arroz o patata, garbanzos, judías o lentejas cocidas… pero siempre en pequeña cantidad porque tienen muchas calorías.
Como aporte de grasa nuestro maravilloso aceite de oliva virgen extra que ya se ha declarado alimento cardiosaluble por ser muy rico en vitamina E y polifenoles, del cual ponemos disponer en la cocina de 3 o 4 variedades diferentes, unas de sabor más fuerte como la variedad Cornicabra, Empeltre u Hojiblanca, la Picual que es la más estable para fritos y el Arbequina que es el más suave.
Y como proteínas, pescado, carnes magras, frutos secos, huevo duro, queso fresco….

Cosas que se pueden añadir a una ensalada.
1. Otras verduras y hortalizas que aportan también antioxidantes, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y fibra.
2. Legumbres, que son sanísimas ya que tienen mucha fibra, pero su proteína es menos asimilable que las animales, y tienen demasiadas calorías, o sea que hay que añadirlas en pequeña cantidad, sin que sean ni mucho menos el ingrediente principal.
3. Frutas variadas, también con muchas vitaminas y minerales, que se añaden cada día más, aunque a muchos no les gusten estas mezclas.
4. Frutos secos, normalmente nueces, que le proporcionan un toque crujiente.
Aunque sus ácidos grasos Omega-3 son muy beneficiosos para el corazón, son muy calóricas, y también se deben añadir en pequeña cantidad.
5. Aceitunas, y ya sabéis que las negras tienen el doble de calorías que las verdes.
6. Aguacates, también con muchas vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales, proteínas de alta calidad, y ricos en ácido oleico, y por tanto también muy calóricos.
7. Carnes magras como pollo o pavo naturales, es decir comprados crudos y elaborados a la plancha o cocidos en el microondas sin necesidad de añadir nada de aceite.
8. Huevo, que tiene la proteína de la más alta calidad, vitaminas A, D, E, B12, lecitina y también ácidos grasos Omega 3.
9. Pescados en conserva, o mariscos hervidos o elaborados en el microondas como gambas o langostinos.
10. Quesos de muchos tipos, frescos o curados, pero no olvidando que la mozzarella que parece ligera es de los que más grasa contiene… ¡y seguro que más de uno no lo sabe!

Pero de todos estos “añadidos” hay que controlar las cantidades.
Por ejemplo, con el aceite de oliva, ya que si añadimos pescados en conserva que ya lo incorporan, no hará falta más, o aceitunas y aguacate, ricos en ácido oleico que también nos “obligan” a añadir menos aceite.
Recordar que 1 cucharada sopera de aceite de oliva tiene 90 calorías y que lo recomendable es no pasarse de 4 al día en total.
Aunque algunos aconsejan añadir siempre azúcar a una vinagreta tradicional, según alegan para contrarrestar la acidez del vinagre, algo que nunca se ha hecho, no os lo recomiendo en absoluto.
Es preferible utilizar un vinagre más suave que el de Módena que puede incluir caramelo o azúcares añadidos, aunque esté tan de moda simplemente quizás porque es extranjero, como uno de sidra o de manzana, y por supuesto eliminar el chorrito de miel que ahora también es la última floritura de moda.
En la medida de lo posible es recomendable hacer las salsas en casa, y utilizar condimentos ligeros que dan sabor y no tienen apenas calorías como las especias, las hierbas, el yogur…
Una opción ligera como es una ensalada puede convertirse, sin darse casi cuenta, en un plato altamente calórico.

A la hora de preparar una ensalada con hojas, lo primero que hay que hacer es escoger la ensaladera en la que se vaya a servir, y añadir, por este orden:
1. La vinagreta
2. Las hojas bien escurridas o centrifugadas para que la salsa no se quede aguada,
3. Guardarla siempre en la nevera antes de degustarla para que se mantenga fresca y con todas sus propiedades
4. Y no hay que removerla hasta el momento en que se vaya a tomar para que la vinagreta no ponga mustias estas hojas, es decir para que no se “cuezan”, aunque en nuestro país se sigue haciendo lo contrario que es aliñarlas al final y por encima.

Tenéis muchas ensaladas variadas, diferentes y que constituyen un plato único en mi tercer ebook, y también muchos postres que se elaboran con la olla superrápida y a presión, ya que no os incluí ninguno en mi primer ebook.

El próximo día, antes de las merecidas vacaciones, os voy a colgar unos videos que podréis disfrutar tranquilamente, aunque son muy cortitos, están recién hechos y no se parecen en nada a los que están en YouTube.
¡Y son totalmente caseros!

¿No os gusta el ejercicio? ¡Bailad zumba!

Ahora que para muchos empiezan las vacaciones, o jornadas más cortas, aprovechad para hacer cualquier tipo de ejercicio aeróbico, no solo andar a un ritmo fuerte aprovechando la naturaleza que en esta época está esplendida, si no también, por qué no, bailando un baile movidito, zumba por ejemplo, tanto en casa, como mucho mejor en un jardín, en una terraza, en una fiesta campestre…

La zumba, un baile de origen colombiano, está enfocado por una parte a mantener un cuerpo saludable y por otra a desarrollar, fortalecer y dar flexibilidad al cuerpo mediante movimientos de baile combinados con una serie de rutinas aeróbicas.
La zumba o el zumba, utiliza dentro de sus rutinas los principales ritmos latinoamericanos, como lo son la salsa, el merengue, la cumbia, el reggaetón y la samba.
Es un nuevo concepto para bailarperder pesoejercitar prácticamente todos nuestros músculos y pasarlo bien divirtiéndose.
Si se hace correctamente se implica todo el cuerpo.

Se puede practicar en ciertos gimnasios, en más de 200.000, en academias de baile, en centros de danza de todo el mundo, y hasta en casa hasta con vuestros hijos más o menos pequeños porque hay discos especiales para la consola Wii de Nintendo y varios YouTubes gratuitos en Internet.
Hoy lo practican 15 millones de personas en 180 países.
En una sesión de zumba en la que se sude bastante porque el ejercicio que se realiza es muy aeróbico e intenso, el metabolismo también se acelera.
Gracias a ello puedes tener un cuerpo más tonificado.

Como es una mezcla de coreografías fáciles y divertidas, lo que en realidad engancha es que se hace ejercicio y al mismo tiempo se pasa bien.
No tiene nada que ver con el aeróbic, que para mucha gente resulta más monótono a la hora de practicarlo.
En la zumba se juega mucho con canciones actuales y comerciales, que hacen que sea mucho más ameno para todos los que participan.
Se puede practicar durante el tiempo que se quiera, pero si es durante 1 hora, se pueden perder entre 500 y 800 calorías, si se mueve el cuerpo durante todo el tiempo, ¡y son muchas!
Ya sabéis que si quemáis más de lo que coméis, adelgazaréis y si os gusta mucho comer, podréis hacerlo siempre que lo coméis.
Por eso, además de hacer un ejercicio saludable, con la zumba uno se puede poner en muy buena forma.

Las mujeres suelen practicarla más que los hombres, porque somos más “bailonas”, aunque todos lo pueden practicar, y hoy son los más jóvenes de ambos sexos los que más lo practican.
Se puede realizar a cualquier edad y en cualquier momento, y existen varias modalidades de zumba, más o menos “moviditas”.

Así que podemos resumir que:
1. Se trata de una alternativa divertida a las clásicas sesiones de aeróbic,
2. Se quema un buen número de calorías,
3. Se mejoran aspectos como la coordinación o la flexibilidad,
4. Si los ejercicios se dirigen a ello, puede aumentarse la musculatura,
5. Además de pasar un buen rato, el baile con este tipo de ritmos libera estrés,
6. Al tratarse de una actividad en grupo, se trate de una buena oportunidad para socializarse y conocer gente nueva.

¡Animaros, y todos a “mover el esqueleto” este verano!

¿Os duelen los pies?

¿Os duelen los pies?
Como muchos seguidores a raíz del post sobre el dolor de manos me lo han pedido, hoy os voy a hablar de los pies, aunque son mucho más delicados que las manos y sufren de tantas dolencias, que son enormemente difíciles de tratar.
Y por supuesto a partir de una edad también pueden tener artrosis, que no se va a eliminar, pero por lo menos a parar o a ralentizar con el ejercicio que, aunque la población española en general lo practique poco, es uno de los mejores remedios para todo.
Por estar en dónde están, soportan, al igual que las rodillas, todo el peso de nuestro cuerpo y si se les fuerza con más de lo que pueden aguantar, protestarán de muchas maneras.
Puede además, que ya hayan sido operados sin buenos resultados, y presentan pocas soluciones.

Muchos, y más mujeres, sufren de los pies, entre otras muchas cosas porque los zapatos que están de moda son un atentado contra los mismos.
Esas puntas finísimas que se han llevado estos años atrás, o los tacones de muchos centímetros y de aguja, o las plataformas actuales son para pasear unos minutos sobre “la alfombra roja” o para tener chófer e ir siempre de puerta a puerta.
Así que los podólogos y traumatólogos dentro de muy poco van a tener un inmenso trabajo porque, por esta moda absurda, los problemas de pies se han triplicado en estos últimos años.
Y conste que me encantan los tacones, pero sin exagerar y sin tener que llevar 2 tallas más para las puntas.

Pero sea la causa que sea, si os duelen los pies a menudo, la primera medida que es indispensable, y que puede que no os la hayan recomendado nunca, es no aumentar de peso, si tenéis el que os corresponde, y si ya se tienen algunos kilitos de más perderlos.
Si tenéis poco o mucho sobrepeso, intentad por lo menos bajar 5 kilos, y ya veréis la diferencia.
Ya sé que me vais a decir que os duelen muchísimo los pies y que no podéis hacer ejercicio para perder este exceso de kilos, y si seguís con esta filosofía, será la pescadilla que se muerde la cola, a menos ejercicio más peso y a más peso más dolor de pies y de rodillas.

Yo os propongo que tengáis la edad que tengáis, os hagáis unas buenas plantillas a medida, teniendo cuidado para que no os estafen demasiado, y compraros con las plantillas puestas, unas buenas zapatillas de deporte para poder andar o, por lo menos utilizar una bicicleta elíptica.
¡Y con ella no hay excusas posibles, todos pueden usarla, salvo que el médico os lo prohíba!

Pero estamos en lo de siempre, que hay que tener voluntad y constancia.

Los ejercicios que os voy a explicar no van a resolver el problema que tengáis, que la mayoría de las veces es de cirugía, pero si tenéis “pies de trapo”, sin ninguna movilidad, os aseguro que la vais a conseguir y habréis por lo menos evitado que el problema siga creciendo.
Van muy bien también para las personas a las que se les han “caído” los metatarsianos y que casi no pueden poner la planta del pie en el suelo, ni siquiera descalzos, ni en la arena de la playa, porque es un caso que conozco de cerca.
La habían desahuciado hace ya más de 15 años, la única solución que le ofrecían era operar, y si se quedaban mal… volver a operar…
Sigue con sus mismos pies sin tocar, sus metatarsianos siguen caídos porque no tienen solución, por mucho que se empeñen los cirujanos que, a la hora de cortar y “zurcir” lo ven siempre muy fácil, pero ya no tiene dolores, puede hacer ejercicio de todo tipo, y hasta de vez en cuando se puede poner tacones… sin exagerar.
Esto suele suceder más en pies delgados o descarnados, o en pies que aunque sean regordetes, no tienen ninguna movilidad.

Para los clásicos juanetes o Hallux valgus la única solución es el quirúrgico, y todos conoceréis a vuestro alrededor a quienes les ha ido muy bien y a otros muy mal.
Normalmente tienen un cierto factor hereditario, y llevar zapatos muy estrechos, en los que los dedos están comprimidos, y demasiado tacón, aceleran el proceso.
Los múltiples protectores que existen, pueden ir bien o mal, depende.
Cuando duelen mucho, para paliar el dolor es bueno cogerse el dedo gordo del pie con la mano, como abrazándolo, y con un movimiento de rotación hacia fuera, es decir lejos de los otros, masajear suavemente el hueso prominente.

Para fortalecer toda la musculatura del pie es muy efectivo lo siguiente.
1. Sentaros bien rectos en una silla o silloncito duro con respaldo, el pompi tiene que llegar hasta el final y la espalda bien recta y pegada al respaldo.
El resto ya lo sabéis, para que os sirva también de ejercicio abdominal.
Colocar cerca de la silla, en el suelo, algo que no se vaya a mover, lo mejor es una colchoneta o esterilla de gimnasia.
Intentad coger con todos los deditos juntos de un pie un corcho de una botella normal, solo con vuestros 5 deditos, y repetir el ejercicio 30 veces.
Haced lo mismo con el otro pie.
No os desesperéis porque al principio, si vuestros pies no tienen ninguna movilidad, que es lo más frecuente, ¡no podréis cogerlo ni una sola vez!
Pero si insistís, ya veréis como lo vais consiguiendo poco a poco, y día a día.
Cuando ya lo hayáis logrado, podéis llegar a los 50 diarios.
De esta manera fortalecéis toda la musculatura de los dedos y del pie en general.

2. Sentados de la misma manera y sobre la misma colchoneta, colocar una botella grande vacía de vino y hacerla rodar con todo el pie.
Empezad colocando el centro de la planta del pie, la zona del “arco”, encima del cuerpo de la botella, aproximadamente también en su centro, y rodar la botella primero hacia atrás, hacia el talón llegando hasta su extremo y, sin levantarlo hacia delante, hacia la punta de los deditos.
Volver a rodar hacia el talón, pero levantando hasta donde se pueda todos los deditos mientras toda la planta del pie sigue encima de la botella, sin despegarse.
Si se tienen juanetes, puede que al levantar todos los deditos, el pulgar se “monte” encima del siguiente dedo.
Si es así, colocarlo con los dedos de la mano en su posición normal, todos juntos y unidos.
Ya veréis que, con el tiempo, acabará por quedarse en su sitio y no montarse.
De esta manera ejercitáis todos los músculos de los pies, los fortalecéis, los tonificáis y les dais flexibilidad.

También se podría hacer con una pelota no demasiado dura de unos 8 o 10 centímetros de diámetro, pero la botella es más cómoda porque tiene más superficie para colocar confortablemente toda la planta del pie.
Si os animáis, también podéis hacerlo 50 veces con cada pie.
¡Probadlo porque es mágico!

Y algo que quizás no hagáis, es mantenerlos bien hidratados, tanto en verano como en invierno, y mañana y noche, al levantarse y antes de acostarse.
No hace falta que sean hidratantes específicas para pies, no suelen ser demasiado excepcionales, con una buena de cuerpo ya vale, y no tiene por qué ser cara.
Probad varias hasta encontrar la que os vaya mejor.

Brevas en almíbar, en el microondas o por el método tradicional

La breva es el primer fruto que anualmente da la higuera, siendo el higo el fruto de la segunda cosecha del mismo árbol.
Su piel es verde al principio y se vuelve de un color morado vinoso al madurar, que se desprende fácilmente de la pulpa de color rosa pálido, al estirar hacia abajo desde el rabito.
Suele durar poco tiempo en el mercado.
Para elaborarlas en almíbar necesitamos:

■   500 g de brevas
■   500 g de azúcar
■   200 g de agua

1. Escoger frutos que estén completamente enteros, sin ningún daño aparente y sin que su fina piel se haya empezado a abrir o rajar, lo que nos indicaría que están demasiado maduras para realizar esta preparación, pero riquísimas para comer crudas.

2. Lavarlas una por una debajo del grifo y dejarlas escurrir.

3. Mientras tanto volcar el azúcar y el agua en una gran ensaladera y remover con una cuchara de madera, aunque no se solubilizará del todo porque se trata de una solución saturada.
Si esta cuchara no roza las paredes del microondas, podéis dejarla dentro de la ensaladera para no tener que estar metiendo y sacándola ya que la madera es un material apto para microondas.

4. Introducirla destapada en el microondas programando 5 minutos y potencia máxima.
A los 2 o 3 minutos remover con la cuchara de madera para “ayudar”, mejor dicho para acelerar la disolución del azúcar.

5. Después de estos 5 minutos todo el azúcar se habrá disuelto y tendremos un almíbar muy clarito.
Dejarlo enfriar.

6. Cuando esté frío, o por lo menos templado, añadir las brevas, y como el almíbar no las cubre, removerlas con cuidado y la cuchara anterior para que se “envuelvan” por todas partes con dicho almíbar.

7. Tapar dicho recipiente y programar 3 minutos a la misma potencia máxima.
Posiblemente el almíbar no haya empezado a hervir todavía.
Destapar, remover con la cuchara anterior, ahora con cuidado para no dañar las brevas que son delicadas, tapar de nuevo y programar otros 3 minutos a potencia máxima.

8. Sacar del microondas y comprobar el estado de las brevas.
El almíbar ya habrá cogido un poco la tonalidad de las brevas y estará ligeramente coloreado de violeta.
Puede incluso que algún fruto que estuviera más maduro se haya rajado o abierto ligeramente.

9. Dejarlas enfriar en este almíbar.

10. Cuando lo estén sacarlas escurridas a un tupper, siempre con cuidado, y meter de nuevo la ensaladera en el microondas, esta vez destapada porque lo que queremos es que parte de su agua se evapore y el almíbar espese.

11. Programar potencia máxima y cocer, dependiendo del agua que hayan soltado ya que tienen mucha, más de un 80%, hasta conseguir un almíbar espeso.
Pueden ser 15, 20 minutos o más, pero siempre removiendo cada 5 minutos para que el almíbar no cueza en exceso, “no suba” y se salga.

12. Cuando esté a vuestro gusto y completamente frío, volcarlo encima de las brevas guardadas en el tupper y meterlas en la nevera.

13. Aunque antes se les ponía zumo de limón, o algo de su cáscara, si queréis simplificar, no le añadáis nada porque realmente no hace falta.

14. Esta receta también se puede hacer por el método tradicional, pero es mucho más engorroso, se tarda bastante más, la olla usada se tiene que fregar a mano, y la sopera de vidrio se lava ella solita en el lavaplatos.
Podéis ver una foto.

¿La dieta sin gluten adelgaza?

¿La dieta sin gluten adelgaza?
Existe la falsa creencia de que los alimentos sin gluten poseen menos calorías, pero no es cierto, y basta consultar una tabla de composición de alimentos para comprobarlo.
Personajes tan “importantes y relevantes” como la cantante Lady Gaga, la actriz Gwyneth Paltrow y la diseñadora Victoria Beckham presumen de haberse apuntado a la fiebre de adelgazar sin comer gluten, una tendencia que también ha aterrizado en España.
La facilidad con la que puede perderse peso explica que algunos se enganchen al “gluten free”, eliminando de entrada alimentos con importantes aportaciones de carbohidratos como la pasta, elemento fundamental de la alimentación de muchos deportistas.

Muchas de las fuentes de energía son fuentes de gluten, y sin ellas se reducen mucho las posibilidades de obtener la necesaria, por lo que muchos deportistas acaban por aborrecer este tipo de dieta.
Los alimentos sin gluten, además, tienen un mayor Índice Glucémico (IG) que sus equivalentes que sí lo contienen, porque el gluten ralentiza la absorción de los hidratos de carbono completos, es decir con gluten.
Y al ser alto se elevan los niveles de azúcar en sangre y el excedente se transforma en grasa de reserva.

Esta alimentación sin gluten está también ganando adeptos entre personas que, a pesar de no ser celiacas, aseguran que al cambiar la dieta experimentan una mejora de su rendimiento físico.
Varios deportistas como el tenista Novak Djokovic, uno de los mejores del mundo, afirmó hace un par de años que dejar el gluten le había ayudado a ganar más de un torneo, porque, según él, comía mejor, había ganado en resistencia, había mejorado su rendimiento físico, y tenía una mejor capacidad de recuperación tras el esfuerzo.
Algo parecido relata el triatleta catalán Toni Marsal, décimo en el mundial de ultradistancia celebrado en Hawái, que aplica una dieta sin gluten desde hace tres años a pesar de no ser celiaco: “Me recupero más rápidamente, rindo mejor en carrera, no tengo sensación de estar hinchado, mantengo el peso controlado e incluso duermo mucho mejor”.

Pero los expertos en nutrición deportiva se muestran cautelosos, piden más tiempo para analizar los efectos de esta dieta en personas sanas y afirman que faltan estudios que acrediten sus ventajas ya que todavía no tiene una base científica.
Desaconsejan, por tanto, comer sin gluten si no se tiene ningún grado de intolerancia.
Los celiacos no diagnosticados y el incremento de las intolerancias alimentarias complican más el asunto, ya de por sí complejo.

El gluten es un tipo de proteína que se encuentra en la mayoría de los cereales, en el trigo, centeno, avena, espelta y cebada y en alimentos como el pan tradicional o de centeno, la harina, las galletas, los pasteles, las hamburguesas, la pizza, la pasta, la salsa de soja, las tartas, las salchichas, los condimentos, en todos los platos o postres que contengan harina o almidón, en la cerveza…
Hay sin embargo cereales libres de gluten como son el maíz, que en la dieta mediterránea se consume mucho, o el mijo, el alpiste, la quinoa, el arroz, el amaranto, el trigo sarraceno también llamado alforfón y el sorgo, algunos de ellos poco conocidos y consumidos en nuestro país.
El arroz en sí mismo no contiene gluten, pero al procesarse o refinarse muchas veces se le añaden sustancias que lo contienen.
Por ello, para asegurarse de que no presenta residuos de gluten, lo más seguro es comprar arroz integral, que conserva su cáscara y que no está procesado.

Este gluten es el responsable de la elasticidad de la masa de harina y es muy común en nuestra dieta.
De hecho, también se utiliza para dar consistencia y conservar alimentos procesados como ciertos embutidos y algunas salsas…, aunque ahora se está sustituyendo por la harina de soja que nos la han “colado” por todas partes para que los celíacos también los puedan tomar.
Muchos cocineros actuales siguen espesando la mayoría de sus guisos con harina, cuando es totalmente innecesario, ya que si se añaden suficientes verduras, éstas por si solas ya los espesan.
Y aunque se haya añadido en pequeña cantidad, como hidrato de carbono que es, puede fermentar y estropear a la larga platos que sin ella se conservarían mejor y durante más tiempo.

El ser humano empezó a comer harina hace 10.000 años, con la aparición de la agricultura, es decir, vivió sin gluten durante 250.000 años.
Los fans de este régimen aseguran que el sistema digestivo del hombre no está acostumbrado a esta sustancia.
Un estudio publicado recientemente en el American Journal of Gastroenterology les da la razón: existen personas que sin ser celíacas tienen problemas para digerir la harina.
Una de las razones podría ser el alto contenido en gliadina, una proteína compuesta por aminoácidos que el intestino es incapaz de procesar.
Más argumentos a favor de esta fiebre alimenticia, “sin gluten”: sus adeptos afirman encontrarse más sanos desde que la practican y también declaran que su cutis está más luminoso e hidratado.

Pero no todos están de acuerdo sobre su inocuidad.
“No llevar una alimentación variada y equilibrada puede generar déficit de micronutrientes, como las vitaminas D y B, calcio, hierro, magnesio y zinc y, en consecuencia, complicaciones como anemia”.
No se ha demostrado científicamente que la ausencia del gluten mejore el rendimiento físico en factores clave para el deportista como la recuperación de lesiones o tras una carrera.

Es más, estudios científicos recientes demuestran incluso lo contrario, que la proteína del gluten mejora la recuperación de lesiones.
En la nutrición, como ciencia, aún falta mucho por descubrir, y son necesarios más estudios para analizar “el porqué de las cosas”.
La controversia está servida y ha obligado a posicionarse a organismos oficiales, como la comisión para el deporte del Gobierno australiano: “En una persona sana la dieta sin gluten no ofrece ninguna ventaja”.
Los expertos sí coinciden en que el incremento de las intolerancias y su repercusión sobre el rendimiento físico, especialmente sensible en personas que practican deporte a un alto nivel, está abriendo un nuevo escenario.
Se están realizando pruebas con pacientes que tienen problemas de absorción, como gases, hinchazón y diarreas, pero aún no se han podido establecer conclusiones ya que falta investigación suficiente.
Por ello recomiendan huir de modas y “seguidismos” sin un control médico, lo que puede acabar generando desequilibrios nutritivos si no se piensa en sustituir los alimentos que se dejan de ingerir. “Seguir una dieta porque otro la sigue es absurdo”.
“Si realmente se sufren problemas digestivos, hay que hacer pruebas médicas, ponerse en manos del digestólogo y el nutricionista y empezar a descartar patologías”.

Hay muchísimos alimentos procesados que no deberían llevar gluten, porque naturalmente no lo contienen, pero a los que se les añade para espesar, mejorar o facilitar el proceso de su elaboración como embutidos tipo chopped, mortadela, jamón de york, lacón, pollo, pavo, chorizo, morcilla, salchichas…, muchos patés, quesos fundido, de untar, de sabores, especiales para pizza, conservas de carne, albóndigas, hamburguesas, conservas de pescado en salsa, con tomate frito…, salsas, condimentos y colorantes, sucedáneos de café, chocolate y cacao y otras bebidas de máquina, frutos secos tostados o fritos con harina y sal, caramelos y golosinas, y hasta algunos tipos de helados.

Y este gluten añadido os lo disfrazarán bajo nombres de lo más diverso, para que no lo entendáis, como fécula, almidón, almidón modificado…
Mi consejo es que adquiráis, aunque cada día es más difícil, alimentos que lleven exclusivamente lo que deben llevar, que en el caso por ejemplo de un chorizo será carne de cerdo, pimentón y sal.
En el momento en que les añadan un hidrato de carbono farináceo, para que no fermente y se enmohezca, deberán también llevar aditivos diversos.
¡Por ello nuestra alimentación en general dista mucho de ser natural como se anuncia!

Para los cerca de 600.000 celíacos que hay en España, el consumo de alimentos sin gluten, que son imprescindibles para ellos, supone un incremento en la cesta de la compra de 1.500 euros al año.
Para eliminar el gluten es necesario contar con la supervisión de un experto.
Solo el 1% de la población es celíaca, pero se estima que el 75% está sin diagnosticar.

Esta dieta sin gluten no es peligrosa en sí ya que los alérgicos a esta sustancia la siguen y están sanos.
Para la doctora Clotilde Vázquez, jefa de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, “comer como un celíaco, sin necesidad es muy difícil y bastante caro”.
Como no se pueden tomar productos energéticos como pasteles, galletas y golosinas…, es útil para perder kilos, pero no por el gluten en sí, sino porque se disminuyen drásticamente las calorías consumidas”.

Todo parece indicar que la dieta moderna, cada día más abundante en refinados y en productos más y más procesados y menos naturales, es probablemente uno de los factores más importantes como desencadenante no solo de las enfermedades celíacas si no de muchísimas alergias.
No adelgazaréis más por no comer gluten.

¿Los escabeches tienen que llevar mucho aceite?

Los escabeches se empezaron a elaborar para conservar muchos alimentos y alargar su vida útil y ciertos ingredientes eran totalmente imprescindibles.
Se elaboraban con:
♦  2 partes de aceite
♦  1 parte de vinagre
♦  1 parte de vino blanco
♦  sal
♦  laurel
♦  pimienta en grano
♦  unos dientes de ajo
♦  hierbas aromáticas

El vinagre, al ser un ácido, el ácido acético, es un conservante muy efectivo que inhibe el crecimiento de microbios y el aceite, que se ponía en gran cantidad, formaba una capa selladora antioxidante impenetrable al aire, que es uno de los elementos que contribuye al deterioro de muchos alimentos.
Aunque hay bacterias que son anaerobias, es decir que no necesitan aire para desarrollarse y multiplicarse, como la tan peligrosa Clostridium Botulinum que origina el botulismo, la mayoría son aerobias o aeróbicas, como muchos mohos, y solo actúan en presencia del aire, aunque haya un escaso contenido de oxígeno.
Las hierbas que se utilizaban y se utilizan son para proporcionar al conjunto diferentes perfumes y sabores.

Actualmente, los escabeches no tienen por qué llevar tal cantidad de aceite porque hoy todos tenemos frigoríficos o combis más o menos sofisticados que garantizan su conservación.
Pero es muy importante hoy procurar aligerar en calorías muchos platos nuestros tradicionales si queremos seguir disfrutando de ellos, porque el gran problema de la humanidad es el sobrepeso y la obesidad y las medidas que se están tomando no están sirviendo para nada.
Lo mismo sucede con el pil-pil, en el que los profesionales utilizan ½ litro de aceite cuando se puede elaborar con bastante menos y sigue estando riquísimo, yo diría que mejor porque no está tan grasiento.
Pero nos quieren seguir comiendo el coco reiterando que las grasas son saborizantes, cuando no es cierto en absoluto.
Las grasas saturadas de los chuletones, salvo razas privilegiadas que no llegan al consumidor, son sebo puro sin ningún sabor, solo el tocino de un jamón de pata negra es saludable y tiene casi el mismo sabor que la carne.
Y en cuanto al aceite de oliva virgen extra hoy tenemos tal abundancia de variedades con sabores afrutados más o menos intensos, que si gusta mucho este sabor se escoge uno intenso en lugar de uno suave, pero sin aumentar su cantidad.

El 39% de los españoles tiene sobrepeso y el 23% son obesos, quiere decir que más de la mitad de la población tiene o tendrá problemas de salud debidos a estos kilos de más.
Está claro que a este 62% de la población no se le puede poner a régimen o a dieta, como suele suceder cuando acuden a un profesional, porque todas ellas son restrictivas y aburridas.
La solución está en seguir disfrutando de nuestros platos tan ricos pero elaborados de una manera diferente para disminuir las calorías.

Por eso el disponer hoy de una buena olla superrápida de las que no consumen ni agua ni grasa, y saber elaborar ciertos platos en ella, o las preparaciones que salen bien en el microondas, aunque no sean todas son muchas, es completamente indispensable.
También hay cacerolas con tapa, de acero inoxidable, con estas mismas propiedades, pero son más caras que las propias superrápidas.

Si la gente que ya cocina, y sobre todo los jóvenes que se van incorporando, no empiezan a cocinar de esta manera saludable pero distinta, una epidemia de obesidad terrible asolará Europa dentro de unos años.
Pero como afirma la Dra. Susana Monereo, Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, hay “presiones de la industria alimentaria por todas partes.
Yo misma tengo en la puerta de mi consulta una máquina expendedora de productos nada saludables”.

Ferrán Adriá, y como el mismo lo ha declarado yo puedo transcribirlo aquí, perdió 20 kilos porque según sus palabras “Valentín Fuster me enseñó a contar calorías”.
Otro de sus seguidores más emblemáticos, y más joven, ha perdido 35 kilos, y cuando le pregunté, porque le conozco, qué había hecho, sabéis lo que me contestó: correr y comer de distinta manera a la que yo ofrezco en mi restaurante.

Os propongo una receta de escabeche de perdiz, codorniz, pollo, pavo…o de pescado, bonito, mejillones, sardinas, caballa, melva… truchas algo diferente a la tradicional, pero apta por su sencillez y rapidez hasta para los que afirman que “no tienen tiempo para cocinar”.
Si se complican, como se ha hecho y se sigue aconsejando hasta ahora, claro que no tendrán tiempo.
El día tiene para todos 24 horas, y cada uno tiene sus prioridades, y si se piensa que se come a diario de manera saludable en la calle, o “tirando” de precocinados, no lo tendrán nunca.

Para 4 personas podría ser:
♦  800 g del alimento que se vaya a escabechar
♦  100 g de aceite de oliva virgen extra
♦  100 g de vinagre suave y bueno de vino blanco, sidra, manzana…
♦  100 g de vino blanco bueno
♦  250 g de cebolla a rajas
♦  150 g de zanahorias también a rajas
♦  sal y pimienta blanca recién molida
♦  1 cabeza de ajos entera con su piel
♦  1 hoja de laurel
♦  2 o 3 clavos
♦  2 o 3 granos de pimienta negra
♦  hierbas aromáticas como tomillo, orégano, romero…
♦  si se tiene a mano y gusta un trozo de piel de una naranja gorda para que tenga muchas esencias

Si se quiere freír antes el alimento a escabechar, calentar el aceite de la receta, dorarlo por ambos lados, y cuando lo esté, salpimentarlo y sacarlo.
Elaborar ahora el escabeche añadiendo, en el aceite que sobre, todos los ingredientes restantes y cocerlos, siempre con la olla tapada, hasta que todo esté casi blando.
Añadir después encima de este escabeche el alimento ya dorado y cocerlo hasta que esté blando.

Yo prefiero no dorarlo antes, porque me quito un trabajo inútil.
Probad las 2 versiones, es decir friendo primeramente el alimento en la cantidad indicada de aceite y sin dorar, y puede que os quedéis gratamente sorprendidos.
Si comparáis este escabeche “moderno” con los tradicionales de toda la vida, comprobaréis que se gana en sabor, en aroma, en digestibilidad, en calidad nutricional, en tiempo de elaboración, de conservación, y de congelación…, y sobre todo en calorías, algo que nadie hasta ahora ha tenido en cuenta.

Lo que no os recomiendo nunca es que enharinéis previamente estos trozos o piezas de carne o de pescado como todavía se hace.
La harina absorberá todo el aceite y nos quedaremos sin ninguno para elaborar el escabeche y sobre todo esta harina, como hidrato de carbono que es, fermenta con facilidad y el escabeche se puede estropear.
Y si lo congeláis, puede que la salsa o escabeche después de descongelar os quede grumoso.

Cualquier escabeche está mucho mejor al día siguiente o a los pocos días porque a medida que pasa el tiempo el alimento va absorbiendo más y más aromas de los líquidos del escabeche, de las especias y de las hierbas aromáticas.

Vivir más comiendo más verduras y frutas a diario

¿Os acordáis de aquella campaña de hace unos años de “5 al día” en la que la comunidad científica y médica recomendaba por lo menos estas 5 raciones diarias entre frutas y hortalizas frescas en una dieta saludable?

Aunque muchos no llegaron a cumplirla, sobre todo en el caso de las hortalizas o verduras, ahora una investigación publicada en la edición digital de ‘Journal of Epidemiology and Community Health’ afirma que comer por lo menos 7 porciones diarias de frutas y verduras es la mejor oportunidad para retrasar la muerte en general, y en particular la causada por enfermedades del corazón, derrame cerebral y cáncer.
Hay un 42% menos de riesgo de muerte por cualquier causa y un 25% y un 31% menos por cáncer y enfermedades del corazón como el derrame cerebral respectivamente, después de excluir las muertes en el primer año del periodo de seguimiento.
Los datos de este trabajo sugieren incluso que las verduras pueden aportar una mayor protección que la fruta y además, como en general tienen muchas menos calorías, se pueden disfrutar en grandes cantidades.

Los autores de este estudio analizaron los datos de estilo de vida de más de 65.000 adultos seleccionados al azar, de por lo menos 35 años, derivados de las encuestas de salud nacionales anuales entre 2001 y 2008 que se realizaron en Inglaterra.
Además, se rastrearon las muertes registradas entre la muestra durante un promedio de 7 años y 1/2.
Los encuestados dijeron que habían comido como media por lo menos 4 porciones de frutas y verduras el día anterior.
Durante el periodo de seguimiento, el análisis reveló que cuanto mayor era la ingesta de frutas y verduras, mayor parecía ser el efecto protector.
Cada porción de ensalada o verduras parecía atribuir entre un 12 y un 15% menos de muerte y un riesgo menor del 10% si se trataba de 2 o 3 porciones de fruta…
Algunos países como Australia aconsejan ya el aumento del consumo diario a “2 + 5″ al día, siendo siempre mejor 2 porciones de fruta y 5 de verduras que es lo que yo ya os he aconsejado en varios posts anteriores.
Las frutas no deben sobrepasar estas 2 raciones, aunque se prefieran a las verduras ya que, en general, tienen bastantes calorías, muchas más que las verduras.

¿Qué cantidad es 1 ración?
Aunque depende mucho del alimento del que se trate, 1 ración o 1 porción de verduras equivale a 150 o 200 gramos de verdura, es decir a 1 plato normal de verduras cocinadas, a 1 plato de ensalada, a 1 hortaliza de tamaño mediano, por ejemplo 1 berenjena, 1 calabacín, 1 tomate grande, 2 pepinos, 2 zanahorias, 1 patata mediana o 2 más pequeñas.
De todas maneras, generalmente una persona no se come 1 berenjena o 1 calabacín, si no que los preparan formando cualquier plato con verduras como un pisto, una menestra, una escalibada…
Lo importante es tener en mente qué es una ración para así poder hacer un cálculo y controlar que estemos ingiriendo las verduras necesarias para tener una buena salud.

1 ración de frutas depende, como es lógico, del tamaño de la fruta, y puede equivaler a 1 pieza de fruta mediana, 1 pera, 1 manzana, 1 naranja…, 1 rodaja de melón, sandía o piña, a 2 o 3 piezas de fruta pequeña, como ciruelas, mandarinas…, a 150 g de fresas, 100 g de cerezas, de uvas…
Habría que consumir pues entre 150 a 200 gramos de verduras y hortalizas pesadas en crudo y limpias para adultos y de 80 a 150 gramos en la edad infantil.
Y de 120 a 200 g de fruta pesada en crudo y limpia para adultos y también de 80 a 150 gramos en la edad infantil dependiendo de la edad.
1 jugo de fruta natural o 1 vasito de zumo de verduras, zanahoria, apio… también cuentan como 1 porción.

Además de todo esto, recientemente, científicos de la Universidad de Granada han descubierto nuevas propiedades beneficiosas para la salud como efectos antioxidantes y compuestos bioactivos en 14 hortalizas, tomate, pimiento, pepino, calabacín, berenjena, alcachofa, judía, lechuga, zanahoria, patata, cebolla, ajo, haba y espárrago y en 11 frutas como en el limón, mango, granada, membrillo, aguacate, níspero, chirimoya, caqui, sandía, melón y uva, y que se deberían consumir con mucha frecuencia.

Pero algo muy curioso, mientras que la fruta fresca y las frutas secas, higos, ciruelas, pasas, albaricoques… parecían frenar fuertemente el riesgo de muerte, 1 porción de fruta enlatada, de batidos o de zumos de frutas industriales y con azúcar añadida parecía aumentarla en un 17%, lo que médicos de salud pública de la Universidad de Liverpool, en Reino Unido, describían como “intrigante” en un editorial que acompañaba los resultados del estudio.
Por ello se preguntaron si los azúcares añadidos en los productos de frutas procesadas podrían explicar este hallazgo.

Para los que solo comen en nuestro país ciertas verduras, como las consabidas judías verdes, acelgas y quizás repollo, además de las diferentes lechugas, os voy a citar las más conocidas, y a veces olvidadas.
Espinacas, calabacín, calabaza, berenjena, tomates, hoy de muchos colores, hasta negros o Kumatos, pimientos rojos, amarillos, verdes, el repollo rizado de toda la vida que hoy ha sido desplazado por variedades más modernas y nada flatulentas como el repollo de hoja lisa verde claro amarillenta, la col china, la lombarda, cebolla, cebolleta, chalota, ajos y hasta ajos negros de los que hablaremos otro día, bróculi, coliflor, romanescu, zanahoria, remolacha, hinojo, espárragos blancos y verdes, alcachofas, apio, cardo, puerros, grelos, guisantes y habas, pepinos, nabos, remolacha y rabanitos, además de las consabidas patatas, champiñones y setas que también se incluyen dentro del mundo de las hortalizas.
¿Cuántas de ellas consumís al cabo del año? ¿La mitad o menos?
Y hay muchas maneras de cocinarlas y que resulten riquísimas.
Los que tenéis mis ebooks lo habéis podido comprobar.

Y ahora una pregunta con trampa: ¿las patatas engordan?
Ya sabéis que hace unos años el promotor de la dieta que lleva su nombre, Montignac, afirmó rotundamente que eran tan “malas” para el organismo que solo deberían usarse para dar de comer a los cerdos.
Bueno pues la humilde patata tiene 79 calorías por cada 100 g, pero como tiene un 9% de parte desechable, en la piel, es como si tuvieran 71.

Pero, y ahí está la trampa, sus calorías finales dependen de su método de cocinado y ya os expliqué detenidamente, no solo sus propiedades, sino todos sus procesos de elaboración en este post.
Fritas en casa, cuadruplican su valor energético y pasan a tener 284 calorías por cada 100 g, y las de bolsa o chips 572, es decir 8 veces más, y lo que es peor se toman sin darse uno ni cuenta.

Así que como resumen de este post, algo que ya os he dicho varias veces: “Poned muchos colores en vuestros platos diarios” y estos solo nos los proporcionan las frutas y verduras.