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 Cristina Galiano Licenciada en Farmacia. Especializada en nutrición y en técnicas culinarias modernas.
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Por Cristina Galiano, 27 enero, 2012
El gusto o la atracción por el sabor dulce existe ya en el feto y sigue existiendo después del nacimiento, por eso antaño cuando el bebé lloraba y lloraba, posiblemente porque padecía un “cólico del recién nacido”, le callaban poniéndole un chupete mojado en azúcar o en leche condensada. Si se repetía frecuentemente esta costumbre las caries futuras en los dientes de leche estaban aseguradas.
Sin embargo se puede vivir sin tomar nunca productos de sabor dulce… aunque “endulzan” nuestra vida y producen a muchos un cierto placer.
Los edulcorantes son sustancias que nos proporcionan este sabor dulce tan codiciado y se pueden clasificar en:
- naturales como la miel, el azúcar de mesa o sacarosa, la fructosa, la lactosa, la glucosa, la maltosa, los azúcares refinados, el jarabe de glucosa y de fructosa y otros, la dextrosa, los edulcorantes provenientes del maíz, el jugo concentrado de frutas, los azúcares invertidos…, o
- artificiales considerados todos oficialmente como aditivos, tanto en España como en la Unión Europea, y todos llevan por tanto su identificación característica, la E seguida de un número.
Los naturales se denominan también nutritivos ya que nos aportan, como hidratos de carbono que son, 4 calorías por gramo.
Los edulcorantes artificiales pueden ser:
- no nutritivos, con un valor calórico cero, es decir sin calorías, como la sacarina, el aspartamo, el ciclamato…,
- o nutritivos como los llamados polioles que nos aportan 2,4 calorías por gramo.
Entre ellos está el Sorbitol = E 420, el Xylitol = E 967, el Manitol = E 421, el Maltitol = E 953, el Isomalt = E 953, el Lactitol = E 966…, y se usan mucho en la fabricación de chicles y bombones.
Tienen la ventaja de que no favorecen las caries puesto que no son azúcares, pero si son consumidos en exceso pueden producir diarreas y también pueden engordar puesto que tienen calorías, menos que los azúcares tradicionales, pero tienen.
Los alimentos que van acompañados de edulcorantes artificiales deben llevar siempre la etiqueta de “sin azúcar” o “Light”.
Estos edulcorantes se pueden encontrar en polvo, para los postres, en comprimidos para disolver y en forma líquida para añadir en gotas a las bebidas, café, té, agua de limón, mermeladas caseras…
Ninguno de ellos sirve para adelgazar como muchos piensan y como ya vimos.
Cuidado los diabéticos pues pueden encontrar productos en los que ponga sin azúcar y que por tanto no llevan sacarosa, el azúcar común, pero sí llevan fructosa que a pesar de ser el azúcar de la fruta, ellos no pueden tomar en exceso como ya veremos en otro post.
El estudio di@bet.es realizado por la Sociedad Española de Diabetes (SED) ha llegado recientemente a la conclusión de que casi el 14% de la población española mayor de 18 años padece diabetes, en su mayoría de tipo 2, y la mitad de ellos no lo saben.
Además el 60% de éstos es obeso, casi la mitad presenta problemas de hipertensión arterial, el 30% fuma y el 70% es sedentario.
Entre los edulcorantes artificiales más conocidos llamados también intensos porque tienen un gran poder endulzante y que se pueden usar para hornear porque son muy estables y no pierden el sabor dulce con el calor están:
♦ la sacarina = E 954, entre 300 y 500 veces más dulce que el azúcar normal pero que da un ligero sabor metálico cuando se calienta por encima de los 70º,
♦ el ciclamato = E 952, 30 o 50 veces mas dulce que el azúcar, barato y de buen sabor,
♦ la sucralosa = E 955, 600 veces más dulce comercializada como Splenda hecha a partir del azúcar convencional y por ello su sabor es muy parecido al de la sacarosa. Pero a pesar de que se promueve como un edulcorante sin calorías, 10 g gramos de Splenda contienen → 9 g de carbohidratos que son una mezcla de dextrosa y maltodextrina y por esta razón, 10 gramos de Splenda tienen → 33 calorías frente a las 39 que contiene un peso igual de azúcar,
♦ el neotame entre 8.000 y 13.000 veces más dulce,
♦ el acesulfamo K = E 950, 200 veces mas dulce que el azúcar y que se elimina sin cambios por el riñón,
♦ el aspartamo = E 951, 200 veces más dulce que el azúcar normal y el mejor para el embarazo. Pero no soporta las altas temperaturas porque a 120º pierde gran parte de su sabor dulce y habría que añadir un 30% más, y a 180º lo pierde completamente.
La Unión Europea acaba de autorizar el 14 de noviembre del año pasado, 2011, el edulcorante natural stevia extraído de las hojas de la planta “Stevia rebaudiana” originaria de Paraguay. La Stevia es, en su forma natural, 10 a 15 veces mas dulce que el azúcar común de mesa, mientras que los extractos de Stevia tienen una potencia endulzante de 100 a 300 veces mayor que la del azúcar.
El máximo consumo diario autorizado por Bruselas ha quedado fijado en 4 miligramos por cada kilo de masa corporal.
Por debajo de este umbral, la stevia es totalmente segura y no tiene ningún efecto tóxico o cancerígeno, según el análisis realizado por la Agencia de Seguridad Alimentaria.
Se encuentra desde hace tiempo en nuestras herboristerías… pero su precio es elevado.
No tiene calorías y mejor aun, no tiene efecto alguno en el organismo, aparte del sabor dulce que proporciona, ya que no afecta el metabolismo de la glucosa en la sangre, ni provoca alteraciones gastrointestinales ni malestar estomacal como los polioles.
Puede cocinarse y hornearse en una gran variedad de aplicaciones culinarias pues es estable al calor aunque no carameliza como lo hace el azúcar, y puede resultar también difícil preparar con ella merengues porque no dora ni cristaliza como la sacarosa.
Pero los diabéticos que están deseando preparar bizcochos y tartas sin azúcar deben acordarse de que aunque estos edulcorantes no tienen nada de glucosa ni calorías, estas preparaciones llevan muchos hidratos de carbono, harinas demasiado refinadas la mayoría de las veces que, además de sus calorías correspondientes se absorben muy deprisa, y grasas, mantequilla o aceites…, y ellos también tienen que tener cuidado con la cantidad ingerida de ambos.
Estos edulcorantes añadidos a las masas de los bizcochos en cantidades ínfimas, puesto que son muy potentes, no le proporcionan el mismo volumen que el azúcar normal, por lo que la textura que se consigue es diferente y muchas veces no gusta.
Por Cristina Galiano, 25 enero, 2012
Si queréis evitar quedaros con kilos de más después del parto, tendréis que tener en cuenta los siguientes “factores de riesgo” que son los que favorecen este aumento.
1. Tener más de 35 años.
2. Tener algún kilito de más antes del embarazo.
3. En embarazos anteriores ya cogisteis demasiado peso.
4. No pensáis amamantar a vuestro bebé y muchas mujeres ignoran que si lo hacen van a disfrutar después del amamantamiento de un momento ideal para perder peso de manera natural porque el cuerpo, como si dijéramos por naturaleza, está especialmente preparado para ello.
Y es lo mejor que podéis hacer por él, sobre todo durante los primeros 6 meses ya que vuestra leche está hecha ”a su medida” y no hay nada tan bueno.
5. Tener poca actividad física es decir ser bastante sedentaria.
6. Estáis ya acostumbradas a comer de manera irregular y seguís haciéndolo.
7. Vuestra madre o vuestras hermanas han conservado también algunos kilos después de sus respectivos embarazos.
8. Erais fumadora antes de quedar embarazada, aunque ahora afortunadamente lo habéis dejado.
9. Habéis cogido peso desde el principio del embarazo.
Si estáis cogiendo demasiado peso consultar a vuestro ginecólogo que os dictará unas pautas si cree que realmente hacen falta, y nunca hagáis una dieta que os recomiende alguna amiga. Solo vuestro médico, que es el que os conoce y sabe cómo se está desarrolllando vuestro embarazo, es el que os tiene que explicar cómo debéis cambiar vuestra alimentación si lo necesitarais.
Si individualmente coméis poco para evitar engordar, el bebé puede sufrir las consecuencias y nacer con poco peso, demasiado chiquitito y muy frágil.
Aunque no se conoce bien la razón, parece que debido a esta “fragilidad” adquirida porque durante su vida fetal el bebé ha estado mal nutrido, o durante su primer año de vida, tiene más riesgos cuando sea adulto de sufrir diabetes, hipertensión arterial e incluso problemas cardiacos.
Con vuestra salud, y menos aún con la de vuestro bebé, creo que no debéis jugar.
Por Cristina Galiano, 23 enero, 2012
Diréis, con toda la razón del mundo, que soy medio tonta y que por qué no os colgué este video el viernes pasado en la receta de la dorada.
¡Pues porque no sabía que estaba en la red y “brujuleando” el sábado me lo encontré, y ni me había vuelto a acordar de ellos!
Esto es algo que hice hace 3 o 4 años con una persona que había patentado el nombre de “dietas matemáticas” y que tenía un gran proyecto en el que necesitaba mi colaboración, aunque a mí los que me seguís ya sabéis que no me gusta la palabra dieta, sino que prefiero aconsejar que se aprenda a comer.
Al final esta persona “se rajó”, pero hicimos varios videos, y aunque son demasiado corrientitos porque no era un profesional en eso sino en otros muchos temas, creo que algún paso os puede gustar.
Los hicimos en mi escuela, que todavía tengo y desde dónde os escribo a diario y dónde sigo haciendo mis “experimentos”.
La receta que aparece es algo diferente, porque tenía que tener en cuenta las calorías, así que olvidarla y seguir la que os puse el viernes 20 de enero.
A los que me preguntáis continuamente porque estáis encantados de aprender, os diría que os fijarais en este video en varias cosas, que os voy a enumerar por orden de aparición, aunque la principal es en el tipo de recipiente empleado.
Para empezar, cuando se os abra este enlace veréis que en el punto 2 de las explicaciones de la receta aparece en letra azul → video. Pinchar allí y empezará el video que es cortito por lo que tendréis que estar muy atentos para fijaros en lo siguiente:
1. En un tupper que contiene la sal aromática que uso para todo menos mayonesas y derivados. Es fantástica para cocinar en el microondas.
2. En la frasca de aceite aromatizado, y si tenéis una como ésta, os aconsejo que cada vez que vertáis aceite paséis inmediatamente después por esta zona papel absorbente de cocina porque en el bordecito de verter siempre queda una gota de aceite, que si no se seca, se va escurriendo por toda la frasca manchándola hasta abajo y dejando además aceite encima de la encimera.
3. En el recipiente utilizado que es el mejor que ha existido nunca para usar en el microondas. De hecho era tan bueno y servía para tantas cosas… que dejaron de fabricarlo hace muchos años, ¡por muy increíble que os parezca!
¡Las grandes multinacionales quieren que compremos lo que ellos quieren, ¡por motivos comerciales naturalmente!, y no lo realmente práctico y útil!
Pero puesto que lo estáis viendo buscaros algo parecido, hasta en los bazares baratos, en 2 piezas sueltas aunque sea un “apaño” ya que 1 solo recipiente de este tipo vais a usarlo para todo, como yo, y menos mal que cuando supe que no los fabricarían más adquirí 4 que todavía tengo pues no se me han caído al suelo y no se han roto.
Para la parte de abajo, que es de gran diámetro, 24 o 26 centímetros, y no muy alta, y es lo ideal para cocinar con buenos resultados en el microondas, buscar por ejemplo un molde de tarta redondo con los bordes lisos, es decir que no estén rizados, pero que sea casi igual a lo que estáis viendo, con bordes igual de altos.
Caben 4 truchas de ración casando cola con cabeza.
Si es más hondo, y también serviría, cubrir solamente el fondo con alimentos y no apiñarlos nunca.
Para la parte de arriba, aquí es más difícil. Si se trata de cocinar un pescado, como en este caso, que no sobrepasa los bordes del recipiente podéis tapar con una fuente redonda o un plato cuyo diámetro sea algo superior, aunque es molesto de manipular.
Lo ideal sería que encontrarais una sopera o un bol grande que coincidiera con la parte de abajo… pero creo que es casi imposible y, por favor, si alguien lo consigue que me lo cuente para que yo os lo pueda decir después a todos vosotros.
En el caso de que“aséis” pimientos rojos, o cozáis coliflor, bróculi… que sobrepasan la altura del recipiente o “molde” de abajo, este plato o fuente ya no os servirá.
Pero podéis elaborar estos alimentos voluminosos citados en una sopera grande con mucho diámetro que sería, como la parte superior de este molde que estáis viendo, pero sin apilar los alimentos, es decir poniendo 1 sola capa que cubra el fondo y únicamente las paredes de la parte inferior. Y la tapáis, como en el caso de la parte de abajo, con un plato o fuente más grande.
Si llenáis esta sopera de alimentos, mejillones por ejemplo, o lo que sea, la cocción no será uniforme… y no os gustará.
4. En la jarrita que uso siempre, y si es de otra marca mejor por todo lo que os he dicho anteriormente. Lo malo es que como “el pez grande se come al chiquito”, a lo mejor ya solo existe esta marca.
5. En cómo hay que destapar cualquier recipiente en el microondas, levantándolo hacia fuera para no achicharrarse la cara con el vapor que va a salir.
6. Por último, y si os gustan, en las manoplas unidas que se usan para sacar del microondas los utensilios que queman, aunque también os pueden servir sencillamente unos guantes de goma.
Por Cristina Galiano, 20 enero, 2012
■ 1 dorada entera de 600 g
■ 10 g de ajos fileteados
■ 1 guindilla si se quiere
■ 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
■ 1 cucharadita de vinagre suave de vino
■ sal y pimienta blanca recién molida
1. Esta receta se puede hacer con cualquier tipo de pescado no demasiado grande, lubina, besugo, salmonete…
Decirle al pescadero que la limpie, la abra como un libro sin separar las dos mitades y sin quitar la espina central.
2. Aunque se ha preparado siempre en el horno tradicional, dónde mejor se cocina y dónde queda más jugosa es en el microondas, por muy increíble que parezca.
3. Colocarla abierta con la piel hacia abajo, pintarla por ambos lados con el aceite y salpimentarla también.
4. Tapar bien el recipiente en el que se vaya a elaborar y programar 6 o 7‘ a potencia máxima.
5. Cuando el tiempo programado acabe, esperar un par de minutos para el “periodo de reposo” y comprobar si está hecha. Casi seguro que sí, aunque si vuestro microondas tiene una potencia pequeña puede faltarle algo.
6. Aprovechar este periodo de reposo, que se produce exactamente igual fuera que dentro del aparato, para volcar en una jarrita el aceite, los ajos fileteados y la guindilla si se pone y dorarlos, también en el microondas, a potencia máxima, durante 1 o 2 minutos o hasta que empiecen a colorearse.
7. A continuación, y con cuidado porque el aceite está muy caliente, añadir encima el vinagre, remover y esparcir sobre la superficie del pescado ya cocinado.
8. Si lo hacéis en el horno tradicional, cocinarla a 160º teniendo cuidado de que no se reseque. Necesitaréis más tiempo, más energía y no por ello os saldrá más rica. ¡Y tan solo los bordes aparecerán ligeramente tostados… pero resecos!
CONSEJOS DE COCINA Y NUTRICIÓN
■ Para cocinar esta dorada, y otras muchas cosas en el microondas, sería estupendo que tuviérais un recipiente redondo de 24 o 26 cm de diámetro con tapa para que os cupiera bien. Buscarlo porque ahora lo hay, de vidrio, y que se llama cacerola o cazuela.
También podría ser “un molde redondo de tarta”, de este mismo diámetro, de vidrio y no planito sino con bordes altos, de unos 5 cm, que también los hay. Y tendríais que encontrar “algo” para taparlo, un plato o una fuente redonda ligeramente más grande, también de vidrio o de cualquier vajilla. Es solo un “apaño”… pero funcionaría.
Muchos fabricantes de recipientes para microondas no saben nada de cómo funcionan estas ondas y tampoco se documentan, y fabrican recipientes con muy poco diámetro y muy hondos, justo lo contrario de lo que se necesita, que es bajito y con mucho diámetro puesto que estas ondas electromagnéticas solamente penetran 2 o 3 cm de espesor.
■ Si la dorada pesa menos, 500 g por ejemplo, posiblemente con 5’ tendréis bastante y si es más grande, 700 g, puede que esté con estos 7′ o necesitar 1′ más.
■ Si tenéis que añadir algún minuto más, que sea siempre de 1 en 1 para no pasaros de tiempo, y contando siempre con el periodo de reposo.
■ Si la cocináis demasiado quedará espantosa, lo mismo que sucedería en el horno. En su punto está jugosa y deliciosa.
■ ¡Cuidado con no freír demasiado los ajos! porque aunque al sacarlos del microondas estén todavía un poco pálidos, fuera del aparato como el aceite ha cogido temperatura, siguen friéndose y dorándose y si se pasan de color se quedan como acartonados y pueden amargar.
■ Si usáis y os gusta el aceite aromatizado y la sal aromatizada simplemente con pintar el pescado generosamente con este aceite por los dos lados y añadirle también dicha sal… estará fantástico. No será a la espalda… pero estará en su jugo.
Si queréis ver el video de esta dorada y el mejor recipiente de microondas consultar el post siguiente que se llama “Video de la receta dorada a la espalda…”
Por Cristina Galiano, 18 enero, 2012
Hoy vamos a hablar de otros productos de limpieza, en este caso del limpia polvo de muebles y puertas, del limpiacristales y del quitagrasas potente para ciertos utensilios.
I. El limpia polvo que normalmente viene ya en spray para que el polvo de los muebles, al pasar después una bayeta o un paño seco se adhiera con más facilidad.
La verdad es que no me gusta demasiado porque mis muebles son lacados en blanco y, por la zona en la que vivo y el tipo de ventanas herméticas de pvc que tengo no hay mucho polvo.
Pero seguro que a muchos de vosotros os gusta.
Yo os recomendaría, como siempre, el que salió hace tiempo y sigue existiendo junto a sus competidores, pero en cuanto la bayeta del polvo con la que estáis limpiando esté ligeramente húmeda, ya no echaría más producto encima de los muebles, porque eso de que “los nutre y mima” no deja de ser una estrategia comercial.
Seguiría quitando el polvo únicamente con el producto que ya lleva la bayeta.
De todas maneras si vuestros muebles son oscuros, y también los he tenido, y veis que realmente os facilita la retirada de este polvo porque hay mucha electricidad estática en el ambiente utilizarlo, pero siempre en pequeña cantidad.
Puesto que hay varios y queréis probar, empezar por el más barato, contando siempre con la cantidad que lleva el interior de cada envase, y si no os gusta, ir probando los demás hasta experimentar con el más caro.
También parece que sirven muy bien para quitar el polvo los paños o bayetas de microfibra en las que el polvo se adhiere con gran facilidad, aunque para este caso nunca los he probado.
Incluso hay “manoplas”de este material que son comodísimas porque no necesitáis ni paño, simplemente la manopla puesta en la mano.
Nunca desde luego el plumero que lo único que hace es desplazar el polvo de un sitio a otro manteniéndolo durante mucho tiempo en suspensión en el ambiente, algo nefasto para los alérgicos… ¡aunque no sean alérgicos al polvo!
II. El limpiacristales, también de marca y el de siempre que, a parte de que me parece el mejor para cristales y espejos, sirve para otras muchas cosas siempre que lo trasvaséis a un envase de plástico con spray.
1. Si tenéis una campana extractora de humos encima de la placa de calor y no dejáis que se engrase en exceso, pulverizando este limpiacristales por toda su parte exterior y frotando a continuación con un paño de algodón que no deje pelusa, o de fibra os quedará estupenda. Sobre todo si tiene mucha superficie visible porque cuelga bastante del techo y está poco o nada empotrada, como muchas modernas que se colocan en cocinas con “isla central”.
Si tenéis que instalaros una nueva campana porque hacéis obra en la cocina, para que ésta se engrase lo menos posible escoger una grande que cubra, si puede ser, incluso algo más que la superficie de la placa de calor.
Y que tenga una buena potencia para que su capacidad de succión sea muy fuerte. ¡No os podéis imaginar lo que vais a ahorrar después en limpieza general de la cocina!
2. Si tenéis mesitas todas de cristal, o solo la superficie, o de mármol, o de metacrilato que ahora se lleva menos pero que hace unos años estaba de plena actualidad, o estanterías de cualquiera de estos materiales, este limpiacristales es lo mejor que hay.
3. Para la pantalla de la televisión y si vuestro ordenador es de sobremesa como los míos, para su pantalla y su teclado que quedan estupendos. No se os ocurra pulverizar encima del teclado. Con que el paño con el que vais a limpiarlo esté húmedo será suficiente.
4. Y los mandos de la tele o del DVD si lo tenéis, así como los teléfonos tradicionales de sobre mesa, o los más modernos de manos libres e inalámbricos, quedan también muy bien, tanto el soporte como el auricular, pero nunca pulverizarlos por encima porque el líquido en sí o la humedad que se crea pueden estropearos el sistema de audición.
5. Para el microondas tanto por fuera. porque lo han hecho funcionar con las manos sucias, como por dentro si está muy poco sucio, este limpiador al llevar algo de alcohol os vendrá muy bien. Nunca lo pulvericéis por dentro, solo con el paño húmedo, y por fuera podéis pulverizar la puerta y los costados si no está empotrado, pero nunca las rejilla de aireación… porque lo estropeareis. Aunque este líquido salga muy pulverizado puede afectar al sistema eléctrico interior.
6. Las mamparas de cristal de los platos de ducha o de las bañeras también se limpian muy bien con el limpiacristales, aunque algunos prefieren tener un spray casero de los que ya os he puesto fotos con una solución mitad agua, mitad amoniaco.
Si vivís en una zona donde el agua es muy calcárea, secarla cada vez que la uséis aunque sea rápidamente porque los residuos de cal son mucho más difíciles de quitar si se acumulan y resecan.
Ya hablaremos en otro post de las juntas negras de estas mamparas.
7. Si las baldosas o los revestimientos cerámicos o de mármol de las paredes de vuestros cuartos de baño y cocina tampoco están muy sucios, también os servirá este limpiacristales. Se pulveriza, se frota con lo que se seca, no hay que aclarar y queda brillante. Para evitar que queden como ”sombras” utilizar paños de microfibra. Si vivís en una gran ciudad, el paño os saldrá grisáceo debido a la polución.
Si estas paredes de la cocina están muy grasientas, podéis usar, siempre en pulverizador, la solución de mitad agua, mitad amoniaco aunque en otro post ya os explicaré por qué no soy muy partidaria de este producto químico.
III. Un quitagrasas que solo utilizo esporádicamente y siempre con agua caliente para fregar algún tupper grasiento que no cabe en el lavavajillas, o para alguna botella de aceite que voy a volver a usar, o para la frasca como la de la foto pero con capacidad de 1 litro nada más y con tapón donde guardo mi aceite aromatizado casero, o para un spray o atomizador de aceite rellenable de cristal o de acero si lo usáis y que, de vez en cuando, hay que vaciar y fregar.
Cuando pasa 1 mes, en el caso de la frasca, por mucha agua caliente y por mucho lavavajillas líquido que se use, no se termina de quitar la grasa del fondo. Y con 1 o 2 pulverizaciones de este quitagrasa, algo de agua caliente y agitando fuertemente, se queda perfecto, listo para volver a llenar. Y en el lavavajillas, aunque quitéis previamente “lo más gordo” con una servilleta de papel, a veces quedan restos.
Había uno muy bueno “Quita” que ha desaparecido, y ahora hay alguno moderno, en “pistola” y spray en el que solo pone “Quitagrasa” ¡Y no tiene nada que ver con un desengrasante de horno… que es otra cosa bien distinta.
En otro post seguiremos con más productos… aunque ya no hacen falta muchos más.
Por Cristina Galiano, 16 enero, 2012
Una de las cosas que representa una ayuda espectacular, sobre todo en una cocina organizada y productiva, es congelar la base de la tortilla de patata, de nuestra tortilla española, por muy increíble que parezca, y dura además varias semanas.
Os puede venir de maravilla 1 día que recibís amigos en casa y no vais a tener tiempo suficiente de elaborarla desde el principio, o para los fines de semana en los que no queréis trabajar ni manchar la placa de calor.
Ya vimos lo práctico y cómodo que resultaba cocinar 1 día para varios, aunque a pesar de estas ventajas los platos preparados en 2010 han alcanzado un volumen de venta de 484 millones de kilos y una de las comunidades que más los consumen son las Canarias que por otro lado es una de las que mayor sobrepeso presenta.
Pues ese día en el que estamos cocinando podemos tener “tiempos muertos”, es decir momentos, por ejemplo, entre removidos, o mientras se está cocinando cualquier cosa en la olla o en el microondas, en los que no tenemos nada que hacer, y como se trata de rentabilizar al máximo nuestro tiempo para poder hacer muchas cosas, por lo menos todas las que nos gustan o nos proporcionan algún beneficio, se puede aprovechar para no estar de brazos cruzados y empezar a prepararla.
Elaborar una buena y jugosa tortilla de patata es muy fácil pero requiere su tiempo porque tanto la patata como la cebolla tardan en freírse.
Es importante seguir varios pasos:
1. Escoger preferentemente patatas gordas especiales para freír, mucho más fáciles de pelar que las medianas o pequeñas.
2. Si no vienen ya lavadas, lavarlas, secarlas y pelarlas con un pela patatas que es el que menos piel elimina y gran parte de sus minerales y vitaminas están concentrados justo debajo de la piel.
3. Para que no se oxiden y tengamos que ponerlas en agua, dónde también se solubilizarían sustancias importantes, cortarlas a continuación con un corta patatas a la inglesa manual, con una mandolina si os compensa el gasto, o simplemente con el mismo pelador que acabamos de usar con el que conseguiremos tiras muy finas.
4. Cortar con esta misma mandolina la cebolla, o con el cuchillo grande de cortar carne.
5. Volcar estos dos ingredientes cuando el aceite de la freidora, o de una sartén honda para que salpique menos, empiece a echar los primeros vapores, antes de que humee. Si tenéis freidora programar 160º.
6. Freír la cebolla y la patata hasta que empiecen a estar doraditas pero no duras, sacarlas con el cestillo de la freidora, o con una espumadera de alambre, escurrirlas bien para que suelten la mayor cantidad de aceite posible y volcarlas en un bol en el que hayáis batido unos huevos con sal y pimienta.
Machacar bien todo el conjunto para que las patatas se empapen bien de huevo y dejarlas así unos minutos para que sigan absorbiendo huevo. Si se quedan algo secas, añadir 1 o 2 huevos más y batirlos dentro del mismo bol.
7. Cuando esta mezcla de patata y cebolla esté bien remojada, volcarla en un tupper que se quede bastante lleno dejando un pequeño espacio vacío para la dilatación, cerrarlo inmediatamente y en cuanto esté a temperatura ambiente guardarlo en el congelador al máximo de frío.
8. El día que la queráis cuajar, la única precaución que deberéis tomar es sacarla la noche anterior a la nevera, pero nunca a la mesa de la cocina pues una preparación muy perecedera ya que, al ser blandita y muy sustanciosa, les encanta a numerosísimas bacterias, no solo a la Salmonella.
9. Si al descongelarse del todo comprobáis que esta mezcla está algo seca, porque la patata ha seguido absorbiendo huevo en el congelador, añadirle como antes 1 o 2 huevos más, mezclarlos bien y proceder a cuajar la tortilla en una sartén antiadherente.
Esta mezcla o base debe estar siempre muy jugosa para que la tortilla después también lo esté.
10. Cuajarla en una sartén antiadherente y de bordes altos teniendo mucho cuidado de no pasarla de tiempo.
11. Cuando calculéis que ya está dorada por ese lado darle la vuelta con un plato liso más grande que la sartén o con un vuelcatortillas que resulta mucho más cómodo y seguro. Los hay de acero totalmente lisos, muy prácticos, de cerámica con poca forma, que también lo son, y de silicona que no he probado.
12. Cuajarla por este segundo lado sin pasarse de tiempo. Para que esté realmente rica y jugosa, aunque no la hubiérais congelado, tiene que quedar, al cortarla, “churretosa” por dentro.
10. Si seguís todos estos pasos minuciosamente os puedo asegurar que nadie podrá sospechar que la base de esta tortilla ha estado congelada.
Esta mezcla también se puede conservar en la zona más fría de la nevera, a 2º o 3º, pero solo 2 o 3 días.
En ambos casos las patatas y cebollas deben quedarse bien “remojadas” en huevo ya que de lo contrario las patatas se volverían “zapateras”.
Por Cristina Galiano, 13 enero, 2012
Conocer la potencia total de vuestro microondas es totalmente imprescindible para poder cocinar con buenos resultados pues lo mismo que una bombilla de 100 vatios luce más que una de 25, un microondas de 800-900 vatios de potencia máxima, en principio, trabaja más de prisa que uno de 600.
Sin embargo es verdad que algunos microondas modernos “aprovechan” mejor esta potencia pues los tiempos que necesito actualmente en uno moderno de 750 vatios se corresponden con los que necesitaba en uno más antiguo de 900.
¿Cómo saber la potencia total de vuestro microondas?
Esta potencia debería venir indicada en vuestro libro de instrucciones, como los de las ollas superrápidas no demasiado buenos, o en una chapita visible en el interior del aparato al abrir la puerta. Quizás, en los más antiguos, en la parte posterior del aparato. Buscarla… hasta encontrarla.
Si a pesar de estas explicaciones os resulta difícil conocer esta potencia, realizar este pequeño experimento:
♦ Volcar en un vaso grande o en una jarrita 1/4 de litro de agua del grifo, a unos 22º, e introducirlo en el microondas a potencia máxima.
♦ Al cabo de 1′ el agua debe estar caliente, como para tomarla si fuera leche o café.
♦ Rellenar otra vez este mismo recipiente, cuando esté frío, con otro 1/4 de litro de agua fría. Debe tardar en cocer aproximadamente 3′, segundo más, segundo menos dependiendo de los aparatos.
♦ Si se cumplen estos 2 pasos vuestro microondas tiene una buena potencia y podéis cocinar con él con los mismos tiempos que yo os indico en mis recetas, o muy parecidos.
Además de esta potencia total los microondas tienen diferentes potencias para poder cocinar o calentar más o menos deprisa y poder elaborar preparaciones al baño María sin necesidad de 2 recipientes.
Pero fijaros que no estoy hablando de temperaturas como en los hornos tradicionales, porque, a diferencia de éstos, en los microondas hay que hablar de potencias y nunca de temperaturas ya que normalmente la que alcanzan todos ellos está siempre alrededor de los 100º.
Las diferentes potencias de vuestro aparato pueden venir indicadas de varias maneras dependiendo de los fabricantes.
Lo más frecuente hoy es que aparezcan cifras que se refieren a vatios, 600, 700, 300…o, en algunos más antiguos una numeración que va del 1 al 10.
Antiguamente venían una especie de cacerolitas con más o menos llamitas encima.
En los microondas en los que aparecen cifras, el 10 corresponde a la potencia máxima o 100 por 100 = 100%, el 5 al 50 por 50 = 50%, el 3 al 30%… y así sucesivamente.
Si la potencia os viene indicada en vatios, más fácil, la escogéis directamente, y es en vatios como yo os la he expresado tanto en mis libros, como aquí en mis posts.
¿Qué quieren decir estas diferentes potencias?
♦ Una potencia máxima o del 100 por 100 quiere decir que durante todo el tiempo programado, durante cada minuto, hay emisión continua de microondas.
♦ Una potencia del 75 por 100 quiere decir que durante las 3/4 partes de cada minuto hay emisión de ondas y durante el otro 1/4 de minuto no la hay sino que existe un período de descanso.
♦ Una potencia del 50 por 100 quiere decir que solamente hay emisión de microondas durante la mitad de cada minuto.
Si prestáis atención a vuestro aparato cuando está trabajando a una potencia del 75 o del 50 por 100, oiréis que a intervalos regulares hay unos pequeños ruidos que corresponden a los cortes de emisión de ondas.
Pero aunque no haya emisión de microondas sigue habiendo un sonido en el interior del aparato, más débil y que corresponde únicamente al ruido del ventilador que está trabajando permanentemente. Cuando vuelven a emitirse microondas, se produce un ruido diferente, como si el aparato se conectara de nuevo, que es realmente lo que sucede.
Hay preparaciones que si cuecen se cortan, como las natillas y todas las salsas a base de huevos si no llevan añadido un hidrato de carbono, es decir una fécula como la maicena, harina, almidón…
Al elaborarlas hay pues que evitar que lleguen al punto de ebullición, ya que se cuajan con un calor inferior a los 100º de temperatura. Esto se consigue trabajando por el método tradicional al baño María y en el microondas escogiendo una potencia menor que la máxima.
Ya hablaremos en otro post de cómo elaborar estas preparaciones en el microondas.
¿A qué potencia hay que cocinar?
Normalmente a la máxima, salvo que os indiquen lo contrario.
¿A qué potencia se debe calentar comida ya cocinada?
A una siempre pequeña, si viene expresada en vatios a 300 o 350 vatios, no más, y si viene expresada en números entre el 3 y el 4, y siempre con el recipiente tapado.
Puede que haya microondas demasiado sencillos y baratos, y con una potencia total muy pequeña, 500 vatios por ejemplo, que solo se compraron con la idea de usarlos para calentar. Pero yo creo que aun así en todos ellos os deben dar la posibilidad de trabajar a potencia máxima, o a potencia mínima que suelen llamar potencia de descongelación porque sirve precisamente para eso, y es a esta potencia baja a la que deberéis calentar siempre vuestros platos ya cocinados.
En cualquiera de estos casos si usáis para calentar la potencia máxima para ir más deprisa, los resultados no os gustarán porque en general habrá habido “sobrecocciones” y los alimentos se habrán resecado y arrugado.
Muchos son los que dicen que el microondas reseca, y ¡claro que reseca si se usa mal!
Por Cristina Galiano, 11 enero, 2012
El alioli auténtico consta de aceite de oliva virgen, sal y ajos, nada más, pero es difícil de digerir por algunos estómagos, aunque el truco para que no resulte tan fuerte es “blanquear” los ajos previamente.
Además, al no llevar huevo, es bastante complicado ligarlo y conseguir una verdadera emulsión.
Por ello lo normal es elaborar un falso alioli o mayonesa con ajo, que ya lleva huevo y que sienta mejor al tener menos ajos. Pero, ¡no engañar al consumidor! el alioli de verdad no lleva ni huevo ni leche… por mucho que nos quieran “comer el coco”.
Y para que no se repita basta con meter el o los ajos pelados en un vaso o taza, cubrirlos de agua e introducirlo en el microondas a potencia máxima hasta que hiervan. A continuación refrescarlos en agua fría y proceder a usarlos.
Dependiendo del tiempo que estén en el agua caliente, perderán más o menos sabor y olor fuerte.
Si los calentáis en exceso… uno de sus componentes esenciales, el disulfuro de alilo desaparecerá casi completamente y con él su sabor característico porque los habréis “cocido” .
Si os sucede esto último, habéis finalizado la elaboración de este falso alioli, lo probáis y prácticamente no tiene sabor, es muy fácil solucionarlo → Basta repetir la operación con 2 o 3 ajos más y esta vez retirarlos del agua que hierve unos segundos antes que anteriormente. Añadirlos a la mayonesa que acabamos de hacer y triturarlos hasta que desparezcan. Esta mayonesa ni se corta ni se estropea por ello y aunque lleva muchos ajos…¡no se notan!
El truco que se sigue propagando, y que yo misma he escrito en alguno de mis libros hace años, de que hay que retirar su germen para que no repita es un bulo que “no funciona”, es totalmente falso, aunque va pasando de generación en generación.
Este germen es un pequeño rabito que se va criando en el interior de los ajos a medida que pasan los meses y van envejeciendo, ya que los ajos recién cosechados no lo tienen.
Al principio, cuando empieza a crecer suele ser blanco, del mismo color del ajo, y está solamente en su interior. Cuando va creciendo cambia de color y termina siendo verde y saliendo al exterior.
En mis múltiples “experimentos” en la cocina, mi pequeño “laboratorio”, he comprobado que los ajos frescos, que no tienen germen, repiten igual que los que llevan bastante tiempo recolectados, que sí lo llevan aunque se lo hayamos quitado, de dónde podemos deducir que los ajos repiten igual con y sin germen, y más o menos dependiendo de las variedades y de su fecha de recolección más o menos cercana.
Para elaborar este falso alioli se necesitan:
■ 1 o 2 dientes de ajo, o más si los vais a blanquear
■ 200 o 250 g de aceite de oliva virgen extra o de aceite de oliva refinado
■ sal y pimienta blanca recién molida
1. Volcar en el vaso de la minipímer o de la batidora los ajos blanqueados con el resto de los ingredientes.
2. Como este alioli es un derivado de la mayonesa consultar los posts para que no se corte, para que no se estropee, y para arreglarlo si se corta que aquí siguen estando vigentes, y conservarlo en todo momento en la nevera hasta el momento de consumirlo.
3. Si lo guardáis durante algunos días siguiendo todos los pasos que os he explicado para su conservación óptima, veréis que a medida que pasan los días su sabor se suaviza, sabe menos a ajo porque sus sustancias aromáticas pasan al aceite. Precisamente por este motivo conservar ajos en aceite no es un método correcto porque van perdiendo sabor por días.
Por Cristina Galiano, 9 enero, 2012
Las cifras son cada día más escalofriantes pues España está ya a la cabeza de Europa en obesidad infantil, y según las últimas estadísticas aparecidas hace tan solo unas semanas, a la cabeza del mundo, por delante de Estados Unidos y Reino Unido.
Sin embargo muchos padres, posiblemente también ellos con kilos de más, siguen pensando que esto es más una cuestión estética que otra cosa cuando ya se está demostrando que es la “puerta de entrada” más adelante de un montón de enfermedades peligrosas.
Los niños con sobrepeso u obesidad serán adultos también con kilos de más que presentarán muchas patologías derivadas de estos kilos.
La Fundación Thao Salud infantil ha presentado, hace meses, un estudio en el que revela que 1 de cada 3 niños y niñas españoles de entre 3 y 12 años sufre exceso de peso, entre la franja que va de los 3 a los 5 años el 8,4% es obeso, y el 45% de los chavales entre 6 y 10 años también padece exceso de peso y este simple sobrepeso, sin llegar a la obesidad, ya se considera una preenfermedad.
Esta misma Fundación afirma que ya se están viendo en las consultas niños de 12 y 13 años con diabetes tipo II, algo impensable hace unos años.
Según los datos de un estudio llevado a cabo por científicos de la Escuela de Medicina de Indiana (Estados Unidos) y publicado en el último número de Hypertension, los niños con sobrepeso u obesidad tienen 3 veces más riesgo de tensión arterial elevada en comparación con los de peso normal y las intervenciones precoces en ellos son más que necesarias, puesto que la tensión arterial elevada en la infancia se considera la antesala de la hipertensión en el adulto.
La obesidad, verdadera enfermedad, es la epidemia del siglo XXI no solo en adultos sino también en niños y jóvenes y cuanto más tiempo padezcan esta enfermedad más difícil será revertirla.
El mejor tratamiento contra la obesidad es la prevención, y si es antes de los 3 años será 1 de los elementos clave para frenar la obesidad infantil. Los buenos hábitos se adquieren desde la cuna, por muy increíble que pueda parecer.
Sin embargo en la actualidad esta prevención en nuestro país es muy difícil porque el entorno que rodea a la mayoría de los niños, desde pequeñitos, no es el más adecuado, muchos toman “chucherías” y caramelos a todas horas, comen solo lo que les gusta porque es a eso a lo que les han acostumbrado… y en general no se mueven porque van siempre o en su sillita de ruedas o en coche.
Los 4 consejos avalados por muchos médicos son los siguientes:
1. Inculcarles desde muy chiquititos un estilo de vida saludable para que les dure toda la vida. Desde que se les empieza a dar alimentos diferentes a la leche, hay que enseñarles hábitos nutricionales correctos, porque desde ese momento muchos pueden rechazar la fruta o la verdura a las que lógicamente no están acostumbrados y aunque muchos padres piensen que “pobrecitos, cómo vamos a insistir”, ellos ya están ejerciendo su “potestad de decidir” y se enteran de todo aunque solo tengan meses.
Y dentro de este estilo entra el que anden cuando empiezan a hacerlo, que después corran, salten, jueguen al fútbol, bailen… es decir que no se acostumbren a una vida sedentaria como la que probablemente tienen sus padres.
2. Procurar que tengan desde bebés un crecimiento harmonioso y un buen desarrollo físico, algo que controla el pediatra, y mental algo que es fundamentalmente función de los padres, explicándoles, con unos términos que ellos sean capaces de entender, todo el mundo que les rodea.
La curiosidad en los niños es innata, y si están acostumbrados a que se les explique todo lo que ven, quieren saber, preguntan y aprenden, pero si están “enchufados” horas y horas a la televisión difícilmente tendrán inquietudes. Su mente se “atrofia” y no se ejercita pues es más cómodo “tragar” y… no pensar, con lo que su universo se reduce considerablemente. ¡Pero es tan cómodo y tan efectivo! De repente no hay niños, desaparecen…
3. Evitar desde los 5 o 6 meses, es decir desde que además de leche empieza a probar diferentes alimentos, el exceso de peso.
4. Enseñarles a disfrutar con los nuevos sabores para que no se hagan unos “raritos”.
Cuando empiezan con los purés de frutas y verduras hay que procurar que haya una variedad enorme de ambas para que se vayan acostumbrando a muchos sabores diferentes. Además sus propiedades son diferentes y unos alimentos se complementan nutricionalmente con otros.
Y en cuanto dejan la época de los purés, deben acostumbrarse a comer de todo, siempre que sea sano, también cuanto más variado mejor, ya que será la mejor medida para que vayan creciendo óptimamente.
Hay que empezar a darles trocitos pequeños de todo en lugar de comida triturada, aunque ellos puedan rechazarla, pues con pocos dientes, los que quieren empiezan a masticar con las encías y, además, deben hacerlo.
Si se sigue dándoles alimentos blanditos, los purés de siempre, cremas, sopas espesas, bechameles…, y ¡hasta el pan de molde sin corteza! no ejercitarán suficientemente su mandíbula y cuando les tengan que salir las muelas los odontólogos se encontrarán con el problema de que no tienen sitio para que salgan. Si este inconveniente se detecta a tiempo, se puede corregir con ortodoncia, pero si es demasiado tarde habrá que arrancarlas.
Pero como muchos padres, hasta que tienen niños, han comido mal, muy mal, cualquier cosa, un poco “aquí te pillo y aquí te mato”, y ¡cuántos de ellos me lo cuentan!, de repente se encuentran con una situación totalmente desconocida.
Si a los padres solo les gustan 4 cosas… que son las que comen a diario, ¿cómo van a cambiar el “chip” y empezar a tomar ellos mismos, para que sirva de ejemplo, gran variedad de hortalizas, de frutas, de carnes y de pescados olvidándose de la “comida prefabricada”, tan cómoda y rápida pero tan nociva para la salud?
Os remito al post ¿Qué es alimentarse bien?
Por Cristina Galiano, 19 diciembre, 2011
Como nos vamos unos días de vacaciones, hasta el lunes 9 de enero ¡del año que viene!, os dejo una receta fantástica para que aprovechéis y la hagáis estos días.
Es fabulosa, muy fácil, hasta se puede tener casi hecha con antelación y aunque no os guste mezclar sabores salados y dulces os encantará porque apenas se notan.
Es la famosa ensalada del hotel Waldorf Astoria de Nueva York, de la que existen múltiples variantes. Yo la he tomado allí mismo, y en uno de los magníficos hoteles de lujo que tenemos aquí en Madrid, que muy amablemente me brindaron “su receta”, y tengo que deciros que es ¡única”! y no tiene nada que ver con la americana, quizás porque aquí todavía se hace de manera artesanal y allí es toda con ingredientes y salsas prefabricadas.
Si queréis conseguir el sabor exquisito que tiene, procurar adquirir todos los ingredientes que indica la receta.
Para la ensalada
■ 800 g de manzanas Golden
■ 150 g de apio blanco
■ 150 g de nueces troceadas
■ 100 g de pasas pequeñas sin pepitas, sultanas = californianas = de Corinto
■ 50 g de piñones
■ 250 g de pechuga de pollo o pavo ahumado
■ sal y pimienta blanca recién molida
■ salsa especial hecha con mayonesa casera con bastante zumo de limón
Para la mayonesa casera
■ 1 huevo
■ 3 cucharadas de zumo de limón
■ ½ cucharadita de mostaza de Dijon
■ 200 o 300 g de aceite de oliva, hasta que quede muy espesa
■ sal y pimienta blanca recién molida
Para la salsa especial final
■ 250 g de la mayonesa anterior
■ 2 o 3 cucharadas de nata líquida fresca entera
■ un pizco de azúcar
1. Para rentabilizar vuestro tiempo y organizarse bien empezar por preparar la mayonesa como siempre, pero añadiéndole bastante zumo de limón, incluso que nos parezca un poco ácida, porque este sabor contrarresta de maravilla con el dulce de la manzana. Tiene que quedar bastante espesa así que a lo mejor necesitáis los 300 g de aceite.
2. Añadirle la nata líquida poco a poco para que quede espesita aunque no amazacotada y el pizco de azúcar.
3. Volcar esta mayonesa en una ensaladera grande donde podamos remover con facilidad.
4. Escoger manzanas que tienen que ser de la variedad Golden. Si tenéis en casa un descorazonador de manzanas, empezar por quitarles este corazón, pelarlas a continuación con el pelaverduras de siempre de cuchilla transversal para ir más deprisa y cortarlas en cubos no muy grandes. Echarlas inmediatamente encima de la mayonesa y mezclarlas con ella para que no se oxiden.
5. Quitar al apio las hebras duras que pueda llevar, algo que también se hace muy bien con el pelaverduras anterior. Picarlo finito para que no se aprecie su fuerte sabor, pero dé suavidad a la ensalada y se note algo crujiente al mascar.
6. Trocear las nueces si no lo están y añadirlas junto con las pasas y los piñones.
Conforme vamos añadiendo ingredientes diferentes a la ensaladera, ir removiéndolos para que todos queden envueltos con la mayonesa.
7. Cortar la pechuga de pollo o pavo ahumado también en taquitos.
8. Cuando hayamos añadido todos los ingredientes remover bien, y si la ensalada estuviera poco jugosa, agregar alguna cucharada más de nata pues todos estos componentes absorben bastante mayonesa, y para que esta ensalada esté deliciosa debe estar muy jugosa.
Consejos de cocina y nutrición
■ La pechuga de pollo o pavo ahumado procede de Alemania, viene en piezas de 2 o 3 kilos y la venden al corte, en este caso adquirir un trozo de 250 g.
Se encuentra con seguridad en los supermercados normales de El Corte Inglés, sin necesidad de ir al Rincón del Gourmet, y en los supermercados de Sánchez Romero. Seguro que también en las tiendas de productos alemanes.
Confiere a esta ensalada un sabor muy especial, único.
■ Utilizar nata entera con el 35% de materia grasa y no Light. La cantidad necesaria es muy pequeña, aunque sea una grasa saturada, y proporciona bastante más cremosidad que las Light.
Ir echando de cucharada en cucharada para evitar que la salsa quede demasiado líquida. Cuando la mezclemos con el resto de los ingredientes, la ensalada debe estar jugosa pero bastante espesa, no “líquida”.
■ Si cerráis inmediatamente este bol con lámina de plástico transparente bien adherida y lo guardáis en la nevera se puede preparar por la mañana para por la noche.
■ También se puede preparar con antelación.
Para ello tener todos los ingredientes cortados, menos las manzanas que se oxidan, bien envueltos en lámina de plástico transparente formando un paquete muy apretado en el que no entre aire y siempre en la nevera.
Y la salsa también recién hecha guardada inmediatamente en la nevera como os he explicado en el post citado anteriormente.
Cuando se vaya a tomar, pelar y cortar las manzanas, mezclar bien todos los ingredientes y servirla siempre fría.
¡ Felices Navidades para todos! ¡Seguimos en contacto!
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