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Cristina Galiano

Licenciada en Farmacia. Especializada en nutrición y en técnicas culinarias modernas.

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Sartén, cómo trabajar en ella y limpiarla sin esfuerzo

1.  Si la usáis como yo, solamente para huevos y tortillas, calentar el aceite de oliva virgen extra, normalmente en muy pequeña cantidad.
Con echar unas gotas y extenderlas con una brocha de silicona es suficiente.
La sartén tarda un poquito en calentarse y en cuanto lo está, el aceite lo hace casi instantáneamente.

2.  Si la usáis para freír huevos con puntillas, patatas, pescado, croquetas, albóndigas… éstos necesitan estar cubiertos de aceite.
Calentarlo pero sin “quemarlo”, es decir calentarlo antes de que humee, lo que nos indicaría que está empezando a polimerizarse desdoblándose en subproductos nada saludables.

3.  Si se ha frito en una gran cantidad de aceite los alimentos antes mencionados, u otros que lo necesitan, sacarlos con una espumadera de rejilla,que es la manera de que salgan más escurridos.
Si la sartén tiene un interior que se puede arañar, procurar que esta espumadera no toque ni el fondo ni las paredes de la misma porque son todas metálicas.
Esta es una razón más para realizar estos tipos de fritos en una olla superrápida que nunca se arañará, por supuesto siempre destapada.
Como estos fritos en aceite abundante suelen tardar cierto tiempo en freírse, en la olla tardaremos, por su fondo difusor, menos tiempo y por tanto gastaremos menos energía.

4.  Aun así depositar estos fritos encima de varias capas de papel absorbente de cocina que embeberán la pequeña cantidad de aceite que todavía les queda.

Si también les ponéis papel absorbente de cocina por encima, podéis, con los dedos, apretar estos fritos contra el papel para que “chupe” todavía más, por todas partes, por arriba y por abajo.
Así tendrán menos aceite, luego menos calorías.

5.  Si por el contrario se ha frito con poco aceite, justo el necesario, pero alimentos que sueltan rápidamente agua, como setas o champiñones, en lugar de verter el contenido de la sartén como si de una jarra de agua se tratara, sacar los alimentos con una espumadera de fibra, para no dañarla.

6.  Si queda algo de jugo en la sartén, imposible de retirar del todo con la espumadera, rebañarla con una espátula blanda de silicona.
Las hay mucho más económicas que la del enlace en los grandes bazares.

Al apurar con la misma, a veces tendremos que verter forzosamente.
Como entonces sí que la sartén se va a manchar un poquito por fuera, tener preparado muy a mano el rollo de papel absorbente para retirar, antes de que se escurra este pequeño chorrito de salsa.
Actuar deprisa para que no llegue hasta abajo, es decir hasta el fondo exterior que, a veces no es del todo liso sino que puede llevar algún rótulo o círculo.

7.  Una vez vacía la sartén, antes de que se enfríe, pasarla algo más de papel absorbente por el interior y por todo su exterior.
Normalmente ya no hay que hacer nada más, salvo guardarla en su sitio.
No la untéis con nada,
como a veces se aconseja, porque no necesita nada.


8.  Si habéis cuajado alguna tortilla grande, al volcarla para que se cuaje por su segunda cara, puede que el borde de la sartén se haya manchado, y este resto de huevo con el calor se haya “cuajado” y oscurecido.

Cuando hayáis sacado la tortilla ya cuajada, frotad en ese momento, es decir en caliente, este borde manchado y casi “quemado” con más papel que lo eliminará rápidamente, aunque parezca muy pegado.
Si este cuajado de cualquier tortilla se ha realizado correctamente, en la sartén no tiene que quedar nada de aceite.
Y lo más frecuente es que no haya que fregarla en muchos días.

9.  Si hay que hacerlo, usad una esponja que no arañe y una pulverización del lavavajillas habitual que puede estar siempre en una botella con spray.

Aunque muchos fabricantes autorizan a que se laven en el lavaplatos, tened mucho cuidado para que no se vayan a arañar durante este lavado.
Si son de calidad, yo no las metería nunca.

10.  Puede que a alguno esta operación le parezca algo entretenida, pero en cuanto la hagáis 2 veces ya veréis lo cómodo y rápido que resulta no ensuciar la sartén y no tener que fregarla cada vez que se usa.

4 Requisitos de una buena sartén

Hace unos años las sartenes eran un “horror” porque todas eran bajitas y salpicaban por todo su alrededor.
Quizás por eso dejé de usarlas, siempre que podía, buscando y encontrando otras alternativas mejores, más cómodas, útiles y eficientes.
Ésta es una de las múltiples razones por las que uso bastante poco la sartén tradicional.
Los 4 requisitos más importantes que debe tener una buena sartén eficaz son:

1. Que tenga un diámetro suficiente para que quepa con facilidad lo que normalmente vayamos a freír.
No hay nada más angustioso que cocinar en un recipiente con poco diámetro, es decir con poca superficie útil en el que los alimentos, a la hora de dorarlos o freírlos, no se pueden ni mover.
Solamente en el caso de que vayamos a freír huevos con puntillas, es preferible utilizar una pequeñita en la que el huevo quede más recogido, y que solo se usará para eso.

2. Que tenga los bordes altos para que salpique menos, dato muy importante, aunque para el fabricante este detalle no le importe en absoluto.
¿Os habéis fijado que casi ninguna marca, salvo las muy modernas, especifica esta altura?
Pasó lo mismo con las ollas superrápidas que solo indicaban su capacidad, cuando además de su volumen es muy importante saber su superficie útil, es decir su diámetro.
Bastó que en Internet se hablara de este “pequeño detalle”, que de pequeño no tiene nada, para que inmediatamente muchos cambiaran y nos lo detallaran.

¿No os habéis preguntado el por qué no aclaran la altura de las sartenes?
Pues porque normalmente están diseñadas por personas, quizás hombres aunque no forzosamente, que buscan más la línea y el diseño que la funcionalidad y eficacia de las mismas, y no les importa si son cómodas a la hora de usarlas, si salpican o no, si simplifican la vida o la complican, en definitiva si nos ayudan o no a ser más productivos.
El menaje de cocina es hoy cada vez más bonito, para que entre por los ojos, pero yo me atrevería a decir que cada día menos práctico tanto a la hora de usarlo, como de cocinar o de fregarlo.

Por ello no os recomendaría ninguna sartén de las que aparecen en este enlace.
Una buena opción, sin embargo, sería la que veis en este segundo enlace, porque tiene los bordes altos, es de hierro fundido, o colado, vitrificado en su interior y por fuera es esmaltada en negro satinado, parecida a la que yo tengo desde hace muchos años, muy importante a la hora de fregarla como veréis en otro post.
¿Pero os compensa el precio, casi igual que el de una olla superrápida, la olla-sartén de 5 litros por ejemplo, que sirve para muchísimas cosas más?
Las sartenes de hierro mineral de Buyer, por las que una seguidora me preguntaba el otro día, son todas planitas, y ya su pinta no me gusta.

3. Que también tenga un cierto precio, sin subirse a la estratosfera.
¡No conozco ninguna sartén barata que sea buena!
Aunque os cuesten dinero y os parezcan caras, si se fríe bien en ellas y se limpian con facilidad, al final os resultarán baratas y os durarán mucho tiempo en perfecto estado.
Ésta sería el prototipo de sartén barata y de poca calidad, que se os pegará en cuanto la uséis porque su acero es demasiado endeble, tanto en las paredes como en su fondo difusor.
Además, si tenéis la costumbre de verter su contenido, en una fuente o en un plato, como si de una jarra se tratara, algo que no se debe hacer como ya veremos en el post del próximo día, se os “chorreará” por fuera, y si no la fregáis cada día también por fuera, algo que no hace falta como también veremos, estos chorreones se irán fijando con el calor, después os costará un montón eliminarlos y se quedará sucia para siempre.
En cuanto a altura sería buena, pero nada más.

4. Así que os aconsejo que no sean por fuera de acero inoxidable brillante, porque se ensucian muchísimo, se ponen feísimas a los muy pocos usos, y os costará limpiarlas.
Mucho mejor si el exterior es satinado y oscuro.
Además de la sartén de hierro colado o fundido cuya foto habéis visto anteriormente, podría ser ésta otra que es la única que he encontrado en la que aclaran su altura, 5 centímetros, algo estupendo.
Según el fabricante de éstas últimas, ya que no las he usado porque la mía está nueva, están construidas en aluminio fundido a 20.000º y recubiertas de una fina capa de titanio antiadherente, lo que las hace extremadamente robustas y conservan el calor distribuyéndolo uniformemente en toda su superficie, con el consiguiente ahorro de energía.
Su capa antiadherente de titanio permite reducir el uso de aceites o grasas en la cocción, lo cual siempre es saludable.
Se fabrican en Alemania con una tecnología avanzada, con productos de altísima calidad, y cumplen con toda las certificaciones del Instituto Federal Alemán de Sanidad.

Mención aparte merecen las consabidas sartenes antiadherentes de teflón.
Como hay toda una polémica en Internet dónde, ya os he explicado en varias ocasiones está todo lo bueno pero también todo lo malo, quisiera aclarar que el verdadero revestimiento milagroso que descubrió Dupont en 1938, Teflon® tiene que llevar su correspondiente logo ®, ya que la mayoría de las veces cuando se habla de un revestimiento antiadherente teflón no se trata del auténtico.
Teflon® es una marca comercial registrada propiedad de DuPont.
Se trata de un polímero fluorado de alto rendimiento similar al polietileno cuyo nombre químico es “politetrafluoroetileno” o “PTFE.
Este PTFE ha atraído la atención en los últimos años debido a las preguntas que surgieron sobre el PFOA, que es un aditivo que se usaba en el proceso de fabricación de este PTFE.
Para los que no sepan lo que es el PFOA os aclaro que es ácido perfluoro octánico, y que ciertas clases de Teflon, pero no todas, pueden contenerlo.

DuPont empezó a adoptar en 2009 una nueva generación de tecnologías para que el PTFE se pudiera fabricar sin el uso del PFOA y desde el 1 de enero de 2012, ya no utiliza el PFOA para fabricar revestimientos antiadherentes para utensilios de cocina ni utensilios para hornear.

Por último, las sartenes de porcelana o con recubrimiento de cerámica, que muchos habrán adquirido por la novedad, todas las que yo conozco por lo menos, son demasiado planitas.
Puede que sean la alternativa más ecológica y sana al Teflon® siempre que se compren de calidad, pero con certificado de que no contienen metales pesados, ni PTFE, ni PFOA, ni nanopartículas.
Pero su capacidad antiadherente, por mucho que se cuiden, suele durar mucho menos y se rallan con facilidad, dejando expuesta la capa de aluminio que ya sabemos que no es una buena superficie de contacto con los alimentos.
Además, las de mala calidad pueden contener hasta metales pesados.
En mi opinión pueden ser también una sofisticación más para provocar el consumo, como los cuchillos de porcelana, que al final acaban por no cortar.

Todos os habéis enterado, porque es “la última noticia importante” de que ahora ya no basta con comprar alimentos frescos, sino que tienen que ser superfrescos
¡Pues eso…, estrategias para vender más… de lo que sea!

Ya sabéis que yo os recomiendo siempre y para todo, en crudo para cocinar y más todavía para freír, nuestro maravilloso oro líquido, el aceite de oliva virgen extra.
En el post del próximo día os explicaré la manera más correcta de freír en una sartén tradicional y de limpiarla, algo que también importa, y mucho.
Cuanto menos tiempo estemos en la cocina, mucho mejor, siempre que guisemos de manera saludable, y esto solo se consigue empleando “herramientas” eficaces.

Sartén tradicional, ¿tiene todavía mucho futuro?

¿Tiene la sartén tradicional todavía mucho futuro?
Los que me seguís en el blog o en mis ebooks, y anteriormente en mis libros en papel y en mi antigua web, ya sabéis que solo uso la clásica sartén para freír huevos, hacer tortillas tipo francesas, y para cuajar la clásica tortilla de patata o tortilla española, u otra con calabacines, patatas y cebollas, o la paisana…

Sin embargo se siguen vendiendo en lotes de 3, sobre todo cuando son muy corrientes y ya se sabe que se van a estropear rápidamente y, porque España es el prototipo de país en el que se siguen friendo en muchos hogares y casi todos los días filetes, pescado y patatas…, a pesar de los índices de sobrepeso y obesidad que crecen por minutos.
Los fritos pueden multiplicar por 3 o por 4 las calorías de un alimento.
Pero los que no saben, no quieren o no pueden organizarse con antelación,“según ellos”, van a salto de mata, improvisan sobre la marcha, y “tiran” del clásico filete, o de los huevos con patatas fritas…
Muchos, para ahorrar fritos, se han pasado a las planchas, pero hay muchas carnes, pescados y hortalizas o verduras que no se pueden ni se deben freír ni hacer a la plancha.
Para que nuestra alimentación sea equilibrada, variada y saludable y no nos haga engordar, incluso que nos sirva para adelgazar, necesitamos consumir no solo ensaladas de todo tipo, algunos fritos y alimentos a la plancha, sino muchas otras preparaciones culinarias como pueden ser guisos, arroces, legumbres

En mi blog ya tenéis 8 guisos saludables y diferentes con menos de 500 calorías cada uno, y serían muy adecuados en lo que muchos, miles, siguen hablando de “dieta para adelgazar”, cuando las “dietas”, ya estaréis cansados de leérmelo, no sirven para adelgazar y mantener ese peso ideal, porque lo importante es cambiar de hábitos alimenticios y aprender a comer de una manera diferente, de todo pero en la proporción adecuada.

El otro día escuché, hablando de las estupendas propiedades que tienen las manitas de cerdo o de cordero, que se podían hacer a la plancha.
¡Pues la persona joven que lo contaba, ni las había comido nunca, ni las había visto en crudo, y por supuesto tampoco las había cocinado nunca!
Muchos de vosotros habréis respingado al leer “buenas propiedades”.
Pues sí, no es una errata, las patas, morros y orejas de los animales no tienen prácticamente colesterol, tan solo 6 miligramos por cada 100 g, pero tienen poca grasa, una buena proporción de proteína, y son muy gelatinosas.
La gelatina es una proteína muy resistente capaz de soportar el peso del animal, y si las patas tuvieran mucha grasa serían blandas, menos resistentes y no aguantarían el peso de estos animales que, además, es importante.
¡Pero necesitan cocer mucho para ablandarse!

Una sartén, aunque tenga los bordes altos, es decir aunque sea algo profunda y no planita, primer requisito imprescindible de una buena sartén como ya veremos en el próximo post, aunque solo se frían 1 o 2 filetes, salpica y mancha todo alrededor, y solo por no limpiar esa grasa cada día, a mí personalmente ya no me compensaría.
¡Y lo aburrido que debe ser comer todos los días filete!

Además, las carnes rojas, y los clásicos filetes que se pueden comprar hoy, salvo en regiones muy puntuales de nuestra geografía, por el tipo de alimentación que sufren los animales, durante toda o casi toda su vida, tienen la grasa incrustada en toda su masa muscular, aunque sea difícil de vislumbrar a simple vista, y aunque no sean “chuletones” no dejan de ser carnes rojas que solo hay que tomar de vez en cuando.

Aunque estos clásicos filetes se podrían también hacer en una olla superrápida usándola naturalmente sin presión, y tapando durante el dorado con su tapa de cristal, yo entiendo que hay que cambiar el “chip”, y que una gran mayoría de la gente no puede o no quiere comprenderlo, y siguen tirando de sartén como siempre se ha hecho.
¡El inmovilismo continuo!

Ahora ya se ve, de vez en cuando, a algún cocinero “atrevido” que fríe, incluso en algún restaurante, en alguna cacerola u olla, pero normalmente estrecha, es decir con poca superficie útil, y por supuesto siguen friendo con dicho utensilio destapado, porque, a no ser que éste tenga muy buen fondo difusor, si se tapara cocería pero no freiría.
¿Cómo van a tapar además si nadie lo hace y ni siquiera tapan los guisos, que deberían taparse siempre, no solo para ahorrar tiempo y energía sino para conservar más propiedades nutritivas, más sabor y más aroma?

Pero otros muchos, la mayoría, lo primero que “plantan” encima de su placa de calor antes de cocinar son 3 sartenes que son las únicas herramientas que van a usar.
Se nota que detrás de ellos vienen sus “pinches” que son los que van a limpiar todo lo que han ensuciado

Los franceses, mucho menos adictos a los fritos que nosotros, usan pocas sartenes clásicas, pero sí lo que ellos llaman “sauteuses” que, como podéis observar en la foto, se parecen mucho a nuestras ollas superrápidas si las quitamos su tapa de presión y las tapamos con su tapa de cristal, como os he recomendado, y que muchos han adquirido.
O como ésta otra, que también sería recomendable si fuera su base más ancha.

Cualquiera de ellas, a simple vista, nos dice que no tienen la robustez y el espesor de paredes de nuestra olla superrápida, ni su fondo difusor que por su composición con 5 capas en forma de sándwich no gasta ni agua ni aceite, y nos ahorra para empezar tiempo, energía y limpieza.
Es curioso, y creo que ya le he dicho en algún otro post, que de mi primer ebook “Utiliza tu olla superrápida a tope” se han vendido el doble de ejemplares que del tercero “Recetas en 10 o 20 minutos en tu olla superrápida sin presión, tapada con su tapa de cristal” siendo ambos imprescindibles para rentabilizar al máximo su olla.
(¡Y ahora todos ellos están de oferta!)
Esto quiere decir que:
– o solo usan su olla con presión, y sería una pena,
– o no la usarán para tantas y tantas preparaciones en las que se puede usar, pero en las que ellos siguen usando otras herramientas trogloditas con las que se pierde calidad y tiempo, y en las que desde luego no se puede trabajar con eficacia, en poco tiempo y manchando lo mínimo.
Si os citara alguna de estas preparaciones que se pueden y deben hacer en la olla, muchos abrirían los ojos como platos.

Cuando empecé a impartir clases, siempre con las técnicas culinarias modernas como eran el Thermomix que nadie entonces conocía, con el microondas que acababa de irrumpir en el mercado y solo y exclusivamente con estas ollas, con o sin presión, como todo se probaba después en clase, no había trampa ni cartón.
Todos podían comprobarlo in situ.

Al principio, entre mis alumnos, más mujeres que hombres, casi nadie tenía en su casa una placa de vitrocerámica y ya se daban cuenta de la modernidad, eficacia y medidas prácticas que se iban a encontrar en mi escuela.
Desde luego hay que cambiar el “chip” y cocinar de una manera distinta, estilo moderno, aunque nadie todavía lo haga.
Ya entonces comprendí que me había adelantado por lo menos en 30 años a las costumbres vigentes.

Es más, cuando publiqué mi primer libro con Espasa Calpe, “Recetas fáciles y rápidas explicadas por el método tradicional, y con Thermomix, microondas y olla rápida”, que tuvo varias portadas mi editora, muy jovencita aunque casada, no se había metido nunca en la cocina y me “destrozó” el libro, alegando que nadie escribía un libro así ni cocinaba de esa manera, y ese fue precisamente el éxito de ese libro y de los 17 posteriores.
¡Yo no quería, ni quiero hoy “más de lo mismo”, en ninguna faceta de la vida!
Menos mal que la directora editorial era muy inteligente, comprendió mi mensaje y el libro se volvió a estructurar como yo quería.
Conclusión: aunque yo entonces era una perfecta desconocida, solo se acordaban de mí mis antiguos alumnos, la primera edición que fue importante, mucho más que las que se tiran en la actualidad, se agotó en 15 días, y a esta primera le siguieron otras 12 ediciones más.
¡Por algo sería!

Como muchos de vosotros me pedís continuamente los requisitos que debe tener una buena sartén, les voy a dedicar el post entero del próximo día.

Mayonesa “achocolatada”

No, tampoco hoy os estoy tomando el pelo, de verdad, se trata de una mayonesa que, por su color, podría llevar chocolate, pero que no lo lleva en absoluto.
¡Y sin embargo tiene una suavidad y cremosidad increíbles!
La receta es la siguiente:

■  20 g ya pelados de ajos negros
■  150 g de aceite de oliva virgen extra
■  1 huevo gordo de 62-72 g
■  un poquito de sal y pimienta blanca recién molida

1. Volcar en el vaso de la minipímer todos los ingredientes juntos.
2. Clavar” en el fondo de dicho vaso el brazo de esta batidora y accionarla en su nivel de mayor potencia, 600 vatios por ejemplo.
3. Como en el caso de una mayonesa normal veréis que poco a poco la emulsión se va formando.
En este caso, como los ajos negros son un poco pegajosos habrá que insistir en la trituración hasta que desaparezcan todas las pintitas negras y tengamos como una auténtica crema de chocolate.
4. Escoger un aceite virgen de sabor suave, como el Arbequina, para que no enmascare el sabor del ajo negro.
5. Si os sobra, conservadla como cualquier otra preparación perecedera o plato cocinado, es decir inmediatamente después de elaborada, en un recipiente hermético lleno hasta arriba para que no quede aire en su interior, y en la nevera a a 2-3º.

Para que os hagáis una pequeña idea de como hay que conservar correctamente cualquier alimento delicado, sea un plato cocinado, o una “salsa” como en este caso, os adjunto las fotos de un
tupper pequeñito lleno y tapado con alioli negro,
de este mismo tupper tumbado para que comprobéis que está lleno hasta arriba,
y del mismo tupper con alioli negro esta vez destapado.
Ya sé de sobra que estas fotos solo se ven regular, pero yo creo que podéis daros una pequeña idea de cómo tienen que estar los tuppers, siempre llenos hasta arriba para que no haya aire.

Podéis utilizar esta mayonesa achocolatada para todo lo que os apetezca, con patatas pequeñitas hervidas al vapor, con piel, en la olla superrápida, con cualquier verdura también cocinada al vapor pero en el microondas, en su propio jugo, sin añadir nada en absoluto, como por ejemplo bróculi o coliflor…, o para cualquier pescado elaborado también en el microondas pero que prácticamente no habéis aliñado.
Esta mayonesa le proporcionará suficiente sabor.
¡Recordad que no sabe a ajo!

Y si lo que queréis conseguir es un alioli negro, la receta sería:

■  100 g de ajos negros ya pelados
■  2 dientes gordos de ajo blanco
■  1 huevo gordo de 62-72 g
■  100 g de aceite de oliva virgen extra
■  sal y pimienta blanca recién molida
■  3 o 4 cucharadas de agua, o las que os pida

1. Volcar en el vaso de la batidora, como en el caso anterior, todos los ingredientes juntos menos el agua, aunque ahora como la cantidad de ajos negros es mucho mayor la trituración os costará algo más y tendréis que insistir hasta que no quede ningún trocito de ajo.
2. Cuando consigáis una pasta espesa muy pegajosa, añadir 2 o 3 cucharadas de agua y volver a batir.
Añadir alguna más si os hace falta, pero poco a poco para no pasaros.
Dependerá mucho del tipo de aceite virgen extra que, también os recomiendo, sea de sabor suave.
3.
Cuando esta pasta esté homogénea, aunque mucho más densa que la anterior, comprobad el punto de sal y de pimienta y consumidla o guardadla con todas las explicaciones ya apuntadas.
Parece enteramente una crema espesa y oscura de chocolate, muy diferente a la anterior que es más ligera, suave y esponjosa.
4. Este alioli negro sí que sabe a ajo, puesto que lleva también ajo blanco.
Si queréis que sepa más a ajo, añadir alguno más hasta conseguir el sabor que os guste.
Tiene un puntito ácido aunque no se le ponga limón, debido a esta presencia importante de ajos negros, y por tanto no le hace falta.
De todas maneras al alioli tradicional no le suelo poner nunca zumo de limón.

Ajos negros

Parece ser que a mediados del siglo pasado, un científico japonés anónimo queriendo atenuar el fuerte olor del ajo, lo puso a asar a baja temperatura y se le quedaron sus dientes completamente negros, con un aroma suave, agradable, algo dulzón, con una textura parecida a la de las gominolas y un sabor delicioso, sutil, delicado, recordando ligeramente al regaliz.
Por ello se empezaron a fabricar armarios estancos donde los ajos sufrían esta trasformación.
A partir de ese momento su consumo se extendió como la pólvora por todo Oriente, donde es muy apreciado.

En el verano de 2007 Ferrán Adriá, en El Bulli, los introdujo en sus deslumbrantes menús. “Fui el primero en importarlos de Japón, los descubrí en un restaurante de Osaka y me entusiasmaron”, comentaría Adriá tiempo después.
¡Por ello, entre otras muchas razones, los franceses, le denominan el “alquimista” de la cocina!

De momento, hasta que estos ajos se conozcan más, son los gastrónomos y grandes Chefs los que los están utilizando para dar un toque de originalidad y color a sus exóticas preparaciones… hasta que usuarios como vosotros los degustéis y decidáis si os gustan o no.
Si queréis probarlos o experimentar con ellos podéis adquirirlos por Internet en http://www.planetahuerto.es/venta-ajo-negro-de-las-pedroneras-50gr_04586

En nuestro país se empezaron a comercializar en las Pedroñeras, capital por antonomasia del ajo, y de todos es conocida la gran calidad de estos ajos manchegos.
A la hora de adquirir estos ajos blancos con denominación de origen, aunque son fáciles de reconocer por ser blancos por fuera y morados por dentro, no os equivoquéis ya que la piel que recubre la cabeza es blanca, pero la que recubre los dientes es morada.
El ajo morado de las Pedroñeras es más rico en azufre, yodo, sílice, alicina, zinc…, lo que le da un valor nutricional importante y le convierte en una ayuda para nuestro bienestar.
Tiene un aroma y un sabor característico, mucho más intenso, fuerte y estimulante que el resto de los ajos.

También tendréis que prestar atención cuando compréis ajos negros, ya que estos manchegos tienen sus dientes más pequeños y ovalados, mientras que los de procedencia oriental, fundamentalmente de China, son grandes y redondos.
Y no son manías, en la comparativa de ajo negro de diferentes procedencias siempre gana el de Las Pedroñeras, porque en aroma, textura y sabor supera con creces a los demás.
¡Pero, no esperéis encontrar el sabor característico del ajo… porque no lo tiene!

¿Cómo se obtienen estos ajos negros?
El ajo negro o Black Allium, se obtiene por tanto metiendo las cabezas de ajo enteras, sin añadirles nada en absoluto, es decir sin aditivos, ni colorantes, ni conservantes en una cámara sellada a una temperatura y humedad constantes durante un periodo que puede oscilar entre los 30 a 60 días según el productor que lo elabore.
Después se deja “madurar” en una sala especial durante 45 días, y durante este tiempo el ajo va cambiando de color poco a poco hasta convertirse en el deseado “ajo negro, 100% natural”.
Parece ser que no es difícil encontrar recetas para elaborar ajo negro en casa, aunque es un proceso muy largo y difícil, pero el que se quiera animar, ¡adelante!

Son una muy buena fuente de energía y salud
Estos pequeños ajos son una auténtica panacea vegetal, ya que tienen muchísimas propiedades.
Mientras que los ajos blancos que todos utilizamos a diario o Allium Sativum, una vez pelados tienen casi 84 calorías, los negros al haber perdido durante su proceso de transformación alrededor de un 20% de agua tienen alrededor de 132.
Naturalmente todos los “elementos” que se encontraban en los ajos blancos se han concentrado, es decir han aumentado y se encuentran en mayor proporción que en sus homónimos, los ajos blancos.
Así que, para empezar, de los 20 aminoácidos esenciales, y por tanto necesarios que requiere el ser humano para mantener el tono de nuestro cuerpo, tener la suficiente energía y que el sistema inmunológico funcione, estos ajos negros cuentan nada más y nada menos que con 18, lo que les convierte ya en un alimento muy beneficioso.
Sin estos aminoácidos esenciales estaríamos decaídos y con las defensas bajas ante cualquier enfermedad.
Como el cuerpo no los fabrica, hay que incluirlos en nuestra alimentación, y es aquí donde el ajo negro ejerce un papel destacado, ya que es una de las principales fuentes de aminoácidos.
Es un energizante natural, combate el estrés y la depresión y por su alto contenido en zinc resulta un “vigorizante” natural.
Participa en la purificación de la sangre y la protección del corazón gracias a un componente, la “S-allícisteína”, que colabora en la eliminación de lípidos y del llamado “colesterol malo”.

Entre sus otras propiedades nutricionales cabe destacar que tiene los siguientes nutrientes, lo mismo que los ajos blancos pero en mayor cantidad, hierro, calcio, potasio, yodo, zinc, magnesio, sodio, fósforo, trazas de vitamina A, vitamina B1, vitamina B2, vitamina B3, vitamina B5, vitamina B6, vitamina B7, vitamina B9, vitamina B12, vitamina C, vitamina D, vitamina E, vitamina K, 0 miligramos de colesterol y de purinas y bastante fibra.

El ajo negro tiene 5 veces más alicina, también 5 veces más de fibra, y 3 veces más de antioxidantes que el ajo blanco.
La alicina no es intrínseca al ajo sino que se produce al cortar o machacar el diente.
No es un elemento esencial en la alimentación, pero sí una gran ayuda en la lucha contra los radicales libres, lo que le convierte en uno de los mejores antioxidantes que nos brinda la naturaleza, una fuente de juventud.
La alicina también colabora en la circulación de la sangre teniendo efectos antitrombóticos.
Además de ayudar al sistema inmunológico y a mantener limpias las arterias, colabora en la prevención de la diabetes y facilita el tránsito intestinal.

¿Cuál es la cantidad aconsejable que debe consumirse de ajo negro?
Se aconseja consumir un mínimo de 1 a 3 dientes repartidos a lo largo del día, solos o añadidos a la comida.
Como era de esperar, ha entrado de lleno en los herbolarios como complemento nutricional.

Estos ajos negros son también perfectos para elaborar platos sofisticados, ya que les añade un sabor dulcificado, entre el de las pasas y el del regaliz, ideales por tanto para preparar también los más insólitos postres.
El próximo día os explicaré uno de mis “experimentos” que podrá agradar a muchos, o disgustar a otros, pero que os aseguro no dejará indiferente a ninguno ya que tiene una cremosidad y una suavidad increíbles.
¡Y es algo que pocos conocerán y que, al probarlo, no identificarán sus componentes!

Oferta de Bubok y libros digitales de Cristina Galiano

Como ya os avanzaba en mi post anterior, Bubok, la editorial on-line más importante del mundo de habla hispana y presente en varios países, además de en España, en Argentina, México, Colombia, Portugal, Suecia y Francia, este año, para celebrar la inauguración de su primera tienda física en Madrid, en la calle Belén nº13, en la zona de Alonso Martínez, puesto que ellos también publican libros en papel, y para agradecer que los 8 libros que llevo escritos en versión digital los haya publicado con ellos ha decidido poner varios lotes de mis ebooks a un precio todavía más bajo de lo normal, que son 2,50€ + IVA, ¡que ya son precios irrisorios!

Si adquirís, o ya disfrutáis de una buena olla superrápida o de un microondas por muy sencillo que sea, sin estos ebooks no sacaréis ni un 10% de su rendimiento a dichos pequeños electrodomésticos, porque aunque parezca increíble, todos e insisto, todos los libros de instrucciones y de recetas dejan tanto que desear que se podría pensar que los han escrito sus peores enemigos, o lo que todavía me parece más vergonzoso, que solo quieren vender y que les importa muy poco si luego los usáis rematadamente mal, muy mal, mal, regular…, o para muy pocas cosas como legumbres en el caso de las ollas, o calentar la leche en el microondas.

¡A ver por qué de los 18 libros en papel que me publicó Espasa-Planeta, con más de 95 ediciones en total, empezando en 1996, todos se refieren a estas técnicas culinarias modernas, la olla, el microondas, el Thermomix, la nevera o conservación, el congelador o la congelación…!
El que decida no adquirirlos que luego no venga, por favor, a pedirme recetas, o todavía peor, a que les explique por qué les ha salido un “bodrio”, o por qué han tenido un problema serio con la olla o con el microondas por manipularlos mal.
¡Hay que conocer a fondo las “tripas” de nuestros aparatos!

Aunque muchos se han adelantado y ya han adquirido algún lote, paso a explicaros en qué consiste cada uno.

1. Lote 1, compuesto por 2 libros:
http://www.bubok.es/libros/235988/Lote-Imprescindible-para-la-olla-superrapida
♦  Utiliza tu olla superrápida a tope y
♦  Recetas en 10 o 20 minutos con tu olla superrápida sin presión, tapada con su tapa de cristal.
Precio de venta 3,99€. 
¡Solo con el primer libro, sin este último libro la olla se queda coja!

2. Lote 2, una promoción especialmente dirigida a a todos aquellos que hayan ya comprado el libro Utiliza tu olla superrápida a tope, y que está compuesto también por 2 libros:
http://www.bubok.es/libros/235990/Lote-Super-Ventas-Cristina-Galiano
♦  Mis recetas más ricas utilizando varias técnicas culinarias modernas y
♦  Recetas en 10 o 20 minutos con tu olla superrápida sin presión, tapada con su tapa de cristal.
Precio de venta 3,99€.

3. Lote 3, compuesto por 3 libros:
http://www.bubok.es/libros/235991/Lote-Los-mejores-ebooks-de-cocina-de-Cristina-Galiano
♦  Utiliza tu olla superrápida a tope y
♦  Mis recetas más ricas utilizando varias técnicas culinarias modernas y 
♦  Recetas en 10 o 20 minutos con tu olla superrápida sin presión, tapada con su tapa de cristal
Precio de venta 5€.

Quiero también aclararos, porque me acabo de enterar, de que todavía podéis encontrar libros míos en papel por Internet a pesar de que han pasado demasiados años desde que los escribí, y no os los recomiendo en absoluto.
Así que, aunque sea tirar piedras a mi tejado, no los compréis.
Para evitar confusiones, porque algunos que no me conocen posiblemente no lo entenderán, os cuento que sigo cobrando derechos de autor por ellos.
De hecho a mí me han quedado algunos ejemplares, muy poquitos, que antes regalaba y ahora he desistido, porque son mucho mejores y más actuales estos ebooks.

Salvo los 2 de Thermomix, el del TH 21, y el del TH 31, que siguen siendo exactamente iguales que los de papel, todos los demás al transformarlos en digital han sufrido muchísimas modificaciones, están modernizados y renovados, son mucho más didácticos al poder poner enlaces a Internet, que no se pueden poner en los de papel, e incluyen todos los “experimentos” que con el paso de los años voy haciendo.

Más recetas rápidas y saludables con la olla superrápida, octavo ebook de Cristina Galiano

He aquí mi octavo ebook o libro digital, “Más recetas rápidas y saludables con la olla superrápida”.
Para adquirirlo en Bubok, como siempre, en 2 versiones, pdf + Epub, pinchar aquí.
También podéis adquirirlo en Amazon en formato Kindle pinchando aquí.

Como prácticamente todo se puede y se debe cocinar en una olla superrápida, más cómodamente si tiene un buen diámetro, es decir una gran superficie útil para dorar, freír, asar, guisar, remover…, salvo los huevos fritos y las tortillas que son los únicos alimentos que necesitan una sartén, sigo escribiendo libros sobre esta nueva manera moderna de cocinar, que es la que hago desde hace muchísimos años.

Tuve la gran suerte de tener el último año de carrera a un catedrático de Bromatología, la ciencia de los alimentos, que sin yo saberlo, puso los cimientos de lo que sería más tarde mi gran pasión, la cocina y la nutrición.
En aquella época, los farmacéuticos eramos los únicos en estudiar esos temas.
Así que, al año siguiente, cuando me casé, aunque no había frito un huevo en mi vida, empecé a cocinar con todos aquellos conocimientos que acababa de adquirir, a conservar, a congelar… y a descubrir un mundo nuevo.
Entonces solo existían las clásicas ollas expréss, pero yo ya empecé a usarlas para cocer siempre las verduras al vapor, poniendo menos líquido y tiempos más cortos de los que indicaba el manual, en definitiva empecé a hacer experimentos con ella a diario.
No recuerdo haber cocinado “chuf chuf” en la vida, salvo cuando eran preparaciones que realmente no necesitaban tiempos largos, es decir que se podían elaborar en un momento.
Cuando salieron las primeras ollas superrápidas, entonces carísimas, rápidamente adquirí una, luego otra… y ya empecé a cocinar en ellas todo lo posible e imaginable.

Así que ya en los primeros cursos de cocina que empecé a impartir en mi propia escuela de cocina solo utilizaba técnicas culinarias modernas como son estas ollas, los microondas que empezaban a aparecer y el Thermomix que también acababa de irrumpir en el mercado.
Ya en aquella época las ollas superrápidas tenían tapas de acero, del mismo diámetro que las ollas, en lugar de las de cristal que aparecieron más tarde para poder usarlas como cacerolas normales, es decir sin presión.
En más de uno de mis videos en YouTube aparecen dichas tapas, y también en los videos del blog.

Luego vinieron mis libros en papel que eran una fiel copia de mis cursos, es decir utilizando siempre estas técnicas modernas de manipulación de alimentos y fueron muchos de mis antiguos lectores de aquellos libros, ya agotados, los que querían a toda costa que los reescribiera, un día, en formato digital.
Como todos estaban escritos hace algunos años, los he modernizado y actualizado, y la ventaja de estos ebooks es que se pueden poner enlaces a Internet, con lo que son mucho más didácticos que los libros tradicionales.

Este octavo libro incluye algunas recetas del primero que escribí en papel en 1996 y que, a pesar de ser el primero de la colección que se formaría después, llegó a más de 13 ediciones.
Su nombre “Recetas fáciles para todos los días explicadas por el método tradicional y con olla rápida, microondas y Thermomix”.
Pero también algunos lo podrán tener con esta otra portada ya que tuvo muchas diferentes, siendo su contenido siempre el mismo.
Si alguno lo tiene todavía, ojeando tan solo sus primeras páginas comprobará que su contenido es muy diferente al de este ebook.
También os doy, como en aquel caso, la posibilidad de usar el microondas, cuando se puede, el Thermomix si lo tenéis o, en su lugar, una buena trituradora-batidora como una minipímer potente, y siempre la olla superrápida.
He obviado las explicaciones por el método tradicional, aunque sean miles los que todavía lo utilizan porque hoy sabemos científicamente, que las cocciones deben ser siempre lo más cortas posibles y con la mínima cantidad de agua o liquido añadido.

Os brindo aquí el enlace para que podáis ojear las primeras hojas de este octavo libro, y ver las recetas que os vais a encontrar dentro.

Y aunque estas primeras páginas de mis otros ebooks ya han ido apareciendo en otros posts, os las ofrezco aquí todas juntas.
Libro 1, “Utiliza tu olla superrápida a tope”
https://www.dropbox.com/s/lkc0bgvlz43gonn/PRIMERAS%20P%C3%81GINAS%20DEL%20LIBRO%201%20PDF.pdf

Libro 2, “Mis recetas más ricas utilizando varias técnicas culinarias modernas que, en realidad es como 4 libros en 1, método tradicional, olla rápida, Thermomix o minipímer y microondas”
https://www.dropbox.com/s/0v8z8gm75ul4lej/LIBRO%202%20PRIMERAS%20P%C3%81GINAS%20EN%20PDF.pdf

Libro 3, “Recetas en 10 o 20 minutos, también para ollas superrápidas, pero esta vez usadas sin presión, tapadas con su tapa de cristal”
https://www.dropbox.com/s/ghii210zcuvai2s/LIBRO%203%2C%20PRIMERAS%20PAGINAS%20EN%20PDF.pdf

Libro 4, “Saber comprar, conservar y congelar todos nuestros alimentos desde la A hasta la Z”
https://www.dropbox.com/s/r29pk8tsfh74lxy/LIBRO%204%2C%20CONGELACION%20%20PRIMERAS%20PAGINAS.pdf

Libro 5, “Mis mejores recetas con Thermomix 21″
https://www.dropbox.com/s/54e7bii2i7hoae4/LIBRO%205%20TH%2021%20PRIMERAS%20PAGINAS.pdf

Libro 6, “Solo recetas que salen bien en el microondas”
https://www.dropbox.com/s/7atta7ys7fgvf7e/LIBRO%205%20MICROONDAS%2C%20PRIMERAS%20P%C3%81GINAS%20PDF.pdf

Libro 7, “Mis mejores recetas con Thermomix 31″
https://www.dropbox.com/s/3ss31lktmxn3eva/LIBRO%207%2C%20TH%2031%20PRIMERAS%20PAGINAS.pdf

De estos 4 libros dedicados a la olla superrápida, puesto que los otros tratan de otras técnicas culinarias, os sigo recomendando como imprescindibles el 1 y el 3.
Si no tenéis por lo menos estos dos, os aseguro que no le sacaréis todo el partido a vuestra olla y que la usaréis incorrectamente.
En el momento en que pongáis más aceite, más líquidos, y tiempos más largos de los que yo indico en mis recetas, estaréis perdiendo las buenas propiedades de la olla.
Estas recetas son el resultado de años y años cocinando con ellas, modificándolas continuamente a medida que los propios alimentos también cambiaban, incluso sustituyendo unos ingredientes por otros que, por su composición ya no resultaban saludables como el beicon y el jamón de York… por ejemplo.

¡Y el próximo día os explicaré la “oferta” que Bubok ha preparado para todos vosotros con motivo de haber inaugurado este año su primera tienda física en Madrid, pero que todos los que queráis adquirir ya hoy el libro, la encontraréis al efectuar la compra!
Y seguimos con precios imbatibles, 2,50€ + IVA.

Artrosis, ¿te duele algo?, ¡pues muévete!

La verdad es que este título me encantó cuando lo leí en un artículo o newsletter, y directamente lo he fusilado porque me pareció genial ya que contradice todo lo que se decía estos años atrás.

Si tenías un ataque de ciática te mandaban directamente reposo absoluto, si te hacías un esguince, te inmovilizaban el tobillo durante 2 o 3 semanas, si te dolían las rodillas te prohibían subir y bajar escaleras…
Sin embargo las últimas investigaciones aconsejan todo lo contrario puesto que el órgano que no se ejercita se atrofia.

La artrosis, de la que ya hemos hablado varias veces, y que se produce por una degeneración del cartílago de múltiples articulaciones, siendo las más frecuentes las de las rodillas, caderas y columna vertebral daba sus primeros síntomas hace años a partir de los 50, pero actualmente cada vez se presentan más casos a edades más tempranas.

¿Cuál es la causa principal de esta artrosis y por qué aparece cada vez más pronto?
Fundamentalmente por una mala alimentación y un nefasto estilo actual de vida con un sedentarismo imperante.
Los españoles normalmente tienen alergia al ejercicio y a moverse, y encuentran mil motivos para no hacerlo, aunque en esta época del año muchos, con muy buenos propósitos se apuntarán a un gimnasio, incluso a un trimestre completo para que les salga más barato.
Pero, el famoso pero, si no están realmente concienciados de que hoy moverse es tan importante como comer o respirar, encontrarán mil pretextos para no hacerlo.
Y muchos, cada vez más jóvenes, prefieren operarse de una o dos rodillas, o de cadera… antes que cumplir estas dos premisas: ¡ejercicio y alimentación correctos, o alimentación y ejercicio correctos, tanto me da!

Los kilos de más ya hemos visto, y muchos volvéis ahora de la playa, que son una verdadera plaga, pero para una gran mayoría de la población no constituyen un problema… mientras no les duela nada.
Les gusta comer y beber lo que les apetece, y en cantidades astronómicas y, aunque engorden… no les importa demasiado.
La mayoría de restaurantes normalitos les siguen además este “juego” tan peligroso, y ofrecen cada vez raciones más grandes a precios menores.

Además de un probable factor genético, el cuerpo a medida que transcurren los años deja de producir ciertas fibras de colágeno que son necesarias para que los cartílagos de las articulaciones sean fuertes y resistentes.
El aumento de peso de la población en general también influye en la aparición de estas artrosis prematuras.
Los kilos de más no solo presionan las articulaciones, sino que la grasa abundante de su cuerpo contiene unos transmisores bioquímicos que causan inflamaciones en las articulaciones.
¡Y esta grasa es un verdadero veneno para las mismas!

O sea que los kilos de más, como ya os he repetido tantas y tantas veces, son el origen o la puerta abierta a muchas enfermedades e influyen mucho más que los genes.
Además los obesos al tener dolores, no solo andan cada vez peor, sino que se sientan y se mueven cada ver peor, menos erguidos y más encorvados, y esto afecta, como ya hemos visto, sobre todo a las articulaciones anteriormente citadas.
Éstas además de sobrecargarse por los kilos y las malas posturas, también se deterioran por la rotura de ligamentos o por fracturas óseas.
En algunos casos, los menos, los médicos hablan de “artrosis primaria”, lo que quiere decir que desconocen la causa de la misma ya que puede aparecer en personas normales, con normo peso y con buenas costumbres dietéticas y funcionales.

Cada vez más traumatólogos se apuntan al poder curativo del movimiento.
Se cree que una actividad constante favorece la aparición de células madre en la zona afectada y éstas podrían regenerar el cartílago.
Cada kilo de masa corporal que se elimine mediante la actividad física reduce por 4 la carga que sufre su rodilla.
Las personas que pierden tan solo un 10% de peso ven reducidos drásticamente su dolores articulares.
Un artículo publicado en el Journal of Medicine asegura que sin movimiento, el cartílago acaba atrofiándose.

Y, como sucede tantas y tantas veces, en la mayoría, no existe ninguna píldora maravillosa que cure o mejore esta degeneración del cartílago.
Se suelen aconsejar la glucosamina o sulfato de glucosamina que se comercializa como protector del cartílago, pero que al digerirse en el intestino es incapaz de regenerar directamente el cartílago, y el sulfato de condroitina o condroitin sulfato.
Según la EFSA = Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, ninguno de estos dos suplementos tiene efectos positivos probados por mucho que se repita y se siga recetando incluso a nuestro gran tenista Rafa Nadal.

Como siempre es la pescadilla que se mueve la cola.
Como pesan los kilos, no se mueven y siguen ganando peso, y al no hacer ningún tipo de ejercicio los órganos empiezan a atrofiarse y más artrósicos se vuelven.
Más adelante, cuando empieza el dolor, ya tienen una excusa más para no moverse.
Esta artrosis creciente unida a una nula actividad física son los dos causantes más habituales de que las personas mayores acaben abocadas a no ser autosuficientes y a la inmovilidad.

Así que si queréis estar mucho tiempo ágiles y ser autónomos aunque los años inexorablemente sigan pasando, moveros desde jovencitos porque hoy, la mayoría de los trabajos son muy sedentarios o, aunque se esté todo el tiempo de pie, los músculos de su cuerpo siguen pasivos y solo mueven unos pocos y siempre los mismos.
¡Y deben moverse todos!

Y los que hayan hecho caso este verano de la recomendación que yo os expliqué sobre las rodillas, sobre los pies o sobre las manos, y lo hayan realizado correctamente y a diario, habrán ya notado sus numerosos beneficios.

Tomates secos aliñados para ensalada, “pommodori secci”

El tomate seco natural es un tomate maduro secado lentamente al sol.
Este lento proceso de secado hace que los tomates mermen perdiendo su humedad interior, pudiendo llegar a perder casi el 90% de su peso inicial.
Al disminuir tan considerablemente su volumen, su sabor se intensifica y se transforma en un condimento o guarnición ideal para acompañar platos de carne, de pescado, de pasta fría o caliente, de ensaladas…, incluso en una pizza casera.
También pueden encontrarse en alguna de las cocinas del levante español.
Estos tomates secos son muy populares en ciertas cocinas mediterráneas, una de las más afamadas es la italiana, y en la región de Puglia es habitual ver tejados de casas llenos de estos tomates secándose al sol.

Pueden conservarse comestibles durante largos periodos de tiempo debido a su bajo índice de humedad.
Existen 2 tipos de secado de tomates, uno de ellos es el natural, y consiste en el lento secado de los tomates expuestos al sol, en una cama de sal, haciendo que se mantengan sus valores nutricionales iniciales.
La medida de sal empleada en el secado es fundamental, si se incluye mucha se deseca rápidamente, afectando a los sabores.
Los tomates secados al sol se cortan en dos partes y se ponen boca-abajo con la piel hacia arriba.
Es importante que el primer día de desecado sea un día despejado con el objeto de que se deshidrate en un 70% sin que adquiera mohos durante la noche.
Según la variedad del tomate el secado puede ser rápido, de 3 o 4 días, o ser lento, alcanzando un periodo de una semana.

Durante este secado se les protege de insectos mediante el empleo de lienzos de fino tamiz, como “telas mosquiteras”.
El otro es industrial, y se va imponiendo poco a poco en su elaboración y consiste en la deshidratación mediante aplicación de calor artificial.
Los deshidratadores industriales permiten desecar grandes cantidades en periodos cortos de tiempo, logrando así un mayor rendimiento.
Lograr su secado hace que sea posible obtener en cualquier época del año, tomates ricos en licopeno, al que deben su intenso color rojo, en otros antioxidantes, en vitamina C… y, sin embargo poseen niveles bajos de sodio, de grasa y de calorías.

En algunos casos se almacenan en botes de cristal sum
ergidos en aceite de oliva virgen extra, que se aromatiza a su vez con hierbas diversas, como es el caso del tomate mallorquín.
También se pueden comercializar simplemente secos, a granel, sobre todo en Levante, o envasados en bolsas o cajitas de cartón.
Si podéis escoger, que sean los secados de manera natural.
Os voy a dar una receta fácil y rápida de “pommodori secci” aliñados para ensalada, que os gustará mucho, aunque los podéis incluir en cualquier otro plato en el que queráis tener este sabor y aroma.

■  200 g de pommodori secci o tomates secos naturales
■  50 g de hojas de albahaca muy fresca, solo las hojas
■  ¼ de litro de vinagre suave, de sidra, de manzana…
■  3 dientes gordos de ajo
■  2 o 3 guindillas secas
■  aceite de oliva virgen extra hasta cubrir

1. Lavar los tomates secos debajo del grifo y centrifugarlos si tenéis una centrifugadora.
2. Lavar las ramitas de albahaca de la misma manera, y centrifugarlas también.
3. Secarlas con varios trozos de papel absorbente de cocina, separar los rabitos de las hojas y esparcirlas encima de la mesa de la cocina para que se acaben de secar.
4. Pelar los ajos y aplastarlos encima de la tabla de cocina sin que se deshagan demasiado.
5. En una jarrita de vidrio volcar los tomates ya lavados y centrifugados y cubrirlos con el vinagre.
Apretarlos bien para que se queden bien cubiertos.
6. Introducirlos en el microondas a potencia máxima hasta que empiecen a hervir.
7. A continuación colarlos pero recogiendo el vinagre, que nos seguirá sirviendo para aderezar ensaladas y elaborar vinagretas a pesar de que ha tomado un ligero color rojo.
8. Secarlos muy bien como en el caso de las hojas de albahaca y esparcirlos también sobre la mesa de la cocina.
Dejar que se sequen hasta el día siguiente.
9. En un recipiente de vidrio hermético volcar las hojas de albahaca, las guindillas y los dientes de ajo y cubrirlos de aceite de oliva virgen extra.
10. Al día siguiente sobre este aceite, que ya olerá a albahaca, volcar los tomates y terminar de cubrirlos con aceite.
11. Aunque lo ideal es consumirlos al cabo de 1 mes, se pueden consumir antes, y tendrán menos sabor, o después y su sabor será más intenso.
No os podéis ni imaginar el aroma tan fantástico que coge además este aceite con la albahaca.
¡Es una delicia! y lo podéis usar para cocinar todo lo que se os ocurra no solo para aliñar ensaladas.

Colesterol elevado, ¿se puede detectar a simple vista?

Más de la mitad de los españoles mayores de 25 años tiene el colesterol elevado, concretamente el 56,1%, y como es una enfermedad que, en principio, no da síntomas, lo mismo que la hipertensión, o la diabetes tipo 2, sólo la mitad de estas personas sabe que lo tiene.

Todas las que tienen un sobrepeso importante, o una obesidad abdominal notable, por muy bien que se encuentren, deberían realizarse una analítica completa para detectar cualquiera de estas anomalías.
Ya sabéis que en la actualidad se le está dando más importancia a este perímetro abdominal que al Índice de Masa Corporal o IMC en sí, porque se ha comprobado que esta grasa alrededor del abdomen suele estar compuesta de lo que se denomina “grasa blanca” que es mucho peor que la “grasa parda”, y hoy se puede saber qué cantidad hay de una y de otra.
Ya os hablaré en otro post de estas dos clases de grasa de las que últimamente se saben muchas curiosidades.
Muchas personas que no tienen un exceso de peso pueden tener también cifras muy elevadas de esta medida abdominal, más de 80 centímetros en las mujeres y más de 90 en los hombres.

Pero hay personas, pocas, a las que sencillamente a simple vista se les puede detectar un aumento de colesterol, que siempre habrá que corroborar después con un análisis de sangre.
¿Cómo?
Pues porque debajo de los ojos, siempre de manera bilateral, es decir en ambos lados por igual, sobre todo debajo del párpado inferior, en el mismo sitio donde a veces se producen ojeras o bolsas, aparecen unas pequeñas manchas que pueden llegar a ser como unos “cordones” prominentes blanco-amarillentos que son acúmulos más o menos extensos de colesterol.
A estos pequeños depósitos se les llama xantelasmas palpebrales, y son tan reconocibles que, si los veis tan solo una vez, los detectareis enseguida.
Si os aparecen, yo os aconsejaría que fuerais rápidamente al médico para que mediante un análisis pueda afirmar si se trata de un nivel elevado de este lípido en sangre.

Si se cogen a tiempo y, con el consiguiente tratamiento y medidas higiénicas sanas, como alimentación equilibrada y ejercicio, se pueden bajar estas cifras bastante rápidamente.
Y, si al mismo tiempo que se toman alimentos grasos como embutidos, y solo de vez en cuando, se acompañan de alimentos con fibra, pan integral o pan de cinco cereales que tiene más fibra en lugar de pan blanco, la absorción de este colesterol será menor.
La recomendación de la Organización Mundial de la Salud, OMS es la de tomar, por lo menos, 6 gramos de fibra diaria, y muchos no alcanzan ni la mitad.
Os recuerdo que solo el 25% del colesterol que tenemos se debe a la alimentación, el resto lo fabrica nuestro propio organismo.

Si se deja pasar tiempo, y estos depósitos de grasa permanecen “instalados” durante semanas, a parte del consiguiente peligro de sufrir una enfermedad cardiovascular por este colesterol elevado, su solución estética no es fácil.
Si la extensión de la lesión no es muy grande, no está localizada en el canto interno del ojo y hay suficiente piel en el párpado para cerrar con seguridad, se puede extirpar mediante cirugía, quedando prácticamente invisibles las cicatrices.
Si la lesión está situada en una zona técnicamente imposible de llegar hasta ella, habitualmente en el canto interno del párpado, y no hay suficiente piel de reserva porque es muy grande, la cirugía puede ser no posible y hay que fulgurar la lesión mediante bisturí eléctrico o láser, siendo en este caso el aspecto estético impredecible.
Si se confirma esta imposibilidad de acceder y de todas maneras se quiere solucionar el problema, el caso debe ser valorado por un cirujano plástico.

Como podéis comprobar siempre es mejor la prevención y hacerse analíticas completas a partir de los 40 años, y mucho antes si ya existen kilos de más.
La intervención quirúrgica no deja de ser una operación con sus consiguientes posibles riesgos.