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Cristina Galiano

Licenciada en Farmacia. Especializada en nutrición y en técnicas culinarias modernas.

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Cepillo dental eléctrico, aconsejable o no

Los españoles suspendemos en la higiene bucal pues son muy pocos los que se lavan los dientes 3 veces al día, después de cada comida importante, como recomiendan los odontólogos.
7 de cada 10 españoles no se cepilla los dientes 3 veces al día y solo el 43% acude al dentista 1 vez al año.
Y se trata no solo de nuestra salud bucal, sino de nuestra salud general.
Para disfrutar de una boca y una sonrisa bonitas, y por tanto sanas, algo que todos queremos tener, hay que realizar una buena higiene bucal a diario.

Además la mayoría se los lavan de una manera incorrecta, y existen técnicas para hacerlo bien, y durante un tiempo suficiente que no debe ser menor de 2 minutos.
Lo ideal es cepillarlos durante 3 minutos cada vez y todos los días.
En este video podéis ver cómo hay que hacerlo, aunque es un poco rollo porque con 1 minuto de explicaciones sobraba.

Como siempre, os voy a dar mi opinión sobre estos cepillos eléctricos puesto que he probado los dos sistemas y no tengo ningún interés económico en que escojáis uno u otro, como sucede con todo lo que os aconsejo.
La técnica de cepillado si se realiza de forma correcta no solo no reduce el tiempo de cepillado, sino que lo iguala o incluso lo aumenta respecto al cepillado manual.
Y hay que tener paciencia para pasarlo minuciosamente diente por diente y cara por cara.
¡Pero la limpieza es mucho más profunda y los dientes quedan relucientes!

Las ventajas del cepillo eléctrico son las siguientes:
1. Vienen equipados con una variedad de funciones, algunas de ellas muy interesantes, que les hace ser más cómodos y más efectivos contando con el mismo tiempo de cepillado, o sea que limpian más eficazmente que los manuales y, además, el cepillado resulta más sencillo.
2. Los modelos actuales llevan incorporados unos sensores de presión que nos indican si nos estamos cepillando demasiado fuerte, es decir que “protestan” cuando se ejerce demasiada fuerza sobre los dientes apareciendo una lucecita roja o bien deteniendo su funcionamiento.
De esta manera se puede automáticamente bajar la presión sobre los dientes, frotando de una manera más ligera, algo que no se puede hacer con los cepillos normales.
Conozco a varias personas que se lavan o se han lavado los dientes desde pequeños con tanta fuerza, como si estuvieran limpiando los zapatos, que se han desgastado hasta las encías, creyendo que al ejercer tanta presión quedarían más limpios.
Este percance, grave en mi opinión si se hace muy a menudo, en un cepillo eléctrico no sucederá puesto que previamente nos avisará y podremos evitarlo.
3. Llevan incorporado un temporizador, es decir un contador de tiempo, que cada medio minuto nos avisa, para saber si estamos cepillando lo suficiente cada zona.
4. Para un mismo modelo de cepillo eléctrico, hay varios tipos de cabezales, y cada uno escogerá el que más le guste, el que se adapte mejor a su boca, el que le permita acceder a todas las zonas con facilidad, o con el que crea que sus dientes quedan más limpios.
Hay quien prefiere los cabezales alargados si sus dientes son grandes, otros los prefieren redondos o ligeramente ovalados, o también redondos pero con doble cabezal.
Con los cabezales pequeños se puede acceder mejor a las zonas complicadas a las que es más difícil llegar.
5. Nos indican también mediante una lucecita intermitente verde que hay que recargarlos porque se están agotando.
6. Si os vais de viaje para pocos días, la carga os puede durar hasta una semana, y el cepillo completo, sin su soporte no ocupa nada, como un cepillo normal.
¡Y si estáis acostumbrados a él… lo echaréis en falta!

Para quienes son aconsejables:
Como los cepillos eléctricos son más fáciles de utilizar que los manuales, aunque el tiempo de cepillado sea similar, son especialmente recomendables para personas mayores que tengan dificultades mentales o físicas, por ejemplo con menor destreza manual o con una movilidad reducida en hombros, brazos y manos, como en los casos severos de artritis.
Al tener el mango más grueso que el manual estos pacientes los sujetan mejor y con menos esfuerzo.

Por supuesto que cepillarse los dientes es solo una parte de un cuidado bucal rutinario completo.
La Asociación Dental Americana, ADA, recomienda varias cosas:
♦  Sustituir el cabezal cada 3 o 4 meses, o antes si se las cerdas se desgastan, o han perdido firmeza, o se abren como si se hubieran desflecado, que es lo que suele ocurrir más a menudo, lo mismo que en los cepillos manuales.
Un cepillo de dientes desgastado, manual o eléctrico, no servirá para limpiar bien los dientes.
♦  Si se tienen espacios vacíos entre los dientes, aunque solo sea en la parte superior de los mismos, donde termina la encía, hay que limpiar estos espacios a diario con un limpiador interdental o interproximal pequeñito y que quepa.
Si solo entra la parte superior, porque el espacio entre los dientes después se estrecha, no lo forcéis y pasaros directamente al hilo dental que es el único que cabrá.
Con él hay que tomar ciertas precauciones.
Empezar por la parte superior y bajar muy despacio, sobre todo en los dientes de la mandíbula inferior, ya que si lo hacéis con fuerza este hilo os puede dañar la encía y hacer que sangre.
Las bacterias que causan la caries sobreviven en estos pequeños “agujeritos” entre los dientes, allí donde las cerdas del cepillo no llegan o lo hacen con dificultad.
Estas operaciones tan simples ayudan a eliminar la placa y las partículas de alimentos entre los dientes y bajo la línea de las encías evitando caries entre diente y diente y mantienen nuestras encías sanas.
Ni se os ocurra utilizar, como antaño, los odiosos palillos de madera, por muy a mano que se encuentren en todos los restaurantes, cafeterías y bares.
Además de antiestéticos y de mala educación, a no ser que se usen en privado, pueden ser causa de infecciones.
♦  También hay que seguir una alimentación equilibrada y limitar los tentempiés entre comidas, y mucho más los picoteos.
♦  Es aconsejable visitar al dentista por lo menos 1 vez al año para una limpieza general, y antes si se nota algo raro, sensibilidad por ejemplo al frío más que al calor lo que podría resultar ser una pequeña caries.
Cuanto más pronto se arregle mejor será para la salud de ese diente determinado y de toda la boca en general.
♦  También es importante usar una pasta dentífrica fluorada, aunque en mi opinión, deben llevar muy pequeña cantidad de flúor.
♦   Se recomienda también cepillarse la lengua para eliminar las bacterias y mantener el aliento fresco, algo que todavía se debe hacer mucho menos.

¿Sirven estos cepillos eléctricos para los niños?
En niños muy pequeños se aconseja que los papás les empiecen a cepillar los dientes mejor con el cepillo manual y desde que empiezan a tenerlos.
A partir de los tres años estaría bien que primero se los cepillaran los padres y luego dejaran al niño solo para que así fuera adquiriendo el hábito.
Es decir que serían 2 etapas, en la primera limpian los padres y a continuación sigue el niño, para que se sienta mayor e importante al hacerlo él solito.
A partir de los 6 años se puede plantear el uso del cepillo eléctrico porque si los padres ya lo tienen ellos se sentirán más motivados, aunque hay que explicarles muy bien la técnica, puesto que el cepillo eléctrico mal utilizado, lo mismo que el manual no sirve de mucho.
Yo también lo recomiendo.
Aquí tenéis muchos modelos y para diferentes edades, y si queréis adquirirlo en Amazon, pinchad aquí.

La última innovación es el cepillo de dientes Braun Oral-B Pro 7000 Smart Series con Bluetooth incorporado, al estilo de otros dispositivos, como los monitores de actividad y SmartWatches tan de moda últimamente.
Se conecta a nuestro smartphone y no es ciencia ficción, ya está en el mercado, solamente vale, de momento, una “pasta”.
Se asociará con una aplicación disponible para Ios o Android y permitirá tomar todas las mediciones y controles, así como el tiempo de cepillado y la presión ejercida en los dientes, avisándonos cuando es excesiva.
Esta aplicación tan inteligente, sabiendo lo aburrido que puede llegar a ser cada cepillado, permite, además, ver una serie de elementos para entretenernos mientras acabamos de limpiar bien nuestra boca, por ejemplo poder consultar nuestras citas diarias, las últimas noticias, vídeos o incluso el tiempo que hará esa semana.
Este cepillo no solo nos ayudará en nuestra higiene bucal diaria, llevando un registro de nuestras limpiezas diarias, sino que será ideal para los que tienen niños en casa, pues permite llevar un control exhaustivo de cuando y durante cuanto tiempo se limpian los dientes.

Dispone de varios modos de limpieza predefinidos, así como la posibilidad de ser usado en conjunto con nuestro dentista, pudiendo marcar zonas de la boca que necesitan un cuidado especial para crear un modo personalizado.
También funcionará de manera independiente al teléfono, así que no hará falta tenerlo en el baño cada día, pues el propio aparato almacenará hasta 20 lavados, de manera que podamos sincronizarlos más tarde, ya sea con el teléfono o con el propio monitor que incluye el paquete.
Y para los que tienen niños en casa, permite llevar un control exhaustivo de cuando y durante cuanto tiempo se limpian los dientes.

Cabello de ángel en el microondas

Por muy increíble que os parezca, es en el microondas dónde menos vais a tardar en elaborar el cabello de ángel, queda fantástico y sin añadir ni una gota de agua como es ya costumbre imprescindible en todos los microondas.
Solamente se puede elaborar con la variedad de calabaza llamada cidra que tiene la piel de color verde fuerte y con pintas amarillentas pareciéndose un poco a una sandía.

Antes voy a desmontar varios “bulos” que he encontrado en Internet y que, como la mayoría de ellos, son falsos.
1. La calabaza puede ser perfectamente de esta cosecha y no necesariamente de la temporada pasada.
Yo la encargué pequeñita la semana pasada, ha pesado 3 kilos y me ha costado 1 euro.
2. Aunque su corteza es muy dura, no hay que estamparla contra el suelo para que se rompa y abra, algo totalmente antihigiénico.
Se puede manipular bastante bien como luego veremos.
3. No solamente no hay que cubrirla de agua para cocerla, sino que, con esta técnica culinaria moderna que os voy a explicar, no hay que añadir ninguna porque las calabazas en general tienen un 94% de agua, o sea muchísima.
4. Tampoco hay que gastar energía y tiempo durante 2 o 3 horas como se necesita por el método tradicional.
5. Y no hace falta añadir ningún otro aroma o sabor porque el cabello de ángel tiene que saber únicamente a cabello.

Ingredientes en este caso:
■  1 calabaza cidra de 3 kilos de peso
■  el mismo peso de azúcar que de calabaza ya limpia

Preparación
1. Como era muy grande y normalmente mis “experimentos” necesitan 2 pruebas por lo menos, he hecho 2 veces esta receta con esta misma calabaza. Tampoco me habría cabido en una sola vez.
2. Lavarla bien y fuertemente para eliminar completamente posibles restos de tierra que pudiera llevar, secarla y colocarla encima de la tabla de la cocina.
3. Con cuidado puesto que no tenemos una superficie plana para asentarla sino redondeada, hacerla varios cortes con el cuchillo de cortar carne bien afilado, el que aparecerá más tarde en la foto.
Como la fuerza que tengo en mis manos es ridícula, para que el cuchillo entrara bien en el interior de la calabaza he pegado el cuchillo con un mazo que tengo para estas ocasiones, que aparece también en la foto.
4. Cuando ya había sufrido varios cortes, con las manos la he podido separar en 2 trozos casi iguales, aunque no lo pretendía.
5. Meter uno de ellos en una sopera grande, como en la parte abombada del recipiente que yo siempre uso en el microondas, en este caso invertido, es decir la parte honda abajo.
Taparla con su tapa, ahora la parte planita, o con una fuente más grande que ella.
6. Cocerla a potencia máxima, 750 vatios, durante 20 minutos.
7. Para poder manipularla bien esperar a que se enfríe y, poniéndose los guantes de goma, con el cuchillito llamado “patatero” también muy afilado, cortar todo alrededor para separar la cáscara, que está blandísima, de la pulpa blanquecina y muy filamentosa.
8. Con los mismos guantes raspar toda la parte interna de la calabaza para separar todos estos y filamentos o “cabellos” que están adheridos a la misma y sacar todas sus pipas, grandes, pequeñas o diminutas.
Esta es la parte más entretenida de la receta porque están muy enmarañadas con los cabellos.
Retirar también una especie de “tallitos pequeños”, también blancos pero duros que tienen como unas protuberancias o pinchitos que se asemejan a nuestra “columna vertebral”, en diminuto claro está.
También podéis verlos en la foto.
9. Retirar toda el agua que ha soltado durante la cocción, que es mucha, pero reservándola por si una parte nos hiciera falta al final.
10. En este momento pesar la pulpa totalmente limpia, 400 g, y añadir por tanto estos mismos 400 g de azúcar.
11. Remover muy bien con una cuchara de madera hasta que la pulpa haya como “embebido” todo el azúcar que ya no se ve por ningún sitio.
12. Tapar de nuevo y meter otra vez este recipiente, también a 750 vatios de potencia y durante 10 minutos.
12. Ya tenemos un precioso almíbar de cabello de ángel.
13. Remover de nuevo y volver a cocer otros 10 minutos más de la misma manera.
14. Al cabo de este tiempo ya tenemos el cabello de ángel, removerlo de nuevo porque a pesar de estar ya fuera del microondas sigue cociendo y espesando.
15. Si pincháis aquí podréis ver en la foto todas las “herramientas” utilizadas.

Resumiendo
:
♦  Cocción de la calabaza 20 minutos,
♦  Elaboración del cabello otros 20,
♦  Total 40 minutos
.

Consejos de cocina y nutrición
  El microondas es el sistema más revolucionario de cocción desde que se inventó la antigua olla exprés, porque los alimentos se cuecen sin necesidad de añadir nada de líquido, solamente con el vapor producido por toda el agua que ellos tienen en su interior y que es lo que se llama “agua de constitución”.

■  La calabaza también se podría cocer, una vez rota o partida pero con su corteza, al vapor en una olla superrápida con 10 o 15 cucharadas de agua debajo.
En estos 2 casos ya nos ahorramos el tener que quitarle previamente la corteza en crudo, tarea que debe ser ardua.

■  Todos los removidos con la cuchara de madera deben hacerse con cuidado para no romper los “cabellos” de la calabaza.

■  Como esta mermelada, que en realidad es “mermelada de calabaza cidra”, aunque tenga nombre propio, tiene una gran cantidad de azúcar, que es un buen conservante, no hace falta esterilizarla como se hacía antiguamente.
Se puede volcar todavía caliente en un tupper hermético, taparlo inmediatamente y cuando esté totalmente frío guardarlo en la nevera donde, como en el caso de las mermeladas, se conservará durante muchos meses.
Y el membrillo ya sabéis que dura en perfecto estado hasta 1 año o 2.

■  Ya os pondré más adelante un postre rápido de frutas frescas y cabello de ángel que gustará a todos, aún a los que no disfrutan demasiado con este dulce.

Vitrocerámica, cómo limpiarla sin complicarse la vida

Después de algún comentario en mi blog, y de ver, leer y escuchar cómo se complica mucha gente la vida, no solo cocinando, sino limpiando después todo lo mucho que han manchado, porque no han aprendido a hacerlo sin ensuciar, algo que parece todo un “arte” pero que es muy fácil, voy a intentar daros algunos consejos, en este caso sobre la placa de calor, ya sea vitrocerámica o de inducción.

Os pediría encarecidamente que probarais este consejo paso a paso, por lo menos una vez, y luego vosotros mismos deduciréis si os ha sido más fácil, rápido y cómodo.
Si cocináis un día varios platos, o por lo menos 2, un primero y un segundo, y uno de ellos salpica aunque tapéis la olla con su tapa de cristal, porque estáis dorando una pieza grande de carne, o friendo chuletas, o trozos de pollo o de conejo, o unos simples filetes … lo primero que os aconsejo es ir limpiando en la placa, aunque esté funcionando, todo lo que va salpicando alrededor de la olla con papel absorbente de cocina, o con una bayeta aclarada preferentemente con agua caliente pero muy escurrida, sin gota de agua.
Si no estáis acostumbrados a usarla a cada momento, utilizad del papel.

Esta operación debe realizarse también siempre que algo se os ha desbordado de dicha olla por el motivo que sea, por ejemplo al cocer al vapor unos mejillones o cualquier otro bivalvo.
Con estos mejillones, si mantenéis el calor demasiado tiempo, el jugo que sueltan “sube” como si fuera espuma y se mancha todo su alrededor.
Por eso el mejor método desde todos los puntos de vista es cocerlos en el microondas sin ponerles nada en absoluto porque no lo necesitan.

Esto es aplicable a cualquier tipo de placa.
Además, es mucho más higiénico trabajar sobre una superficie aparentemente limpia, aunque no lo esté del todo, y desde luego bastante más estético y agradable.
Cuando ya hayáis terminado de cocinar, la mayoría de las veces, si habéis hecho la operación anterior, la placa estará casi limpia.
Volviendo a pasar, ahora por toda la superficie, la bayeta anterior, aclarada con agua caliente y también muy escurrida, y secando a continuación con un paño de algodón ya será suficiente.
Si no tiene residuos sólidos pero no se queda bonita con el aclarado escurrido de la bayeta, limpiarla también con una gota del limpiador, como veremos a continuación.
Si se os quedan como “aguas” o irisaciones, pasad después de este paño una bayeta de microfibra seca que las hará desaparecer rápidamente.
Las encontráis hasta en los mercadillos de verano o de invierno de muchos pueblos, incluso de la Comunidad de Madrid.

Si algo se hubiera pegado de verdad y tenemos alguna costras sobre la placa, rascarlas previamente con un rascador especial, nunca con ninguna otra cuchilla que podría dañarla para siempre.
Encontraréis un gran surtido en Internet.
Acto seguido añadir un chorrito pequeño, dependiendo de lo sucia que esté, de un limpiador de vitrocerámica y extenderlo simplemente con un trozo de papel absorbente de cocina que, como por arte de magia, las eliminará.
Si lo echáis en gran cantidad, además de gastar más, tardareis más en eliminarlo y el tiempo es oro, máxime en la cocina.
Prefiero siempre los de marca ya que ninguno de ellos tiene un precio elevado y se tiene la certeza de que son realmente buenos.
Al final resultan más baratos porque con bastante menos cantidad conseguís mejores resultados.

Si la placa está sucísima porque no tenéis mucho cuidado al cocinar, o porque estáis empezando a hacerlo, o porque usáis sartenes bajitas que salpican por todos lados, o porque no sabéis cocinar sin pringar todo, (algunos lo confiesan humildemente), o porque habéis tenido un simple “accidente” y algo se os desbordó y no lo secasteis a tiempo, tendréis más residuos sobre la placa y puede que con un chorrito pequeño del limpiador especial y el papel absorbente de cocina no sea bastante y tengáis que repetir la operación, es decir con más limpiador y más papel.
Si sabéis trabajar, y por ello es tan importante aprender si no se sabe, este producto es tan bueno que con una o todo lo más dos pasadas será más que suficiente.
Retirar después este producto con la bayeta amarilla de siempre, aclarada en agua caliente, y secarla bien a continuación.con un paño.
Si es posible, para limpiar la placa, no esperéis a que se enfríe del todo.
Limpiarla, como os acabo de explicar pero cuando todavía esté templadita.

¿Y si la placa está muy caliente y no podéis esperar a que se enfríe?
En este caso, y solo en este caso, para enfriarla, echar unas gotitas de agua fría con la bayeta de la que estamos hablando desde el principio, pero esta vez sin escurrir del todo.
Tiene que llevar agua suficiente para poder soltarla encima de la placa al estrujarla, pero no demasiada para que no chorree por el camino.
Veremos que este agua se evapora inmediatamente al estar la placa todavía muy caliente.
Repetir la operación hasta que no queme y no haya ya evaporación y después proceder a limpiarla como os cabo de explicar.

El único “inconveniente” de cocinar en casa es lo que yo llamo el “postre”, es decir recoger todo lo que se ha ensuciado previamente, lo que se puede meter en el lavaplatos, los utensilios como las ollas o las sartenes de calidad que no se deben meter en la máquina, la placa de calor, las encimeras, el fregadero… y lo que realmente asusta a los que les da miedo meterse en la cocina.
Tened en cuenta lo que siempre repito, aunque sea algo muy antiguo, “no es más limpio el que limpia más sino el que ensucia menos”.

Un último consejo.
No arrastréis ningún utensilio por encima de la placa, sea del material que sea, como se sigue viendo en programas de cocina y en YouTubes. Es la mejor manera de arañarla… y que no tenga después una solución fácil.
Si tenéis que remover su contenido, operación que normalmente debemos hacer muy a menudo, utilizad una cuchara de madera, larga o corta, aunque a muchos les parezca anticuado.

Son las herramientas más seguras, puesto que se llevan utilizando desde tiempo inmemorial y sirven para cualquier superficie sea de acero o de cualquier otro material.
Muchos o arrastran, o voltean el contenido con el riesgo de estamparlo todo o una gran parte encima de la placa, o remueven con las espátulas blanditas de silicona que solo deberían usarse para lo que realmente sirven, para rebañar.
Estas cucharas tan “antiguas” se limpian e higienizan estupendamente en el lavavajillas y, a pesar del calor que reciben durante este lavado, duran muchísimo tiempo.
Las prefiero, de lejos, a las cucharas de silicona, o a las de acero con punta de silicona, por mucho que estén de moda, por varios motivos largos de explicar aquí.

Papel absorbente y “bayetas” para que tu cocina sea eficaz y productiva

Hay 2 elementos fundamentales a la hora de recoger la cocina ganando en tiempo, eficacia y sobre todo en productividad.
1. Uno es el rollo de papel absorbente cocina que debe estar ya colocado de una manera cómoda en un soporte independiente y portátil, como el de la foto, o en este otro que es el mío, para poder coger el papel incluso con las manos sucias pero sin manchar nada, ni siquiera dicho soporte.
Poniendo el codo, que está limpio, en la bolita de arriba del soporte, el papel se os va a desenroscar solo sin necesidad de tocarlo.
Muchas veces solo tenemos que coger el teléfono, y con limpiarnos las manos con este papel ya es suficiente.
No me negaréis que es más cómodo que éste otro que quizás haga más “mono” en la cocina, pero que, al estar anclado en la pared tenéis que desplazaros de vuestra zona de trabajo e ir vosotros a buscarlo.
En la cocina, lo mismo que en otros muchos temas, además de la estética y por encima de ella tiene que primar la eficacia y la productividad.

Si este soporte es portátil, debéis colocarlo siempre lo más cerca posible de donde estéis trabajando en ese momento, para tenerlo muy a mano.
Hay múltiples operaciones que vamos a hacer con él, secar pescado después de lavarlo, secar también carnes y aves que no necesitan lavado pero si un secado antes de cocinarlos o de congelarlos, recoger algo que se os ha caído al suelo, en la encimera, o incluso en la nevera como 1 huevo, aceite, salsa…. , antes de echar mano de una bayeta o de un paño.
Aunque con este papel solo se pueda recoger lo más “gordo”, mancharemos después bastante menos las bayetas que siempre deben existir tanto en la cocina como en el baño.
Este papel, colocado en varias capas en una fuente de servir, también es muy útil para empapar fritos sacados de un baño de aceite con espumadera de alambre, también llamada de rejilla, no de agujeros que sacan también más aceite y que son las únicas que se ven en programas de cocina y YouTubes.
¿Por qué hay tanta gente inamovible que sigue usando siempre lo mismo, aunque no sea lo ideal?

Lo que es una porquería, que además Sanidad tiene prohibido desde hace ya muchos años, es limpiarse las manos en un paño, que todavía muchos profesionales llevan colgado de la cintura, junto con el delantal.
Se ha demostrado que estos trapos, aunque se cambien a diario, contienen miles de gérmenes que se van a mantener allí hasta que se laven, y siempre que se haga en la lavadora en un ciclo largo y con agua caliente.
Por supuesto que, independientemente de esta medida de emergencia del papel absorbente, en la cocina continuamente hay que estar lavándose las manos con agua y jabón.
Con agua sola como hacen también muchos no basta, tiene que estar presente también el jabón, o un gel de manos, que son desinfectantes.
Ya os hablé en su día de los dosificadores o dispensadores de jabón líquido que hay para este uso y que, en caso de apuro, también podían accionarse con el codo que siempre está limpio.

2. El segundo elemento también imprescindible y que debe ser de una clase determinada es la bayeta de cocina, que podría ser también una de éstas, o de éstas, o de éstas otras que se pueden adquirir ya cortadas o en rollo para cortarlas a la medida que a cada uno le interese.
Ya os expliqué también para que servían estos trozos grandes.
Si vivís en el campo o lejos de los buenos puntos de venta de las frutas, sobre todo de verano, no sabéis lo útiles que resultan.
¡Las frutas os pueden durar más de una semana en perfecto estado!

Personalmente prefiero siempre las de color amarillo y sin letras en toda su superficie porque parecen todavía más limpias.
Las 3 marcas más conocidas son Vileda, Ballerina Spontex…y posiblemente hoy sean todas del mismo fabricante.
Como observaréis en los enlaces que os he puesto las hay de muchos tipos, con nombres rimbombantes.
Pero dejaros de “chuminadas modernas” que solo sirven para que gastéis y consumáis más, comprar las de fibra de toda la vida… que siguen siendo las mejores por mucho que se empeñen en ofrecernos “tropecientas mil”.
Los rollos que se adquieren en Makro, o por lo menos los que se adquirían, suelen ser de muy buena calidad.

Por supuesto que cada vez que las uséis, para pasarlas por la encimera o para recoger algo después del papel, hay que aclararlas siempre con agua caliente.
Y cuando terminéis de recoger toda la cocina también.
Si las usáis después de haber limpiado la mayor cantidad de suciedad con papel, solo con aclararlas será suficiente.
Los que se quejan de que huelen mal, es porque no las aclaran y porque recogen directamente con ellas toda la basura que puede existir en una cocina, sin usar antes el papel.
Y aunque parezca que están limpias, yo os aconsejaría que cada vez que hagáis una colada con ropa clara y en caliente, por lo menos a 40º, y con un ciclo largo las metáis.
Si hacéis siempre todo esto que os cuento, con el uso se terminarán gastando, empezarán a agujerearse y tendréis que reponerlas, pero seguirán estando siempre amarillas y resplandecientes, como nuevas.
Muchos jóvenes que ponen lavadoras a diario, con ciclos cortos y en frío, las meten también a diario y acaban por ponerse feas, grisáceas y como viejas, perdiendo su bonito color amarillo.

Es muy importante dejarlas secar de un uso a otro porque, de lo contrario, aunque estén limpias, olerán a humedad y este olor tan desagradable es difícil de eliminar después.
Escurrirlas fuertemente con las manos cuando terminéis de usarlas, y colocarlas extendidas en el armario de debajo del fregadero encima de los productos de limpieza por ejemplo para que se sequen lo más rápidamente posible.
Si las dobláis, aunque estén muy escurridas, y las ponéis junto al estropajo, también olerán mal.

Yo os quería haber hablado hoy de como limpiar la vitrocerámica en un “pis pas” y sin complicarse, porque hay que ver la cantidad de “tonterías” que se pueden ver y escuchar sobre las mismas, pero como necesitabais antes estas dos “herramientas”, lo dejaremos para el próximo día.

Aceite de rosa mosqueta, ¿se quitan sus manchas?

Muchos son los que han utilizado o utilizan aceite de rosa mosqueta, con muy buenas propiedades, pero después de oír a mi alrededor las manchas que deja en la ropa y que, parece ser, no se quitan, nunca lo usaré.

Además me gusta mucho el aceite de Argán, el oro líquido marroquí, y suelo ser muy fiel a los productos que funcionan.
De la propaganda actual que nos bombardea continuamente en todos los medios de comunicación, de todo, desde alimentos, limpiadores, dietas y productos mágicos, hasta medicamentos sin receta y complementos alimenticiosme creo muy poco.
Muchos científicos de verdad, o la AEFSA, Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (European Food Safety Authority) termina por descalificarlos.
¡Y en el caso de los productos para el hogar, suele ser más de lo mismo… solo que más caro, o una engañifa más gorda !
De hecho, no veo ningún anuncio en la tele, y si abro un YouTube con publicidad… me la salto.
¡Mi tiempo es demasiado valioso para que me lo roben!

Parece ser que si hacéis lo siguiente con estas manchas de rosa mosqueta, la cosa funciona.
Pero tiene que ser el primer tratamiento que hagáis, es decir que si tenéis ropa manchada a la que ya habéis intentado eliminar dicha mancha con cualquier producto, o que ya habéis lavado, a mano o en la lavadora, la mancha se habrá fijado y entonces será prácticamente imposible quitarla.

Una seguidora me comentaba el otro día que sus hijos manchaban mucho la ropa, pero como “no tenía tiempo” de revisarla antes de meterla en la lavadora, la ropa salía con las mismas manchas.
¡Y se estaba gastando una fortuna en añadir productos a la lavadora para que ésta hiciera milagros, que por supuesto no funcionaban!

Todos sabéis que una ropa de cama, o ropa interior si está manchada de sangre y se lava directamente con agua caliente en la lavadora, es muy probable que las manchas se quiten un poco, pero dejen una marca.
¿Por qué?
Porque las proteínas de la sangre con el agua caliente se coagulan y quedan como fijadas.
Por eso hay que frotarlas previamente un poco en frío, antes de introducirlas en la lavadora, para que luego no dejen ninguna señal.

Así que yo os recomiendo que quitéis lo antes posible cualquier mancha que os aparezca en cualquier prenda, aunque no la vayáis a meter a continuación en la lavadora.
Cuanto más “fresca” sea, mejor se eliminará.
La dejáis secar y la guardáis en el cesto de la ropa sucia hasta que llegue el turno de lavarla.

En el caso de las manchas de rosa mosqueta el procedimiento es distinto, aunque también es preferible que actuéis lo más pronto posible, en cuanto os deis cuenta.
Comprad un producto químico llamado fosfato trisódico = E339 que es un aditivo de comidas y por eso lleva su E correspondiente.
Pero también es un agente de limpieza, un removedor de manchas y un potente desengrasante.
Es blanco, granular, sólido cristalino, altamente soluble en agua y produce una solución alcalina.
Lo podéis adquirir en Manuel Riesgo que ya manda casi todo por Internet.
Ellos lo venden por kilos, es barato, 3€ y hay que hacer una disolución al 10%, es decir disolver 100 gramos por cada litro de agua y meter la mancha en esta disolución.
Si el agua está caliente se potenciará su acción.
Si hay muchas manchas repartidas, en sábanas, colchas… meter toda la prenda en esta disolución y dejad actuar durante 1/2 hora.
Aclarar después con agua y meterla a continuación en la lavadora.
Si es ropa clara mejor a 40 o 50º y con un programa largo.
Parece ser que es lo más efectivo, aunque personalmente no lo he podido comprobar puesto que no tengo esa clase de manchas.
Manipulad este desengrasante con guantes y con las precauciones que indican en el envase, que es una simple bolsa de plástico.
¡Ya me contaréis!

Bizcocho de calabaza con harina integral

Estamos en plena temporada de calabazas, ahora con connotaciones especiales traídas de los países anglosajones, y estarán con nosotros durante todo el invierno.
Es el momento de aprovechar y dársela a los niños de todas las edades, en la forma culinaria que sea, purés, cremas, sopas… y hasta en forma de bizcocho, dulce por supuesto como todos ellos, pues es una gran fuente de vitamina A y de carotenos.

Es de lo más sencillo, está muy rico, y hasta podéis tener todos los ingredientes en casa sin necesidad de tener que comprar nada.
También podéis elaborarlo con la misma cantidad de zanahorias crudas.
Es también muy saludable porque no lleva mucho azúcar, tiene nuestro maravilloso aceite de oliva también en pequeña cantidad, y la harina es integral, es decir un hidrato de carbono de absorción lenta.
Desde hace unos meses estoy elaborando todos mis bizcochos, siempre que es factible, con harina integral.
Los ingredientes son los siguientes:

■  400 g de calabaza limpia, ya sin corteza y cruda
■   o 400 g de zanahorias crudas
■  150 g de azúcar
■  5 huevos de 62-72 g
■  50 g de aceite de oliva virgen extra de sabor suave, Arbequina por ejemplo
■  160 g de harina integral de trigo
■  10 g de levadura en polvo

1. Cortar encima de la tabla de cocina la corteza de la calabaza, que es durísima.
Si habéis comprado una entera, aunque sea pequeña, cortar la parte redonda donde estaba el rabito y un trozo aproximadamente del peso deseado.
Colocar este trozo ya con sus 2 puntas rectas sobre la tabla y retirar la corteza con cortes hacia abajo como si se tratara de una piña.
El cuchillo de cortar carne, que es el que vamos a emplear, tiene que estar bien afilado siempre, pero en este caso recién afilado para que nos cueste bastante menos.
2. Trocearla ahora en pedazos más pequeños y triturarlos hasta obtener una pasta suave con trocitos diminutos.
3. En un bol o ensaladera grandes y con calor, batir los huevos con el azúcar hasta que dupliquen o tripliquen su volumen.
4. Añadirles ahora la calabaza y el aceite y remover bien pero con mucho cuidado para que las burbujitas de aire no desparezcan.
5. Pesar en un plato la harina y encima agregar la levadura mezclándola bien para que se reparta por igual.
6. Incorporar esta mezcla a la anterior, la de los huevos montados, pero también poco a poco, con cuidado, con la ayuda de un tenedor, de un batidor de alambre o de las varillas eléctricas con las que habéis “montado” los huevos, pero sin enchufarlas, moviéndolas solo a mano.
7. Volcar esta mezcla en un molde alargado tipo plumcake, de buen material antiadherente o de silicona, o en el molde de bizcocho para crisp, si lo vais a hornear en el microondas.

8. Introducirlo en el horno tradicional ya precalentado, a 160º-170º, con turbo o aire caliente envolvente, y cocerlo durante 30 o 35 minutos, o hasta que al pincharlo en el centro con una aguja fina ésta salga totalmente limpia.
9. Cuando ya no queme, pero todavía caliente, desmoldarlo.
10. Cuando lo vayáis a servir, y no antes, espolvorear su superficie con azúcar glas para que quede como nevadito.

11. Para los que tenéis la función crisp en vuestro microondas, son 8 o 9 minutos nada más seleccionando simplemente el botón crisp, a secas, sin escoger ninguna de las otras posibilidades que ofrece.
Si en lugar del clásico plato crisp que nos suministran con el aparato, adquirís este molde especial de bizcocho que es más alto que el plato crisp, el bizcocho también saldrá más alto.
No sale tan esponjoso como en el horno, pero está muy rico, y la relación precio-calidad-tiempo-energía es muy buena.

Consejos de cocina y de nutrición
■  Si os gusta la canela podéis añadir junto con el aceite 1 o 2 cucharaditas de canela en polvo que proporciona al bizcocho un sabor muy rico.
Además tiene muchas propiedades beneficiosas para nuestra salud.
También podéis aromatizarlo con vainillina, con piel de limón rallada finamente…, con el aroma que más os guste.
Como la vainillina tiene un sabor muy potente, echarla en muy pequeña cantidad, y poco a poco hasta que os guste el aroma conseguido.

■  Aunque el molde sea de silicona o antiadherente, es mejor pintarlos por todas partes con unas gotas de aceite y una brocha de silicona para que el desmoldado posterior sea todavía más fácil.
Pero es totalmente innecesario enharinarlo después, como se hacía antes… y siguen haciendo.
Es complicarse la vida y perder tiempo.

■  También debéis pintar la bandeja o el molde crisp con unas gotas de aceite y la misma brocha, fondo y paredes circulares hasta arriba del todo, para que no se pegue y se pueda desmoldar con facilidad.

■  La mejor función que tiene el horno tradicional, si se sabe usar correctamente, es el turbo o aire caliente envolvente, que no reseca en absoluto.
El problema es que gasta mucho, aunque haciendo 2 bizcochos al mismo tiempo, iguales o de distintos sabores, aprovecharemos mejor la energía.
La rejilla del horno debe colocarse siempre en la mitad del receptáculo.

■  Los que tenéis el Thermomix, podéis preparar toda la masa del bizcocho en él, colocando la mariposa en las cuchillas y batiendo los huevos con el azúcar durante 6 minutos, en frío y velocidad 4.
Ya lo expliqué con todo detalle en mis dos ebooks, el del 21 y el del 31.
Sí que os aclaro que mi manera de trabajar en este aparato es totalmente diferente a los métodos que recomienda la empresa.
¡Por algo yo empecé a impartir clases de cocina y a escribir libros sobre este robot mucho antes que ellos!
Por ejemplo no hay nunca que cocinar con una mezcla de aceite y mantequilla, aunque muchos lo sigan haciendo.
Hay que usar una grasa u otra, y preferentemente aceite de oliva virgen extra.

■  Si elaboráis este bizcocho con la función crisp, es preferible esperar a que se enfríe para desmoldarlo.
Como dependiendo de la clase de harina el tiempo puede variar entre los 8 o 9 minutos os he puesto la foto recién sacado del microondas.
El bizcocho debe quedarse separado de las paredes del molde, y si le dais golpecitos suaves sobre la encimera, se debe notar que “baila” dentro porque no se ha pegado por abajo en ningún sitio.

■  Como a veces me preguntáis las medidas de este molde crisp de bizcocho, tiene aproximadamente 22 centímetros de diámetro y casi 6 de altura.

■  Éste otro tiene más diámetro, 28 centímetros, pero es casi tan alto como el plato crisp y no compensa.
¡No piquéis como me paso a mí!

■  Este bizcocho envuelto en film transparente cuando está totalmente frío, y dentro después de una buena bolsa de conservación dura blandito más de una semana si lo “horneáis” en su punto.

■  Congela también estupendamente, tanto entero como cortado ya en rodajas, separadas entre sí con lámina de plástico transparente y dentro todas ellas de una buena bolsa de congelación.

■  Para que no haya ni trampa ni cartón, os incluyo la foto tal como queda después de desmoldado, antes de espolvorearlo con azúcar glas o de adornarlo como más o guste.

12 Claves para combatir la crisis en el hogar

Hoy me voy a referir nada más a todo lo que se puede ahorrar a la hora de comprar alimentos, aunque ya os expliqué varias cosas en otro post, y también os he hablado de cómo ahorrar en las rebajas. 

1. Ir siempre con una lista de todo lo que consumís habitualmente y se os ha terminado.
Así no se os olvidará nada, y si compráis algo más, será porque os ha apetecido, o porque realmente con vuestro presupuesto os lo podéis permitir.
Si no fuera así sería un gran error y una falta de organización.

2.
Si se dispone de algo más de tiempo, porque desgraciadamente el nivel de trabajo ha bajado, cocinar más en casa.
Vuestra salud os lo agradecerá puesto que vais a saber en cada momento lo que coméis ya que lo habéis puesto vosotros mismos y conocéis su calidad, pero también vuestro bolsillo ya que muchas veces por no disponer de tiempo suficiente se echa mano de precocinados, de patatas congeladas prefritas nada aconsejables para la salud, de pizzas prefabricadas, de salsas ya elaboradas… que si leyerais detenidamente sus ingredientes, puede que no las compraríais, aunque al paladar resulten riquísimas.

3.
Si habéis hecho alguna vez un helado casero, y tenéis varios en mis ebooks y en mi canal de YouTube, podréis deducir fácilmente que los que ofrecen tan solo a 1 euro no pueden tener los mismos ingredientes.
Puede que estén riquísimos, porque la industria alimentaria cada día más está haciendo verdaderos prodigios, pero ¡a saber qué tipo de grasa o de sustancia cremosa le han añadido!
Yo he visto con mis propios ojos, en sitios especiales para profesionales, una especie de “botes” más o menos grandes con “sabor a mantequilla”, “sabor a chocolate”…
Y, por ofrecer, también ofrecen 2 kilos de croquetas a 2 euros, sí, sí, ¡2 euros!

4. Si hay tiempo y los integrantes del hogar no son demasiados, se pueden cocinar el doble o el triple de las raciones que se consumen a diario, sabiendo desde luego conservar y congelar para no tener que tirar nada en absoluto.
Fundamentalmente vais a ahorrar muchísimo tiempo, pero vais a consumir tan solo un poquito más de aceite y muchísima menos energía pues la olla superrápida al estar más llena tardará algo más en calentarse, pero muchísimo menos que si hacemos esas mismas raciones en 2 o 3 veces.

5. Ahorro también de trabajo a la hora de fregarla, y ahorro al ensuciar menos veces la cocina pues solo tendréis que limpiar ambas cosas 1 vez, en lugar de 2 o 3.
Si el día que habéis manchado la encimera al freír o dorar, aunque se haya tapado, preparáis, por ejemplo, todo el sofrito de una paella junto con la carne y el pescado, y lo congeláis, el día que no tengáis tiempo de verdad y que además no queráis manchar, descongelando esta base, rehogando encima el arroz, que no salpica, y echando el caldo necesario, también preparado, conseguiréis una riquísima paella casi sin trabajar y, desde luego sin manchar nada.

6.
En lugar del clásico filete que además de aburrido no es sano ya que no deja de ser carne roja, se pueden hacer muchos guisos riquísimos acompañados de verduras muy variadas, con pescado o con carne de segunda, la que se llama vulgarmente carne de guisar, que tiene el mismo valor nutritivo que la de primera, la del filete, pero más pieles, tendones y grasa.
Tendréis tan solo que entreteneros un poquito más en limpiarla y cocinarla.
¡Y estos guisos pueden tener hasta pocas calorías!
Unos codillos en salsa, un rabo de vaca, un ossobuco, un estofado, un ragú… son mucho más baratos que el filete que, además, para que esté rico debe freírse en el momento y salpicar bien la cocina por mucho que lo tapéis.

7. 
Hacer varios litros de caldo casero, por ejemplo, desgrasándolo siempre después, es algo más entretenido, pero os puede salir por la cuarta parte de precio y sabréis lo que estáis tomando, mientras que si lo compráis ya envasado no.
Es mucho más práctico y rápido, de acuerdo, pero también es más caro, y sobre todo menos saludable.
Dependerá de vuestro presupuesto y de lo exigentes que seáis a la hora de paladear y de comprobar las diferencias de sabor, olor y aditivos… entre lo hecho en casa y lo industrial, por mucho que nos aseguren que está hecho como lo hacían “nuestras abuelitas”.

8. Aunque muchas salsas de tomate industriales están muy conseguidas, todas suelen llevar espesantes “extraños”, es decir que no se encuentran en los ingredientes típicos de la misma, ni en el tomate, ni en la cebolla, ni en los ajos…
Como nos venden agua a precio de tomate, que tiene un 95% de agua, y que no se la quitan, llevarán a la fuerza algún hidrato de carbono, como fécula, almidón modificado de trigo o de maíz… para espesarla.
¡Igualita que la casera!
Vosotros, en casa, añadiendo una zanahoria a vuestra salsa casera podéis quitarle el azúcar que todas ellas llevan, con lo que los diabéticos, si hay alguno en la familia, podrán también tomarla, lo mismo que los celíacos.

Con la nueva legislación vigente la industria alimentaria ya no debe especificar todo lo que lleva su contenido.
Se limitarán a ponernos grasas totales = %, de las cuales grasa saturadas = %, pero no podremos saber si son las famosas grasas vegetales, coco o palma, o sebo de las carnes y pollos, ya que ambas son saturadas.

9. Si tenéis niños, y vuelvo a repetir un poquito de tiempo, no necesariamente mucho, en lugar de comprar la nefasta bollería industrial o galletas, y continuamente me preguntáis que cuáles recomiendo cuando debe haber muy pocas elaboradas con aceite bueno, podéis hacer en casa montones de bizcochos caseros, fáciles, rápidos y desde luego saludables puesto que todos pueden hacerse con nuestro maravilloso aceite de oliva.
Si hacéis 2 o 3 de golpe, y conozco jóvenes que lo hacen, además con la colaboración de sus hijos a los que ya están acostumbrando a la buena mesa, el consumo de energía es muy poquito mayor, y sabiéndolos conservar os pueden durar más de 1 semana en perfectas condiciones, como recién hechos.
Congelan además estupendamente, enteros o cortados en rodajas individuales.
Y si tenéis la función crisp en vuestro microondas, podéis elaborarlos de 1 en 1 puesto que  solo se necesitan 6 o 7 minutos de cocción.

10. Eso no quiere decir ni mucho menos que puesto que hay cierta abundancia haya que consumir más y más deprisa.
Eso sería mala organización y muy poco sentido común.

11. Por último, aunque os suene a “chufla”, comer despacio y únicamente la cantidad suficiente que cada uno necesita, con arreglo a su constitución y al estilo de vida que lleva, sin atiborrarse, también contribuye a paliar la crisis.
Os sentiréis mejor, no tendréis gases ni digestiones pesadas y comeréis menos con lo que hasta podéis perder algún kilo superfluo.
Ya os he repetido varias veces que es preferible tomarse un trozo pequeño de cualquier embutido, de calidad extra, chorizo por ejemplo, que es la mejor porque tiene mayor cantidad de proteína y menor cantidad de grasa, que un trozo mayor o enorme de otro de una categoría inferior porque es barato, aunque sea buenísimo al paladar.

12. Muchos en esta crisis están ahorrando en la comida, y en mi opinión es en lo último en que se debe ahorrar.
Es preferible ahorrar en refrescos, en salidas al restaurante, en tomar menos aperitivos o tomarlos en casa…, aunque la costumbre cada vez más afianzada y la que el dichoso consumismo nos está metiendo por los ojos, es justo lo contrario, consumir cada día más, sin freno y muchas veces sin calidad.
¡Si la tripa tuviera cristales, qué de cosas veríamos!
Recordad que “la salud y la enfermedad” entran por la boca y que “somos lo que comemos”.
A nuestro organismo se le puede “engañar” durante un cierto tiempo, pero a la larga protestará, y de qué manera.

Salsas de tomate industriales

El otro día vi un reportaje sobre la fabricación de salsas de tomate industriales, de las que se venden en España varios millones de envases, y me quedé perpleja.

Para empezar se “enseñaba” lo que a la empresa le interesaba mostrar, que no era todo evidentemente, y se veían pasos que, o les interesa seguir manteniendo por motivos exclusivamente comerciales, es decir vendiéndonos agua a precio de tomate, o no se les ha ocurrido cambiar por el motivo que sea.
Y, como pasa cada día más frecuentemente, para poder ponerse en contacto con ellos solo facilitan un teléfono 902 de pago que, cualquier cliente debería no utilizar, puesto que el colmo de la desfachatez es que un cliente, hipotético, real o futuro, tenga que pagar para informarse de un producto que ya ha comprado o que piensa adquirir.
Eso, sintiéndolo mucho, ya dice muy poco de la empresa, por muy generalizado que esté.

Empecemos.
Se parten de tomates muy rojos y maduros, de los llamados “canarios” o “de pera” que son los mejores para la industria puesto que la piel es bastante fuerte y basta, e impide que se espachurren en el camino.
Llegaban a la fábrica, se lavaban y se hacía una pequeña clasificación visual para desechar todos los que estuvieran dañados, rajados, deformes, con manchas amarillentas o negras…, éstas últimas producidas posiblemente por algún tipo de enfermedad sufrida en el campo.
Hasta aquí todo correcto.

Luego se trituraban, dando a entender que no se pelaban, algo realmente bueno puesto que la piel tiene fibra, muy buena para nuestro organismo y buena también para el proceso de fabricación puesto que estas pieles le darán después a la salsa cierta consistencia.
A pesar de conservar estas pieles, se obtenía una masa roja bastante líquida puesto que el tomate tiene la friolera de un 95% de agua, es decir son casi en su totalidad agua.
Y es aquí donde yo empiezo a preguntarme:

¿Por qué no se le quita este exceso de agua al tomate como ya os he explicado en varios posts y en mis ebooks?
Porque está mal que no lo haga el consumidor de a pie que tendrá después que cocerlo y cocerlo para evaporar esta gran cantidad de agua gastando tiempo y energía, está peor que no lo haga tampoco ningún profesional porque ni siquiera se lo planteará puesto que siempre se ha hecho de la otra forma, pero está bastante peor que no lo haga la industria que, al no quitarla, como os decía al principio, nos vende agua a precio de tomate.

Luego se veía en grandes tanques o piscinas cómo se calentaba el aceite, parece ser que con aire caliente, del cual se pasaba como de “puntillas” sin especificar su clase, y se freían ingentes cantidades de cebollas picadas y de ajos enteros sin pelar, alegando que estas pieles de los ajos suministraban después a la salsa mucho sabor.
¿Alguno de vosotros está de acuerdo con esta afirmación, o es simplemente para saltarse el proceso de pelarlos, algo que sería entretenido y quizás costoso, aunque lo hiciera una máquina maravillosa?
Cuando toda esta mezcla de cebolla, ajos y pieles estaba dorada, con muy buena pinta por cierto, se retiraba explicando, por lo bajini, que no se tiraba, que servía para pienso de ganado ¿?

¿No sería mucho más lógico usar ajos pelados, y cuando estuvieran bien dorados, junto a la cebolla, triturar el conjunto y añadirlo al tomate casi líquido que tenemos?
Ahora sí que estarían espesando la salsa de tomate únicamente con elementos naturales.

Del aceite, hasta donde he averiguado, parece ser que es de girasol, pero ¿pueden también añadir fracciones pequeñas de otros “aceites vegetales” y no estar obligados a declararlos?
Esto me ha sido ya imposible averiguarlo, y entrar en el BOE, el Boletín Oficial del Estado, es como adentrarse en el mismísimo infierno.

Muy de pasada se hablaba de “almidón”, pero sin más esclarecimientos, porque necesitan espesar la salsa con “algo”.
Antes usaban simplemente harina, pero como ahora está de moda aclarar que un producto no lleva gluten, independientemente de los celíacos que no la pueden ni probar, ¿Con qué espesan esta salsa y por qué no lo especifican?
¿O es que tampoco les interesa?

(Después de las averiguaciones pertinentes, os puedo decir que el espesante que usan es almidón modificado de trigo y, por la presencia de este hidrato de carbono, tanto la salsa en brik como en lata, una vez abierta se os estropeará rápidamente, a no ser que, inmediatamente después de abrirla, la traspaséis a un tupper hermético que quede lleno hasta arriba como os expliqué aquí.)
Sin embargo en el envase pone “almidón modificado de maíz”, mucho más lógico porque las personas celíacas también podrán tomarla.
Luego le echaban la sal y el azúcar correspondientes, más bien más que menos y aquí también cabe otra salvedad.

Puesto que hacen muchas pruebas y catas en el laboratorio, de sabor, color, olor…
¿Por qué no encuentran la cantidad de zanahoria que habría que utilizar para contrarrestar la acidez del tomate?
Se conseguirían dos objetivos, por un lado espesar la salsa solamente con productos vegetales, tomate, ajo, cebolla y zanahoria, sin necesidad de añadir ningún otro espesante y, por otro lado los diabéticos podrían tomarla.
¡Porque el “almidón” que añaden y que no se nombraba en el reportaje, será un producto totalmente natural, no lo dudo, aunque modificadopero ajeno al tomate en sí!

¿Por qué a pesar de todo esto la fabricación industrial de salsa de tomate tiene tantos adeptos?
Porque si en un hogar esta salsa se elabora partiendo de tomates tal cual, es decir sin retirarles el exceso de agua, el proceso es interminable, salpica por todas partes, y es mucho más rápido abrir una lata o un brik.

Si elaboráis en casa una cierta cantidad de salsa de tomate, para varias veces, partiendo no de tomates con agua que son los que se crían en el campo, sino de pulpa espesa de tomate, y la congeláis en las fracciones que normalmente utilizáis, 100 g, 200 g… podéis personalizarla y aromatizarla con el sabor que os guste, albahaca, tomillo, orégano
No se os estropeará nunca, mientras que en un brik abierto, aunque se haya esterilizado, si lo dejáis abierto como el fabricante recomienda, en muy pocos días se os agriará y tendréis que tirarla, doble beneficio para el fabricante… que es lo que pretende.
Pero el ser humano tiende en demasiadas ocasiones al inmovilismo, le aterra el cambio y no quiere cambiar.
¡Total qué más da!

Una estupenda salsa de tomate totalmente natural se puede hacer en muy poco tiempo, sin manchar y sin salpicar en el microondas, en una olla superrápida sin presión y en el Thermomix para los que lo tengan.
¡Y sabiendo en cada momento lo que se está ingiriendo!

¿Y si las grasas no fueran las únicas responsables del colesterol elevado?

El colesterol tiene que existir dentro de nuestro organismo ya que tiene muchas funciones, entre otras sintetizar varias hormonas, pero debe existir en la cantidad adecuada.
Hay familias, unas 100.000 en nuestro país, que tienen lo que se llama “colesterol genético” y deben medicarse desde jóvenes e incluso desde niños.

Algo que muchos desconocen es que el hígado fabrica el 80% del colesterol que hay en nuestro organismo, mientras que el colesterol de la dieta solo influye en un 25%, así que el resto, si se tienen cifras elevadas, es porque nuestro organismo simplemente lo produce independientemente de la dieta.
Muchos dejan de tomar huevos, cuando éstos no son ni mucho menos los responsables de este colesterol.
Este 20%-25% es el escaso margen disponible que tenemos para controlar lo que comemos, tanto en la cantidad total de colesterol, como en la proporción de colesterol “bueno” y la de colesterol “malo”.

A pesar de que el 25% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas, y a pesar del hecho de que hemos reducido la cantidad de grasa presente en nuestra dieta, cada vez mueren más personas por enfermedades que afectan al corazón.
Las estadísticas de la American Heart Association indican que 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, que 20 millones padecen diabetes y 57 millones pre-diabetes.
Estos trastornos afectan cada vez a personas más jóvenes y en mayor número cada año.

En muchos casos, cuando las cifras de colesterol empiezan a subir, como a principios de una menopausia precoz o inducida, simplemente comiendo de una manera saludable y realizando una cierta actividad física, esta colesterolemia se reduce o desaparece sin necesidad de fármacos.

Pero el 68% de los españoles no cambia sus hábitos para prevenir la aparición del colesterol ni bajar sus cifras, y prefieren tomarse la “pastillita” recetada por el médico como si ésta fuera milagrosa y seguir siendo sedentarios, tomando embutidos baratos que aunque estén buenísimos al paladar, simplemente por ser baratos llevan bastante más grasa, además saturada, la peligrosa, y menos proteína que uno de calidad superior, más dulces y golosinas… y más alcohol.
¡Y se encuentran instalados “en su zona de confort”, disfrutando de un sedentarismo total y absoluto que no quieren ni oír hablar del ejercicio!
Si supieran la cantidad de efectos secundarios que tienen estas pildoritas, como una gran mayoría de fármacos, quizás tomarían medidas efectivas para poder evitarlas.

Aunque hay muchas opiniones en contra, el Dr. Dwight Lundell, cirujano cardiovascular mundialmente reconocido y jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el Banner Heart Hospital, in Mesa AZ, ha hablado de las verdaderas causas de las enfermedades cardíacas y ha asegurado que la única solución para luchar contra ellas está en una alimentación sana, muy lejos de los alimentos procesados que cada vez abundan más en nuestros supermercados, algo que a muchos como es evidente no ha gustado ni un pelo.

Explica en pocas palabras que si no hay inflamación corporal en nuestras arterias no es posible que el colesterol se acumule en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen de este modo enfermedades cardíacas y apoplejías.
Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo, es esta inflamación la que hace que el colesterol quede atrapado.

La inflamación no es un proceso complejo, se trata simplemente de una reacción natural del cuerpo para protegerse ante invasores extraños, tales como bacterias, toxinas o virus.
Sin embargo, si se expone de forma habitual a nuestro organismo a toxinas o a alimentos que el cuerpo humano no está preparado para procesar, se produce entonces una inflamación crónica.
La inflamación crónica es tan dañina como beneficiosa es una inflamación aguda contra la que se toman medidas de inmediato.
Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebro vasculares, a la diabetes y la obesidad.

Según el Dr. Dwight, ¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada y en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe le causan daño corporal?
Bueno, quizás los fumadores, pero al menos se trataría de una decisión voluntaria.
El resto se limita a seguir la dieta recomendada, baja en grasas pero alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que está causando repetidas agresiones a sus vasos sanguíneos.

¿Cuáles son los mayores culpables de esta inflamación crónica?
En pocas palabras, la sobrecarga de hidratos de carbono simples como el azúcar, la harina refinada y todos sus productos derivados, un exceso de consumo de aceites vegetales con Omega-6, tales como los aceites de soja, de maíz y de girasol…, que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.
Y estos propios alimentos muy procesados.

A pesar de que resulta tentador saborear los dulces, nuestros cuerpos responden de forma alarmante ante ellos, como si un invasor extraño nos declarase la guerra.
En la actualidad los alimentos que la industria alimentaria nos ofrece por doquier, en muchas ocasiones están cargados de azúcar, que ya vimos que crea adicción, son hidratos de carbono de absorción rápida, o son procesados y con una cantidad considerable de ácidos grasos Omega-6, es decir la clásica dieta norteamericana durante varias décadas.
Estos alimentos nos envenenan lentamente a todos.
La industria alimentaria que se ha visto directamente afectada en sus intereses económicos se ha rebelado inmediatamente y ha empuñado el hacha de guerra, primero desprestigiándole, y luego negándolo todo.

¿Cómo un simple dulce puede producir una cascada de inflamaciones que hace que nuestro cuerpo enferme?
El Dr. Dwight contesta: “Imagínense que rocían el teclado de un ordenador con miel, que es una representación visual de lo que ocurre dentro de nuestras células.
Cuando consumimos hidratos de carbono simples, tales como el azúcar, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente.
Como respuesta, el páncreas segrega insulina, cuya misión principal es que el azúcar llegue a todas las células donde se almacena la energía.
Pero si la célula está ya llena, si no necesita más glucosa, se rechaza este exceso para evitar una disfunción de los procesos que se llevan a cabo en su interior.
Cuando las células rechazan este exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre, aumentando la producción de insulina, y se almacena en forma de grasa”.
¡Hasta aquí creo que no hay nada que objetar!

¿Qué tiene que ver todo esto con la inflamación?
El lo explica así.
“La cantidad de azúcar en sangre se controla entre unos valores máximos y mínimos muy estrechos.
Las moléculas de azúcar se unen a una amplia variedad de proteínas, que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos.
Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación.
Cuando sube el nivel de azúcar en sangre varias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de los vasos sanguíneos.
Si bien usted no puede observarlo, puede estar seguro de que ocurre así.
Lo he visto en más de 5.000 pacientes sometidos a cirugía durante los 25 años que he estado ejerciendo, todos ellos tenían un denominador común: la inflamación de las arterias.
Volvamos al asunto de los dulces.
Bajo su inocente aspecto, no sólo contienen azúcar, sino que también estás elaborados con ácidos grasos Omega-6, tales como los provenientes de la soja o los del girasol.
No solo las patatas fritas se fríen con aceite de soja o de girasol, sino muchos alimentos procesados se fabrican con estos ácidos grasos Omega-6, para que así tengan más larga duración.
Mientras que los ácidos grasos Omega-6 son esenciales al formar parte de la membrana celular, y así controlar lo que entra y sale de la célula, deben estar en un equilibrio adecuado con los Omega-3.
Si este equilibrio se rompe por el consumo excesivo de ácidos grasos Omega-6, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.
Hoy en día, la dieta suele producir un desequilibrio muy grande entre estos dos tipos de ácidos grasos.
La relación de desequilibrio puede estar en torno de 15:1, o incluso de 30:1 en favor de los ácidos grasos Omega-6.
Esto produce una enorme cantidad de citoquinas que causan la inflamación.
Lo ideal sería una proporción de 3:1 para que fuese saludable”.

Para empeorar aún más las cosas, el sobrepeso provocado por comer demasiadas grasas, demasiados productos procesados y demasiados dulces produce una sobrecarga de células grasas que vierten grandes cantidades de productos químicos pro-inflamatorios que se suman a las lesiones causadas por tener altos niveles de azúcar en sangre.
El proceso que comenzó con un simple dulce se convierte con el tiempo en un círculo vicioso que degenera en enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes, y finalmente en Alzheimer, si el proceso inflamatorio no disminuye sino que continua sin cesar.

Cuantos más alimentos preparados y procesados consumamos, más nos toparemos, poco a poco cada día, con procesos inflamatorios.
El cuerpo humano no puede procesar, ni ha sido diseñado para consumir tantos alimentos cargados con azúcares o preparados con ácidos grasos Omega-6.
No hay otra solución para disminuir o evitar la inflamación que volver a los alimentos en su estado natural.
¡Y la industria alimentaria se vuelve a sentir atacada!

Para suministrarnos energía hay que elegir hidratos de carbono complejos, es decir de absorción lenta, como los presentes en frutas, verduras y granos integrales, y en esto creo que también todos estaremos de acuerdo.
Solo hay pues una solución para evitar la inflamación:
♦  elegir alimentos completos como los que solían servir las abuelas, entre otras cosas porque solo había alimentos naturales,
♦  o evitar los que compran ya muchas madres en supermercados con estanterías repletas de alimentos procesados e industriales, por muy cómodos que sean para consumir en el momento.
La mayoría de ellos está elaborada con estos aceites ricos en ácidos grasos Omega-6 muy útiles para la industria.
Si elimináramos los alimentos que provocan inflamación y añadiéramos nutrientes esenciales procedentes de alimentos frescos no procesados ni industriales, es decir no elaborados, revertiríamos el daño ocasionado a nuestras arterias y a nuestro organismo por consumir, a lo largo de los años, la típica dieta americana.

Tenga o no tenga razón el Dr. Dwight, lo que está claro es que la suma de carnes y alimentos procesados más un aumento importante de hidratos de carbono de absorción rápida, como es toda la bollería industrial, las chucherías, las golosinas, los refrescos… unido al sedentarismo reinante ha hecho que más de la mitad de los seres humanos padezca obesidad en mayor o menor grado y todas las enfermedades que ésta conlleva.

Nunca ha habido tantos “gordos” o “supergordos” con cuerpos realmente deformes.
Aunque la ultima palabra sobre la obesidad, sus causas, su tratamiento y sus resultados nefastos…, no está todavía dicha, lo que está claro es que “algo” está fallando, y lo más grave es que muchos se están acostumbrando a ver cada día más personas con kilos de más que son, como lo dijo en su día el prestigioso psiquiatra español Luis Rojas Marcos, el resultado de la sociedad del consumismo y de la opulencia en la que vivimos.

Membrillo industrial, qué lleva y qué debería llevar

Estamos en plena temporada de membrillos, y aunque hace 2 años os puse ya la receta aquí, como sigo recibiendo preguntas al respecto, y como sigo haciendo experimentos para simplificar mi vida, y de paso la de todos vosotros, os voy a explicar más cosas.

El que hagáis en casa, siguiendo todos mis pasos, os durará muchísimo tiempo en la nevera, sin necesidad de congelarlo.
De hecho, como hace dos años, lo hice varias veces, porque los primeros membrillos que compré no eran de buena calidad, todavía tengo desde entonces siempre guardado en la nevera en el tupper rectangular en el que lo volqué en su día.

El membrillo industrial que, en ocasiones denominan “artesano”, para que nos lo creamos, lleva, en el mejor de los casos, la fruta, el azúcar, un gelificante o espesante que aclaran que es pectina, ácido cítrico, y un conservante, el benzoato sódico que, por muy autorizado que esté no deja de ser un producto químico.
Y el kilo vale 10,40€.

En el peor de los casos, cuando es más barato, 2,37€ también por kilo, lleva: pulpa de membrillo, azúcar, jarabe de glucosa y de fructosa, un espesante que especifican que es el carrageno, y benzoato sódico como conservador.

El que acabo de hacer lleva tan solo lo que tiene que llevar:
■  1 kilo de membrillos enteros, sin limpiar
■   800 g de azúcar

Esta vez lo he hecho solo en el microondas y he cambiado un poco la manera de elaborarlo para tardar todavía menos y que sea más fácil.
¡Y no le he puesto ni limón!
1. He lavado los membrillos y los he secado.
2. A continuación, encima de la tabla de cocina, los he partido a lo largo por la mitad y únicamente he quitado a estos dos trozos la parte fea del tallo, conservando las pepitas y el corazón terroso del centro.
3. Los he volcado en un recipiente amplio de cristal, puede ser una sopera, (el recipiente que yo uso en todos mis videos invertido) la he tapado bien y, a potencia máxima los he cocido 10 + 10 minutos, es decir 20 minutos en total.
4. Como ahora estaban muy blanditos, poniéndome los guantes de goma para no quemarme, les he retirado las pepitas y la parte terrosa del centro, y me ha costado bastante menos que en crudo.
Alguno estaba “picado” por dentro, y también he retirado estas partes feas.
5. Al pesarlos ahora, ya limpios, pesaban 800 g, el resto que falta es agua de los mismos que se ha evaporado.
6. Triturarlos con la minipímer aunque sea una pasta muy densa hasta obtener un puré muy espeso.
7. Añadir ahora los 800 g de azúcar y mezclarlo bien con la ayuda de la minipímer.
No se tiene que ver azúcar por ningún sitio, todo él debe estar integrado en el puré de membrillo.
8. Ahora, de la misma manera que anteriormente, siempre tapados para acelerar la cocción, cocerlos a potencia máxima de 5 en 5 minutos removiendo cada vez con la minipímer.
Dependiendo de la variedad de los membrillos veréis que al segundo o tercer intervalo, es decir a los 10 o 15 minutos la mezcla ya va cogiendo el color tostadito clásico del membrillo.
9. Cuando los veamos con el color deseado y muy espesos, volverlos a triturar con el tercer brazo y volcarlos en un tupper rectangular hasta que se enfríen completamente.
Rebañar el recipiente con una espátula de silicona porque el membrillo está muy espeso y se queda muy pegado a sus paredes.
10. Cuando estén a temperatura ambiente, taparlos y conservarlos siempre en la nevera dónde, como os he contado al principio, os durará más de 2 años.
11. Si queréis desmoldarlo, quedará así.
12. Los que tenéis el Thermonix en casa, podéis triturarlos al final en velocidad máxima, pues puede que os quede más fino, aunque no forzosamente.
Éste lo he dejado tal cual.
12. Precio de este membrillo que sí es totalmente casero; precio de los membrillos = 1,73€, + o,44€ del azúcar = 2,17€ y he conseguido 925 g de membrillo.
El kilo me ha salido a = 2,34€, casi lo mismo que el industrial de nula calidad.
¡Os puedo asegurar que no lo hago por ahorro, porque mi tiempo vale mucho dinero, sino porque me gusta saber lo que como, y por salud que vale bastante más que mi tiempo!
Y el sabor no tiene ni punto de comparación, ¡probadlo por favor!!

¿Cuánto hemos manchado?
1. El recipiente en el que lo hemos cocido, ya que ni siquiera su tapa está manchada, solo está mojada y se seca simplemente con un paño.
2. El brazo de la minipímer.
3. La espátula de silicona.
¿ Se puede pedir más?
Y entre parada y parada, para no perder ni un minuto, podéis hacer alguna otra cosa en la cocina, o incluso fuera de ella puesto que el microondas nos avisa cada vez que termina.

Consejos de cocina y de nutrición
  Aunque el membrillo parece un fruto muy seco, tiene un 86,4% de agua que pierde durante la cocción, aunque el recipiente esté muy bien cerrado.
Después de cocerlos, si os fijáis, todo el interior del microondas, incluso su plato giratorio están mojados.

■  No pongáis nunca los 20 minutos de golpe, sino 10 y otros 10 y removiendo cada vez.

■  Aunque tengáis el Thermomix, yo os aconsejo que hagáis, por lo menos, la cocción de los membrillos en el microondas, pues éste, aun en su máxima potencia, gasta la mitad de energía que él, y el tiempo necesario es considerablemente menor.

■  El recipiente que he usado es el que aparece en todos mis videos y YouTubes, porque todavía tengo tres ya que no se me han roto.
Era tan bueno y servía para casi todo, que por eso el fabricante no ha querido volver a fabricarlo, conste que lo he intentado.

■  Vuelvo a demostraros con esta receta que no hay que ahorrar en “las cosas de comer”, con ellas no se puede jugar.
Es preferible tomarse un trocito pequeño de membrillo casero, saboreándolo, que uno más grande “industrial” que lleva un poco de todo y cuyo sabor no puede ser ni parecido.

■  ¿Sabéis por qué le echan jarabes de glucosa y de fructosa?
Pues porque endulzan más que el azúcar, son más baratos, y les facilitan su elaboracíón.
Y poco importa si están en entredicho, ya que parece ser que pueden, en parte, contribuir al sobrepeso y a la obesidad reinantes.
Estos jarabes están por todas partes…, hasta en ciertos embutidos.